Platos Principales

Comida de Michoacán

¿Han visto cuando alguien se “casa” con un platillo en especial? Lo prueban una vez y luego quieren regresar a comerlo una y otra vez, o lo preparan en casa repetidamente. Bueno, yo soy una de esas personas, y me he “casado” con varios platillos del Estado de Michoacán, por lo que sorprende que la comida de ahí siga sin ser descubierta. Tiene una personalidad bien definida y capas complejas de sabores deliciosos como sus primas más conocidas, la comida de Oaxaca y de Puebla, pero sus platillos son más reconfortantes y usan menos ingredientes.

Algunos ingredientes básicos de la comida de Michoacán, como los chiles pasilla, tomates verdes, queso Cotija y pastas de fruta, ya se encuentran en tiendas fuera de México.

Aunque mi amor por Michoacán es por la comida, va más allá de la cocina. Era niña cuando visité Michoacán por primera vez, pero tuvo tal impacto en mí, que cada vez que planeábamos un viaje les rogaba a mis papás que regresáramos ahí. No sólo eran las calles empedradas, las enormes puertas de madera con marcos de cantera, el olor a pan recién hecho y a café de la montaña. Tampoco eran nada más las plazas de los pueblos con sus carritos de helados y dulces, con globos y vendedores de alpiste. Había algo más.

Regresé unos veinte años después, como asistente de producción para un programa de cocina. Fue espectacular. Investigábamos y grabábamos comidas preparadas para el Día de Muertos – una festividad mexicana que se celebra esta semana – viajábamos de pueblo en pueblo, probando platillos delicados y sencillos en el mercado, hechos con ingredientes frescos y manjares que las mujeres traían en canastas que ponían sobre tapetes en el piso.

En las ciudades que rodean el Lago de Pátzcuro, vimos a los famosos pescadores extender sus inmensas redes en la madrugada; que parecían volar en el cielo. Probamos exquisitas sopas de pescado, guisados de carne, tamales y dulces preparados para esta celebración.

El Día de Muertos es una de las celebraciones más significativas de México, y Michoacán en un gran lugar para vivirlas (irónicamente), en parte por su cocina y lo bello que es, pero también por la riqueza y profundidad de sus tradiciones centenarias.

Los Purépechas, llamados también Tarascos, son el grupo indígena predominante en Michoacán. Ellos creen desde antes de la llegada de los españoles que los muertos regresan una vez al año para visitarnos. Después de siglos de sincretismo entre las tradiciones e ingredientes purépechas, españolas y católicas, han dado como resultado una mezcla ecléctica de rituales y de platillos deliciosos.

El año pasado, una década después de mi último viaje, regresé a Michoacán para seguir investigando para el programa culinario que enseño en el Instituto Cultural Mexicano en Washington, D.C. Llevamos a nuestros tres hijos, ya que estaba ansiosa por compartir con ellos las cosas y comida que me habían fascinado en años anteriores. En cuanto desempacamos, me di cuenta de que había todavía mucho por aprender y probar. Experimenté cosas nuevas junto con mis hijos.

Después de quedarnos en Morelia, la capital colonial donde probamos versiones tradicionales y modernas de la comida michoacana, visitamos el pueblo de Santa Fe de la Laguna, con una comunidad purépecha. Las mujeres nos dieron a probar comida tradicional y nos dieron clases en sus cocinas para preparar sus platillos. También les enseñaron a nuestros hijos, con mucha paciencia y tranquilidad, cómo trabajar la cerámica negra y verde, tradicional en esa región.

Ya que regresamos, me di cuenta finalmente de qué hace tan especial la comida de Michoacán: su gente. Los michoacanos son personas generosas, cálidas, hospitalarias y cariñosas. No por nada Michoacán es conocido como “el alma de México”, realmente hermosa. Entre más cocino, más me convenzo de que la comida de un lugar se parece a sus personas. Toma de alguna forma el alma de sus pobladores.

En la promesa hasta la muerte que tengo con la comida de Michoacán, seguiré compartiendo y cocinando lo que aprende de ella hasta que pueda regresar a explorar y comer más. Aún más, si me dan permiso de regresar del otro mundo a un Día de Muertos, compartiré con gusto este menú con mis seres queridos.

Artículo escrito para y publicado por la National Public Radio’s Kitchen Window.

 

 

Albóndigas con chipotle y menta de Julio

Reconozco humildemente cómo no dejo aprender de mi equipo de cocina en el Instituto Cultural de México. Todos venimos de diferentes partes del país, con nuestros modos, influencias y opiniones que gritamos a los cuatro vientos cada vez que tratamos de servir la mejor comida posible en cada evento. Aunque nos ponemos nerviosos cuando cocinamos para nuestros invitados, nos relajamos completamente cuando preparamos comida para nosotros. Nos vamos turnando, y la semana pasada le tocó a Julio, un antiguo cocinero en una taquería mexicana. Tenía muchas ganas de probarla sus albóndigas, ya que su tía Maricruz me había platicado lo buenas que son. “De veras, de veritas Pati”, me dijo, “hace las albóndigas más ricas de todas”.

Mientras veía cómo las preparaba Julio, le pregunté sobre las cosas que no me gustaban de ellas, como el arroz y la menta y vaya que me puso en mi lugar. Como he dicho, todo está en el detalle, en cómo se usan estos ingredientes. Me gustaron tanto, que también prepararemos las albóndigas de Julio en casa. Mis hijos notaron la diferencia de la mejor manera posible: “Hay algo diferente, mami”, decían mientras dejaban los platos limpiecitos.

Albondigas 1(Jitomates maduros, dientes de ajo y una rebanada gruesa de cebolla blanca para preparar el caldo de jitomate)

Primero, necesitamos un kilo de jitomates para la salsa. Aunque en México usamos con mucha frecuencia los guaje (Roma en Estados Unidos), más que los jitomates bola, yo te recomiendo usar los que estén más frescos y maduros, o déjalos madurar un par de días. Durante el otoño, puedes sustituirlos por un puré de tomate de la marca que te guste más.

Albondigas 2(Los chipotles en adobo le aportan a la salsa un sabor ahumado y dulce)

Una vez que hirvieron los jitomates unos 10 minutos, se licúan con un par de dientes de ajo, una rebanada gruesa de cebolla blanca y una buena porción de la salsa de chipotle en adobo. Si quieres más picante, puedes añadir un chipotle entero también. Recuerda, siempre es más fácil añadir picante poco a poco, según te guste, que tratar de corregir un platillo demasiado picoso. Después de cocinar y sazonar el caldo de jitomate, añade caldo de pollo.

Albondigas 3(la menta y el ajo complementan al jitomate y al chipotle, añaden tanto sabor como fragancia)

Hasta aquí, el proceso es similar al de mis albóndigas. Lo diferente es que Julio es machaca un par de dientes de ajo con 5 o 6 hojas de menta fresca en un molcajete con tejolote. Si no los tienes, puedes picarlos. La menta combina muy bien con el jitomate y el chipotle, y potencializa su sabor de forma discreta.

Albondigas 4(ajo y menta fresca machacados)

No toma más de 10 segundos machacarlos o picarlos.

Albondigas 5(mi chef de 3 años, o bandido como le decía mi abuelo, machacando los ingredientes)

El acto de machacar es apreciado por muchos en la casa, así que le pusimos más cuando preparamos las albóndigas aquí.

Albondigas 6(carne de pavo molida, arroz blanco al dente, ajo y menta machacados, sal y pimienta negra recién molida)

Julio usó carne de pavo molida que teníamos a la mano, pero a mí me gusta mucho usar pavo, ya que así preparas albóndigas más ligeras, pero con mucho sabor. También puedes usar pollo, res o la combinación que te guste. Julio suele usar una mezcla de res y puerco, pero le sorprendió lo bien que quedaron con pavo. Su último truco, que no me convencía mucho, fue añadir arroz para unir la carne y darles más textura a las albóndigas. Resulta que todo depende de cómo uses el arroz. Otras versiones que había probado le ponían el arroz crudo, pero Julio lo cuece de 6 a 8 minutos hasta que apenas esté cocido, o al dente. Cuando lo añade a la carne, termina de cocinarse mientras las albóndigas se cuecen en el caldo, dándoles una consistencia excelente.

Albondigas 7(aguacate mexicano maduro, tortillas de maíz y frijoles cocidos)

Aquí está la receta para que la imprimias. Presiento que también te va a encantar lo que el ajo y la menta le hacen a la combinación, de por sí espectacular, del jitomate y el chipotle. Si las haces, cuéntame qué te parecieron.

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Albóndigas con chipotle y menta de Julio

Keyword: pollo, receta
Servings: 8 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1/3 de taza de arroz blanco de grano largo
  • 2 tazas de agua
  • 2 dientes de ajo
  • 750 g de carne molida de pavo, pollo o una mezcla de ternera, res y puerco
  • 2 huevos
  • 1/2 cucharadita de sal, o más al gusto
  • 1/4 de cucharadita de pimienta negra recién molida o al gusto
  • 1 kg de jitomates maduros
  • 2 dientes de ajo
  • 3 cucharadas de cebolla blanca picada o una rebanada al gusto
  • 1 a 2 cucharadas de la salsa de chiles chipotle en adobo, o al gusto
  • 1 chile chipotle en adobo sin semillas, opcional
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 1 taza de caldo de pollo
  • 1/2 de cucharadita de sal o al gusto

Instructions

  • En una olla pequeña, pon el arroz y cúbrelo con 2 tazas de agua caliente. Hierve a fuego medio-alto de 6 a 8 minutos, hasta que el arroz esté al dente. Escúrrelo y deja que se enfríe.
  • En un molcajete, machaca las hojas de menta y 2 dientes de ajo con el tejolote hasta que tengas un puré. También puedes usar un mortero o picarlos juntos.
  • En un recipiente grande, mezcla la carne molida de tu elección, los huevos, el arroz, el puré de menta y ajo, 1/2 cucharadita de sal y 1/4 de cucharadita de pimienta negra molida. Mezcla bien todo con las manos o con una espátula.
  • En una olla, pon los jitomates y cúbrelos con agua. Hierve a fuego medio-alto de 8 a 10 minutos, hasta que estén cocidos y suaves. Pon en la jarra de la licuadora los jitomates cocidos, 1/4 de taza de su agua, 2 dientes de ajo, la cebolla, la salsa de los chipotles en adobo y el chile si lo vas a usar. Licúa todo hasta obtener un puré suave.
  • En una olla grande y honda, calienta 2 cucharadas de aceite a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, agrega el puré de tomate. Hierve de 6 a 8 minutos, o hasta que cambie de color a un rojo oscuro y se haya espesado. Añade el caldo de pollo y 1/2 cucharadita de sal y reduce el fuego a medio.
  • Pon un recipiente pequeño con una taza de agua junto a la olla con la salsa y con la mezcla de carne. Haz las albóndigas una por una, de 2.5 a 5 cm de ancho y ponlas con cuidado en la salsa. Mójate las manos después de hacer unas cuantas albóndigas para que no se te peguen en las manos.
  • Una vez que hayas puesto todas las albóndigas en la salsa, tapa la olla y hierve a fuego lento durante 20 minutos. Si quieres que la salsa se espese un poco más, destapa la olla y hierve de 5 a 8 minutos más.
  • Sirve las albóndigas calientes con rebanadas de aguacate, tortillas de maíz y frijoles de olla.

Chiles en nogada, al fin

Todos estos años que he dado clases en el Instituto Mexicano de Cultura, he dudado en enseñar y preparar los chiles en nogada. Las razones son varias:

Primero, una de mis metas ha sido demostrar que la cocina mexicana es accesible. He presentado ingredientes y platillos básicos, junto con un poco de su historia, anécdotas divertidas, métodos y adaptaciones modernas, para que mis invitados puedan familiarizarse con esta comida y se sientan cómodos preparándola en sus propias cocinas.

No le encuentro sentido enseñar comidas complejas con muchos ingredientes nuevos, ya que suelen ser abrumadoras.

Los chiles en nogada son laboriosos y usan muchos ingredientes, como chiles poblanos, plátanos macho, piloncillo y acitrón, que requieren ser presentados por si solos o en un platillo más sencillo.

Chiles en nogada 1
El piloncillo puede venir en disco, cono o rallado. También se llama panela y se puede sustituir con azúcar morena o mascabada.

Segundo, los chiles en nogada se ven raros. Si no los conoces, lo que ves es un chile grande relleno de varias cosas raras, bañado en una salsa pálida y con semillas de granada encima. Tercero, se sirven tibios, que no es común.
Hay más. Son tan sustanciosos y complejos, que se sirven solos, no aceptan más compañía que un arroz blanco o agua fresca de sabor.

Pero, a pesar de todo lo anterior, los voy a preparar para mi próxima clase. Les explico.

Para empezar, el tema es Celebrando el Día de la Independencia con Frida Kahlo y Diego Rivera.

Los chiles en nogada son el platillo por excelencia servido durante este día tan especial y durante todo el mes de septiembre. Es todo un símbolo, aunque existen muchas versiones de su origen (creado por damas de compañía para celebrar victorias militares, monjas jóvenes que lo prepararon para recibir a un famoso presidente, o como una forma de celebrar la cosecha de la temporada), todas concuerdan en que el platillo se creó con los colores de la bandera mexicana en mente: el chile verde, la nogada blanca y la granada roja.

Otros he preparado en su lugar platillos mucho menos laboriosos e igual de ricos. Sin embargo, la segunda parte del tema de la clase no me dejaba mucha opción. Frida y Diego, dos personajes icónicos que representan al país ampliamente y que comían chiles en nogada durante el mes patrio. Créanme que investigué exhaustivamente si comían otra cosa en esas fechas.

Chiles en nogada 2
Relleno de carne sazonado con ajo, cebolla, jitomates, frutas, nueces, aceitunas y especias.

La decisión se tomó para cuando Humberto (el coordinador del instituto) me envió la prueba de la invitación para la clase. ¿La portada? Chiles en nogada. No iba a cambiar algo que había tomado muchas horas de trabajo. Y los chiles en nogada de verdad son un clásico. Y ok, ok. Si están en la portada, los tengo que hacer.

Aunque mi temor era ahuyentar a nuestros invitados con un platillo tan laborioso, comencé la búsqueda de la receta más rica de chiles en nogada. Me di a la tarea de encontrar la mejor receta para compartirla, entre recuerdos de como cada año yo, y millones de mexicanos, esperamos que llegue septiembre para poder comer este platillo tan extravagante.

Comencé preparando la versión que comía de niña, hecha por mi nana, quién me dictó la receta por teléfono. Luego hice la versión más sofisticada de mi mamá. Comparé las dos y hasta mezclé cosas de una receta en la otra (pecado, la eterna competencia culinaria de mis recuerdos). Luego hice la versión de Guadalupe Rivera (hija de Diego), la de Diana Kennedy y todas las que pude encontrar. Drama total. No podía obtener el resultado exquisito que recordaba probar una y otra vez.

Alejandra de la Paz (Directora del Instituto), me vio tan frustrada, que se comunicó con Don Luis Bello Morin, Director del Restaurante del Palacio Nacional de Bellas Artes, en la Ciudad de México. No le tomó más que un par de horas para mandarme una receta con posibles sustitutos para ingredientes difíciles de encontrar y una guía detallada de cómo prepararlos. Sus instrucciones eran tan precisas, que parecía que tenía un copiloto: me describió los minutos, los olores, los sonidos y las texturas que encontraría en esta receta a prueba de todo, para preparar los mejores chiles en nogada que he probado.

Fue muy generoso en compartir su receta, y los resultados superaron ampliamente mis expectativas. Le encanta compartir recetas para que los platillos como este no se olviden, por lo que aquí tienen su receta adaptada (ya que la que me mandó es para alimentar a un ejército). ¡Gracias, Don Luis!

En cuanto a mis dudas del principio: Muero de ganas de compartir esta receta y todas las historias que he juntado. Estoy sorprendida del entusiasmo de nuestros invitados para comer y cocinar muchas más cosas de lo que esperaba. Y aunque los chiles en nogada son de lo más laborioso que hay, bien valen la pena.

Por favor compartan conmigo cómo les fue si decidieron preparar esta receta. Si no los quieren hacer, pero los quieren probar, vengan a mi próxima clase.

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Chiles en Nogada

Receta adaptada de Don Luis Bello Morin
Keyword: chile, receta, verduras
Servings: 10 chiles
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • Para los chiles:
  • 10 chiles de árbol secos
  • 6 tazas de agua
  • 5 cucharadas de piloncillo rallado o azúcar morena o mascabada
  • Para cocinar la carne:
  • 1 kg de paleta lomo, pierna o costilla de puerco, o una mezcla de carne como ternera y res, sin huesos y cortada en trozos
  • 2 dientes de ajo
  • 1/4 de cebolla blanca
  • 1 zanahoria pelada partida en dos
  • 1/4 de cucharadita de tomillo seco, o un par de ramas frescas
  • 5 pimientas negras enteras
  • 1 cucharadita de sal
  • Para preparar el relleno:
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo picado
  • 1/4 de taza de cebolla blanca picada
  • 1/2 kilo de jitomates maduros previamente licuados o 2 tazas de puré de tomate
  • La carne tiene que estar molida
  • 2 tazas del caldo de la carne
  • 1 cucharadita de sal
  • 90 g de acitrón o de piña caramelizada picada
  • 1 taza (1 1/4) de plátano macho pelado y picado
  • 1 pera Barlett (1 1/4 tazas) picada
  • 1 manzana picada 1 1/4 tazas
  • 1 durazno amarillo grande grande y maduro pero firme, picado, 1 1/4 tazas
  • Pizca de comino
  • Pizca de clavos molidos o 4-5 enteros, semillas machacadas y sin tallos
  • 1 ramita de canela
  • 1/4 de taza de pasas güeras
  • 1/4 de taza de almendras fileteadas ligeramente tostadas
  • 1/4 taza de piñones ligeramente tostados
  • 1/4 taza de aceitunas verdes
  • Para la nogada:
  • 1 1/2 tazas de nueces de Castilla recién peladas. Si no hay frescas, no uses empaquetadas, sustituye por nueces pecanas
  • 2 1/2 tazas de crema espesa
  • 1/2 taza de leche o al gusto
  • 1/4 de taza de azúcar glass o más al gusto
  • Pizca de sal o al gusto
  • Pizca de pimienta blanca molida
  • 1 cucharada de jerez seco o al gusto
  • Para adornar:
  • 1 taza de semillas de granada
  • 1/4 de taza de perejil picado opcional

Instructions

  • Para preparar los chiles: Enjuaga y tatema o rostiza los chiles. Para tatemarlos, ponlos en una charola para hornear abajo de la hornilla, directamente en el asador, comal caliente o directamente en la hornilla. En cualquier caso, voltéalos cada 2 o 3 minutos, hasta que estén tatemados por fuera, pero no quemados. Ponlos, todavía muy calientes, en una bolsa de plástico. Cierra bien la bolsa y cúbrela con un trapo de cocina. Deja que suden de 10 a 20 minutos.
  • Saca los chiles uno por uno, y pélalos en el fregadero. Al mismo tiempo, enjuaga los chiles con agua. Con un cuchillo, haz un corte en un lado y hacia abajo en cada chile para quitarles la membrana y las semillas. Hazlo con cuidado para no lastimar el chile. Déjales el tallo. Ponlos en un recipiente y cúbrelos con agua hervida previamente con piloncillo o azúcar, de 2 a 24 horas. Si los vas a remojar más de 2 horas, refrigéralos tapados, cuando se hayan enfriado. Escurre los chiles y úsalos o refrigéralos nuevamente. Los puedes preparar 4 o 5 días antes hasta este punto.
  • Para preparar el relleno: En una olla, pon la carne, ya cortada en pedazos de 8 a 10 cm con el ajo, 1/4 de cebolla, los clavos, la zanahoria, las hojas de laurel, el tomillo, las pimientas y 1 cucharadita de sal. Cubre con el agua y calienta a fuego medio-alto. Hierve de 20 a 25 minutos, hasta que la carne esté cocida. Apaga el fuego y deja que la carne y el caldo se enfríen. Saca la carne con una cuchara con ranuras y pícala. Reserva. Cuela el caldo, ponlo en un recipiente y reserva.
  • En un sartén grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio-alto. Añade el diente de ajo y dóralo durante un minuto, o hasta que suelte el aroma, pero no dejes que se dore demasiado o se queme. Añade la cebolla y acitrona durante un par de minutos y se empiece a dorar. Vierte el puré de tomate y deja que se sazone, revolviendo frecuentemente, de 5 a 7 minutos, hasta que tome un color más oscuro, se espese y pierda el sabor a crudo.
  • Agrega la carne picada, 2 tazas del caldo de carne y 1 cucharadita de sal. Revuelve bien todo y cocina de 3 a 4 minutos. Añade el acitrón picado, revuelve con la carne y cocina de 4 a 5 minutos. Añade el plátano macho, la pera, la manzana y el durazno picados y revuelve todo con cuidado. Cocina durante un par de minutos más. Espolvorea el comino y los clavos molidos, revolviendo para mezclar bien las especias con el resto de los ingredientes. Pon la ramita de canela en medio del sartén, tapa y baja el fuego a medio. Cocina de 8 a 10 minutos.
  • Destapa el sartén y añade las pasas, las almendras, los piñones, las aceitunas verdes y revuelve bien. Rectifica la sazón. Añade más sal si es necesario. Apaga el fuego. Puedes hacer el relleno hasta dos días antes. Deja que se enfríe, tápalo y refrigera.
  • Para preparar la nogada: Licúa todos los ingredientes, excepto el jerez, hasta obtener una salsa suave. Puedes hacer la salsa hasta un par de días antes y refrigerarla, pero deja que esté a temperatura ambiente antes de usarla. Incorpora el jerez a la salsa hasta 2 horas antes de servir. Puedes añadir jerez al gusto, sin que la salsa llegue a tener un sabor a alcohol fuerte. Si se espesó en el refrigerador, dilúyela un poco con leche.
  • Y por fin... Para armar los chiles en nogada: Pon los chiles en un platón. Rellena cada uno con 1/2 de taza de relleno aprox. Cierra los chiles todo lo que puedas. Vierte una porción generosa de nogada encima para cubrir los chiles completamente, y espolvorea con semillas de granada y perejil picado encima.
  • NOTA: Algunos chefs empanizan y fríen los chiles antes de añadir la nogada. Esa versión es más pesada y ya casi no se usa.

Huevos a la mexicana al estilo Papi

“Todo lo que quiero comer es una hamburguesa, un hot dog, una pizza, un buen filete, BBQ estilo Texas y un gran plato de hot cakes. Nada de tacos ni de comida mexicana, ¿ok?” me dijo mi papá después de devorarse la comida de bienvenida que le preparé, que fueron tacos de guisado.

Los guisados funcionan muy bien para hacer tacos. En México, existen muchos restaurantes pequeños, llamados fondas, que se especializan en guisados. Dado que le encantan a mi papá, lo recibí con tres de sus favoritos: tinga de pollo con bastante chipotle, res en salsa verde con papas y nopalitos con cebolla, guajillo y elote. Para acompañar los tacos había frijoles refritos y arroz.

Después de que dijo que no quería nada mexicano durante los siguientes tres días, lo que me dio mucha risa, comenzamos a satisfacer sus antojos.

La mañana siguiente estábamos ya desayunando una doble porción de hot cakes de buttermilk con mantequilla, miel de maple extra, tocino y grits (sémola de maíz.) Me costó trabajo hacerlo esperar hasta el lunch para seguir comiendo. Cuando se le acabó la paciencia, me llevó hasta las pizzas y luego a comer un sundae de chocolate enfrente. La cena consistió en filetes, papas horneadas y una ensalada de chayote estilo mexicano.

La siguiente mañana, después de desayunar bagels y lox en casa, fuimos a comer BBQ estilo Texas. La cena fue un sándwich Reuben con muchos pepinillos y una ensalada de papa, pero ya no aguantó la última mañana de su visita.

Huevos a la mexicana 1(Cebolla, jalapeños y jitomates, listos para revolverse con los huevos)

Mientras se amarraba uno de mis delantales alrededor de la cintura, nos anunció que iba a preparar los mejores huevos a la mexicana de nuestra vida. Así que picamos suficiente cebolla, jitomates (menos de los que me hubiera gustado) y muchos jalapeños. Mientras cocinaba, usó palabras extrañas (y probablemente inexistentes) para explicar por qué sus huevos a la mexicana son tan ricos, ¿ven cómo acitronó la cebolla y suavizó los jitomates?

Hay incontables platillos con huevos en la cocina mexicana, pero éstos son los que siempre preparo en casa. Son muy fáciles de hacer, deliciosos y tienes resuelto el desayuno rapidísimo. Además, siempre tengo aceite, huevos, jitomates, cebolla y ya sea chiles jalapeños o serranos a la mano.

Aunque los ingredientes siempre son los mismos, hay muchas versiones, hay gente como mi papá que cocina muy poco los jitomates, mientras otros como yo los cocina hasta que parecen una pasta. La cantidad de ingredientes también varía. Yo uso más jitomates que mi papá, pero a los dos nos gusta el picante. Mientras que a mí me gustan los huevos a la mexicana con tortillas de maíz, mi papá se los come con pan tostado (a algunos les encantan estos huevos con pan tostado con queso crema, que también es muy rico).

Esto me hace pensar en lo flexible que es la comida mexicana. Puedes aprender la forma básica de preparar algo y luego modificarlo a tu gusto.

Aunque yo quería agregarles más jitomates mientras los preparábamos y me hubiera gustado cocinarlos más tiempo, tengo que admitir que su versión superó a cualquiera que yo había preparado. Tal vez fue por la forma en que explicó por qué sus huevos eran los más ricos del mundo, o por lo mucho que disfrutó comérselos y prepararme unos tacos (había dicho que no más tacos, pero uno no puede pasar muchos días sin comer tacos, ¿saben?), o a lo mejor solo estaba triste porque mi papá ya se iba.

Ya no llegamos ni a los hot dogs ni a las hamburguesas. Había pensado en todos los lugares a los que podía llevarlo para comerlos, pero se nos acabó el tiempo. Eso si como dicen, tienes que dejar algo para la próxima vez. Tengo hasta entonces para recuperarme de todo lo que comimos.

Mientras, les dejo una receta para Huevos a la Mexicana al estilo de mi papá con algunas de mis variaciones, para que puedas crear la tuya.

Huevos a la mexicana 2(mi papá viendo por la ventana, a punto de salir al aeropuerto)

Huevos a la mexicana main
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Huevos a la Mexicana

Keyword: antojo, huevos, receta
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 4 cucharadas de aceite vegetal
  • 1/2 taza de cebolla blanca picada
  • 1 chile jalapeño o serrano semillas opcionales y picado, o más al gusto (usamos 3)
  • 750 g de jitomates maduros (2 tazas picadas, yo añado una taza extra)
  • 8 huevos batidos ligeramente
  • 1/2 cucharadita de sal o al gusto
  • Tortillas de maíz o pan tostado

Instructions

  • Calienta aceite a fuego medio. Añade las cebollas, acitrónalas durante 4 minutos, sin dejar de dorarse. Añade los chiles y cocina durante 1 minuto más. Agrega los jitomates picados y deja que la mezcla se cocine y sazone, revolviendo frecuentemente, durante 5 minutos (yo los dejo cocinar de 4 a 5 minutos más, hasta que los jitomates estén totalmente cocidos, aguados y tengan un color más profundo).
  • Mientras, bate ligeramente los huevos en un recipiente (ponles un poco de sal antes) con un tenedor o globo para batir. Baja el fuego a medio-bajo y vierte los huevos a la mezcla de jitomate. Revuelve los huevos y cocina hasta el término que desees, pero no dejes que se sequen. Sirve con frijoles refritos, tortillas calientes o pan tostado.