El Rey del Pavo

Por Eduardo | @cazadordelomejor

En México y en muchas partes del mundo, el pavo rostizado se sirve principalmente durante la temporada festiva. Imagínate un lugar en donde se sirvan jugosas rebanadas de pavo rostizado sobre una telera cubierta con aguacate y rajitas. Este lugar existe, está ubicado en el corazón del centro de la ciudad de México y aquí puedes devorar tortas de pavo durante cualquier mes del año.

El Rey del Pavo ha estado operando por más de un siglo. Fue fundado en 1910 por Ramón Avellana, un español de Gironella, un pequeño pueblo al norte de Barcelona. El Sr. Avellana se mudó a México en 1906 y trajo consigo recetas que aún se usan en la cocina, y la idea de que se rosticen los pavos con carbón. La primera ubicación fue en la calle Palma # 19. Después de cambiar de ubicación dos veces, el sobrino de Ramón, Carlos Moreno, está a cargo de la nueva ubicación del restaurante a solo un par de cuadras en la calle Palma # 32, en el centro histórico de la ciudad de México.

tortas

Al entrar verás una cocina abierta y en línea los torteros y taqueros haciendo tortas de pavo y tacos por docenas. Aquí hay varias opciones desde pechuga en adobo, muslo y chicharrón de pavo. El restaurante es simple, hay muchas mesas de madera con sillas azules de piel. La mayoría de las personas que entran a comer han visitado el lugar durante años y toman diferentes generaciones de la familia para probar.

Cada vez que visito El Rey del Pavo comienzo con un taco y termino con una torta acompañada de un tazón de caldo de pavo hirviendo para remojar la torta. Es difícil salir de este lugar sin una bolsa llena de tortas.

tacos

El Rey del Pavo, Calle de la Palma 32, Centro Histórico, Ciudad de México

Queso Cotija

El queso Cotija es un queso de leche de vaca con mucha personalidad, ligeramente ácido y salado. Su nombre viene de la ciudad de Cotija en el estado de Michoacán. Se ha producido en la región por más de 400 años. Tradicionalmente, después de que las vacas comían en los altos pastos durante la época de lluvias en zonas dentro de los estados de Jalisco y Michoacán, los productores de queso bajaban sus quesos para que se añejaran en Cotija durante por lo menos dos meses.

El queso Cotija es un queso duro, prensado, maduro y seco con una consistencia muy fácil de desmoronar. Tiene bastante sal, así que no es un queso que te quieres comer por si sólo a mordidas ni tampoco necesariamente ponerlo en una gran pieza en un tablón de quesos. Pero es perfecto para dar un toque acidito y saladito a cualquier antojo y muchos platillos, desde dulces a salados. Puedes desmenuzarlo en tacos, enchiladas, elotes locos o esquites, ensaladas y mucho más para dar un sabor muy único.

Aunque el queso Cotija auténtico si tiene una marca colectiva, los productores de Cotija todavía no logran la deseada y prestigiosa denominación de origen. Su disponibilidad en los Estados Unidos es bastante reciente,  quizás no ha llegado a la década.

Por lo general, puedes encontrarlo en forma cuadrada o redonda, a veces cortado en trozos, o ya de una vez desmoronado en bolsita. Puedes pensar en el Cotija Mexicano como una versión del parmesano italiano.

Sopes

La primera clase que di en el Instituto Cultural Mexicano tras dejar mi trabajo como analista política en Diálogo Interamericano , fue el 18 de octubre del 2007.

Me acuerdo perfecto de la fecha, porque fue un día después del sexto cumpleaños de mi hijo Sami. Ya llevaba unos tres meses enseñándole a él y a sus hermanos, Alan, que tenía 8 años y Juju que tenía tan sólo 1 año, a hacer sopes.

Había estado muy nerviosa y preocupada con la idea de dar clases frente a un auditorio, ya que nunca había hablado en público. Así que en vez de contarles en las noches a mis hijos el cuento de un changuito que habíamos inventado con el nombre de Waba Waba, les empecé a dar clases de cocina para practicar. Se portaron tan lindos y pacientes conmigo y jugaron a como que hacían sopes todas esas noches…

Empecé las clases en el Instituto para intentar compartir mi amor por la cocina y la cultura mexicana. Para tratar de abrir una ventana amplia para que la gente aquí, al norte de la frontera, conociera más de su riqueza, diversidad y accesibilidad. Quería romper mitos de quiénes somos los mexicanos y qué comemos e invitar a los extranjeros a que hicieran uso de nuestros ingredientes, nuestras técnicas de cocina y nuestras recetas para enriquecer sus propios menús y cocinas.

Lo primerito que compartí en esas clases fueron los sopes. Miren, hasta encontré una foto de ese día, en donde junto con Rosa le estábamos enseñando a la gente a hacer sopes, ya fuera con molinillo, prensa de tortillas o con la mano…

pati y rosa

Bueno, y por qué escogí sopes? Para empezar, porque son uno de mis platillos favoritos. Amo los sopes. Pero también, porque me ayudaron a compartir muchos de los elementos cruciales de la cocina mexicana que quería resaltar…

Los sopes son parte de una categoría de platillos mexicanos que llamamos antojos o antojitos, Un antojo, es algo que te puedes comer a cualquier hora del día, y que puede ser un bocadillo para matar el hambre o dependiendo de cuantos comas, una comida entera.

Los sopes están hechos de masa de maíz, pieza crucial de la gastronomía mexicana que ha existido por miles de años. La masa está hecha de maíz nixtamalizado lo que hace que el maíz se convierta en mucho más nutritivo y versátil. No necesitas nixtamalizar tu propio maíz para hacer masa, hoy día ya se vende la masa harina en las tiendas, sólo necesitas mezclar con agua y listo, tienes masa.

Los sopes muestran que versátil y divertido es cocinar con masa de maíz. Aunque los sopes son parecidos a las tortillas, son más gorditos y tienen una orilla todo alrededor que permite rellenarlos, lo cual los convierte como en pequeños platitos comestibles.

Los sopes son tan fáciles de hacer. Diferente de las tortillas, alguien que está aprendiendo a cocinar con masa, no tiene que preocuparse de cómo usar un tortillero, del correcto grosor o de si las tortillas esponjan o no. Son mucho más perdonadores.

Los sopes también son muy accesibles: los puedes hacer con anticipación, puedes variar lo que les pones, los puedes preparar en unos minutos y los puedes decorar mucho o poco. Yo siempre les pongo una capa de frijolitos refritos, una salsa picosita y queso cotija, que me encanta porque es delicioso, saladito y se desmorna perfectamente.

Por si fuera poco, es súper divertido hacer sopes, ya sea solita, con amigos o con tus hijos…

Así que como ven, compartir los sopes me permitió demostrar tantas cosas: enseñar lo accesible, indulgente, divertido, rico, delicioso, nutritivo, rico y versátil que es la comida mexicana.

Puedes ver cómo preparo los sopes en este video también…

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=2Zlm3lsNPF4[/embedyt]

Hasta hoy día, con mucho orgullo, once años después de haber empezado a dar clases en el Instituto, soy su chef residente y sigo enseñando ahí. También, con mucho orgullo, sigo sirviendo sopes, cada vez que puedo.

Pati Jinich sopes
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Sopes

La primera clase que di en el Instituto Cultural Mexicano tras dejar mi trabajo como analista política en Diálogo Interamericano , fue el 18 de octubre del 2007.
Me acuerdo perfecto de la fecha, porque fue un día después del sexto cumpleaños de mi hijo Sami. Para entonces, llevaba como tres meses enseñándole a él y a sus hermanos, Alan, que tenía 8 años y Juju que tenía tan sólo 1 año, a hacer sopes.
Prep Time10 mins
Cook Time8 mins
Total Time18 mins
Course: Antojo, aperitivo, Plato principal
Cuisine: Mexicana
Keyword: cebolla, crema mexicana, frijoles refritos, pati´s mexican table, queso cotija, queso fresco, salsa verde, sopes
Servings: 12 sopes aprox.
Author: Pati Jinich

Ingredients

Para los sopes:

  • 2 tazas de masa para tortillas de maíz como Maseca
  • 2 tazas de agua o más si es necesario
  • Pizca de sal

Para servir:

  • 1 taza de frijoles refritos
  • 1/2 taza de cebolla blanca picada
  • 1/2 taza de queso Cotija o fresco desmenuzado
  • 1/2 taza de lechuga romana cortada en tiras delgadas
  • Salsa verde asada

Instructions

  • Calienta un comal o sartén a fuego medio hasta que esté muy caliente.
  • Para preparar los sopes: mezcla la masa harina y el agua, amasando con tus manos con un movimiento revolvente. Amasa durante unos minutos, hasta que la masa esté lisa y no tenga grumos. Si se siente muy seca, añade un poco más de agua.
  • Divide la masa en 12 bolas, cada una de 5 cm de diámetro. Forra una prensa para tortillas con plástico delgado, como el de las bolsas para frutas y verduras del súper mercado. Pon una bola de masa a la vez en la prensa, y cubre con otra capa de plástico. Presiona hacia abajo para hacer un disco delgado como un hot cake, de 1/2 cm de espesor, más grueso que una tortilla. También las puedes aplanar y formar con las manos. Repite con las 12 bolas de masa.
  • Mientras vas haciendo los sopes, ponlos en el comal o sartén caliente. Deja que se cocinen de 1 a 2 minutos de cada lado, hasta que estén opacas y con pecas, y se puedan voltear sin pegarse al comal.
  • Retira del comal y ponlos en una tabla. Usando una toalla de cocina para protegerte los dedos, crea una borda alrededor de cada sope apretando y pellizcando la orilla con tus dedos. Regresa los sopes al comal y deja que se cocinen durante 1 ó 2 minutos más por lado, hasta que estén totalmente cocidos.
  • Si los vas a servir el mismo día, los puedes mantener envueltos en una toalla limpia de cocina. Si no, envuélvelos en una toalla de cocina o de papel, y ponlos adentro de una bolsa de plástico, ciérrala bien y refrigera. Se mantendrán hasta por 3 días; luego ya se pondrán muy duros. Recalienta los sopes en un comal o sartén caliente durante un par de minutos antes de comerlos. También se pueden congelar durante meses.
  • Una vez que cocines y calientes los sopes, ponlos en un platón y añade una cucharada generosa de frijoles refritos, lechuga rallada, queso, cebolla picada y salsa asada de tomate verde. Puedes poner la salsa a un lado para que cada invitado le ponga la que quiera a sus sopes.

Maracuyá

Maracuyá, o fruta de la pasión, es una de las frutas exóticas que se pueden encontrar en México. Originario de Brasil, se cultiva en regiones tropicales y semi-tropicales, como Oaxaca y la península de Yucatán.

En México, se cultivan las variedades de cáscaras amarillas y moradas, y aunque se ven duras y gruesas, se parten fácilmente con un cuchillo o con las manos. Las semillas interiores son negras y están cubiertas por una membrana que va de amarillo claro a fuerte. Se come toda la fruta, excepto la cáscara.

Las semillas son crujientes, suaves y tienen un sabor cítrico, ácido y delicioso.

En México, es común preparar el maracuyá en ricas aguas frescas y en la cocina se usa tanto en platillos dulces, como salados.

Alex Ruiz, un chef de Oaxaca que vino a cocinar al Instituto Mexicano de Cultura en Washington, D.C., preparó una jalea de maracuyá para ponerle al ceviche fresco que quedó espectacular.

En el desayuno, se pueden comer con yogurt o cereal; en el almuerzo, con mermeladas o reducciones para cosas dulces y saladas. Durante el día, se usa para hacer licuados y agua fresca.

Y si, es muy nutritivo. Contiene agua, fósforo, potasio y vitaminas. Afortunadamente, cada vez es más fácil encontrarlo fuera de tiendas especializadas.

Busquen los frutos que tengan una cáscara lisa y con color amarillo o morado fuerte. Si no está maduro, tendrá puntos verdes y si ya está pasado, la cáscara estará arrugada. Sólo necesitan una cuchara para sacar las semillas. Pruébenlo como yo, así solo.

Molino “El Pujol”

Por Eduardo | @cazadordelomejor

De un día para otro, el maíz criollo se convirtió en un fuerte tema de conversación en México. Sin embargo, las variedades de maíz criollo han sido una piedra angular de la cocina mexicana y de los chefs en la Ciudad de México, incluido Enrique Olvera.

El Chef Olvera ha utilizado el maíz criollo en sus restaurantes durante años ya sea para hacer tortillas frescas, tamales, gorditas u otros antojitos que se preparan después de que el maíz pasa el proceso de nixtamalización para convertirse en masa. Personalidades como Olvera son conscientes de la importancia de comunicar el uso de maíz puro, que no ha sido modificado genéticamente a los mexicanos y al mundo.

molino el pujol

A finales de abril, nació Molino “El Pujol”. Una pequeña tortillería en la Condesa dirigida por Enrique y su equipo, cuyo restaurante principal Pujol está en la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo de San Pellegrino.

El equipo detrás de Molino diseñó un pequeño menú que va desde un taco de aguacate envuelto en hoja santa, un elote cubierto con mayonesa de hormiga chicatana, café y chile costeño o hasta agua fresca de maíz para rebajarlo todo. El Molino es una tortillería sofisticada, eso sí.

molino el pujol

El lugar en sí es simple pero impresionante. Al entrar, a la derecha encontrarás un gran molino de maíz y canastas con diferentes variedades de maíz criollo a la venta, a la izquierda una pequeña barra con 6 asientos e ilustraciones de Hilda Palafox, una reconocida artista e ilustradora mexicana, al final un refrigerador con salsas frescas y cerveza artesanal mexicana.

Molino “El Pujol” apoya a numerosas familias en diferentes estados de México, cuyo sustento depende de la producción de variedades de maíz criollo.

molino el pujol

Molino “El Pujol,” General Benjamín Hill 146, Hipódromo Condesa, Ciudad de México

Huevos Rellenos Doblemente Sazonados

No se si les he contado que estoy obsesionada con los huevos de gallina. Me encantan. De hecho, muchas de mis memorias de la infancia los incluyen.

Como cuando me sentaba a acompañar a mi mamá a que se comiera sus huevos revueltos con jamón, acompañados de pan negro tostado con una embarradita de miel, antes de que se fuera a trabajar.

Como cuando mi papá me enseño cómo abrir un huevo pasado por agua, usando una cucharita pequeña para romper la punta de encima de la parte blanca del huevo, para poder añadir mantequilla y sal a la yema todavía calientita. Luego súper rápido metió un pedacito de pan tostado en la yema y me dio esa primera mordida.

Como la primera vez que mi mamá finalmente me dejó cocinar y me encargó que preparara los huevos revueltos del desayuno dominical. Me dio los huevos. El recipiente. La sartén. La mantequilla. Sacó la sal de la alacena. Se olvidó de cerrar la alacena. No pude resistir la tentación y le eché un poco de lo que había en cada botellita de especies a los huevos. La paprika con su rojo intenso, la bella flor de anís, el comino con su profundo amarillo tostado, pedacitos de una rama de canela… bueno, ya saben como terminaron esos huevos. Desde entonces aprendí a mantener mi entusiasmo, pero tratando de controlarlo cuando estoy creando recetas.

Encuentro que los huevos son uno de los ingredientes más fascinantes. Son accesibles. Son preciosos. Son baratos. Son versátiles también, ya que los puedes comer en cualquier comida y momento del día, ya sea como ingrediente central o acompañante. Además, junto con la leche y las semillas, es de los ingredientes más nutritivos del planeta. Y por si eso no fuera suficiente, se pueden usar para tantos propósitos: además de comerse así como huevos, pueden actuar como un ingrediente que une a otros (piensa en albóndigas), como uno que espesa (como en un mousse de chocolate), como uno que aumenta el volumen (como en un soufflé) o como un ingrediente que ayuda a que otros brillen (como en un omelet).

Así pues, no sorprende que me cueste trabajo empezar mi día sin comerme unos huevos. La manera más común en que me los como, es como mi mamá se los comía, revueltos con jamón. Esto seguido de huevos a la mexicana, a veces así nada más o con ejotes, calabacitas o champiñones. Me matan los huevos ahogados en cualquier salsa, ya sea salsa verde, salsa martajada, o roja con rajas de chiles poblano. Ni que decir de las enchiladas mañaneras que tienen huevos, geniales para cuando hay visitas. En realidad cualquier manera en que se usen los huevos, en tacos, sándwiches, crepas o tortas, yo me lo como feliz.

Pero, ok, para llegar al punto de este artículo: me fascinan tanto los huevos que el hecho de que existan los huevos rellenos me vuelve loca. No sólo porque se pueden comer más allá del desayuno con seguridad, si no porque además me parece una manera tan bella y deliciosa de honrar al ingrediente.

Si hay huevos rellenos en algún menú, de seguro los voy a ordenar. Si voy a una fiesta o coctel en donde hay huevos rellenos, sí, yo soy esa señora loca que va tras la charola de huevos rellenos.

Aquí está mi versión. Los llamo Huevos Rellenos Doblemente Sazonados porque llevan dos de mis condimentos mexicanos favoritos, los chipotles en adobo y los chiles jalapeños en escabeche. Así que yo creo que ya encontramos que es lo que tienes que hacer bien pronto, ve a la cocina y pruébalos en cuanto puedas.

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Huevos Rellenos Doblemente Sazonados

No se si les he contado que estoy obsesionada con los huevos de gallina. Me encantan. De hecho, muchas de mis recuerdos de la infancia los incluyen.
Como cuando me sentaba a acompañar a mi mamá a que se comiera sus huevos revueltos con jamón, acompañados de pan negro tostado con una embarradita de miel, antes de que se fuera a trabajar.
Prep Time15 mins
Cook Time10 mins
Total Time25 mins
Course: Antojo, aperitivo, Botana
Cuisine: Americana, Mexicana
Keyword: chipotle, huevos, huevos cocidos, huevos rellenos, jalapeños, tocino
Servings: 16 mitades
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 8 huevos
  • 2 cucharadas de mayonesa
  • 2 cucharadas de crema mexicana
  • 1/2 cucharadita de mostaza Dijon
  • 2 cucharaditas de salsa de chipotles en adobo
  • 2 cucharaditas del vinagre de los jalapeños en escabeche
  • 2 cucharaditas vinagre blanco
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 3 rebanadas de tocino doradas, finamente picadas
  • Jalapeños en escabeche picaditos para adornar

Instructions

  • Pon los huevos en una olla mediana y cubre con agua por lo menos 5 centímetros arriba de los huevos. Pon la olla a fuego alto-mediano y una vez que hierva, deja que hierva un minuto más. Tapa la olla, apaga el juego y deja que los huevos se cocinen así 10 minutos. Retira los huevos del agua y deja que enfríen. Una vez que los puedas manejar, pela la cascara y ponlos en una tabla de picar.
  • Corta los huevos pelados por la mitad usando un cuchillo filoso. Con una cucharita, saca las yemas y ponlas en una procesadora de alimentos, dejando las claras en la tabla. Junto con las yemas, pon la mayonesa, la crema, la mostaza, la salsa de los chipotles, el vinagre de los chiles en escabeche, el vinagre blanco, la mantequilla y la azúcar. Procesa hasta que este totalmente combinada y esponjosa la mezcla, dale por lo menos un minuto.
  • Pon un poco del tocino picadito en las claras cocinadas. Encima, usando una bolsa de plástico y usando una punta de estrella – o también puedes usar una cucharita- rellena los huevos con la mezcla de las yemas. Decora con los chiles jalapeños.

Notes

Twice Spiced Deviled Eggs

Itanoní Tortillería y Antojería

Por Eduardo | @cazadordelomejor

Oaxaca es uno de los estados más interesantes de México, rico en cultura, ingredientes y tradición, y es el hogar de un pequeño restaurante del que hablan la gran parte de los amantes de la comida del país.

Itanoní se compone de sillas de plástico, mesas, adornos de colores que cuelgan del techo, comales y señoras que tienen mucha experiencia cocinando en ellos. Aquí encontrarás desde niños que salen del colegio para disfrutar un antojito por la tarde hasta ejecutivos de negocios que hacen una parada para almorzar.

itanoni tortilleria y antojeria

El ingrediente principal aquí es el maíz criollo en muchas variedades diferentes. Una vez que el maíz ha pasado por el proceso de nixtamal y se ha transformado en masa, se hacen muchos platos diferentes. El menú va desde tetelas, que son triángulos de masa de maíz que se pueden rellenar con diversos ingredientes, como queso fresco y flor de calabaza, hasta el tradicional huevo frito sobre una tortilla caliente con hoja santa y un poco de salsa roja o verde.

itanoni tortilleria y antojeria

Hace un siglo, había mucho más maíz criollo en el mercado que en la actualidad. Muchas variedades diferentes de maíz criollo se contaminaron con maíz genéticamente modificado. Itanoní ha logrado mantener el uso de un arco iris de variedades de maíz criollo y es de los pocos restaurantes en México que lo hacen.

Itanoní Tortillería y Antojería, Av Belisario Domínguez 513, Reforma, Oaxaca

Dulcería de Celaya

Por Eduardo | @cazadordelomejor

Hace más de 140 años, la familia Guizar abrió una pequeña dulcería en el corazón del centro histórico de la Ciudad de México. Durante años la Dulcería de Celaya estaba ubicada en la calle Plateros, que ahora es conocida como Madero, una rareza en el centro de la ciudad porque solo está abierta para peatones. Hoy en día la tienda se encuentra en la calle 5 de Mayo.

La dulcería es como una joyería escondida que vende algunos de los dulces más sabrosos y delicados de la ciudad. Los dulces se exhiben en vitrinas de madera hechas a mano y se manejan como piedras preciosas.

dulceria de celaya

Durante los primeros años, los dulces se obtuvieron de varios estados en todo México. Después de que la reputación de la tienda creció y ganó popularidad, la familia Guizar decidió comprar las recetas de algunos de sus proveedores para empezar a producir dulces en el sótano de la casa familiar.

Fresa, naranja, guayaba y piña son algunos de los sabores que probarás, y el coco recién rallado en su cocada dorada es una necesidad. Algunos otros sabores mexicanos más tradicionales para probar son el mazapán y la cajeta. Tan pronto como pongas un pie en esta pequeña tienda, te resultará difícil no salir con una bolsa llena de sabor.

dulceria de celaya

Dulcería de Celaya, Av. Cinco de Mayo 39, Centro Histórico, Cuauhtémoc, Ciudad de México

Pancracia

Por Eduardo | @cazadordelomejor

Hace siete años, el panadero Hugo González abrió lo que se conoce como una de las mejores panaderías de México. Al caminar por la calle de Chihuahua en la Colonia Roma, un barrio vibrante e histórico, el fuerte aroma de pan recién horneado te traerá a las puerta del lugar.

Hugo estudió gastronomía en la Universidad del Claustro de Sor Juana, una escuela muy apreciada en el sur de la Ciudad de México y completó su tesis sobre la fermentación del pan. Poco después tuvo la oportunidad de hacer prácticas profesionales en el restaurante El Bulli de 3 estrellas Michelin.

pan de Pancracia

Todo en Pancracia está hecho con una masa madre que Hugo ha nutrido cuidadosamente durante más de 20 años. La corteza gruesa y rústica y la miga suave y perfectamente acida es el resultado de la filosofía centrada en la fermentación, diferente de las panaderías clásicas en México que se adhieren a las variedades más tradicionales utilizando levadura fresca.

La panadería en sí es un pequeño espacio dividido en dos distintos niveles. En el primer nivel está un horno grande, charolas de pan recién horneado y una pequeña mesa de trabajo. En la parte superior hay un refrigerador en el cual se guarda la masa madre y charolas de madera en donde dejan fermentar las masas. La temperatura en el segundo piso es ligeramente más alta y perfecta para aprovechar al máximo el proceso de fermentación.

pancracia

Si llegas temprano en la mañana, podrás llevarte a casa una bolsa surtida, desde conchas de chocolate o vainilla para saborear durante el desayuno hasta hogazas de hinojo recién salidas del horno para disfrutar con la cena. Más tarde en la mañana encontrarás a algunos de los mejores restaurantes de la Ciudad de México recogiendo sus pedidos artesanales.

Uno de mis panes favoritos son los vigilantes: pan dulce en forma ovalada a base de mantequilla, bañado en miel de té limón, nativo de Sudamérica. Una vez que comes uno, es difícil no comer una charola completa.

pancracia

Con los años, Pancracia ha dejado su huella en la Colonia Roma y se ha convertido en una referencia sólida de algunos de los mejores panes de masa madre del país.

pancracia

Pancracia, Chihuahua, 181, Roma Norte, Ciudad de México

Fonda Margarita

Por Eduardo | @cazadordelomejor

Si eres una persona madrugadora y te encantan los desayunos, Fonda Margarita será uno de tus nuevos lugares favoritos. Si no lo eres, igual tienes que ir. Es unda de las mejor experiencias para desayunar en la Ciudad de México.

Mi abuelo fue la primera persona en introducirme a esta fonda que abrió sus puertas hace 50 años. Si me conoces, sabes que no me fascina despertarme a las 5:00 de la mañana, pero cuando se trata de Fonda Margarita, me despierto sin problema solo pensando que pronto estaré comiendo los mejores guisados mañaneros y tortillas frescas. La fonda abre a las 5:30 a.m. y es cuando todo es más fresco. Es probable que te encuentres a personas que despiertan temprano para desayunar antes del trabajo y personas locas como yo que simplemente tienen un gran antojo. El horario de cierre depende de qué tan rápido se consuma toda la comida que prepararon para ese día, generalmente es alrededor de las 11:00 AM.

comida de Fonda Margarita

Largas mesas comunales, una cocina abierta, cazuelas grandes, torres de churros crujientes, meseros ágiles y un guitarrista en vivo conforman el ambiente de este lugar. Alberto Castillo, uno de los tres hermanos que heredó la fonda de su madre trabajadora siempre estará en la entrada de la cocina, dando la bienvenida a las personas que entran y asegurándose que el servicio sea eficiente.

fonda margarita

Al igual que la mayoría de las fondas, los platillos cambian cada día de la semana. También están los platillos tradicionales que preparan desde hace años. Frijoles negros con huevo, chicharrón en salsa verde y  bistec en pasilla son solo algunos de los clásicos. Las mesas comunales te permiten echar un vistazo a lo que todos los demás están comiendo. La mejor manera de aprovechar al máximo la experiencia es ir con amigos, pedir una variedad y envolver todo lo que comes con una tortilla caliente. Termina con un churro caliente y café de olla.

churros de Fonda Margarita

Gracias, a mi abuelo Miki por introducirme a uno de los mejores desayunos de la Ciudad de México hace unos 10 años, y a uno de mis amigos más cercanos, Eduardo García, por las visitas repetidas.

Fonda Margarita, Adolfo Prieto 1364, Tlacoquemecatl del Valle, Ciudad de México