Bebidas

Ponche de Frutas de Año Nuevo de Mi Mamá

Mi mamá es la mejor cocinera que conozco.

Cuando era niña, preparaba el ponche de frutas más rico para Año Nuevo, sólo una vez al año.

Mis hermanas y yo solíamos esperar ansiosas en la cocina mientras ella pelaba y ponía los ingredientes, muchos sólo disponibles en esa época del año, en una olla gigante. Para entretenernos un poco, pelaba algunos pedazos de caña de azúcar y los cortaba en palitos pequeños, para masticarlos y chupar el delicioso jugo dulce, despacito, mientras esperábamos a que nos sirviera el ponche.

Estaba listo justo cuando los invitados empezaban a llegar. Entonces mi mamá lo servía en tazas grandes mientras cada uno le decíamos cómo lo queríamos. Yo siempre lo pedía con pedazos extra de caña y tejocotes (crabapples), una de mis hermanas pedía el suyo sin pasas, la otra sin fruta y solo ponche, y la otra con fruta extra y sin ciruelas pasa.

Después de servirle a los niños, le echaba ron para los adultos. Cada uno agarraba las taza con las dos manos, tratando de tomar mientras el vapor cubría sus caras, ya que lo servía muy, muy caliente.

Mis padres se divorciaron hace mucho tiempo. Yo tenía unos catorce años y desde entonces, mi mamá sólo ha vuelto a hacer ponche una vez para Año Nuevo, en la casa de mis suegros en Valle de Bravo, después de que nació mi hijo mayor. Estaba delicioso, como siempre.

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Sin embargo, soy muy afortunada. Aunque mis papás están divorciados, y no paso todos los Años Nuevos mi familia, seguimos disfrutando Año Nuevo juntos cuando podemos, como si todavía fueran pareja.

La mayoría de las veces paso Año Nuevo con mis suegros y toda la familia de mi marido. Aunque no preparan ponche, mi suegra hace una cazuela de tamal exquisita, y todos sus nietos (hay tantos ya), se divierten mucho. Este año quiero hacerles el ponche de mi mamá, quien tal vez nos visite, nunca se sabe.

Soy aún más afortunada, y ustedes también, porque le llamé ayer en la mañana para que me diera detalles adicionales de la receta y se las comparto para darles las gracias.

Gracias por dejarme entrar a sus hogares con mis recetas y mis historias, por tomarse el tiempo de escribirme y saludarme, por compartirme sus historias y por platicarme lo que han preparado, esperan preparar o de no plano no piensan preparar.

La comida nos une a todos, y el ponche que hice ayer para mis hijos estaba casi tan dulce como el que mi mamá solía hacer para sus hijas. Espero que sea aún más dulce para ustedes, sin importar para quién lo quieran hacer.

Les deseo lo mejor para el Año Nuevo y les mando toda mi gratitud.

Pati

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Nota: También puedes usar las frutas que te gusten, como peras o piña, frutas secas y hasta nueces. Funcionan muy bien cuando se hierven todas juntas con el piloncillo y la canela.

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Ponche de Año Nuevo

New Year's Warm Fruit Punch
Servings: 10 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 240 g de tejocotes o crabapples frescos o en almíbar
  • 3 lt (12 tazas) de agua
  • 2 ramitas de canela
  • 240 g (1 taza) de piloncillo rallado o azúcar morena o mascabada
  • 500 g de caña de azúcar pelada y cortada en pedazos de 10 a 13 cm de ancho, fresca o descongelada
  • 240 g de guayabas amarillas mexicanas cortadas en pedazos pequeños, o descongeladas
  • 2 manzanas de tu agrado peladas, sin corazón y cortadas en pedazos pequeños
  • 1/2 taza de ciruelas pasa picadas
  • 1/2 taza de duraznos secos picados
  • 1/2 taza de pasas o al gusto
  • La cáscara de 1 naranja
  • 1/2 taza de ron licor de caña, brandy o tequila, opcional

Instructions

  • En una olla mediana, hierve 2 tazas de agua. Añade los tejocotes. Luego, retíralos del fuego y déjalos reposar durante 5 minutos y escúrrelos. Si vas a usar tejotes en almíbar, sólo escúrrelos. Una vez que se enfríen un poco, pélalos, córtalos a la mitad y quítales las semillas.
  • En una olla grande, de barro si tienes, vierte las 12 tazas de agua con la canela y el piloncillo y calienta a fuego medio-alto. Una vez qu suelte el hervor, reduce el fuego a medio, añade las cañas de azúcar, las guayabas, las manzanas, las ciruelas pasa, los duraznos, las pasas y los tejocotes. Hierve de 20 a 30 minutos, revolviendo de vez en cuando. Añade la cáscara de naranja y hierve durante 10 minutos más.
  • Si le vas a agregar alcohol, ahora es cuando añades el ron. Revuelve y tapa hasta que vayas a servirlo.
  • Retira las ramitas de canela y la cáscara de naranja antes de servir. Sirve el ponche en tazas, tratando de poner un poco de cada fruta en cada taza.

Martini de pepino inesperado

Hace casi 20 años que me enamoré de la Ciudad de Puebla. Ya saben, a veces cuando regresas a lugares que adorabas de joven y que te producen nostalgia, corres el riesgo de decepcionarte.

Pero me volví a enamorar. Después de días buscando locaciones, comiendo, investigando, probando y filmando con los Hermanos Cortéz, me fui con una lista mental de todo lo que no alcancé a probar.

El encanto está en todas partes: en la historia que emana de cada esquina, la talavera en edificios, mesas, jarras y platos, y la comida tan buena, ya sea en un restaurante o en el mercado, como los tamales de comino, acompañados de atole de cacahuate.

Martini de Pepino 1

O en unas enchiladas de mole poblano en un plato de talavera fina.

Martini de Pepino 2

En el Mural de los Poblanos, uno de los mejores restaurantes de la ciudad con comida exquisita.

Martini de Pepino 3

Lo que más me enamoró fueron los Poblanos, quienes te dedican toda su atención y tiempo, sin importar lo ocupados que estén, con la mejor de las intenciones y el mayor de los entusiasmos.

Martini de Pepino 4

Hay gente abrazándose por todos lados.

Martini de Pepino 5

No importa si hay postes en medio, si llueve o sale el sol, ni la hora.

También vi a muchos besándose también (apoyo las muestras públicas de afecto, de por sí la vida dura poco, y si tienes la suerte de estar con tus seres amados, adelante).

Martini de Pepino 6

Así que me enamoré de Puebla, como era de esperarse. Pero lo que no me esperaba para nada, fue probar comida italiana de las mejor que he comido. En el corazón de Puebla y con una historia de amor detrás.

Martini de Pepino 7foto Nacho Guani

Luis Carpintero, el dueño, trabajó en restaurantes y bares durante casi toda su vida. Se enamoró de Mónica y durante años soñaron con abrir un restaurante. Dado que Puebla tiene comida mexicana extraordinaria a manos llenas, optaron por preparar comida italiana, su favorita después de la mexicana, como yo.

El amigo de un amigo de un amigo de Luis conocía a una mujer mexicana que había ido a Italia hacía 30 años atrás, al enamorarse de un chef italiano llamado Piero Giangrande. Lo llevó a Tlaxcala, estado vecino de Puebla, donde abrió un restaurante. Luis y Mónica lo buscaron y planearon durante 10 años Italia Mia.

Tiene un amplio horno de madera para las pizzas y pastas preparadas en el momento. Me costó tanto trabajo escoger mi pasta, que terminé por probar un poco del plato de los demás y aun así no me podía decidir. El chef Piero supervisa al staff mientras extienden cada rollo de pasta. La de la foto está rellena con ternera, puerco, Parmesano Reggiano y Prosciutto, y se sirve con una salsa de trufa blanca, delicada al principio y con un final intenso y fuerte.

Martini de Pepino 8

Luis y Mónica invirtieron todos sus ahorros, esperanzas y trabajo en este lugar, yo puedes sentir desde el momento que prenden el bar (la foto no le hace justicia, la tomé con mi teléfono).

Tienen un menú con 22 martinis diferentes, los llamados tragos coquetos por Luis. Y vaya que son coquetos.

Martini de Pepino 9

El martini de pepino que me sugirieron Luis y Mónica me gustó tanto, que cuando regresé a D.C., corrí a la licorería a comprar Limoncello, uno de sus ingredientes. Lo preparé para una cena la semana pasada y les encantó a los invitados.

¿Pepino en un martini? Se preguntaban. Sí, pruébenlo, no se imaginan lo rico que está. Igual que en Puebla, todo lo que probé ahí, mexicano o no, hace que quiera regresar por más.

Martini de Pepino 10
Con cada trago, puedes masticar los pedazos de pepino, que se han impregnado del martini. Es una experiencia totalmente inesperada.

Martini de pepino main
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Martini de pepino

Keyword: bebida, receta
Servings: 1 porción
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 45 ml de ginebra
  • 30 ml de Limoncello
  • 1 rebanada de limón para macerar
  • 1 rebanada de pepino sin semillas para macerar
  • 15 ml de jarabe simple
  • 1 cucharada de pepino sin semillas cortado en cuadritos

Instructions

  • En una mezcladora para martinis, combina la ginebra, las rebanadas de limón y pepino y el jarabe. Mezcla y macera todo por unos 5 minutos. Si quieres preparar más de un martini, puedes hacerlos en una jarra y refrigerarla hasta por 12 horas.
  • Llena la mezcladora con hielo y agita fuerte por 1 minuto. Cuela y vierte el líquido en un vaso para martini helado. Decóralo con los cuadritos de pepino y un espiral hecho con la cáscara del mismo.
  • Para preparar el jarabe simple, solo mezcla la misma cantidad de agua con azúcar y hierve por un par de minutos hasta que el azúcar se diluya.

Me Encanta el Tepache

Me encanta el tepache. Es ligeramente dulce, con un sabor a alcohol casero, refrescante y con un hermoso color ámbar. Es una bebida fermentada casera proveniente del Estado de Jalisco, hogar también de otros símbolos mexicanos como el tequila, los charros y los mariachis. Tiene una base de piña fresca, canela, piloncillo y agua y se bebe en México desde tiempos prehispánicos.

Lo he preparado muchas veces. Primero, cuando Daniel y yo nos mudamos a Texas, para celebrar que encontramos piloncillo en supermercado de este país. Luego, cuando nos mudamos a Washington, para contrarestar el calor de aquel primer verano y para que nuestra nueva casa tuviera más sabor de hogar. Hace un par de años, hice varios litros para servir a una clase grande en la que preparé comida de Jalisco.

Y luego me olvidé de él. Hasta este verano cuando nos mudamos, el calor comenzó nuevamente y desempaqué mi olla de barro de Tlaquepaque, Jalisco, perfecta para hacer Tepache, que es muy fácil de hacer si lo vigilas.

Necesitas una piña madura, amarilla y suave al tacto.

Tepache 1

Lávala y quítale lo de arriba.

Tepache 2

Y lo de abajo también

Tepache 3

Córtala en rebanadas gruesas, horizontales o verticales, con todo y cáscara que ayuda en la fermentación y que le dará sabor.

Tepache 4
Corta las rebanadas en pedazos gruesos.

Tepache 5
¿Qué tal mi leal cuchillo?

Tepache 6
Vierte agua en la olla. No importa si no tienes una de barro, con que sea grande basta.

Tepache 7
Agrega la ramita de canela.

Tepache 8
Agrega el piloncillo, que le dará ese sabor a pueblo inigualable. Echa todo a la olla, no hay nada que picar ni cortar, todo se diluirá en el agua mientras lo hierves.

Tepache 9
Agrega cinco o seis clavos enteros, para darle un sabor a especias.

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Hierve todo por 10 minutos. El líquido estará listo cuando el piloncillo se haya disuelto y tenga un bonito color café claro.

Tepache 11

Ámbar claro.

Aquí se ve mejor el color con la cuchara de vidrio de mi abuela, y queda aún mejor con la piña.

Tepache 12
Apaga el fuego y agrega los pedazos de piña.

Tepache 13

Tapa la olla y deja reposar, para que se empiece a fermentar, durante 2 días o unas 48 horas. Puedes dejar la olla en cualquier parte de la cocina, de preferencia en el lugar más cálido, donde no tengas que moverla.

Tepache 14

Después de dos días, se habrán formado burbujas en el líquido. Ya puedes ponerle cerveza para agilizar el proceso de fermentación. Puedes hacerlo hacerlo también de la forma tradicional, sin cerveza, y dejar que se fermente durante una semana, o más.

Tepache 15
Usa la cerveza que quieras, Dos Equis me funciona bien.

Tepache 16
Tapa la olla y deja reposar durante 12 o 15 horas más.

¿Recuerdan que les dije que el Tepache es fácil de hacer siempre que lo vigiles? Justo después de ponerle la cerveza, tuve que ir a Nueva York. Mi esposo se quedó a cargo de vigilar el tepache, pero estaba demasiado ocupado cuidando a nuestros tres monstruos, así que el tepache se hizo vinagre.

El chiste es que después de echarle la cerveza, no hay que dejarlo reposar más de 12 a 15 horas. Después de eso, hay que colarlo y beberlo o ponerlo en una jarra y refrigerarlo.

Tepache 17
Tuve que hacer el tepache otra vez, y ahora sí lo estamos vigilando todos, porque el tiempo se pasa rápido y aprendimos la lección, no hay que descuidarlo.

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Tepache

Keyword: bebida, receta
Servings: 8 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 piña madura (3 tazas)
  • 4 litros de agua o 16 tazas
  • 500 g de piloncillo o azúcar morena o mascabada
  • 1 ramita de canela
  • 5 clavos enteros
  • 1 taza de cerveza

Instructions

  • En una jarra grande de barro (o la que tengas), pon a hervir el agua junto con el piloncillo, la canela y los clavos. Hierve, revolviendo de vez en cuando, durante 10 minutos o hasta que el piloncillo se haya disuelto.
  • Mientras, lava muy bien la piña y quítale ambas orillas. Córtala en pedazos de 5 cm con todo y cáscara.
  • Una vez que el agua esté lista, añade los pedazos de piña y tapa la olla. Deja reposar durante 2 días, o 48 horas, en un lugar cálido de tu cocina. La mezcla comenzará a fermentarse y aparecerán burbujas en la superficie. Añade una taza de cerveza, revuelve bien y deja reposar durante 12 horas más. No dejes fermentar la mezcla mucho más tiempo, o puedes acabar con vinagre en lugar de tepache.
  • Cuela el tepache y sírvelo muy frío, ya sea que lo refrigeres o lo sirvas con mucho hielo.

Chocolate Caliente Mexicano

Cuenta la leyenda que una mujer podía casarse fácilmente en México si podía espumar muy bien el chocolate caliente. De lo contrario, los posibles pretendientes ni la voltearían a ver yla mamá del novio es quién juzgaba la espuma.

Afortunadamente, mi suegra (a quien le encanta sopear las conchas en chocolate caliente), no siguió esa tradición o yo no estaría casada con su hijo. Cuando conocí a mi marido, lo mejor que podía hacer eran unos huevos revueltos y una limonada demasiado dulce, olvídense de poder hacer espuma suave y delicada encima de un delicioso chocolate.

Pero resulta que la historia no estaba tan errada: espumar el chocolate puede indicar si una persona es trabajadora, dedicada, energética y habilidosa. Requiere mucho esfuerzo y poder desarrollar la técnica y el estilo adecuados.

No es fácil, es como si hicieras la espuma del capuchino sin máquina, sino usando una herramienta ancestral heredada generación tras generación para ayudarte con la espuma.

Chocolate Caliente 1

El molinillo está hecho de un solo pedazo de madera, con anillos, formas y diseños tallados en diferentes partes, una base fuerte para recargarlo en la olla, un mango redondeado para poder frotarlo con las manos y decoraciones muy lindas. Todo esto con la finalidad de hacer la mayor cantidad posible de espuma, pero de la buena. No es lo mismo usar el globo batidor, pero si no tienes un molinillo te va a servir. Lo usas igual, verticalmente y lo frotas entre tus manos como si las quisieras calentar. A veces es mejor mostrarlo con fotos.

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Tienes que batirlo muchísimo.

Chocolate Caliente 3

Aparte de la espuma, lo importante es el sabor del chocolate mexicano. Les explico rápido, ya que está a punto de nevar, hace frío y muero por un reconfortante chocolate caliente mexicano.

El chocolate mexicano está hecho con granos de cacao tostados y molidos con azúcar, almendras, canela y a veces vainilla. Hay otras variaciones, pero ésta es la básica. En México hay molinos exclusivamente para el chocolate, y huelen a gloria.

Si encuentras barras de chocolate mexicano ya preparado, como las de chocolate oaxaqueño El Mayordomo, más accesibles como Chocolate Abuelita o Ibarra, sólo tienes que añadirles leche o agua, calentarla, mezclarla y si quieres espuma, trabajar un poquito más.

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Si no las puedes encontrar, te muestro cómo obtener el mismo resultado, igual de rico. Necesitas unos 60 g de chocolate semiamargo de buena calidad, un trozo de canela, azúcar refinada y harina de almendra.

Chocolate Caliente 5

La harina es de almendras molidas. Las puedes moler en casa. Trader Joe´s en Estados Unidos vende harina de almendra de buena calidad.

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Pon todos los ingredientes en una olla y agrega leche, como yo, o agua o una mezcla de los dos un poco de extracto de vainilla.

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Calienta a fuego medio, y retira del fuego cuando se disuelva el chocolate. Bate el chocolate con un molinillo o globo para batir, realmente lo recomiendo. En México hay cazuelas altas especiales para batir el chocolate, llamadas chocolateros, pero cualquier olla funciona.

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Esto no tiene nada que ver con encontrar un marido, se trata de beber ese chocolate caliente, espeso, cremoso y delicioso, mientras que te queda un bigote de espuma sobre los labios. Eso hace que todo el trabajo valga la pena.

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Chocolate caliente

Keyword: bebida, receta
Servings: 2 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 tazas de leche y/ o agua
  • 120 g de chocolate semi amargo de buena calidad
  • 1 ramita de canela de unos 5 cm de largo
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 4 cucharadas de harina de almendra o de almendras molidas
  • 4 cucharadas de azúcar o más al gusto

Instructions

  • En una olla, agrega la leche o el agua con el chocolate mexicano o los ingredientes que lo van a sustituir. Calienta a fuego medio hasta que el chocolate se derrita por completo y el líquido empiece a hervir.
  • Retira del fuego, y si lo deseas, bátelo con un batidor de globo o molinillo hasta que el chocolate tenga una capa espesa de espuma encima. Sirve el chocolate muy caliente.

Café de Olla Reconfortante

Cuando regresamos de nuestras vacaciones en México este diciembre y salimos del aeropuerto Dulles, sentí como se me congelaban hasta los huesos.

Ya estamos en casa, con la calefacción a todo lo que da. Admito que el frío y especialmente la nieve que veo caer desde la ventana de mi cocina, son de las cosas por las que me encanta vivir en el Este de los Estados Unidos. Aquí vivimos el cambio de estaciones cada año.

Así que en lugar de quejarme, esto es lo que hago: saco el piloncillo (o azúcar morena o mascabada), canela, café y me preparo un café de olla, una de las cosas más reconfortantes que hay y no solo cuando hace frío. Es delicioso para finalizar una comida o para empezar una mañana fría, con unas galletas o pan para sopearlos en el café.

Se le llama café de olla porque durante muchos años, y todavía en algunas partes, se preparaba en ollas de barro en los hogares mexicanos. El café se hacía y se servía directamente de la olla y el barro le daba un sabor peculiar y profundo, pero no tener olla de barro no es limitante en lo absoluto. La combinación de café con piloncillo o azúcar morena o mascabada y canela es extraordinaria por si sola.

Mientras me preparo para un 2010 lleno de cosas nuevas, con temas fascinantes que investigar y recetas que probar para mis clases en el Instituto, me doy cuenta que hay una cosa que nunca cambia en todos los menús que ofrecemos: siempre hay café de olla al final de la comida para nuestros invitados, que ya lo piden siempre. Mi equipo de cocina y yo no podemos empezar el día sin una taza de un buen café de olla.

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Con todo el ánimo de darle la bienvenida al 2010 de parte de mi equipo y mía con la suerte de seguir juntos después de casi tres años, les deseamos un año nuevo con bastante café de olla para reconfortarles el alma en las mañanas frías y las largas noches.

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Aquí estoy yo con una taza, y así voy a seguir mientras dure el invierno.

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Café de olla

Keyword: bebida, receta
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 8 tazas de agua
  • 6 cucharadas de granos molidos de café oscuro
  • 8 cucharadas de piloncillo picado o rallado o de azúcar morena o mascabado o al gusto
  • 1 ramita de canela

Instructions

  • En una olla, pon a hervir el agua a fuego alto. Reduce el fuego a bajo y añade el café, el piloncillo y la canela. Tapa parcialmente la olla y hierve durante unos 10 minutos, revolviendo de vez en cuando. Apaga el fuego y deja reposar, con la olla tapada, durante 5 minutos.
  • Cuela con un colador fino o con manta de cielo. También puedes quitar la ramita de canela y verter el café en una cafetera o prensa francesa. Presiona el filtro hacia abajo y sirve.

Micheladas y pepitas picantes: están invitados

Nuestros amigos Jeannie y Bill nos invitaron a su granja en la Costa Este para el Día del Trabajo. Jeannie nos dijo que eran bienvenidas las botanas y las bebidas para adultos. Ya que vamos a ser varios, las comidas son sin prisa y les gusta probar cosas nuevas, quiero llevar una botana interesante y accesible. Como he estado experimentando con pepitas de calabaza, se me ocurrió llevar unas pepitas picantes. Las micheladas van muy bien con ellas, especialmente porque este puede ser de los últimos fines de semana lo suficientemente calurosos para tomarlas.

Yo solía llenar mis maletas de bolsas de pepitas cada vez que iba a México. Me encantan porque tienen un sabor suave, como a nuez, dulce, son muy nutritivas, y se usan mucho en la cocina mexicana. Se usan con y sin cáscara, tostadas o fritas para preparar salsas, moles, sopas y bebidas, no solo se espolvorean en ensaladas. Por lo que se pueden imaginar mi felicidad al ver que cada vez es más fácil encontrarlas en las tiendas aquí en Estados Unidos.

pepitas 1Las pepitas se doran lentamente en el sartén, van a cambiar de color, de verde oliva a un color café claro.

Son una botana muy popular entre los mexicanos a la hora de ir al cine. Con cáscara, remojadas en agua salada, secadas y tostadas, se venden en bolsa pequeñas en los puestos de la calle y te entretienen bastante. Te toma un par de horas acabarte la bolsita, ya que te las tienes que poner entre los dientes para abrir la cáscara salada y sacar la pepita que está adentro. Repites eso una y otra vez mientras disfrutas de la película.

Aun así, a mi como más gustan las pepitas son peladas, tostadas o fritas ligeramente y espolvoreadas con chile piquín seco y molido, sal y azúcar. Tardas cinco minutos en tener lista esta botana crocante y rica. Si haces bastante y te sobra, quedarán espectaculares encima de una ensalada o pescado. La mezcla de chile, sal y azúcar llevan a esta botana a otro nivel.

En cuanto a la michelada, es la forma más mexicana de tomar cerveza. Puristas cerveceros: no teman, les va a gustar. A los que no toman cerveza: de esta forma les va a encantar.
La michelada clásica se prepara con cerveza en un tarro helado con los bordes cubiertos de sal (primero los mojas con limón) y jugo de limón fresco en el fondo. Algunos le añaden hielo, otros no. Para una michelada más extrema, se añade una combinación de ingredientes salados (como Maggi y Worcestershire), y picantes (Tabasco, Valentina, Cholula o cualquier salsa picante) antes de vertir la cerveza.

No hay un acuerdo sobre cómo servir la cerveza. Yo hago la mía con Maggi, Worcestershire y Valentina, y la sirvo hasta los bordes con sal. De esa forma puedo probar un poco de la sal cada vez que tomo un trago. Algunas personas sirven la cerveza tan rápido que sube velozmente por el tarro debido a la sal, así que es como una explosión encima de sus manos, y luego dan un trago a esta mezcla deliciosa.

Aquí están las recetas para las Pepitas y las Micheladas, ¿por qué trabajar duro el Día del Trabajo?

 

Horchata Para Todos

Por más que intentábamos, no podíamos mantenernos secos.

Un paso fuera del avión y parecía que habíamos entrado directo al realismo mágico de Gabriel García Márquez. En el pueblo húmedo, caliente y tropical, cada paso se alentaba en una bruma permanente, que humedecía mi ropa. Bajo el cielo abierto y soleado esa bruma brillaba, llena de luz, y transformaba los colores exóticos de las plantas exuberantes, las casas coloridas y las pequeñas calles. Había insectos, abejas y colibríes por todos lados. Algunos árboles anchos ofrecían algo de sombra, mientras la gente pasaba sin prisa, con sombreros color paja.

Y todo, todo, tenía el dulce aroma a vainilla.

Esta es una descripción veraz de un pequeño pueblo en la región de Totonacapan en el Estado de Veracruz, donde se originó y todavía se cultiva la vainilla, y a donde nos invitaron a mi marido y a mi a una boda, hace más de diez años. En ese pequeño pruebo, probé la mejor horchata.

Es cierto que la memoria nos juega trucos, y era mucho más joven y recién casada, por lo que seguramente era mucho más melodramática, peroo estoy segura de que si estuviera ahí hoy otra vez, mi descripción sería la misma.

Tuve suerte hace poco en una clase y cena para el Smithsonian, en parte gracias a mucha planeación y en parte por suerte, todos ahí se sintieron en Veracruz.

Son de Madera acababa de tocar música de Son Jarocho, todo el Instituto Cultural Mexicano olía a vainilla, gracias a las vainas y al extracto con el que habíamos cocinado todo el día y que nos había mandado una empresa de la región para preparar el menú inspirado en la vainilla. Una lluvia inesperada había dejado un ambiente húmedo y para rematar, parte del aire acondicionado no funcionaba esa tarde caliente de verano.

The Smithsonian Associates present: The Vanilla Route in Veracruz: A Culinary Journey. With Patricia Jinich. The Mexican Cultural Institute, Washington, DC. 26JUN2009.<br /> This image:<br /> Photographer/Copyright: Monika Pamp.<br /> Usage rights grated to Mexican Cultural Institute and Patricia Jinich.<br /> When publishing images (any medium) credit must be given to photographer.(Miembros de Son de Madera, alistándose para una gran función.)

Mientras todos oían mi descripción del pueblo, me secaba el sudor de la frente. Parecía mentira, pero el ambiente era tropical, caliente y húmedo, solo nos faltaban los insectos, las abejas y los colibríes.

Lo bueno es que aparte del vino y los toritos de cacahuate, teníamos grandes garrafas de vidrio llenas de horchata fría para que los invitados bebieran toda la que quisieran.

Conforme avanza el verano aumenta el calor, por lo que les comparto esta receta muy fácil de preparar.

Hay muchas versiones de horchata en México. Unas usan harina de arroz, mientras otras usan semillas de melón. Yo prefiero la primera. Hay muchas versiones de la de arroz también, algunas usan leche condensada y/o evaporada. Yo le pongo leche, que es más tradicional, así como extracto de vainilla y canela. En lugar de moler el arroz primero, lo remojo durante un par de horas antes de licuarlo y colarlo. Así es más fácil y tiene más sabor.

Horchata 2(Arroz y canela remojándose en agua tibia)

El toque especial de esta horchata, que no es común y la hace mucho más especial, es el agua de coco. La hace refrescante y energizante, te acerca a esos pueblos tropicales y le añade una capa suave de espesor sin hacerla muy pesada.

Si no quieren preparar la horchata desde el arroz, pueden encontrar el concentrado en muchas tiendas o en línea. Añade el agua de coco mientras le agregan el agua y/o la leche, pero si tienen un poco de tiempo en sus manos, traten de hacerla completa, estoy segura de que lo disfrutarán.

Horchata Main
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Horchata: agua de arroz y canela

Keyword: Arroz, bebida, receta
Servings: 6 vasos
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 tazas de arroz de grano largo o extra largo
  • 3 tazas de agua caliente
  • 1 ramita de canela mexicana
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 4 tazas de leche
  • 1 1/4 tazas de azúcar
  • Canela molida para espolvorear opcional

Instructions

  • Pon el arroz en un recipiente y cubre con el agua caliente. Parte en trozos la ramita de canela, agrégala al arroz y déjalo reposar en el refrigerador de 2 a 8 horas.
  • Licúa la mitad del arroz con la mitad de la leche y la vainilla, luego cuela la mezcla en una jarra. Licúa la otra mitad del arroz con la leche y cuela la mezcla en la misma jarra.
  • Revuelve bien y sirve la horchata con hielo, o refrigérala hasta que esté bien fría. Sirve la horchata con más hielo si te gusta, y espolvorea un poco de canela molida encima.