Postres

Tres formas de comer plátanos machos

“¡Ay, ay, ay! Patita, ¡espérate mamacita!” repetía mi nana, mientras me quitaba de las manos el plátano macho caliente forrado en papel aluminio. Sus manos resistían más, decía, ya que era más vieja y había cocinado tanto. Ella sostenía el plato con la mano abierta, para que el camotero (el señor que vendía camotes y plátanos) pudiera cortar el aluminio.

Pastel de chocolate de Juju

“Bandido!” diría mi abuelo, con su amplia sonrisa y lindos ojos, a mi hijo más pequeño, si viera como Julián ensucia la cocina. En voy a empezar a cocinar, arrastra una silla, se sube y pregunta lo que vamos a preparar y antes de que le responda, anuncia que “yo, yo, YO…,” (él), va a cocinar y a experimentar. Yo solo lo voy a ayudar.