Ensalada de Berros con Manzana y Rábanos

Hace unas semanas, mientras preparaba una de mis clases, “Compás Culinario de México”, en el Instituto Cultural Mexicano, Alberto Roblest se me acercó y me hizo una excelente pregunta: “Pati, ¿cocinas recetas mexicanas tradicionales o creas tus propias recetas?”

Alberto está haciendo un proyecto con el apoyo de The Office on Latino Affairs. Se llama Hola Cultura y explora las contribuciones realizadas por latinoamericanos a la vida y cultura de Washington, D.C., desde el arte y el idioma, hasta los deportes y la comida.

Creo que quería que le respondiera con una u otra opción. Vamos Pati, “tradicional” o “nueva”, me insistió. Yo seguí respondiendo “Ambas”. Mientras trataba de explicar por qué, me di cuenta de corazón que lo tradicional y lo nuevo no solo describen mi estilo de cocinar, sino también una de las maravillas de la cocina mexicana.

Verán, me encanta explorar, viajar, probar, recrear y transmitir las recetas y técnicas mexicanas tradicionales. Si llego a cumplir 120 años, no habré tenido el tiempo suficiente para probar y compartir todos los platillos vibrantes y deliciosos de las cocinas regionales que existen en México.

La cocina mexicana tiene bases tan fuertes, en parte porque las recetas probadas se pasan de generación en generación, a veces de forma escrita y a veces solo de forma oral. Cuando un platillo y sus tradiciones se pierden en una familia, barrio o comunidad y luego se redescubren y recrean, hay un hilo que nos mantiene unidos aun si estamos del otro lado del mundo.

Cuando alguien me pide esa receta “que necesita o le gusta mucho, pero no la encuentra,” me da mucho gusto. Me tomo mi misión muy seriamente, y no paro hasta cumplirla.

Ensalada de Berros con Manzana y Rabanos 1

La cocina mexicana también es muy fuerte porque tiene todo un tesoro de ingredientes fabulosos que se pueden adaptar fácilmente. Mientras uno entienda al ingrediente y a su verdadera naturaleza, hay muchas formas de experimentar con él.

Así es como se expande la herencia culinaria, al crear nuevas combinaciones y probando sus límites, a veces con éxito y a veces no. En algún momento, hasta los platillos tradicionales fueron nuevos.

Aunque dedico mucho de mi tiempo investigando y compartiendo lo que ha existido por generaciones y siglos, no resisto crear nuevos platillos. Es chistoso, me pasa mucho con ensaladas como la de sandía y tomate verde.

Para la ensalada de este post, usé berros (me encanta esa palabra). Se usan mucho en México para las ensaladas y son deliciosos: un poco amargos, con hojas delgadas llenas de sabor. Son un bocado delicado.

Encima de los berros, va una mezcla de rodajas delgadas de manzanas y de rábanos con su sabor fuerte. Un ingrediente cortado de un árbol y otro sacado de la tierra. Ambos tienen una cáscara colorida y un interior blanco y fresco. Los uso crudos para aprovechar que están crujientes y así contrastar sus sabores.

Todo va cubierto con una vinagreta ligera que tiene un poco de mostaza y de miel. Dejamos para el final un toque inesperado, que hará de esta ensalada algo espectacular:

Ensalada de Berros con Manzana y Rabanos 2

Chile de árbol tostado y pistaches, picados al mismo tiempo. Una combinación dulce, ahumada, picante y crocante.

Ensalada de Berros con Manzana y Rabanos 3

Vale la pena probrarla, es una ensalada crujiente, ligeramente ácida, un poco picante y con una combinación inesperada de sabores que espero te convenzan para hacerla una y otra vez en los meses que vienen.

Nota: sigan mandando peticiones para cualquier receta mexicana que se les antoje.

Ensalada de Berros con Manzana y Rabanos main
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Ensalada de Berros con Manzana y Rábanos

Keyword: ensalada, receta
Servings: 4 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 manojos de berros enjuagados, secados y sin la parte más dura de los tallos
  • 1 manzana verde lavada cortada en rebanadas delgadas
  • 1 racimo de rábanos (120 g) lavados, sin tallos ni raíces, partidos a la mitad y rebanados, o 1 taza ya rebanados
  • 1/4 de taza de pistaches ligeramente tostados y picados
  • 2 chiles de árbol tostados y picados semillas opcionales
  • 1/4 de cucharada de mostaza Dijon
  • 1/2 cucharadita de miel
  • 1/2 cucharadita dede sal o al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 1 cucharada de vinagre de arroz
  • 2 cucharadas de jugo de limón fresco
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de aceite vegetal

Instructions

  • Pon las manzanas y los rábanos en un recipiente. Pon los berros en otro recipiente.
  • Calienta un sartén pequeño de 16 cm a fuego medio-bajo y añade los pistaches. Tuéstalos de 3 a 5 minutos, revolviendo constantemente, hasta que estén tostados. No dejes que se quemen. Retira del fuego. En el mismo sartén, tuesta los chiles de árbol de 3 a 5 minutos, volteándolos 1 o 2 veces. Retira del fuego.
  • En una tabla, quita los tallos de los chiles de árbol y pícalos. Es opcional quitarles las semillas. Añade los pistaches y pícalos junto con el chile de árbol para crear una mezcla con ambos ingredientes.
  • En un recipiente pequeño, con un batidor de globo o un tenedor mezcla la mostaza, la miel, la sal, la pimienta, el vinagre de arroz y el jugo de limón. Vierte lentamente los aceites y bátelos para incorporarlos completamente. Vierte la mitad de la vinagreta en la mezcla de manzanas y rábanos y la mitad en los berros.
  • Sirve en platos pequeños los berros, luego las manzanas y rábanos y al final espolvorea la mezcla de pistaches y chiles de árbol.

Chile Piquín

No se dejen engañar por su diminuto tamaño. Estos chiles tienen mucho sabor y picor aunque sean pequeños. Condimentan muchos platillos de comida mexicana desde hace años.

Existen diferentes variedades y todas crecen en arbustos con hojas pequeñas y puntiagudas. El chile piquín en si es muy lindo, son muy pequeños y crecen solo 1 o 2 cm, son redondos y un poco alargados. Cuando están frescos, al principio son verdes y conforme maduran adquieren un color rojo oscuro, que se va convirtiendo a café cuando se secan. Lo más común es consumirlos secos. Tienen tienen un sabor profundo con toques ahumados y cítricos y aunque son picantes, son deliciosos.

El chile piquín se conoce también como tepín, chiltepín, chilito, Chiapas, diente de tlacuache, mosquito, pajarito, enano, pulga, amash y chipaya, entre otros.

En las tiendas lo consiguen seco y molido, listo para usarse espolvoreado en casi cualquier cosa. Apuesto que cualquier amigo mexicano que tengan ya lo ha comido espolvoreado en algo como pozoles, sopas, ensaladas, dulces o en el borde de un tarro de michelada. Está siempre presente en los puestos callejeros que venden frutas, verduras y elotes, junto con el jugo de limón y la sal.

Cucharas de madera

Las cucharas de madera son mucho más que un utensilio esencial en mi cocina. Hay muchas razones por las que se han usado, hasta el día de hoy, desde hace siglos.

No solo son hermosas, sino que son muy nobles: no rayan ni dañan las ollas y sartenes. No absorben sabores, por lo que puedes usarlas para preparar algo salado, y después de lavarlas, para hacer algo dulce.

Las cucharas que tengo llenan mi cocina con sus historias. Me recuerdan dónde las compré y de dónde vienen, y me conectan con esos lugares y épocas y crecen conmigo, ya que duran mucho.

Cucharas de madera 1

Estas hermosas cucharas vienen de la selva en de la Reserva de la Biósfera Montes Azules, en el Estado de Chiapas. Son hechas a mano, una por una, por la familia Hernández. En diciembre pasado, visitamos la zona y nos hospedamos en el hotel ecológico Las Guacamayas. Ahí estaba Sandra Hernández con su puesto de cucharas y tazones de madera. Compré un par el primer día, y regresé al día siguiente a comprar más para mi mamá y mis hermanas. El día antes de irnos, regresé para llevarlas de regalo a mis amigos.

Las cucharas mexicanas de madera vienen en todas formas y tamaños, para cualquier tarea en la cocina. La familia de Sandra las hace de madera de jobillo y rokssul. Muchas son muy prácticas, desde las grandes cucharas hondas con mangos largos para hacer frijoles y sopas, hasta las espátulas planas y derechas. Hay algunas que tienen una orilla inclinada que se alinea con la forma en que se mueve el brazo mientras revuelve algún ingrediente, como los huevos revueltos.

¿Ves la cuchara más pequeña hasta arriba? Tan linda y chiquita. Sandra la recomendó para untar mantequilla o mermelada. Aunque no parezca muy práctica, es un placer usarla y me arranca una sonrisa cada vez que lo hago.

Cazuela de Arroz con Hongos

Cazuela Mexicana Main
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Cazuela de Arroz con Hongos

Keyword: carne, pollo, receta, verduras
Servings: 8 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 4 cucharadas de mantequilla sin sal (1/2 barra) y extra para engrasar el molde
  • 3 cucharadas de aceite vegetal
  • 2 cebollas blancas medianas (2 tazas) picadas
  • 2 dientes de ajo picados o prensados
  • 1 jalapeño o serrano picado, o más al gusto, semillas opcionales
  • 1 kilo de hongos variados (blancos baby bella, portobello y shiitake), limpios, sin la parte de abajo del tallo y rebanados
  • 1 cucharadita de sal o al gusto
  • 1/4 de cucharadita de pimienta negra recién molida
  • 2 cucharadas de cilantro picado
  • 2 cucharadas de perejil picado
  • 1 taza de crema mexicana fresca o espesa
  • 240 g (2 tazas) de queso de rancho o fresco, desmoronado
  • 6 tazas de arroz blanco o integral cocido
  • 1 taza de queso añejo Parmigiano-Reggiano o Romano rallado

Instructions

  • En un sartén grande y hondo, calienta el aceite a fuego medio. Añade la cebolla y revuelve para cubrirla bien con el aceite. Acitrona durante unos 12 minutos, revolviendo de vez en cuando hasta que las orillas se empiecen a dorar. Añade el ajo y el jalapeño o serrano, y cocina de 2 a 3 minutos hasta que se suavicen. Añade los hongos, salpimienta y combina con cuidado con la cebolla. Tapa el sartén y cocina de 5 a 6 minutos, hasta que los hongos hayan soltado el agua y los sabores se hayan mezclado. Destapa el sartén y cocina de 7 a 8 minutos más, o hasta que se haya evaporado todo el líquido.
  • Agrega el cilantro y el perejil, revolviendo para mezclarlos bien. Añade la crema y el queso fresco o de rancho, revuelve hasta que la mezcla esté bien integrada y el queso se haya derretido. Cocina de 3 a 4 minutos más, ajustando el fuego para mantener la mezcla apenas burbujeando en las orillas. Debe estar todavía caldoso. Apaga el fuego.
  • Precalienta el horno a 190 C. Unta un poco de mantequilla en un refractario de 23x30 cm.
  • Pon el arroz cocido en el refractario y emparéjalo sin presionarlo demasiado. Vierte la mezcla de hongos encima y extiéndela con cuidado encima del arroz. Espolvorea el queso rallado. Hornea de 15 a 20 minutos, o hasta que el queso se haya derretido y dorado.
  • Sirve caliente.

Hoja Santa

Las hojas santas tienen forma de corazón con una textura gruesa y aterciopelada, y pueden llegar a medir casi medio metro o más. A mí me parecen hermosas. Puedes encontrar hoja santa en todo México, aunque se usa principalmente en el sur del país.

Los chefs mexicanos usan la hoja santa con cautela, no sólo por su sabor fuerte e inesperado, sino porque mucha hoja santa no es buena para ti, igual que el epazote.

Hoja Santa 1

La hoja santa se puede usar fresca o seca en muchos platillos mexicanos, desde tamales hasta pozoles, moles y sopas. También se usa para envolver carne, mariscos y tamales como envoltura comestible. Mantiene húmedo lo de adentro y también lo impregna con su sabor tan especial.

¿Cómo puedo describir su sabor? Puedo decir que es aromático, fragante con un toque de eucalipto y menta. Para algunas personas tiene un sabor similar al anís. Yo encuentro un toque de pimienta negra y pimienta gorda. Sólo podrás entender su sabor si te animas y la pruebas.

Barbacoa

La barbacoa es una comida mexicana icónica: carne jugosa, tierna y que se cae del hueso, impregnada con un sabor rústico y ahumado y un aroma intoxicante. Se usa una técnica de cocción que comenzó hace siglos, mucho antes de que llegaran los españoles, y se sigue usando hoy en día en varios lugares de México. También hay versiones más accesibles para prepararla en casa.

Fuera de México, mucha gente ha oído hablar de la barbacoa y quiere probarla, pero la auténtica. Las personas que ya la han probado, mueren por comerla otra vez. En México nunca han pasado de moda, especialmente en el Centro del país, donde crecí.

Es cierto, la barbacoa suena muy parecida a la BBQ norteamericana. Aunque los norteamericanos crearon su BBQ de un tipo de barbacoa, no fue la mexicana, sino un tipo usado por los Americanos Nativos aquí en los Estados Unidos, que se cocina en la superficie. En México, también la llamamos barbacoa, pero la mexicana es totalmente diferente: la carne se envuelve en hojas de plátano, se cocina durante muchas horas en un hoyo en el suelo, en el que primero se prende una base de leña, ladrillos y piedras calientes, luego se pone la carne y se sella con un tipo de barro. Finalmente se cocina al vapor toda la noche.

Si no la has probado, esta es tu oportunidad. Y no necesitas un hoyo en el suelo. Hay otras formas de prepararla y dejarla cocinar mientras te tomas un descanso.

barbacoa 1

La carne más común para la barbacoa es cordero, chivo o cordero, que van muy bien con la naturaleza rústica de la barbacoa, ya que estas carnes tienen un sabor fuerte. A mí me gusta usar pierna o paleta de cordero con el hueso, pero se pueden usar otras carnes, hasta con pollo.

También hay varias formas para preparar la marinada espesa para la carne. En lo personal, me gusta preparar una versión que he ido adaptando con los años y que viene de otras dos versiones: una es una mezcla seca de especias que se usó por décadas en un restaurante de la Ciudad de México llamado El Caballo Bayo, a donde mi papá iba a comprar tacos de barbacoa para llevar algunos domingos – y la otras tienen más especias, verduras y granos de una receta que hace mi mamá, quien la tomó de su nana. Puedes hacer la marinada, que es como una pasta, con anticipación. Además de chiles guajillo y ancho, tiene jitomates, ajo y cebolla

Barbacoa 2

Luego, lleva orégano, pimienta gorda, canela, clavos y una buena cantidad de sal y pimienta. Los chiles se tuestan rápidamente y luego se rehidratan en agua hirviendo.

barbacoa 3

Puedes hacer lo que quieras con el agua donde se hidrataron los chiles claro, pero si me preguntas a mí: No la tires toda. Esa agua tiene muchísimo sabor y color, y te va a servir mucho para la barbacoa. De verdad.
Aquí se ve la profundidad del color.

Barbacoa 4

Vierte el agua en la licuadora junto con el resto de los ingredientes.

Barbacoa 5

Tendrás un puré suave. Después de sazonarlo en un sartén, deja que hierva para que se reduzca; tendrá un color más profundo.

Embarra esta pasta en toda la carne, y déjala marinar desde dos horas hasta todo un día. Entre más tiempo se marine la carne, mejor.

Barbacoa 6

Si quieres darle un toque realmente rústico, envuelve la carne en hojas de plátano, que la mantendrán jugosa y le darán un sabor y aroma fresco. La carne se cocerá al vapor en las hojas y le dará un sabor auténtico, como si la estuvieras cocinando en un hoyo en el suelo.

Pon el paquete un un refractario para hornear. Si no puedes encontrar las hojas de plátano, puedes envolver la carne por encima antes de meterla al horno.

Barbacoa 7

Antes de envolver la carne con las hojas de plátano, puedes poner algunas hojas frescas o secas de aguacate encima. Le darán un sabor parecido al anís, pero no se las vayan a comer después. Si no las puedes encontrar, no pasa nada.

Barbacoa 8

En el fondo del refractario, pon las verduras: zanahorias, papas y garbanzos.

Pon la carne envuelta encima de las verduras. Mientras la carne se hornea, algunos jugos se saldrán al fondo del refractario y se hará un caldo para las verduras, que después de absorber tanto sabor por tanto tiempo, tendrán un sabor profundo y dulce al mismo tiempo.

Barbacoa 9

Envuelve la parte de arriba del refractario con papel aluminio. Esto es para simular el hoy en el suelo donde iría la barbacoa. Pon el refractario en el horno.

Barbacoa 10

Una vez que esté lista, retira la carne del horno, deja que se enfríe un poco y quita el aluminio y las hojas de plátano. Hazlo con cuidado, porque el vapor que saldrá va a estar muy caliente.

Barbacoa 11

Me encanta la BBQ durante el verano, para el invierno prefiero la barbacoa mexicana. Hornear la carne durante tantas horas llenará tu casa de aromas increíbles, sin mencionar que tendrás una comida deliciosa y abundante al final.

Sólo hay que deshebrar la carne, poner las verduras para acompañarla, invitar a algunos amigos y empezar a hacer tacos; habrá mucha carne para compartir.

Disfruta con salsa verde.

Nota: Investigué, ensayé, probé, edité y entregué esta receta al Washington Post para un artículo publicado el 24 de febrero del 2010.

barbacoa main
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Barbacoa

Keyword: carne, chile, receta
Servings: 12 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • Para la marinada:
  • 10 chiles guajillo secos sin tallo ni semillas
  • 10 chiles anchos secos sin tallo ni semillas
  • 5 tazas de agua
  • 1/3 de taza de vinagre de manzana
  • 1 jitomate mediano cortado en cuatro
  • 1/2 cebolla blanca picada (aprox. 1/2 taza)
  • 3 dientes de ajo medianos
  • 1 cucharada de orégano seco
  • 1/2 cucharadita de canela molida
  • 1/2 cucharadita dede pimienta gorda molida
  • 1/2 cucharadita dede pimienta negra recién molida
  • 5 clavos enteros sin los tallos
  • 2 1/2 cucharaditas de sal
  • 3 cucharadas de aceite vegetal
  • Para la base de verduras:
  • 2 cebollas blancas medianas picadas (aprox. 2 1/2 tazas)
  • 750 g de zanahorias peladas y cortadas diagonalmente en rebanadas gruesas
  • 750 g de papas peladas y cortadas en cuadros grandes
  • 240 g de garbanzos secos remojados durante una noche en 3 tazas de agua muy caliente y luego escurridos
  • 360 ml (1 botella) de cerveza clara como Corona
  • 3 tazas de agua
  • Unas hojas de laurel
  • 1 1/2 cucharaditas de sal
  • Para la carne
  • 4 kg de pierna o paleta de cordero o ambos con hueso
  • 500 g de hojas de plátano
  • 5 o 6 hojas frescas o secas de aguacate opcional
  • Para armar los tacos:
  • Limones partidos
  • Tortillas de maíz calientes

Instructions

  • Para la marinada: calienta un sartén grande a fuego mediano. Tuesta los chiles secos no más de 20 segundos por lado, para no quemarlos.
  • Pásalos a una olla mediana y añade el agua. Calienta a fuego medio y cocínalos de 12 a 15 minutos, hasta que los chiles se hayan suavizado e hidratado.
  • Pasa los chiles a la licuadora. Añade 2 tazas del agua donde se cocieron (tira el resto del líquido), el vinagre, el jitomate, la cebolla, el ajo, el orégano, la canela, la pimienta gorda, la pimienta negra, los clavos (sin tallo) y la sal. Licúa hasta obtener un puré suave.
  • Limpia la olla con una servilleta y añade el aceite. Calienta a fuego medio de 1 a 2 minutos, luego añade el puré con cuidado porque puede saltar. Tapa la olla parcialmente, y cocina de 10 a 12 minutos, revolviendo una o dos veces, hasta que tenga un color más oscuro y se espese hasta parecer una pasta.
  • Enjuaga la carne y sécala con servilletas de papel. Pon la carne en un refractario grande, no reactivo. Vierta la marinada encima de la carne para cubrirla completamente y frota la carne para que se adhiera bien la marinada. Tapa y refrigera de 2 hasta 24 horas.
  • Justo antes de que la carne se termine de marinar, prepara la base de verduras. Ten listo un refractario para rostizar con una rejilla que le quepa dentro, de preferencia que quede espacio abajo. Saca la carne del refrigerador unos 20 minutos antes de que la vayas a poner en el horno.
  • Pon las cebollas, zanahorias, papa y los garbanzos remojados y escurridos en el refractario para rostizar. Vierte la cerveza y el agua encima. Añade las hojas de laurel, salpimienta y revuelve todo para mezclar bien. Pon la rejilla arriba de la mezcla de verduras.
  • Para la carne: Precalienta el horno a 175 C.
  • Abre las hojas de plátano y acomoda algunas para formar una capa sobre la rejilla, dejando bastante espacio sobre todo en los lados del refractario, para poder doblarlas alrededor de la carne y cubrirla completamente (también puedes usar pedazos largos de aluminio). Pon la carne encima de las hojas y usa toda la marinada para cubrirla. Pon las hojas de aguacate, opcional, encima de la carne y luego dobla las hojas de plátano para tapar todo. Si vas a usar aluminio, hazle algunas perforaciones pequeñas en las orillas inferiores para dejar que los jugos salgan hacia las verduras abajo. Los jugos saldrán por los espacios entre las hojas de plátano, no hay que perforarlas.
  • Cubre el paquete formado por la carne y las hojas de plátano o de aluminio con otra capa de aluminio. Rostiza la carne lentamente de 8 a 10 horas, hasta que la carne se separe fácilmente del hueso y las verduras estén sazonadas y suaves. Pon el refractario encima de la estufa y deja reposar de 15 a 20 minutos antes de abrirla. Tira las hojas de aguacate.
  • Para servir: pon la carne junto con los limones, las tortillas de maíz calientes y la salsa que te guste.

Chipilín

Probé chipilín por primera vez en Chiapas, México. Primero en una sopa, luego en tamales, luego en un caldo y finalmente en un omelet delicioso. Después de recorrer el estado, me sorprendió ver que crece en arbustos altos en los jardines y patios de muchos hogares. Regresé a Washington deseando tener un arbusto de chipilín también. Su sabor me encanta; sabe a una mezcla entre berros y espinacas, pero más suave. Su textura es tierna pero sustanciosa.

Chipilín es una hierba que se usa y encuentra sobre todo en el sureste mexicano, en los Estados de Chiapas, Tabasco y Oaxaca, y en algunas partes de Centroamérica. Crece en arbustos que pueden crecer muy alto, con tallos delgados. Las hojas son verdes, delgadas y pequeñas. Se puede cocinar al vapor, hervir, mezclar con masa para hacer tamales o tortillas, o secarlos para sazonar.

Chipilin 1

No he podido encontrar chipilín fácilmente en supermercados grandes de Estados Unidos. Sin embargo, se vende en mercados locales. Como ya existe demanda para consumir chipilín, la Universidad de Massachusetts ha estado investigando durante los últimos años cómo comercializar las semillas. Puede ser que en poco tiempo veamos el chipilín junto al cilantro y al perejil en cadenas de supermercados.

Tortillero

El tortillero se usa para guardar tortillas y cubrirlas para que se mantengan calientes. Las mantiene calientes mientras acabas el platillo para el cual las calentaste. En los hogares mexicanos, los tortilleros son tan populares como las tortillas mismas, que se comen casi todos los días y acompañan casi todas las comidas. Lo mismo pasa en restaurantes, sin importar qué tan sencillos o elegantes sean.

Los tortilleros pueden ser verdaderas obras de arte por su calidad, diseño y color. Usualmente se hacen a mano y pueden ser o muy sencillos, o con diseños muy elaborados. Los chefs mexicanos tienen mucho cuidado en arreglar sus mesas para que se vean coloridas y espectaculares, y los tortilleros no son la excepción.

Tienen forma circular y se hacen de muchos materiales. Hay básicamente dos tipos de tortilleros: El primero es una canasta tejida, usualmente hecha con elementos naturales como madera, hojas de palma u otras fibras. La versión tejida puede venir con o sin tapa.

Si no trae tapa, se usa una servilleta de tela adentro para envolver las tortillas. Las servilletas de tela pueden ser tan lindas como los tortilleros. Muchas son tejidas y decoradas a mano como la foto arriba.

tortilleros con tapas

Luego están los tortilleros con tapas, que parecen sombreritos.

tortillero

El segundo tipo de tortilleros son hechos totalmente de tela. Son igual de creativos y tienen decorados como los tejidos, que van de sencillos a muy elaborados. Siempre tienen una apertura para poner las tortillas adentro, y se pueden poner a su vez adentro de los tortilleros tejidos.

tortilleros

Los tortilleros también se pueden usar como canastas abiertas para el pan y vienen en muchas formas ¡ve cuantas!

Algunas personas compran también algo llamado “calentadores de tortillas”, que son como un cojín caliente. Se puede calentar en el microondas y luego poner abajo del tortillero, para mantener las tortillas calientes por más tiempo.

Limones

Es difícil pensar en México y no pensar en limones al mismo tiempo. Son abundantes y se sirven con todo, como botanas, frutas, tacos y hasta con carne. Aunque sea difícil de creer, los limones no se originaron en México, sino fueron traídos por los europeos desde la región Indo-Malaya. La fruta ha sido acogida e incorporada completamente por la comida mexicana, y ahora es un ingrediente indispensable.

Para mí, no hay otro cítrico que tenga el sabor del limón mexicano. También es conocido como limón verdadero, limón del Oeste de India y a veces como Key Lime.

Es pequeño y redondo con cáscara delgada, de color verde claro y es muy carnoso y jugoso. Mientras madura, se vuelve más suave, todavía más carnoso y se pone de color verde más claro, casi amarillo. Es más ácido que otras variedades de limón. Tiene un aroma fresco, limpio y cítrico; realmente hermoso.

Existen otras variedades de limones. El limón persa o bearss es el que se encuentra comúnmente en los Estados Unidos. Tiene una cáscara más gruesa, con forma de limón y es un híbrido de un limón verdadero y el cidro (el padre del limón). No es tan jugoso. Conforme aumenta la demanda, los limones verdaderos son cada vez más fáciles de encontrar.

Buñuelos: Valen la Pena

Cuando tenía unos 10 años, a mis papás les dio por viajar sin nosotros durante las vacaciones de diciembre. No sé por qué pensaron que sería una buena idea, fue espantosa.

Lo bueno era que nuestra nana Sari, a quien llamábamos Nana Tochito y venía de Oaxaca, preparaba toda una comida navideña para consentirnos y celebrar la Navidad, aunque no tuviéramos un árbol como nuestros amigos. Gracias a mi Nana, nos valía un cacahuate. Intercambiábamos regalos y comíamos gelt, pavo, ponche y nuestros favoritos, los buñuelos.

Se preparan sobretodo durante Navidad y Año Nuevo, y representan celebración pura. Lo que yo celebro es tener la suerte de encontrar buñuelos en los mercados, ferias y puestos callejeros, o tener el tiempo, la paciencia y una buena receta para hacerlos en casa.
Son muy laboriosos, pero valen la pena.

Bunuelos 1

Son enormes con color caramelo fuerte. Ligeros, delgados y crujientes, pero aguantadores. Nadie sabe por qué no se rompen cuando los apilan en los puestos o canastas para venderlos.

Son irresistibles, especialmente bañados en jarabe dulce de piloncillo, y se pueden comer enteros o romperlos en pedazos. Tienen sabores que, aunque suaves, se distinguen en la boca.

Bunuelos 2

El más popular es el buñuelo de Oaxaca, grande, extendido y delgado. Hay buñuelos con otras formas e ingredientes.

A mí me gusta hacerlos con harina, mantequilla – en lugar de manteca o manteca vegetal-, huevos, jugo de naranja fresco, un poco de azúcar y una pizca de sal.

Algunas recetas antiguas usan tequesquite – agua con salitre o agua donde se hirvieron las cáscaras de los tomates verdes, para fermentar la masa, darle volumen y hacerla más esponjosa y crujiente mientras se dora. Hoy en día, la mayoría de los chefs no los usan porque se puede conseguir el mismo efecto con polvo para hornear y una buena técnica de amasado.

Bunuelos 3

Atrás de las naranjas está el licor de anís, Sambuca que puedes sustituir por licor de naranja que le da un sabor rico, aunque puedes omitir el licor sin problema.

Bunuelos 4

Después de mezclar los ingredientes, viene la parte difícil. Hay que amasar la masa mucho tiempo.

Al principio se ve como en la foto de arriba, y al final como en la foto de abajo, suave, homogénea y elástica.

Bunuelos 5

Puedes amasarla a mano durante media hora, o poner todo en la batidora y dejar que la amase por 10 minutos.

Bunuelos 6

Después, hay que dejarla reposar, es importante. Si no la dejas en un recipiente engrasado por al menos 20 a 30 minutos, tapada con una toalla para cocina, no se hará maleable, sino estará pegajosa, caprichosa y difícil de manejar.

Bunuelos 7

Después de reposarla, será muy fácil trabajar con ella. Como arriba, estará esponjada y suave.

Divide la masa en 12-15 bolas. Las puedes mantener tapadas mientras preparas cada una.

Bunuelos 8

Enharina la superficie y el rodillo, y una por una, extiéndelas hasta formar discos de 10-15 cm de diámetro. Parecerá que la masa quiere regresarse a ser una bola, por lo que tienes que extenderla con cuidado, voltearla y volverla a extender. Tómate tu tiempo y añade más harina si es necesario.

Bunuelos 9

Repites el proceso. Vuelves a extender los discos que hiciste, hasta que estén lo más delgados posible, casi como de papel.

Bunuelos 10

¿Pueden ver mi cara a través del buñuelo delgado? Así deben quedar. Hay muchas formas de dejarlos así, yo los extiendo dos veces y otros chefs en México los estiran en una toalla arriba de las rodillas, por eso se les conoce como buñuelos “de rodilla”. Otros los extienden encima de un tazón grande volteado y cubierto con una toalla.

Bunuelos 11

Manuel y su hermana Rosa, parte de mi equipo de cocina por casi 4 años, los extienden dos veces. Para el último evento del año del Instituto, le pedí a Manuel que nos enseñara cómo, ya que es todo un maestro en esto.

Bunuelos 12

Hicimos 120 buñuelos esa noche antes de la clase, que era sobre Comidas Navideñas. Teníamos que incluir las piñatas y los buñuelos.

Bunuelos 13

Después de extender los buñuelos, se tienen que airear y secar de media hora hasta dos horas. No los puedes dejar toda la noche o se secarán demasiado y se romperán.

Por último, se fríen en bastante aceite muy caliente para que burbujeen los suficiente y se doren sin absorberlo.

Bunuelos 14

Ahora viene el jarabe hecho con piloncillo, canela y agua. Se hierve hasta que quede espeso.

Bunuelos 15

Es hermoso.

Bunuelos 16

Se lo ponemos encima.

Bunuelos 17

Le puedes poner todo el que quieras.

Bunuelos 18

No es una receta fácil y rápida. Pero vale la pena, en especial en esta época, cuando tenemos un poco más de tiempo y queremos consentir a los que amamos.

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Buñuelos

Keyword: Postre, receta
Servings: 12 buñuelos, 1 1/2 taza de jarabe
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 3 tazas de harina
  • 1 cucharadita de polvo para hornear
  • Pizca de sal
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de licor de anís o de naranja
  • 3/4 de taza de jugo de naranja fresco
  • 4 cucharadas de mantequilla sin sal, manteca o manteca vegetal, más para engrasar el molde.
  • 500 g de piloncillo (2 tazas) picado o rallado o azúcar morena o mascabada
  • 1 taza de agua
  • 1 ramita de canela
  • Aceite vegetal para freír

Instructions

  • Para hacer la miel de piloncillo, en una olla mediana pon el piloncillo y añade agua caliente encima junto con la canela. Deja que el piloncillo se disuelva en el agua caliente durante unos minutos. Hierve a fuego medio unos 15 minutos, hasta que parezca jarabe. Retira del fuego. Retira la canela y cuela el jarabe si es necesario.
  • Para hacer los buñuelos, bate la harina, polvo para hornear, la sal y el azúcar en la batidora con el aditamento de gancho. Haz lugar en medio y añade el huevo, el licor de anís y el jugo de naranja. Bate a velocidad baja durante unos minutos. Agrega la mantequilla y s almendras y bate de 10 a 12 minutos más. La masa debe estar suave y elástica.
  • Engrasa un recipiente grande. Pasa la masa al recipiente y tápalo con una toalla de cocina. Deja reposar de 20 a 30 minutos. Divide la masa en 12-15 bolas, de aprox. 4 cm, y ponlas en una charola para hornear. Tápalas con una toalla de cocina.
  • Espolvorea con harina el rodillo y la superficie donde vas a trabajar Una por una, extiende las bolas en círculos de 10 a 15 cm de diámetro. Ponlos encima de una mesa o superficie. Comienza con los que extendiste primero y vuélvelos a extender, poniendo harina en la superficie y el rodillo después de extender cada uno. Extiéndelos lo más que puedas sin romperlos. Los cocineros mexicanos usualmente los extiendes con las manos como si fueran pizzas, y a veces usan recipientes con una toalla encima y los extienden con cuidado. Para mi es más fácil volverlos a extender.
  • Pon cada buñuelo extendido en la mesa o superficie y sigue con los demás. Deja que todos se sequen por al menos 30 minutos, Deben quedar tan delgados como una hoja de papel o cartulina, y deben sentirse secos.
  • En un sartén de 30 cm, calienta suficiente aceite a fuego medio-alto. Una vez que el aceite esté muy caliente, pero no humeando, fríe un buñuelo a la vez. Comenzarán a burbujear. Fríe cada uno 20 segundos por lado hasta que estén dorados, luego voltéalos con una pinza para dorarlos del otro lado. Pásalos a un plato o charola cubiertos con servilletas de papel.
  • Cuando los vayas a servir, les puedes espolvorear azúcar y canela molida o azúcar glass, o ponerles miel o el jarabe de piloncillo.