Entremés

Tres formas de comer plátanos machos

“¡Ay, ay, ay! Patita, ¡espérate mamacita!” repetía mi nana, mientras me quitaba de las manos el plátano macho caliente forrado en papel aluminio. Sus manos resistían más, decía, ya que era más vieja y había cocinado tanto. Ella sostenía el plato con la mano abierta, para que el camotero (el señor que vendía camotes y plátanos) pudiera cortar el aluminio.