Antojos

Más Chorizo

De entrada se los digo: amo el chorizo, especialmente el que comía en México cuando era niña. Tiene un color rojo quemado, suave, hecho de carne molida sazonada con especias exóticas. Una vez frito, el chorizo queda crujiente, con un sabor audaz y se puede usar de mil formas. El desayuno favorito de mi hijo mayor es chorizo bien frito con pan blanco.

Tres formas de comer plátanos machos

“¡Ay, ay, ay! Patita, ¡espérate mamacita!” repetía mi nana, mientras me quitaba de las manos el plátano macho caliente forrado en papel aluminio. Sus manos resistían más, decía, ya que era más vieja y había cocinado tanto. Ella sostenía el plato con la mano abierta, para que el camotero (el señor que vendía camotes y plátanos) pudiera cortar el aluminio.

Yo llevo mi torta

Algunas personas se marean cuando viajan, a otras les da hambre, como a mí. Desde el momento en el que subo al transporte, comienzo a repasar todos mis recuerdos de comida… y tengo que comer y sé que se me va a antojar cualquier cosa menos la baguette nunca fresca y aguada que venden en el Amtrak, así que después de la rica comida que probé en El Chepe, yo llevo mi propia torta.

La vida secreta del aguacate

Mi amiga Vered vino a la casa con medio kilo de queso Feta francés y pan pita recién horneado, como los que comía cuando vivía en Israel. Con solo una probada, nos dimos cuenta del hambre que teníamos, aunque todavía no era hora de comer. Teníamos 20 minutos, tiempo suficiente para preparar algo.