Pan de Muerto Hecho en Casa

Ni muerta me quedo sin pan de muerto el Día de Muertos.

Es una de las celebraciones más significativas, coloridas y deliciosas acompañados por este pan. Puede sonar raro comer plan esponjoso con azúcar en forma de huesos, pero también comemos calaveritas dulces, lo que muestra lo importante que es la comida para nosotros, y como la mezclamos con nuestro sentido del humor sarcástico, generosidad y gusto por la vida.

Aunque no es muy popular aquí en los Estados Unidos, veo que se reconoce cada vez más. Se está poniendo de moda, los maestros ya hablan del Día de Muertos en las escuelas, hay calaveritas y decoraciones en las tiendas. Como es justo después de Halloween, se mezclan elementos de ambos, como cementerios y mucha comida, pero no son iguales.

El Día de Muertos es en realidad dos, el 1 y 2 de noviembre, cuando los muertos regresan a visitar a los vivos. Y si ya hicieron todo el viaje, más vale que la comida esté a la altura de la ocasión. Se montan y decoran altares con la comida y bebida favorita del difunto y velas y flores para iluminarles el camino de regreso. También visitamos los cementerios, pero no para asustar como en Halloween. El Día de Muertos es una ocasión agridulce, triste y alegre a la vez, es una oportunidad para reunirnos, comer y recordar.

El Pan de Muerto es muy esperado por todos.

Los que ya lo probaron quedan fascinados, lo malo es que no hay muchas panaderías que lo preparen fuera de México.

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Pero Puedes preparar el tuyo.

Es fácil de hacer, pero toma un poco de tiempo. La masa se tiene que levantar cuatro veces, una de ellas toda la noche en el refrigerador. Si quieres Pan de Muerto para el viernes, tienes que empezar el jueves.

Primero, haces una mezcla de masa con levadura. Las versiones más viejas del Pan de Muerto usaban pulque, una bebida fermentada. Yo uso levadura seca con leche tibia para que la levadura reaccione. Disuélvela en la leche y agrega un poco de harina, para que reaccione más fuerte. Estará lista 20 o 30 minutos después, cuando se esponje y haya burbujas en la superficie.

Esa es la primera vez que se levanta.

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Luego prepara la mezcla en la batidora con la mantequilla, el azúcar y los huevos. Yo le agrego agua de azahar, tradicional en muchas partes de México ya que la hace fragante y ligera. También le pongo un poco de ralladura de naranja y semillas de anís, que le dan más aroma. Agrega la levadura a la masa. Tápala y ponla en un molde.

Es mejor si la dejas en un lugar cálido de la cocina donde no haya corrientes de aire, junto a la estufa o a las hornillas. A la levadura le gustan el calor y la humedad, y me he acostumbrado a poner un recipiente con agua hirviendo junto a la masa y tapar todo junto.

Deja que se levante.

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¿Ves cómo se esponjó? Casi triplicó su tamaño.

Esa es la segunda vez que se levanta.

Dale un par golpes para desinflarla.

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Tápala con plástico y ponla en el refrigerador para que se levante durante la noche. Mientras duermes, la masa se alistará en el refrigerador.

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Como puedes ver aquí, se infló nuevamente con más burbujas y algo fibrosa.

Esa es la tercera vez.

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Al día siguiente, cuando hagas una bola con ella, se desinflará, pero la masa se habrá transformado y se quedará pegada en el recipiente.

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La masa brillosa, pegajosa y compacta.

Toma dos tercios de la masa y ponla en una superficie engrasada. A mí me gusta usar esta piedra para pizzas.

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Apartas un tercio para hacer las decoraciones. Luego la tapas y dejas que se levante otra vez.

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Abajo de la toalla.

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Cuando salga, estará cubierta con mantequilla derretida y azúcar. Algunos añaden más decoraciones como azúcar pintada, o hacen formas más elaboradas con la masa. A mí me gusta hacerlo redondo con azúcar blanca.

Para el día siguiente, tendrás pan de muerto listo para comer.

Aunque toma mucho tiempo hacer el pan de muerto, te da mucha satisfacción hacerlo, aparte de que mientras lo horneas, tu familia se irá acercando a la cocina para ver qué es lo que huele tan rico.

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Pan de Muerto

Keyword: Postre, receta
Servings: 10 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1/2 taza de leche entera tibia
  • 2 sobres de levadura (15 g c/u) o 4 cucharaditas
  • 1/2 taza de harina más 3 1/2 tazas
  • 1/4 de taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente más la necesaria para engrasar el molde
  • 2 cucharadas más de mantequilla para untar encima
  • 1/2 taza de azúcar más 1/2 taza para espolvorear en el pan
  • 6 huevos grandes a temperatura ambiente
  • 2 cucharadas de agua de azahar o agua sola
  • 1 cucharadita de semillas de anís opcional
  • 1 cucharadita de ralladura de naranja opcional
  • Pizca de sal

Instructions

  • Para hacer la levadura: En un recipiente pequeño, pon la leche tibia y a levadura. Revuelve. Deja la levadura un par de minutos en la leche y revuelve bien con una espátula. Revuelve lentamente y dale tiempo a la levadura. Revuelve y presiona con cuidado con la espátula la levadura que no se haya disuelto. Revuelve otra vez. Ya que se disolvió, añade 1/2 taza de harina. Revuelve hasta mezclar bien y que no queden grumos. Estará pegajosa y aguada. Deja la levadura en un área cálida de la cocina de 20 a 30 minutos, hasta que se esponje y triplique su tamaño y tenga burbujas en la superficie. No es necesario, pero me gusta poner una olla con agua hirviendo junto a la levadura.
  • Con la batidora, bate la mantequilla a velocidad baja hasta que esté cremosa. Agrega el azúcar y continúa batiendo hasta que se esponje. Agrega los huevos, uno a la vez. Luego, añade la leche y la levadura. 1/2 taza a la vez, agrega el resto de la harina (3 1/2 tazas). Agrega el agua de azahar o el agua sola. También las semillas de anís y una pizca de sal. La masa se verá mojada, aguada y pegajosa, sigue batiendo de 7 a 10 minutos, hasta que se separe de los lados del recipiente. Estará ahora elástica y pegajosa.
  • Engrasa un recipiente grande donde quepa la masa cuando se expanda. Pon la masa en el recipiente, tápala con una toalla de cocina y ponla en el lugar más cálido de la cocina, donde no haya corrientes de aire y lejos de ventanas y puertas. Deja que se levante durante 2 o 3 horas, hasta que duplique su tamaño.
  • Dale un golpe con el puño, voltéala, tápala con plástico y refrigera toda la noche. Al día siguiente, quítale el plástico, ponle una toalla de cocina encima y deja que llegue a temperatura ambiente.
  • Separa un tercio de la masa para hacer las decoraciones: una bola de 3 a 5 cm, y el resto para hacer dos tiras de masa. No tienen que quedar perfectas, ya que la masa está muy pegajosa, y se verán muy bien ya horneadas y cubiertas de azúcar.
  • Engrasa una charola para hornear o piedra para pizza, y haz una bola con el resto de la masa. Ponla en el centro de una charola para hornear y aplana un poco arriba. Pon las tiras de masa para hacer una X y pon la bola justo donde se cruzan. Tapa el pan con una toalla para cocina y deja que se esponje otra vez, de 1 a 2 horas.
  • Precalienta el horno a 175 C. Hornea el pan durante unos 35 minutos. A la mitad del tiempo, cubre el pan con papel encerado o pergamino para que no se dore demasiado.
  • Estará listo cuando suene hueco el fondo del pan si le das unos golpecitos.
  • Derrite la mantequilla y úntala en todo el pan. Espolvorea el azúcar por todo el pan hasta que esté completamente cubierto.

Verdolagas

Las verdolagas son de esos ingredientes que los mexicanos añoran cuando están fuera del país, y es muy probable que justo ahora estén creciendo en tu jardín. En México, son parte de la familia de los quelites, o hierbas comestibles. Son nutritivas y deliciosas; sin embargo, en Estados Unidos se consideran maleza. Y es que una vez que echan raíces, crecen muy rápido.

Son básicas para la comida del centro de México, donde usualmente se usan para preparar Puerco con Verdolagas, mi forma favorita de cocinarlas. En ese platillo, el puerco lentamente cocido, acaba de cocinarse en una salsa verde preparada y las verdolagas se agregan al último momento.

Verdolagas 1

Se come casi toda la planta. Solo se quitan las raíces y la parte más baja del tallo, que tiene un color verde muy claro y a veces llega a ser violeta o rojo.

Las hojas son gruesas y crocantes y los tallos crujientes. Tanto las hojas como los tallos son muy jugosos y carnosos. Tienen un sabor ligeramente amargo, un poco ácido y un picor muy ligero. En resumen, son de sabor fuerte y refrescante.

Igual que los tomates verdes, el sabor agridulce de las verdolagas combina muy bien con otros ingredientes típicos mexicanos, como los jitomates y los chiles. Es el complemento ideal para salsas y rellenos de tacos. No son autóctonas, pero definitivamente son un ingrediente que ha echado raíces a través de los siglos en la cocina mexicana.

Aunque mi forma favorita de prepararlas es el famoso puerco con verdolagas, también se usan en caldos y sopas de verduras, y son excelentes para ensaladas. Las verdolagas son muy parecidas a los berros, pero más gruesas, crujientes, y más parecidas a una verdura. Prepáralas como espinacas o berros. Son muy versátiles; se usan para preparar desde sopas, cocidos y caldos, hasta ensaladas preparadas solamente con bastante limón, aceite de oliva y sal. Agrégalas a un sándwich para aumentar su sabor.

Varios estudios han demostrado que las verdolagas tienen la cantidad más alta de ácidos grasos Omega 3 de cualquier hortaliza de hoja verde, por lo que cada vez se cultivan más en los Estados Unidos y las puedes encontrar en los mercados locales. Algunos nombres que se usan en los Estados Unidos para las verdolagas son: pursley, pigwee o little hogweed. Date una vuelta al jardín. Puede que ya tengas verdolagas. Si es así, aprovéchalas.

Sopa de Chipilín con Bolitas de Masa y Queso

Me encantan las sopas. No importa la hora, ni la temporada ni el lugar. Si quiero algo reconfortante, necesito una sopa.

He creado algunas, he recreado otras con las que crecí y otras más he descubierto conforme me he adentrado en la comida de mi país.

Cuando voy a un lugar nuevo, empiezo a buscar la sopa que todos comen, que todos quieren y que está en todos los hogares. Puede sonar fácil, pero a veces no las sirven en los restaurantes. Para mi fortuna, así fue la primera comida que probamos en Chiapas.

Sopa de Chipilin 1

Fue en un restaurante para turistas que servía un buffet con especialidades regionales. El caldo era espeso y estaba lleno de chipilín, una hierba con sabor más ligero que la espinaca o los berros, con hojas suaves y delicadas. Lo mejor de la sopa eran las bolitas de masa que nunca había probado antes. Tenían queso fresco mezclado, por lo que estaban esponjosas y suaves.

Un par de días después, compré un tazón grande de sopa de chipilín en una fonda pequeña en Chamula. Me senté en la banqueta mientras me la comía y veía una procesión religiosa.
La Iglesia de San Juan Chamula es una de las más famosas de México, y una de las más controversiales también, porque junta ritos paganos y católicos y tiene arquitectura y decoraciones muy particulares.

Esta versión de la sopa era más ligera, pero con mucho más color. Tenía un poco de jitomate y de chiles verdes. No sé por qué no le tomé una foto, pero si le tomé una a estos señores.

Sopa de Chipilin 2

Son Mayas Tzotziles, uno de los doce grupos indígenas que viven en el estado. Se preparaban para la procesión, con sus atuendos hechos con cuero de cabra. Algunos hombres iban de negro, otros de blanco y las mujeres llevaban faldas del mismo estilo.

El Tzotzil hablado tiene un sonido muy dulce y delicado, como las hojas de chipilín.

Sopa de Chipilin 3

En fin, volviendo a la sopa. Ese mismo día, probé una tercera versión.

Fuimos a un restaurante con un buffet mucho más extenso que el primero. Tenía una selección más completa de platillos regionales. Su sopa de chipilín tenía un caldo mucho más claro, como si las bolitas de masa se hubieran cocido por separado e incorporadas al final. Tenía menos hojas de chipilín, y se veía más ligera y elegante. Le pusieron queso fresco encima, crema mexicana y pedacitos de chicharrón.

Sopa de Chipilin 4

Probé una cuarta versión en un restaurante cerca de las ruinas de Palenque (espectaculares, por lo que tengo que compartir estas fotos).

Sopa de Chipilin 5

Subí muy alto para tomarla.

Sopa de Chipilin 6

Aquí hay un acercamiento.

Sopa de Chipilin 7

Esa sopa tenía las bolitas de masa más pequeñas, y aparte de tener chipilín en el caldo, lo tenía mezclado en la masa de las bolitas. También se sirvió con queso fresco y crema mexicana, sin chicharrón.

Probé otras cosas claro, como platillos que conocía y que les compartiré en posts futuros. También tuvimos la oportunidad de aprender sobre los textiles espectaculares que tejen en Chiapas.

Sopa de Chipilin 8

En San Cristobal de las Casas, probé la última versión de la sopa en un restaurante. Esta tenía granos de elote y el contraste entre los elotes crujientes y las bolitas de masa suaves funcionó muy bien.

Sopa de Chipilin 9

No le tomé foto porque no sabía que iba a escribir sobre las sopas de chipilín de Chiapas, ojalá lo hubiera hecho.

Lo bueno es que les tengo una receta para que la pruebes y puedes encontrar chipilín hoy en día en los Estados Unidos, especialmente en mercados latinoamericanos durante el verano y el otoño. Este chipilín lo encontré en el mercado Panam en D.C.

Así se ve. Es tan lindo, que puse un racimo grande un florero, aunque me lo estuve comiendo y quedó poco.

Sopa de Chipilin 10
Aquí hay un close up, para que vean lo delicadas que son las hojas.

Sopa de Chipilin 11

Si no lo puedes encontrar, puedes usar espinaca baby en tiras o berros.

Hice esta receta en mi cocina hasta que pude incluir todos los elementos que me gustaron de las diferentes versiones: bolitas de masa esponjosas con queso, bastantes hojas de chipilín en el caldo, pero no en las bolitas, elote crujiente sazonado con la cebolla y cociné las bolitas de masa en el caldo para que lo espesaran. El caldo espeso me gustó en especial, ya que casi parece atole.

Chiapas y su cocina esperan ser descubiertos fuera de México. Esta sopa tiene muchas características que reconocí de las diferentes comidas que probamos ahí: mucha personalidad, casera, delicada y reconfortante. Afortunadamente, muchos de los ingredientes usados en Chiapas se pueden encontrar ya fuera del estado.

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La receta para una buena sopa siempre es útil, más si te transporta a algún lado. Ésta en especial me regresó a Chiapas.

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Sopa de Chipilín con Bolitas de Masa y Queso

Keyword: receta, Sopa
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 3 cucharadas de aceite vegetal
  • 3/4 de taza de cebolla blanca picada
  • 1 chile serrano picado o al gusto semillas opcionales
  • 3 tazas de granos de elote frescos o descongelados
  • 8 tazas de caldo de pollo
  • 3 tazas de hojas de chipilín lavadas
  • 2 tazas de masa de maíz como MASECA
  • 1 3/4 tazas de agua
  • 240 g de queso fresco ranchero o Feta desmoronado, 1 taza
  • 1/2 taza de manteca o manteca vegetal
  • 1/2 cucharadita de sal dividida
  • Crema mexicana opcional

Instructions

  • En una olla, calienta el aceite a fuego medio. Añade la cebolla y acitrónala de 4 a 5 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que las orilla se empiecen a dorar. Agrega el chile, revuelve y cocina durante un par de minutos más. Agrega el elote, revuelve y cocina de 3 a 4 minutos. Vierte el caldo de pollo. Cuando suelte el hervor, prepara la masa para las bolitas.
  • En un recipiente, mezcla la harina de maíz con el agua, la manteca y una pizca de sal. Mezcla y amasa con las manos durante 1 minuto hasta que la masa esté suave y homogénea. Añade el queso fresco y amasa para incorporarlo a la masa.
  • Una vez que la sopa suelte el hervor, añade las hojas de chipilín. Una vez que vuelva a hervir, baja el fuego y comienza a formar las bolitas. Con las manos, haz bolitas de 2.5 cm y ponlas en el caldo según las hagas. Cuando pongas todas las bolitas, deja que la sopa se cocine por 20 minutos más. Debe hervir suavemente. Las bolitas se cuecen en el caldo, por lo que se espesará y parecerá un atole ligero y delicioso. Sirve caliente. Puedes ponerle crema mexicana encima.

Sopa de Pepino con Jalapeño, Menta y Granada

Mi último post fue sobre el martini de pepino (del cual me puedo tomar una jarra entera), y ¿adivinen con qué voy a retomar el blog? Si, con los pepinos, por la siguiente razón:

Yo creía saber todo sobre ellos, hasta que visité el invernadero del Señor José Luis Rodríguez Rojas, en el Estado de Morelos, conocido el Estado de la Eterna Primavera. El pepino que se cultiva es el Americano o Común, el que se usa en México y el que uso siempre.

Los he pelado, rebanado, picado y cortado en julianas miles de veces y los he usado en tantas formas, desde ensaladas hasta sorbetes. Conozco su sabor: suave, fresco, casi a limón y conozco su textura: suave pero firme. Conozco el mejor tip para que no se amarguen: cortar las orillas y luego frotarlas en los lados opuestos antes de pelarlos. Pero nunca había visto los brotes de pepinos como me los mostró Miguel, uno de los productores.

Ni sabía que después de un mes de cuidados, las plantas crecen como en la selva.

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Sería muy feliz si pudiera transmitirles el olor húmedo y limpio de las plantas y la suavidad de sus hojas inmensas.

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Me sorprendió ver que las flores de donde crecen los pepinos son delicadas y femeninas, de color amarillo fuerte y a la vez delicado, igual que sus pétalos frágiles. Hay flores masculinas y femeninas, las dos muy lindas. Las flores femeninas polinizadas tienen un mini pepino justo atrás con pequeñas espinas para protegerlo mientras crece.

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La flor se mantiene mientras crece el pepino, como se ve en la foto. Una maravilla.

Me tuve que contener y no exclamar como niña cada vez que veíamos algo nuevo y traté de portarme como adulta que soy.

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Después de cosechar los pepinos, los limpian y los empacan.

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El Sr. José Luis emplea unas 300 personas al año. Cada una está orgullosa de su trabajo y cuidan con esmero al invernadero y especialmente a las plantas. “Nadie se arrodilla aquí para trabajar”, dijo el Sr. José Luis un par de veces, “aquí el trabajo es digno y se valora”. Y así lo sentí. Las personas que trabajan ahí tenían un interés genuino en la empresa y se les iluminaba la cara cada vez que yo preguntaba algo.

Nacho Guani, quien estaba filmando con los Hermanos Cortéz y yo (para la Temporada 2, que empieza este fin de semana), filmaba desde arriba como chango (si lo conocieran, sabrían que se trepa a todo lo que puede).

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El Sr. José Luis nos contó con orgullo la historia de su invernadero y de las verduras que siembra ahí. El también cambió de profesión y no se arrepiente, como yo.

Después de pasar el día con él, nos preguntó si teníamos hambre. Muchísima. Nos ofreció llevarnos a su lugar favorito para comer, pero esa es otra historia para otro post.

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La lección fue que ningún ingrediente, ni uno solo, es ordinario. Aunque se llame pepino común y aunque lo hayas usado de muchas formas y lo hayas picado millones de veces.

Conocer a los pepinos, de flor a cabeza, me hizo pensar en nuevas formas de prepararlos. ¿En una sopa fría? ¿Con un poco de jalapeño? ¿Con menta fresca? ¿Con algo dulce, crujiente y fresco encima?

Estuve jugando con la idea y una vez que quedó como yo quería, no puedo dejar de prepararla. Es como un tzatziki mexicano o un gazpacho blanco.

Anímense a prepararla y disfrútenla ya que tarda solo 2 minutos en la licuadora.

Nota: ¿Tienen una fiesta o día festivo cerca? Sirvan la sopa en pequeñas tazas.

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Sopa de Pepino con Jalapeño, Menta y Granada

Keyword: receta, Sopa
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 1/2 tazas de yogurt griego sin azúcar
  • 1.5 kg de pepinos pelados
  • 1 cucharada de cebolla morada picada
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de chile jalapeño picado o al gusto, semillas opcionales
  • 15 hojas de menta
  • 2 cucharadas de jugo de limón fresco
  • 1 cucharadita de sal o al gusto
  • 3/4 de taza de semillas de granada o más al gusto

Instructions

  • Lava los pepinos, corta las orillas y frótalas en las orillas que cortaste para que no se pongan amargos, pélalos y córtalos a lo largo en cuatro tiras y retira las semillas. Tira las semillas y corta las tiras en pedazos.
  • Licúa el yogurt, los pepinos, la cebolla morada, el ajo, el jalapeño, la menta, el jugo de limón y la sal.
  • Licua hasta obtener un puré suave. Vierte la sopa en un recipiente, tapa y refrigera hasta que la vayas a servir.
  • Sirve con la granada encima.

Chile Cascabel

Se llaman así porque cuando agitas los chiles suenan precisamente como cascabel. Su forma es redonda, como una pequeña esfera y son sus semillas secas las que hacen ruido por dentro. También se le conoce como Chile Bola.

Chile Cascabel 1

A diferencia de otros chiles secos, el chile cascabel no pierde su forma al secarse y conserva el nombre fresco o seco. Tiene una piel gruesa y lisa y un color café profundo con tonos rojizos. Sus sabores se parecen mucho a sus colores: tostados y rústicos con toques de nuez y picante moderado.

El chile cascabel se usa para muchas cosas: salsas, guisados y sopas. Se usa tostado, molido o guisado. No se consigue fácilmente ni fuera de México ni en algunas partes del país. Cuando consigo chiles cascabel aprovecho y guiso con ellos, pero también me encanta simplemente verlos en un tazón en mi cocina.

Martini de pepino inesperado

Hace casi 20 años que me enamoré de la Ciudad de Puebla. Ya saben, a veces cuando regresas a lugares que adorabas de joven y que te producen nostalgia, corres el riesgo de decepcionarte.

Pero me volví a enamorar. Después de días buscando locaciones, comiendo, investigando, probando y filmando con los Hermanos Cortéz, me fui con una lista mental de todo lo que no alcancé a probar.

El encanto está en todas partes: en la historia que emana de cada esquina, la talavera en edificios, mesas, jarras y platos, y la comida tan buena, ya sea en un restaurante o en el mercado, como los tamales de comino, acompañados de atole de cacahuate.

Martini de Pepino 1

O en unas enchiladas de mole poblano en un plato de talavera fina.

Martini de Pepino 2

En el Mural de los Poblanos, uno de los mejores restaurantes de la ciudad con comida exquisita.

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Lo que más me enamoró fueron los Poblanos, quienes te dedican toda su atención y tiempo, sin importar lo ocupados que estén, con la mejor de las intenciones y el mayor de los entusiasmos.

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Hay gente abrazándose por todos lados.

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No importa si hay postes en medio, si llueve o sale el sol, ni la hora.

También vi a muchos besándose también (apoyo las muestras públicas de afecto, de por sí la vida dura poco, y si tienes la suerte de estar con tus seres amados, adelante).

Martini de Pepino 6

Así que me enamoré de Puebla, como era de esperarse. Pero lo que no me esperaba para nada, fue probar comida italiana de las mejor que he comido. En el corazón de Puebla y con una historia de amor detrás.

Martini de Pepino 7foto Nacho Guani

Luis Carpintero, el dueño, trabajó en restaurantes y bares durante casi toda su vida. Se enamoró de Mónica y durante años soñaron con abrir un restaurante. Dado que Puebla tiene comida mexicana extraordinaria a manos llenas, optaron por preparar comida italiana, su favorita después de la mexicana, como yo.

El amigo de un amigo de un amigo de Luis conocía a una mujer mexicana que había ido a Italia hacía 30 años atrás, al enamorarse de un chef italiano llamado Piero Giangrande. Lo llevó a Tlaxcala, estado vecino de Puebla, donde abrió un restaurante. Luis y Mónica lo buscaron y planearon durante 10 años Italia Mia.

Tiene un amplio horno de madera para las pizzas y pastas preparadas en el momento. Me costó tanto trabajo escoger mi pasta, que terminé por probar un poco del plato de los demás y aun así no me podía decidir. El chef Piero supervisa al staff mientras extienden cada rollo de pasta. La de la foto está rellena con ternera, puerco, Parmesano Reggiano y Prosciutto, y se sirve con una salsa de trufa blanca, delicada al principio y con un final intenso y fuerte.

Martini de Pepino 8

Luis y Mónica invirtieron todos sus ahorros, esperanzas y trabajo en este lugar, yo puedes sentir desde el momento que prenden el bar (la foto no le hace justicia, la tomé con mi teléfono).

Tienen un menú con 22 martinis diferentes, los llamados tragos coquetos por Luis. Y vaya que son coquetos.

Martini de Pepino 9

El martini de pepino que me sugirieron Luis y Mónica me gustó tanto, que cuando regresé a D.C., corrí a la licorería a comprar Limoncello, uno de sus ingredientes. Lo preparé para una cena la semana pasada y les encantó a los invitados.

¿Pepino en un martini? Se preguntaban. Sí, pruébenlo, no se imaginan lo rico que está. Igual que en Puebla, todo lo que probé ahí, mexicano o no, hace que quiera regresar por más.

Martini de Pepino 10
Con cada trago, puedes masticar los pedazos de pepino, que se han impregnado del martini. Es una experiencia totalmente inesperada.

Martini de pepino main
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Martini de pepino

Keyword: bebida, receta
Servings: 1 porción
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 45 ml de ginebra
  • 30 ml de Limoncello
  • 1 rebanada de limón para macerar
  • 1 rebanada de pepino sin semillas para macerar
  • 15 ml de jarabe simple
  • 1 cucharada de pepino sin semillas cortado en cuadritos

Instructions

  • En una mezcladora para martinis, combina la ginebra, las rebanadas de limón y pepino y el jarabe. Mezcla y macera todo por unos 5 minutos. Si quieres preparar más de un martini, puedes hacerlos en una jarra y refrigerarla hasta por 12 horas.
  • Llena la mezcladora con hielo y agita fuerte por 1 minuto. Cuela y vierte el líquido en un vaso para martini helado. Decóralo con los cuadritos de pepino y un espiral hecho con la cáscara del mismo.
  • Para preparar el jarabe simple, solo mezcla la misma cantidad de agua con azúcar y hierve por un par de minutos hasta que el azúcar se diluya.

Nopales

Es difícil pensar en México sin imaginarse los nopales. Están en cuadros, murales, fotos, obras de teatro, canciones y hasta en la bandera mexicana. El escudo mexicano representa a un águila comiéndose a una serpiente mientras se para en un nopal. La leyenda dice que esta imagen llevó a los Aztecas a llegar a la tierra prometida, Tenochtitlán. Es más difícil aún pensar en una mesa mexicana sin un plato de nopales. Han sido un ingrediente clave desde tiempos prehispánicos.

Aunque hay cientos de variedades, la más común es el cactus con tunas. Tiene hojas carnosas que se usan como verdura en ensaladas, guisados, sopas, guisos, huevos y todo tipo de entremeses, licuados y jugos. Uno muy popular es el de nopal con jugo de naranja y mi mamá le pone aparte espinaca fresca. Los nopales se usan como base para montar otros ingredientes encima, como envoltura en lugar de tortillas, como relleno de o encima de los tamales, quesadillas y tostadas. Se sirven todo el día, desde el desayuno hasta la cena.

Nopales 1

Crecen de una forma muy chistosa, hacia arriba, de nopal en nopal. Su piel es verde y brillosa y está cubierta de pequeñas espinas, casi transparentes. Te puedes picar al tratar de sacarlas de los bultos de donde nacen, por lo que hay que tener cuidado. De esos bultos nacen las tunas.

Los nopales son tan sustanciosos y versátiles, que no veo la hora de que sean las estrellas vegetarianas fuera de México. Más aún porque son muy nutritivos con vitaminas A y C y mucho hierro y, por si fuera poco, no tienen grasa. Se pueden cocinar de muchas maneras, hervidos, al vapor, salteados, asados o en escabeche. Sin importar la forma de prepararlos, tienen una textura carnosa y un sabor suave con un toque ácido.

Una de las razones por las que los nopales no son más populares, es que mucha gente no sabe cómo cocinarlos y cuando por fin se animan, no saben qué hacer como el líquido viscoso y gelatinoso que sale mientras se cocinan. No pueden dejar que eso los detenga, ya que hay muchas formas de lidiar con esa baba. Tengo mi método favorito, que siempre funciona.

Nopales 2

Otra razón por la que no son tan populares fuera de México es que no es tan fácil limpiarlos. Los chefs mexicanos con más experiencia sí evitan picarse con las espinas, y en el campo se limpian con machetes. Aunque hay que practicar, se pueden limpiar aunque no tengas el equipo especial para ello.

En México, encuentras nopales ya limpiados y hasta cortados. Puedes encontrarlos así en alguna tienda latinoamericana o internacional fuera del país, pero si los encuentras frescos, es muy probable que los tengas que limpiar. También se venden en frascos, latas o bolsas encurtidos. No me encantan así, pero si es la única forma en que los encuentras, cómpralos y enjuágalos cuando llegues a casa. Eso es mejor que nada, y se los dice una mexicana nostálgica.

Nopales: cómo limpiarlos y cocinarlos

Limpiar y cocinar nopales parecen todo un reto si no conoces este ingrediente. Es cierto que limpiarlos puede ser difícil la primera vez. Por eso no puedo esperar a que vendan nopales frescos limpios y cortados en las tiendas de Estados Unidos, como ya los venden en México. Mientras eso sucede, te paso algunos tips:

Primero, escoge nopales que tengan un color verde brillante y que no estén aguados. Entre más pequeños estarán más tiernos, pero los grandes también son deliciosos.

Nopales como limpiarlos y cocinarlos 1

Si es la primera vez que limpias nopales, es mejor que uses guantes de plástico. Enjuaga los nopales con agua fría y ten cuidado con las espinas porque casi no se ven, pero donde veas un bultito, ahí seguro hay espinas. Con un pelador de verduras o cuchillo pequeño con filo, igual que si fueran espárragos, pela los bultos y las espinas, recargando el nopal en una tabla para cortar, y enjuágalo otra vez. No necesitas pelar la piel verde oscuro, más bien déjala intacta lo más que puedas.

Nopales como limpiarlos y cocinarlos 2

Pon el nopal en la tabla y corta 1/2 cm de la orilla y 1 cm de la base. Luego corta el nopal en la forma y tamaño que quieras, o déjalo entero si lo vas a asar o vas a montar otro ingrediente encima. Yo usualmente corto los nopales en pequeños cuadros o rectángulos y los uso para sopas y ensaladas.

Hay muchas maneras de prepararlos. La principal preocupación de quienes recién se inician en esto, es cómo quitar el líquido gelatinoso (o baba) que sale al cocinar los nopales. Las sugerencias van desde hervirlos en agua con sal, hasta añadir elementos como las cáscaras de los tomates verdes, la parte de arriba de las cebollas cambray, bicarbonato de sodio y hasta una moneda de cobre. Sin importar el método que uses para hervirlos, una vez cocidos tendrás que escurrirlos y enjuagarlos muchas veces.

Mi forma favorita de cocinarlos, aparte de asarlos, es sellarlos en un sartén con un poco de aceite durante unos minutos, y dejar que se cocinen tapados hasta que toda esa baba salga, luego destaparlos hasta que el líquido se evapore. Casi como cocinar hongos. No sólo funciona, sino que este método le añade un sabor asado muy rico con solo el aceite, y no tienes que escurrirlos y enjuagarlos muchas veces. Ve la recete abajo y pruébalos.

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Nopales cocidos

Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 1.5 kg de nopales enjuagados, limpios de espinas y cortados en cuadros
  • Sal al gusto

Instructions

  • Enjuaga los nopales frescos con agua fría, cuidando de no picarte con las espinas pequeñas que tienen en la superficie. Con un pelador de verduras o un cuchillo con filo pequeño, pela los bultos oscuros donde crecen las espinas y las espinas mismas, sin pelar toda la piel oscura.
  • Pon los nopales en la tabla y corta 1/2 cm de la orilla y 1 cm de la base. Una vez limpios, enjuágalos y córtalos en cuadros de 1.5 a 2.5 cm, al gusto.
  • Calienta el aceite en un sartén grande y grueso, con tapa, a fuego medio-alto. Agrega los nopales y la sal y revuelve durante 1 ó 2 minutos. Tapa el sartén.
  • Reduce el fuego a medio y deja que los nopales se cocinen y suden durante 20 minutos, hasta que haya salido el líquido gelatinoso que se comenzará a secar. Quita la tapa del sartén, revuelve y asegúrate que todo el líquido se haya secado. Si no es así, deja que los nopales se cocinen unos minutos más. Deja enfriar los nopales y ya estarán listos para usarlos en infinidad de platillos, incluyendo los tacos de nopales.

Crema poblana

Cuando era niña en la Ciudad de México no conocía a nadie que celebrara el Cinco de Mayo, excepto por las personas que vivían en Puebla. Ni siquiera era día de asueto. Eso sí, lo estudiábamos en la escuela: la victoria inesperada de un grupo pequeño de militares mexicanos en contra del gran ejército francés en 1862, la cual no duró mucho tiempo ya que los franceses ganaron poco tiempo después.

150 años más tarde, en 2012, los franceses y españoles ya no están y los mexicanos celebran con orgullo el Día de la Independencia cada 16 de septiembre, pero por razones que pocos podemos explicar, el Cinco de Mayo es la celebración más grande, colorida y grande para los mexicanos que viven fuera del país. Es una nostalgia muy extraña, pero entre más tiempo paso fuera de México, el impacto del Cinco de Mayo es cada vez mayor en mí. Esas palabras se esponjan como conchas recién horneadas, cada vez más suaves, más dulces y más reconfortantes conforme pasa el tiempo.

Como muchos mexicanos (y cada vez más no mexicanos), celebro cualquier cosa que pueda ser del país: nuestra herencia, resiliencia, trabajo, flexibilidad, calidez, hospitalidad, generosidad y la riqueza de nuestra música, danza y comida. Más aún, celebro la tendencia que tenemos a tirar la casa por la ventana cuando festejamos.

Ahora, en el 150 aniversario del Cinco de Mayo (o la Batalla de Puebla), finalmente la atención se está enfocando en Puebla, donde ocurrió la batalla. La celebración que se ha puesto de moda fuera de México regresa a su lugar de origen. Ya era hora.
Puebla es una joya colonial hasta ahora escondida. Derrocha historia, arquitectura, arte y cultura de la mano con la modernidad. Es también uno de los puntos culinarios más importantes de México.

Crema Poblana 1

Algunos de nuestros platillos más representativos, y más laboriosos, son de Puebla y nacieron en los conventos donde se fusionaron como piezas de rompecabezas las cocinas mexicanas y españolas. De ahí son el clásico Mole Poblano, con capas y capas de sabor complejo que explotan en la boca o los Chiles en Nogada cuyos colores rojo, blanco y verde representan a la bandera mexicana.

Puebla también tiene muchísimos platillos caseros y accesibles como la tinga de pollo y la torta de elote. También es hogar de uno de mis ingredientes favoritos: el chile poblano y como pueden ver en la foto, consumimos bastantes chiles en mi casa cada semana.

Crema Poblana 2

Este ingrediente clave siempre me ha encantado, desde que lo compro en la tienda hasta que pruebo su exuberante y afrutado sabor. Es sublime. Cada vez que hago un platillo con él, siento que estoy de fiesta allá en Puebla, aunque esté aquí en mi casa.

Si no puedes ir a Puebla pronto, prueba esta sopa para tener tu propio Cinco de Mayo, sea día festivo o no.

Artículo escrito para y publicado por NBC Latino; foto de sopa poblana por Jack Foley.

Crema Poblana main
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Crema poblana

Keyword: receta, Sopa
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 cucharadas de mantequilla sin sal
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 2 cucharadas de cebolla blanca picada
  • 5 a 6 chiles poblanos rostizados sudados, pelados y sin semilla, cortados en cuadros o tiritas
  • 2 tazas de granos de elote frescos o descongelados
  • 1/2 cucharadita de sal o al gusto
  • Pimienta negra recién molida
  • 3 tazas de caldo de pollo
  • 1 taza de leche
  • Queso fresco o Cotija rallado opcional

Instructions

  • En una olla a fuego medio, pon el aceite y la mantequilla. Una vez que la mantequilla se empiece a derretir, añade la cebolla y acitrónala hasta que se empiece a dorar, revolviendo ocasionalmente, unos 10 a 12 minutos.
  • Añade los chiles poblanos, revuelve y cocínales de 3 a 4 minutos. Haz lugar en el medio del sartén y añade el elote y salpimienta. Cocina unos 3 ó 4 minutos más.
  • Vierte el caldo de pollo y deja hervir unos 5 minutos más, hasta que suelten los sabores y comiencen a mezclarse.
  • Baje el fuego, espera 1 minuto y añade la leche con cuidado. Si hace la crema con anticipación, caliéntala a fuego medio bajo.

Chocolate mexicano

El chocolate mexicano es muy diferente al chocolate semi-amargo que se vende mundialmente.

Es más dulce, pero tiene varias capas de sabores contrastantes, que explotan en la boca cuando le das una mordida. Tiene una textura arenosa y se prepara tradicionalmente con una pasta de granos de cacao tostados, almendras molidas, azúcar y canela.

El cacao es de México y en tiempos prehispánicos, los granos se usaban para hacer una pasta de chocolate. Así se mezclaba con agua y el Emperador Azteca Moctezuma bebía litros de esa bebida al día. Le servían el chocolate en tazones hechos a mano, y a veces lo sazonaban con chile molido o miel. Sólo los mandos altos de la jerarquía azteca tenían acceso a la bebida, y sólo en ocasiones especiales. Fue hasta después de que los españoles llegaron a México que el chocolate se volvió dulce al agregarle azúcar, canela y almendras.

Hay muchas historias que se cuentan sobre el chocolate. Una de las más chistosas es de un grupo de mujeres rebeldes del Estado de Chiapas durante la Colonia: el cura les advirtió que dejaran de tomar chocolate caliente durante la misa. Las mujeres argumentaron que lo necesitaban para poder aguantar sus sermones tan largos. El cura estaba muy molesto y prohibió beber chocolate en la iglesia. Luego, murió envenenado después de tomar chocolate caliente.

Se han escrito libros que cuentan cómo llegó el chocolate al Viejo Mundo, conquistando primero los gustos españoles y luego los franceses. El proceso para crear las barras de chocolate que se venden al público en general también surgió en Europa.

Sin embargo, hay algo tan especial y único sobre la forma en que se hacen las tradicionales tabletas de chocolate mexicano que, con darle sólo una mordida, quedas hechizado.

En México, existen molinos especiales donde las personas y empresas pequeñas traen sus propios ingredientes y recetas secretas para molerlos y formar las tabletas. El olor que sale de los molinos a las calles vecinas es delicioso. El chocolate usualmente tiene forma de bolas o de discos. Cuando era niña, y todavía hoy, me encantaba sentarme en la banqueta y mordisquear lentamente uno de esos discos.

La forma más común de usar el chocolate mexicano es para preparar chocolate caliente. A veces se prepara con agua, y a veces con leche. La forma tradicional de prepararlo requiere una olla de barro y un molinillo que se gira rápidamente entre ambas manos, igual que como las frotas para calentarlas cuando hace mucho frío. El girar del molinillo produce una capa gruesa de espuma, muy valorada y que se disfruta al beberlo en taza.

En Estados Unidos, existen muchas marcas disponibles, como Chocolate Abuelita e Ibarra. También hay otras marcas menos comerciales y más artesanales como El Mayordomo, entre otras, que vienen directamente de Oaxaca, famosa por preparar el chocolate mexicano más rico.