¿Te atreves? Salsa de chile habanero

Esta salsa sí pica, pero no tanto.

Queda muy bien con el pollo pibil, y junto con la salsa de cebollas encurtidas, tienes ya una comida yucateca completa y deliciosa. En Yucatán, encontrarás un tazón de esta salsa en prácticamente cada mesa. Allá, las personas le ponen de esta salsa a todo, desde una gota hasta cucharadas enteras.

Hace poco, descubrí que esta salsa queda espectacular con BBQ estilo Louisiana y frijoles cocidos. Puede ser que a tus invitados no les haga gracia que no les avises de lo picosa que es esta salsa. Pero les cuento que para la clase sobre Yucatán que tuvimos recientemente, las 20 porciones que preparamos se acabaron antes de la mitad de la comida. Ahí sí les advertimos a nuestros invitados de que probarían el habanero. Aunque mi equipo de cocina decía que preparé demasiada hicimos apuestas, y me sorprendí cuando gané. Aprendí que el paladar norteamericano e inclusive el internacional, es mucho más abierto a la comida picante que hace apenas 10 años.

Salsalita de chile habanero 1

Los habaneros se han hecho muy populares en todo el mundo. No obstante su apariencia linda y vivaz, son increíblemente picantes y se usan para preparar salsas que ansían los fans de lo picante, como mi tío.

La foto de arriba muestra unos habaneros que fotografió mi esposo en Mérida, Yucatán. La foto de abajo muestra unos habaneros que encontré aquí en Washington.

salsita de chile habanero 2

Es muy fácil preparar esta picosa salsa en casa. Solo tienes que asar los chiles y los dientes de ajo en un asador, sartén o comal caliente, como lo hice para las 20 porciones de salsa que preparé para la clase sobre Yucatán.

salsita de chile habanero 3

Y luego, por favor, quítenles las semillas a los chiles, créanme. Deben hacerlo.

Aunque ya he tenido peticiones para compartir recetas de salsas muy, muy picantes, mis queridos amigos, quítenles las semillas a los habaneros. Si no lo hacen, está picosísima salsa hará que alguien pida ayuda a gritos.

Una vez que los habaneros estén rostizados y suaves hay que ponerlos, sin semillas, junto con los ajos pelados en la licuadora o molcajete, y licuarlos o machacarlos con sal y naranja agria o su sustituto.

Salsalita de chile habanero 4

Una de las ventajas de usar un molcajete, aparte de que ejercitan un poco el brazo, es que absorbe y guarda aceites, sabores y aromas de ingredientes que usaste previamente. El molcajete añade toques de estos sabores, y sus recuerdo, a los platillos que prepares.

Si se animan a probar esta salsa, ¿y por qué no?, platíquenme de su experiencia. Me encantará saber cómo les fue.

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Salsita de chile habanero Tumulada o Kut

Esta salsa sí pica, pero no tanto. Queda muy bien con el pollo pibil, y junto con la salsa de cebollas encurtidas, tienes ya una comida yucateca completa y deliciosa. En Yucatán, encontrarás un tazón de esta salsa en prácticamente cada mesa. Allá, las personas le ponen de esta salsa a todo, desde una gota hasta cucharadas enteras.
Prep Time5 mins
Cook Time5 mins
Total Time10 mins
Course: Salsa
Cuisine: Mexicana
Keyword: ajo, chiles habaneros, naranja agria, pati´s mexican table, Salsa
Servings: 1 taza de salsa aprox.
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 4 chiles habaneros asados (sin semillas si quieres reducir el picante)
  • 6 dientes de ajo tostados y rostizados y luego pelados
  • 1 taza de naranja agría o su sustituto (1/4 de taza de jugo de toronja, 1/4 de taza de jugo de naranja, 1/4 de taza de jugo de naranja y 1/4 de taza de vinagre blanco)
  • 2 cucharaditas de sal o al gusto

Instructions

  • En un comal o sartén seco a fuego medio, o en el asador o parrilla, asa los chiles habaneros y los dientes de ajo con la cáscara. Ásalos de 4 a 9 minutos, volteándolos una o dos veces. Sabrás que están listos cuando la piel esté quemada y tostada por fuera y por dentro estén suaves, no quemados.
  • Para hacer la salsa de forma tradicional, pela los dientes de ajo y ponlos con los chiles en un molcajete o mortero. Machácalos hasta que la salsa esté suave. Añade la sal y la naranja agria, o su sustituto, y mezcla bien hasta incorporar todo.
  • También puedes poner los ingredientes en la licuadora o procesadora y procesarlos hasta obtener una salsa tersa.

Notes

Habanero Salsa

Chile Habanero

Los chiles habaneros tienen una apariencia vivaz, con sus colores fuertes que van de verde a amarillo y luego de naranja a rojo según van madurando. Son pequeños, brillantes y lindos y tienen una piel cerosa. Aunque se ven muy simpáticos, son los chiles más picantes (tremendamente picantes) en la comida mexicana. Tienen una calificación de 300,000 a 350,000 en la escala Scoville para medir el picante de un chile. Para que se den una idea de qué tan picantes son: los jalapeños rondan de 10,000 a 15,000.

Son un ingrediente indispensable en la comida regional de la Península de Yucatán. Son autóctonos de la región, aunque irónicamente se llaman como la ciudad cubana La Habana ya que se comerciaban fuertemente ahí hace siglos.

Es muy fácil sembrarlos en la casa y son muy decorativos, por lo que es común encontrarlos en macetas en las cocinas, y no sólo en México.

Chiles Güeros

Los chiles güeros son conocidos como banana peppers en los Estados Unidos. Se llaman güeros por su color amarillo pálido. Hay diferentes variedades de chiles güeros, pero todos son amarillo pálido, tienen piel cerosa y un sabor similar a los jalapeños. Pueden picar mucho o poco.

Hay otra variedad que no sale en la foto; es un chile un poco más largo y se usa mucho en escabeche. Los chiles güeros se pueden conseguir fácilmente en los súper mercados, pero si no encuentras, los puedes sustituir por jalapeños.

Calabacita italiana

La calabacita italiana y la calabacita bola son las calabacitas más usadas en la comida mexicana. La calabacita italiana es diferente a la verde usada en los Estados Unidos, la cual es más grande, gruesa y de color más fuerte. La italiana es más pequeña, más redonda y más regordeta y tiene un color verde más claro combinado con color crema y un sabor más suave y dulce.

Aquí está la calabacita italiana. Con los años, las he visto cada vez más en tiendas internacionales y latinoamericanas y en algunos mercados aquí en Estados Unidos.

En la foto de abajo, la calabacita italiana está encima de la verde para que las puedan comparar. También puedes preparar ambas para probar la diferencia. Si puedes sustituir una por otra en una receta, pero la italiana es más suave y dulce.

Calabacita italiana 1

Tomates Verdes

Aunque se encuentran fácilmente en los Estados Unidos, no creo que mucha gente use los tomates verdes frescos para cocinar. No sé si sea porque no los conocen ni saben cómo cocinarlos, o porque no lucen muy atractivos a primera vista, pero definitivamente vale la pena darles una oportunidad.

Son parte de la familia de los tomates, pero son más firmes y menos jugosos que los jitomates. Son verdes y cubiertos con una cáscara delgada, a la que se les pega el polvo. A veces se rompen o se pegan al tomate, debido a que su piel es un poco pegajosa y cerosa. Tienen también un aroma un tanto húmedo, debido a la humedad que se queda entre la piel y la cáscara mientras los transladan a las tiendas.

A pesar de todo esto, no se dejen llevar por su apariencia. Ya en casa, quítales la cáscara y enjuágalos para que puedas ver que son hermosos. Tienen una forma sensual y un color verde fuerte y brillante. Les parecerán aún más bellos una vez que los prueben y vean todo lo que pueden hacer con ellos.
Son uno de los ingredientes más originales en la cocina mexicana. Tienen un poco de acidez, que funciona muy bien tanto con ingredientes picantes como dulces.

Para escogerlos bien, hay que tocarlos para poder confirmar que estén firmes, con un color verde brillante y que no estén aguados, arrugados o descoloridos, lo que quiere decir que están viejos y amargos. Puedes ver que están frescos si la cáscara parece de papel, sin importar si se pega o no al tomate. Toma uno y ve dentro de la cáscara para saber qué te llevas a la casa.

Café de Olla Reconfortante

Cuando regresamos de nuestras vacaciones en México este diciembre y salimos del aeropuerto Dulles, sentí como se me congelaban hasta los huesos.

Ya estamos en casa, con la calefacción a todo lo que da. Admito que el frío y especialmente la nieve que veo caer desde la ventana de mi cocina, son de las cosas por las que me encanta vivir en el Este de los Estados Unidos. Aquí vivimos el cambio de estaciones cada año.

Así que en lugar de quejarme, esto es lo que hago: saco el piloncillo (o azúcar morena o mascabada), canela, café y me preparo un café de olla, una de las cosas más reconfortantes que hay y no solo cuando hace frío. Es delicioso para finalizar una comida o para empezar una mañana fría, con unas galletas o pan para sopearlos en el café.

Se le llama café de olla porque durante muchos años, y todavía en algunas partes, se preparaba en ollas de barro en los hogares mexicanos. El café se hacía y se servía directamente de la olla y el barro le daba un sabor peculiar y profundo, pero no tener olla de barro no es limitante en lo absoluto. La combinación de café con piloncillo o azúcar morena o mascabada y canela es extraordinaria por si sola.

Mientras me preparo para un 2010 lleno de cosas nuevas, con temas fascinantes que investigar y recetas que probar para mis clases en el Instituto, me doy cuenta que hay una cosa que nunca cambia en todos los menús que ofrecemos: siempre hay café de olla al final de la comida para nuestros invitados, que ya lo piden siempre. Mi equipo de cocina y yo no podemos empezar el día sin una taza de un buen café de olla.

cafe de olla 1

Con todo el ánimo de darle la bienvenida al 2010 de parte de mi equipo y mía con la suerte de seguir juntos después de casi tres años, les deseamos un año nuevo con bastante café de olla para reconfortarles el alma en las mañanas frías y las largas noches.

cafe de olla 2

Aquí estoy yo con una taza, y así voy a seguir mientras dure el invierno.

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Café de olla

Keyword: bebida, receta
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 8 tazas de agua
  • 6 cucharadas de granos molidos de café oscuro
  • 8 cucharadas de piloncillo picado o rallado o de azúcar morena o mascabado o al gusto
  • 1 ramita de canela

Instructions

  • En una olla, pon a hervir el agua a fuego alto. Reduce el fuego a bajo y añade el café, el piloncillo y la canela. Tapa parcialmente la olla y hierve durante unos 10 minutos, revolviendo de vez en cuando. Apaga el fuego y deja reposar, con la olla tapada, durante 5 minutos.
  • Cuela con un colador fino o con manta de cielo. También puedes quitar la ramita de canela y verter el café en una cafetera o prensa francesa. Presiona el filtro hacia abajo y sirve.

Más Chorizo

De entrada se los digo: amo el chorizo, especialmente el que comía en México cuando era niña. Tiene un color rojo quemado, suave, hecho de carne molida sazonada con especias exóticas. Una vez frito, el chorizo queda crujiente, con un sabor audaz y se puede usar de mil formas. El desayuno favorito de mi hijo mayor es chorizo bien frito con pan blanco. Agrega unos huevos ligeramente batidos mientras el chorizo se empieza a dorar y rebanadas de aguacate y ya tienes un brunch delicioso. El chorizo también queda muy bien en sándwiches, tacos y quesadillas, encima de enchiladas, puré de papa, espolvoreado en ensaladas, en pastas para darles personalidad y encima de pizza con rebanadas de jalapeño en escabeche.

Cuando me mudé a los Estados Unidos hace más de doce años, me dio mucho gusto encontrar chorizo en muchas tiendas de comida internacional. Últimamente, me ha llamado la atención ver que mi chorizo mexicano está acompañado ahora por otros tipos en tiendas más comerciales: ya hay chorizos argentinos, colombianos, guatemaltecos, salvadoreños y hondureños. Como el chorizo mexicano, estas variedades se hacen con cerdo, pollo, pavo y res. Hay hasta chorizo kosher, hecho con res, en el Koshermart de Rockville y hay chorizo vegano en Trader Joe´s (no me han dado ganas de probarlo). Los chorizos tienen diferentes vienen picosos, más picosos, muy picosos y súper picosos.

Ya conocía el chorizo argentino, con sabor a ajo, pero no sabía nada de los otros. Así que decidí comprar varios tipos de chorizo y cocinarlos en casa para probar las diferencias. Un día lluvioso y frío de noviembre, me decidí a explorar el universo del chorizo, incluyendo los hechos localmente en esta parte del Continente Americano.

Fue claro desde el principio que los chorizos latinoamericanos son diferentes a los españoles. Los latinoamericanos se hacen con carne molida fresca, muy sazonada y deben cocinarse. Los chorizos españoles típicamente son de carne seca y ahumada, sazonados con ajo y paprika. Usualmente están listos para comerse y tienen una consistencia como salami, suave y chiclosa.

Aunque los españoles introdujeron el concepto y la técnica de preparar chorizo a Latinoamérica, a través de los años los chorizos se fueron adaptando a los ingredientes, técnicas y sabores locales. Los españoles, por su parte, tomaron prestada la paprika de sus nuevos amigos y se convirtió en la especia estrella para sazonarlo. Llama la atención que la versión que se arraigó en América Latina fue el chorizo crudo sin ahumar, que es la versión menos frecuente en España.

Los chorizos latinoamericanos varían mucho en el sabor. El mexicano es el más picante de todos. Tiene también la mezcla de sabores más compleja, y sin duda es mi favorito. Los chorizos mexicanos también varían entre ellos, pero por lo general todos tienen chiles secos como ancho, pasilla, guajillo y/o chipotle; una mezcla de especias que incluye orégano, comino, tomillo, mejorana, hoja de laurel, canela, semillas de cilantro, pimienta gorda, paprika, achiote y clavos. Casi siempre traen ajo y a veces cebolla y siempre vinagre, que hace que la carne se desmorone mientras se dora y le da un toque de acidez.

Si te gusta el chorizo muy picoso, Chorizo Cabal de Fairfax hace uno mexicano llamado Perrón, que quiere decir bravo o agresivo. Lo que queda claro en cuanto ves el empaque: hay un perro feroz que parece que te va a arrancar una pierna de una mordida.

Para un chorizo que no es tan picoso pero con sabor fuerte, prueba el salvadoreñom el favorito de Clifford Logan Jr., Vice presidente de Logan Sausage Co. En Alexandria. Su empresa vendió 25 toneladas aprox. de chorizos frescos latinoamericanos en el área de Washington el mes pasado. Logan es un apasionado de los chorizos y cuando los describe, parece que habla de vinos: “El chorizo salvadoreño,” dijo con un suspiro romántico, “tiene un sabor robusto y un final sutil.”

Parece que los chorizos mexicano y salvadoreño han competido mucho tiempo para ser el favorito alrededor de D.C. Chorizo Cabal vende más chorizo salvadoreño que mexicano (excepto en el verano, cuando el argentino es el más popular); Logan Sausage vende el doble de chorizo mexicano que salvadoreño. Pero la elección depende tanto del sabor y la receta para hacerlo, que la población inmigrante y la popularidad de cada tipo de cocina. Las empresas usualmente comienzan con chorizos del lugar de origen del dueño o de los empleados, migrantes nostálgicos del sabor de casa y encuentran la forma de replicar sus recetas originales.

Los chorizos mexicanos, hondureños y salvadoreños se hacen con vinagre, aunque el hondureño es mucho más suave. El guatemalteco, de acuerdo con Logan, está entre el salvadoreño y el hondureño en cuanto a sabor. Betty Guerrero, que dirige Chorizo Cabal, está de acuerdo, y me confesó que usan un poco de menta para preparar el chorizo guatemalteco. El chorizo colombiano es sencillo y más salado. El argentino tiene vino blanco y bastante ajo, así como orégano, nuez moscada y un poco de pimienta cayena o pimienta roja triturada. Me parece que el chorizo argentino deja que se sienta el sabor de la carne. (Ver “usar esto para eso”, arriba).

Claro que cada marca y región tiene variedades diferentes que son cuestionadas por los puristas, más cuando se cruzan las fronteras. Guerrero dice “mi mamá me dice que así no se preparar el chorizo en México, que estoy cambiando los ingredientes y las formas de hacerlo.” Sin embargo, Guerreo con mucha experiencia en chorizos, dice que su compañía vende unas 23 toneladas de chorizo al mes.

Algo que noté es que los chorizos hechos en los Estados Unidos tienen menos grasa que los que he comido en América Latina. Logan y Guerreo me lo confirmaron, y dicen que sus chorizos se hacen con no más del 20% de grasa. En México, el chorizo tiene al menos 30% de grasa. Whole Foods Market hace su propio chorizo con no más de 15% de grasa, de acuerdo con su vocera Katie Hunsberger.

Algunos puristas cuestionan es por qué algunas partes del proceso se simplifican aquí. Por ejemplo, los productores de chorizo en México remojan y licuan chiles secos enteros y añaden al chorizo ajo y cebolla frescos. Los productores aquí, incluyendo Cabal y Logan, usan mezclas de especias personalizadas que ya vienen con chiles molidos y ajo deshidratado.

De acuerdo con estos productores, las mezclas son más fáciles de usar y ayudan a mantener un estándar de calidad: “El ajo deshidratado le da sabor y no se pone negro tan rápido como el fresco,” aseguró Clifford Logan y les da consistencia a los chorizos. Hunsberger dice que Whole Foods trabaja con las especias de Barron para crear una mezcla especial y personalizada para su propia marca.

No es de extrañarnos que los fabricantes de chorizo no quieren compartir sus recetas. Las tratan como secretos de estado y las empresas de especias externas legalmente no pueden compartir las recetas. Esto puede explicar por qué muchos empleados de las empresas de chorizo son tan leales.
O puede ser que simplemente amen el chorizo, como yo.

Artículo escrito para y publicado por The Washington Post.

 

 

 

Cochinitos: galletas de piloncillo y canela

Estas galletas realmente deberían llamarse puerquitos voladores, ya que vuelan cuando las preparo. A veces hasta es difícil hornearlas, porque a mis hijos les encanta comerse la masa, pegajosa y dulce.

Chochinitos 1

Claro que lo vi.

Chochinitos 2

Se esconden para comerse la masa y luego no quieren esperar a que se endurezca en el refrigerador para poder extenderla y hacer figuras divertidas con ellas.

A veces las galletas terminan con forma de leones o dragones.

Me gusta mucho hacerlas porque le encantan a mi hijo de en medio, el más remilgoso para comer. Disfruta de todos los pasos para hacerlas, excepto esperar a que la masa esté lista.

Chochinitos 3
Las unta con un huevo ligeramente batido y lo toma muy en serio.

Chochinitos 4
Cielos. Hay algunos dinosaurios ahí entre los puerquitos.

Chochinitos 5

Le encanta ponerles azúcar glass encima, sobretodo después de que le digo que ya fue suficiente. Lo más importante es que le encanta comérselas y me hace feliz porque están llenas de cosas saludables.

Los cochinitos son engañosos. Su textura es suave y casi como pan, pero no te das cuenta hasta que los muerdes. Tienen sabor a pueblo pequeño porque su principal ingrediente es el piloncillo. Si no lo encuentras, puedes usar azúcar moreno o mascabado, funciona igual de bien.

Chochinitos 6

Ahí está mi cochinito mayor, listo para agarrar una aunque no se hayan enfriado todavía.

Nota: estas galletas son perfectas con una taza de café o té. Mantenlas tapadas para que no se pongan duras.

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Cochinitos: galletas de piloncillo y canela

Keyword: Postre, receta
Servings: 30 galletas
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 340 g de piloncillo cortado o rallado o 1 3/4 de taza de azúcar morena
  • 3/4 de taza de agua
  • 1 cm ramita de canela de 8de largo
  • 2 barras o 1 taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 2 cucharadas de miel
  • 4 1/4 tazas de harina de trigo puede que necesites un poco más
  • 1 cucharadita de polvo para hornear
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 huevos a temperatura ambiente ligeramente batidos
  • Mantequilla para engrasar una charola para hornear
  • 2 a 3 cucharadas de harina aprox. para extender la masa
  • 1 huevo ligeramente batido para el glaceado
  • Azúcar glass para espolvorear opcional

Instructions

  • En una olla, mezcla el piloncillo o azúcar morena con el agua y la canela. Calienta a fuego medio, y una vez que suelte el hervor, baja el fuego para mantenerlo así durante 15 minutos, hasta que tenga la consistencia de un jarabe ligero. Retira del fuego y quita la ramita de canela. Tendrás como 1 1/4 tazas de jarabe de piloncillo. Añade la mantequilla y la miel y revuelve hasta que se disuelva todo.
  • En un recipiente, mezcla la harina, el polvo para hornear, el bicarbonato y la sal. Haz un hoyo en el centro y vierte ahí el jarabe del piloncillo. Mezcla todo con una espátula hasta incorporar bien. Añade los huevos a la masa, que estará bien pegajosa, y así debe estar, no te preocupes.
  • Pon plástico transparente en el fondo de un recipiente de tal forma que sobresalga de los bordes. Con una espátula, coloca ahí la masa y envuélvela con el plástico. Refrigera la masa desde 2 horas hasta un par de días.
  • Cuando vayas a hacer las galletas, precalienta el horno a 190 C. Engrasa un par de charolas para hornear.
  • Enharina el rodillo y la superficie limpia donde vas a extender la masa, que estará más firme después de refrigerarla. Extiéndela hasta que tenga un espesor de unos .60 cm. Usa un molde para galletas de cochinito para hacer las galletas (puedes usar el molde que quieras, pero ya no serán cochinitos =)
  • Pon los cochinitos en las charolas, acomodándolos un poco por si pierden la forma. Unta las galletas con el huevo ligeramente batido. Haz una bola con la masa que sobró, envuélvela en plástico y métela al congelador al menos 10 minutos antes de volver a usarla, sino estará demasiado suave y pegajosa y continúa haciendo galletas hasta que se acabe la masa.
  • Hornea las galletas de 7 a 9 minutos. Retira del horno y deja enfriar. Puedes espolvorearlas con azúcar glass. Mantenlas tapadas para que se conserven suaves.
  • A mis hijos les encantan estas galletas con un vaso de leche bien fría. A mí me gustan con una buena taza de café.

Cebollas encurtidas yucatecas

Como les prometí, aquí está la receta para las cebollas encurtidas, que quedan muy bien con el pollo pibil. Pruébalos juntos. Así sabrás porque las cebollas encurtidas han sido las compañeras fieles del pibil durante siglos: los dos saben muy bien por separado, pero son deliciosos juntos.

Las cebollas en escabeche son obligadas en las mesas yucatecas. Son un poco picosas, aciditas y crujientes, por lo que van con muchas cosas. Cuando visité Yucatán entendí por qué es tan bueno tenerlas listas.

Ya que uno de sus ingredientes principales, la naranja agria, es difícil de conseguir, hice 16 versiones con diferentes sustitutos. Ya existen algunos, pero no me convenció ninguno de ellos. 16 versiones de cebollas encurtidas después y encontré el indicado: son partes iguales de jugo de toronja, naranja, limón y vinagre blanco. Sin el vinagre, el escabeche no es lo suficientemente ácido y pierde pronto su color y textura.

Cebollas Encurtidas Yucatecas 1

Pero ya que nunca tiro comida, esas 16 versiones fueron aprovechadas en sándwiches tostados, encima de arroz y cous cous, junto con tacos y quesadillas, como acompañante caprichoso de enchiladas y huevos revueltos en la mañana, y encima de frijoles refritos. La última versión, que se supone era para acompañar falda de res asada hace un par de noches, se acabó antes de que cortara la carne.

Lo mejor: toma 10 minutos prepararlas y dura semanas en el refrigerador. Solo tienes que marinar los ingredientes en un recipiente, rebanar las cebollas (algunos chefs las blanquean rápidamente en agua caliente o las desfleman, pero a mí no me gusta porque siento que la cebolla pierde el sabor fuertea que me gusta, pero puedes probar…) y luego puedes añadir uno o dos chiles güeros, deja reposar la mezcla y listo.

Cebollas Encurtidas Yucatecas 2

Los chiles güeros se pueden conseguir fácilmente en los súper mercados, pero los puedes sustituir por jalapeños. Funcionan muy bien también.

Las cebollas encurtidas estarán listas en el refrigerador para complementar cualquier platillo que se te ocurra, sencillo o complicado, rápido o tardado. Me impresiona lo versátiles que pueden ser las salsas y los escabeches.
Siempre va a ser de gran ayuda tenerlas listas para usarse y darle un giro a la comida, lo cual me ha funcionado desde hace años. Cuando necesito un cambio, dejo las cebollas aparte y le doy una buena mordida al chile güero.

Cebollas Encurtidas Yucatecas 3

Cebollas Encurtidas Yucatecas main
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Cebollas encurtidas yucatecas

Como les prometí, aquí está la receta para las cebollas encurtidas, que quedan muy bien con el pollo pibil. Pruébalos juntos. Así sabrás porque las cebollas encurtidas han sido las compañeras fieles del pibil durante siglos: los dos saben muy bien por separado, pero son deliciosos juntos.
Prep Time10 mins
Cook Time30 mins
Total Time40 mins
Course: Guarnición
Cuisine: Mexicana
Keyword: cebolla morada, laurel, naranja agria, pati´s mexican table, pimienta gorda, pimienta negra
Servings: 2 tazas aprox.
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 taza de jugo de naranja agria o su sustituto: 1/4 de taza de jugo de toronja, de jugo de naranja, de jugo de limón y de vinagre blanco
  • 1/4 de cucharadita de pimienta negra recién molida
  • 1/4 de cucharadita de pimienta gorda molida
  • 1/2 cucharadita de sal o al gusto
  • 1 cebolla morada grande cortada en rebanadas muy delgadas
  • 2 hojas de laurel
  • 1 chile jalapeño asado o rostizado

Instructions

  • En un recipiente, pon el jugo de naranja agria, la pimienta negra, la pimienta gorda y la sal; mezcla bien. Agrega la cebolla morada y las hojas de laurel.
  • En una parrilla, asador, comal caliente o sartén a fuego medio, asa el chile de 3 a 6 minutos, volteándolo un par de veces, hasta que la piel esté ligeramente quemada.
  • Añade el chile con la piel quemada a la mezcla de cebollas y revuelve bien para incorporar todo. Marina a temperatura ambiente de 30 minutos a 2 horas. Luego tapa y guarda en el refrigerador.

Notes

Pickled Red Onions a la Yucateca

Naranja Agria

La naranja agria es un cítrico que tiene un sabor amargo y muy ácido que funciona muy bien para marinadas y para ablandar carnes y mariscos. Tiene una apariencia peculiar también. No es muy bonita, sino más bien pequeña, con una cáscara pálida, sin brillo y áspera que parece manchada de arena o polvo. Pero una vez que la partes a la mitad, encontraras la pulpa jugosa, brillosa, con color naranja fuerte y un sabor maravilloso.

Llegó a México gracias a los españoles, quienes las obtuvieron de los árabes y ellos a su vez de los persas. De cualquier forma, las naranjas agrias fueron bienvenidas en México, sobre todo en la Península de Yucatán y en Veracruz. Se usa de muchas formas: para preparar ceviches, salsas, sopas, marinadas y encurtidos, entre muchos otros.

Aunque recorrieron mucho camino para llegar a México, no es fácil encontrarlas, por lo que estoy pensando en plantar un árbol en mi jardín. También por eso muchos chefs han creado diferentes sustitutos, como una parte de jugo de naranja y una parte de vinagre, o diferentes proporciones de diferentes cítricos.

El sustituto que más me gusta es jugo de toronja, naranja, limón y vinagre blanco en partes iguales. Me gusta porque he notado que si sólo uso jugos cítricos, su sabor se desvanece pronto y no tienen la misma cantidad de ácido que la naranja agria.