Pastel de Cumpleaños con Merengue y Mermelada de Fresa

Los adultos nos emocionamos como niños con los cumpleaños y los pasteles. Este año, planee el pastel de mi marido con la ayuda de mis tres hijos.

La noche anterior, antes de dormirse, platicamos sobre eso. Tenía que ser algo espectacular y suave a la vez para cuando le diera la mordida (ese era el plan de los niños).

Les conté historias de los pasteles de mi niñez, la mayoría de Sanborns, una cadena de tiendas que venden todo lo que te puedes imaginar: dvd´s, maquillaje, electrónicos, equipaje, dulces, las mejores pasas y malvaviscos cubiertos de chocolate y juguetes. Tiene también restaurantes muy buenos donde sirven algunos de mis molletes favoritos y enchiladas. También hay perfumería y farmacia. Todo lo que puedas necesitar. Era, y tal vez lo sigue siendo, uno de los lugares más populares para comprar un pastel de cumpleaños.

Este es uno de los que más recuerdo: un par de capas de pastel de vainilla, con un relleno de merengue, mermelada de fresa y nueces, y el mismo merengue usado como betún y muy decorado. Con ese pastel tenías la fiesta asegurada.

Al día siguiente nos pusimos a trabajar en la cocina. Lo mejor es que fue fácil y divertido para los niños.

Haces la masa en la batidora con mantequilla, azúcar, yemas, harina, polvo para hornear y un poco de leche. Vierte la masa en dos moldes engrasados de anillo con papel encerado en el fondo.

Pastel con Merengue y Mermelada de Fresa 1

Enjuaga la batidora y prepara el merengue. Necesitas dos ingredientes y menos de 5 minutos. Bate las claras de huevo hasta que formen ondas firmes, añade el azúcar y bate durante un minuto más.

Pastel con Merengue y Mermelada de Fresa 2

Pon el merengue encima de los dos moldes con la mezcla, a ver si no se comen el merengue mientras.

Extiende el merengue con la forma que quieras.

Pastel con Merengue y Mermelada de Fresa 3

Espolvorea nueces picadas encima del merengue. Mete al horno ambos moldes. Hornea el pastel durante 25 minutos a 190 C.

Pastel con Merengue y Mermelada de Fresa 4

El pastel estará suave todavía y el merengue será tendrá una superficie chiclosa y suave por adentro.

Añade mermelada de fresa encima de ambos pasteles. También puedes poner fresas rebanadas.

¡Feliz cumpleaños, papi!

Pastel con Merengue y Mermelada de Fresa 5

Advertencia: este pastel estará tan rico, que todos te pedirán una segunda rebanada, o más. El cumpleaños de mi marido fue la semana pasada, pero nos gustó tanto, que vamos a hacer otro pastel hoy.

Pastel con Merengue y Mermelada de Fresa 6

NOTA: nos basamos en una receta de Carmen Titita, una de las mujeres más importantes en el mundo de la comida mexicana, quien a su vez la adaptó de una receta de Rosita Murillo de Veracruz, donde el pastel es tan popular como el de Sanborns. Esta es nuestra versión.

Pastel con Merengue y Mermelada de Fresa main
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Pastel de Cumpleaños con Merengue y Mermelada de Fresa

Adaptada de Carmen Titita, adaptada de Rosita Murillo
Keyword: Postre, receta
Servings: 12 rebanadas
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 1/2 barras (1 1/4 tazas) de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 2/3 de taza de azúcar
  • 10 yemas de huevo
  • 2 1/2 tazas de harina
  • 1 cucharada de polvo para hornear
  • 2/3 de taza de leche
  • 10 claras de huevo
  • 1 1/4 tazas de azúcar
  • 1 taza de nueces picadas
  • 1 taza de mermelada de fresa

Instructions

  • Precalienta el horno a 190 C. Engrasa dos moldes redondos desmontables (23 a 28 cm). Pon papel encerado en el fondo de cada molde.
  • Con la batidora, bate la mantequilla a velocidad media, hasta que esté suave y cremosa. Agrega el azúcar y bate hasta mezclar todo. Añade las yemas una por una, batiendo después de cada una. Reduce la velocidad a baja, añade la harina con el polvo para hornear por partes, alternando con la leche. Vierte la mitad de esta mezcla en cada molde.
  • Enjuaga la batidora. Bate las claras hasta que se formen ondas firmes, no duras. Agrega el azúcar y mezcla durante un minuto, hasta incorporarla bien. Pon el merengue encima de la mezcla en cada molde, y extiéndelo con una espátula. Espolvorea la mitad de las nueces encima de cada merengue. Pon los moldes en el horno.
  • Hornea durante 25 minutos, hasta que el pastel esté cocido pero suave y el merengue esté dorado por fuera. Retira del horno y deja enfriar.
  • Saca uno de los pasteles del molde, quita el papel encerado y ponlo en un platón. Ponle mermelada de fresa encima. Saca el otro pastel del molde, quita el papel encerado y ponlo encima del otro pasteL. Disfruta.

Torta de Calabacitas para Todos

Las tortas de verduras han sido muy bien recibidas en mis clases, mis alumnos terminan preparándolas en casa una y otra vez.

No hay que confundirlas con el otro tipo de tortas, que son el sándwich favorito de México. Estas son una mezcla de pan esponjado y suave, un pudín salado y ahora que lo pienso, de un souflé.

Aunque hay muchos tipos, todas tienen algunas cosas en común. Primero, son fáciles de preparar. Segundo, son versátiles porque pueden acompañar a un plato principal, pueden ser el principal si se acompañan de una ensalada o se pueden servir solas. Tercero, ayudan a los papás a disfrazar las verduras para los pequeños melindrosos de la casa.

Torta de Calabacitas 1

Las tortas tienen verduras, huevos, algún tipo de harina, a veces leche, crema o queso y una buena cantidad de azúcar, sal y, opcionalmente, otras especias. Sin importar qué tipo de torta sea, el distintivo de cada una es la verdura que se usa para prepararla. Las más comunes son los chícharos, la espinaca, la calabacita y el elote. Las últimas dos verduras son las que más uso, y ya que encontré unas calabacitas hermosas en el supermercado ayer, esas son las que voy a usar hoy.

Torta de Calabacitas 2(La calabacita más común en los mercados mexicanos es la italiana, llamada a veces Pipián en tiendas latinoamericanas en los E.U.)

En México la que más se usa es la calabacita italiana, pero la que encuentro con más frecuencia aquí en los Estados Unidos es la calabacita verde; más grande y de color verde más oscuro. La italiana es más pequeña, más redonda y de color verde más claro moteado con crema. La segunda es usualmente más grande y con un color verde oscuro uniforme. Las dos funcionan bien, aunque la italiana tiene un sabor más suave y dulce que la otra.

Las calabacitas, del tipo que sean, tienen muchísimos usos. Quizá sea una de las verduras más usadas en la cocina mexicana y se aprovechan todas las partes: la verdura, las flores y las semillas.

La preparación de esta torta es muy sencilla. Ralla y escurre las calabacitas.

Torta de Calabacitas 3(Calabacitas ralladas y escurridas).

Puedes usar manta de cielo o un colador y exprimir el exceso de agua con la mano o con la parte de atrás de una cuchara. Luego, revuélvela con los huevos, la mantequilla, una mezcla de harina de arroz, bicarbonato, polvo para hornear y una pizca de sal ya batidos. Mete al horno y listo.

Torta de Calabacitas 4(Una toma peligrosa de parte de un fotógrafo amateur para brindarte un acercamiento)

Torta de Calabacitas 6(Torta de calabacita, antes añadirle azúcar glass, mi favorita)

He preparado esta torta muchas veces. La receta original viene en el libro de Diana Kennedy, The Art of Mexican Cooking, aunque la he adaptado pero con el tiempo.

Por lo que puedo ver, va a ser adaptada nuevamente: tuve una sorpresa agradable cuando la llevé a la cena de Ilana. Cuando me pidió los detalles de la torta, exclamó: Está libre de gluten, porque uso harina de arroz, que le da una textura granulosa muy agradable. Así que le llamé a mi mamá para decirle que hasta ahora me había dado cuenta de que hay otra cosa que puede comer, ya que no come gluten. Mientras se la describía, decidió que estaría estupenda con queso manchego mexicano rallado encima, un queso similar al Monterey Jack. Resulta que crea una superficie dorada cubierta de queso. ¿Quién se puede resistir?

Aunque a Diana Kennedy le gusta servirla con una cucharada de crema fresca encima espolvoreada con sal y pimienta, a mí me gusta más espolvorearla con azúcar glass. Escoge lo que más se te antoje.

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Torta de Calabacitas

Keyword: receta, verduras
Servings: 10 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 750 g de calabacitas (4 tazas), sin las orillas y ralladas y escurridas
  • 125 g más 4 cucharadas de mantequilla sin sal
  • 3 huevos a temperatura ambiente
  • 1 1/2 tazas de harina de arroz
  • 1/2 cucharadita de polvo para hornear
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • Pizca de sal
  • 1/3 de taza de azúcar
  • Azúcar glass opcional
  • Crema fresca o mexicana sazonada con sal y pimienta opcional

Instructions

  • Engrasa un refractario para hornear de 23x30 cm. Calienta el horno a 175 C y pon la rejilla en la posición de en medio.
  • Corta las orillas de las calabacitas y rállalas. Ponlas en un colador y escurre el agua apretándolas con las manos o con la parte de atrás de una cuchara. Reserva.
  • En un recipiente, mezcla la harina de arroz, el polvo para hornear, el bicarbonato y la sal.
  • En una batidora, bate la mantequilla a velocidad alta durante un par de minutos hasta que esté cremosa. Reduce la velocidad a baja e incorpora los huevos uno por uno. Después de cada huevo, añade 1/3 de la mezcla de harina y sigue batiendo hasta que todo esté bien mezclado. Por último, añade las calabacitas coladas y el azúcar. Bate durante otro minuto hasta que la masa esté homogénea y viértela en el refractario engrasado.
  • Hornea durante 40 minutos o hasta que la torta tenga la superficie dorada ligeramente y un palillo salga húmedo y no mojado. Retira del horno, corta en cuadros y sirve.
  • Se puede comer con azúcar glass espolvoreada encima para un toque dulce, o con crema fresca o mexicana sazonada con sal y pimienta. Se puede comer fría o calienta. Si sobra algo, se puede guardar a temperatura ambiente por un par de días, tapada.

Albóndigas con chipotle y menta de Julio

Reconozco humildemente cómo no dejo aprender de mi equipo de cocina en el Instituto Cultural de México. Todos venimos de diferentes partes del país, con nuestros modos, influencias y opiniones que gritamos a los cuatro vientos cada vez que tratamos de servir la mejor comida posible en cada evento. Aunque nos ponemos nerviosos cuando cocinamos para nuestros invitados, nos relajamos completamente cuando preparamos comida para nosotros. Nos vamos turnando, y la semana pasada le tocó a Julio, un antiguo cocinero en una taquería mexicana. Tenía muchas ganas de probarla sus albóndigas, ya que su tía Maricruz me había platicado lo buenas que son. “De veras, de veritas Pati”, me dijo, “hace las albóndigas más ricas de todas”.

Mientras veía cómo las preparaba Julio, le pregunté sobre las cosas que no me gustaban de ellas, como el arroz y la menta y vaya que me puso en mi lugar. Como he dicho, todo está en el detalle, en cómo se usan estos ingredientes. Me gustaron tanto, que también prepararemos las albóndigas de Julio en casa. Mis hijos notaron la diferencia de la mejor manera posible: “Hay algo diferente, mami”, decían mientras dejaban los platos limpiecitos.

Albondigas 1(Jitomates maduros, dientes de ajo y una rebanada gruesa de cebolla blanca para preparar el caldo de jitomate)

Primero, necesitamos un kilo de jitomates para la salsa. Aunque en México usamos con mucha frecuencia los guaje (Roma en Estados Unidos), más que los jitomates bola, yo te recomiendo usar los que estén más frescos y maduros, o déjalos madurar un par de días. Durante el otoño, puedes sustituirlos por un puré de tomate de la marca que te guste más.

Albondigas 2(Los chipotles en adobo le aportan a la salsa un sabor ahumado y dulce)

Una vez que hirvieron los jitomates unos 10 minutos, se licúan con un par de dientes de ajo, una rebanada gruesa de cebolla blanca y una buena porción de la salsa de chipotle en adobo. Si quieres más picante, puedes añadir un chipotle entero también. Recuerda, siempre es más fácil añadir picante poco a poco, según te guste, que tratar de corregir un platillo demasiado picoso. Después de cocinar y sazonar el caldo de jitomate, añade caldo de pollo.

Albondigas 3(la menta y el ajo complementan al jitomate y al chipotle, añaden tanto sabor como fragancia)

Hasta aquí, el proceso es similar al de mis albóndigas. Lo diferente es que Julio es machaca un par de dientes de ajo con 5 o 6 hojas de menta fresca en un molcajete con tejolote. Si no los tienes, puedes picarlos. La menta combina muy bien con el jitomate y el chipotle, y potencializa su sabor de forma discreta.

Albondigas 4(ajo y menta fresca machacados)

No toma más de 10 segundos machacarlos o picarlos.

Albondigas 5(mi chef de 3 años, o bandido como le decía mi abuelo, machacando los ingredientes)

El acto de machacar es apreciado por muchos en la casa, así que le pusimos más cuando preparamos las albóndigas aquí.

Albondigas 6(carne de pavo molida, arroz blanco al dente, ajo y menta machacados, sal y pimienta negra recién molida)

Julio usó carne de pavo molida que teníamos a la mano, pero a mí me gusta mucho usar pavo, ya que así preparas albóndigas más ligeras, pero con mucho sabor. También puedes usar pollo, res o la combinación que te guste. Julio suele usar una mezcla de res y puerco, pero le sorprendió lo bien que quedaron con pavo. Su último truco, que no me convencía mucho, fue añadir arroz para unir la carne y darles más textura a las albóndigas. Resulta que todo depende de cómo uses el arroz. Otras versiones que había probado le ponían el arroz crudo, pero Julio lo cuece de 6 a 8 minutos hasta que apenas esté cocido, o al dente. Cuando lo añade a la carne, termina de cocinarse mientras las albóndigas se cuecen en el caldo, dándoles una consistencia excelente.

Albondigas 7(aguacate mexicano maduro, tortillas de maíz y frijoles cocidos)

Aquí está la receta para que la imprimias. Presiento que también te va a encantar lo que el ajo y la menta le hacen a la combinación, de por sí espectacular, del jitomate y el chipotle. Si las haces, cuéntame qué te parecieron.

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Albóndigas con chipotle y menta de Julio

Keyword: pollo, receta
Servings: 8 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1/3 de taza de arroz blanco de grano largo
  • 2 tazas de agua
  • 2 dientes de ajo
  • 750 g de carne molida de pavo, pollo o una mezcla de ternera, res y puerco
  • 2 huevos
  • 1/2 cucharadita de sal, o más al gusto
  • 1/4 de cucharadita de pimienta negra recién molida o al gusto
  • 1 kg de jitomates maduros
  • 2 dientes de ajo
  • 3 cucharadas de cebolla blanca picada o una rebanada al gusto
  • 1 a 2 cucharadas de la salsa de chiles chipotle en adobo, o al gusto
  • 1 chile chipotle en adobo sin semillas, opcional
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 1 taza de caldo de pollo
  • 1/2 de cucharadita de sal o al gusto

Instructions

  • En una olla pequeña, pon el arroz y cúbrelo con 2 tazas de agua caliente. Hierve a fuego medio-alto de 6 a 8 minutos, hasta que el arroz esté al dente. Escúrrelo y deja que se enfríe.
  • En un molcajete, machaca las hojas de menta y 2 dientes de ajo con el tejolote hasta que tengas un puré. También puedes usar un mortero o picarlos juntos.
  • En un recipiente grande, mezcla la carne molida de tu elección, los huevos, el arroz, el puré de menta y ajo, 1/2 cucharadita de sal y 1/4 de cucharadita de pimienta negra molida. Mezcla bien todo con las manos o con una espátula.
  • En una olla, pon los jitomates y cúbrelos con agua. Hierve a fuego medio-alto de 8 a 10 minutos, hasta que estén cocidos y suaves. Pon en la jarra de la licuadora los jitomates cocidos, 1/4 de taza de su agua, 2 dientes de ajo, la cebolla, la salsa de los chipotles en adobo y el chile si lo vas a usar. Licúa todo hasta obtener un puré suave.
  • En una olla grande y honda, calienta 2 cucharadas de aceite a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, agrega el puré de tomate. Hierve de 6 a 8 minutos, o hasta que cambie de color a un rojo oscuro y se haya espesado. Añade el caldo de pollo y 1/2 cucharadita de sal y reduce el fuego a medio.
  • Pon un recipiente pequeño con una taza de agua junto a la olla con la salsa y con la mezcla de carne. Haz las albóndigas una por una, de 2.5 a 5 cm de ancho y ponlas con cuidado en la salsa. Mójate las manos después de hacer unas cuantas albóndigas para que no se te peguen en las manos.
  • Una vez que hayas puesto todas las albóndigas en la salsa, tapa la olla y hierve a fuego lento durante 20 minutos. Si quieres que la salsa se espese un poco más, destapa la olla y hierve de 5 a 8 minutos más.
  • Sirve las albóndigas calientes con rebanadas de aguacate, tortillas de maíz y frijoles de olla.

Chiles en nogada, al fin

Todos estos años que he dado clases en el Instituto Mexicano de Cultura, he dudado en enseñar y preparar los chiles en nogada. Las razones son varias:

Primero, una de mis metas ha sido demostrar que la cocina mexicana es accesible. He presentado ingredientes y platillos básicos, junto con un poco de su historia, anécdotas divertidas, métodos y adaptaciones modernas, para que mis invitados puedan familiarizarse con esta comida y se sientan cómodos preparándola en sus propias cocinas.

No le encuentro sentido enseñar comidas complejas con muchos ingredientes nuevos, ya que suelen ser abrumadoras.

Los chiles en nogada son laboriosos y usan muchos ingredientes, como chiles poblanos, plátanos macho, piloncillo y acitrón, que requieren ser presentados por si solos o en un platillo más sencillo.

Chiles en nogada 1
El piloncillo puede venir en disco, cono o rallado. También se llama panela y se puede sustituir con azúcar morena o mascabada.

Segundo, los chiles en nogada se ven raros. Si no los conoces, lo que ves es un chile grande relleno de varias cosas raras, bañado en una salsa pálida y con semillas de granada encima. Tercero, se sirven tibios, que no es común.
Hay más. Son tan sustanciosos y complejos, que se sirven solos, no aceptan más compañía que un arroz blanco o agua fresca de sabor.

Pero, a pesar de todo lo anterior, los voy a preparar para mi próxima clase. Les explico.

Para empezar, el tema es Celebrando el Día de la Independencia con Frida Kahlo y Diego Rivera.

Los chiles en nogada son el platillo por excelencia servido durante este día tan especial y durante todo el mes de septiembre. Es todo un símbolo, aunque existen muchas versiones de su origen (creado por damas de compañía para celebrar victorias militares, monjas jóvenes que lo prepararon para recibir a un famoso presidente, o como una forma de celebrar la cosecha de la temporada), todas concuerdan en que el platillo se creó con los colores de la bandera mexicana en mente: el chile verde, la nogada blanca y la granada roja.

Otros he preparado en su lugar platillos mucho menos laboriosos e igual de ricos. Sin embargo, la segunda parte del tema de la clase no me dejaba mucha opción. Frida y Diego, dos personajes icónicos que representan al país ampliamente y que comían chiles en nogada durante el mes patrio. Créanme que investigué exhaustivamente si comían otra cosa en esas fechas.

Chiles en nogada 2
Relleno de carne sazonado con ajo, cebolla, jitomates, frutas, nueces, aceitunas y especias.

La decisión se tomó para cuando Humberto (el coordinador del instituto) me envió la prueba de la invitación para la clase. ¿La portada? Chiles en nogada. No iba a cambiar algo que había tomado muchas horas de trabajo. Y los chiles en nogada de verdad son un clásico. Y ok, ok. Si están en la portada, los tengo que hacer.

Aunque mi temor era ahuyentar a nuestros invitados con un platillo tan laborioso, comencé la búsqueda de la receta más rica de chiles en nogada. Me di a la tarea de encontrar la mejor receta para compartirla, entre recuerdos de como cada año yo, y millones de mexicanos, esperamos que llegue septiembre para poder comer este platillo tan extravagante.

Comencé preparando la versión que comía de niña, hecha por mi nana, quién me dictó la receta por teléfono. Luego hice la versión más sofisticada de mi mamá. Comparé las dos y hasta mezclé cosas de una receta en la otra (pecado, la eterna competencia culinaria de mis recuerdos). Luego hice la versión de Guadalupe Rivera (hija de Diego), la de Diana Kennedy y todas las que pude encontrar. Drama total. No podía obtener el resultado exquisito que recordaba probar una y otra vez.

Alejandra de la Paz (Directora del Instituto), me vio tan frustrada, que se comunicó con Don Luis Bello Morin, Director del Restaurante del Palacio Nacional de Bellas Artes, en la Ciudad de México. No le tomó más que un par de horas para mandarme una receta con posibles sustitutos para ingredientes difíciles de encontrar y una guía detallada de cómo prepararlos. Sus instrucciones eran tan precisas, que parecía que tenía un copiloto: me describió los minutos, los olores, los sonidos y las texturas que encontraría en esta receta a prueba de todo, para preparar los mejores chiles en nogada que he probado.

Fue muy generoso en compartir su receta, y los resultados superaron ampliamente mis expectativas. Le encanta compartir recetas para que los platillos como este no se olviden, por lo que aquí tienen su receta adaptada (ya que la que me mandó es para alimentar a un ejército). ¡Gracias, Don Luis!

En cuanto a mis dudas del principio: Muero de ganas de compartir esta receta y todas las historias que he juntado. Estoy sorprendida del entusiasmo de nuestros invitados para comer y cocinar muchas más cosas de lo que esperaba. Y aunque los chiles en nogada son de lo más laborioso que hay, bien valen la pena.

Por favor compartan conmigo cómo les fue si decidieron preparar esta receta. Si no los quieren hacer, pero los quieren probar, vengan a mi próxima clase.

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Chiles en Nogada

Receta adaptada de Don Luis Bello Morin
Keyword: chile, receta, verduras
Servings: 10 chiles
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • Para los chiles:
  • 10 chiles de árbol secos
  • 6 tazas de agua
  • 5 cucharadas de piloncillo rallado o azúcar morena o mascabada
  • Para cocinar la carne:
  • 1 kg de paleta lomo, pierna o costilla de puerco, o una mezcla de carne como ternera y res, sin huesos y cortada en trozos
  • 2 dientes de ajo
  • 1/4 de cebolla blanca
  • 1 zanahoria pelada partida en dos
  • 1/4 de cucharadita de tomillo seco, o un par de ramas frescas
  • 5 pimientas negras enteras
  • 1 cucharadita de sal
  • Para preparar el relleno:
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo picado
  • 1/4 de taza de cebolla blanca picada
  • 1/2 kilo de jitomates maduros previamente licuados o 2 tazas de puré de tomate
  • La carne tiene que estar molida
  • 2 tazas del caldo de la carne
  • 1 cucharadita de sal
  • 90 g de acitrón o de piña caramelizada picada
  • 1 taza (1 1/4) de plátano macho pelado y picado
  • 1 pera Barlett (1 1/4 tazas) picada
  • 1 manzana picada 1 1/4 tazas
  • 1 durazno amarillo grande grande y maduro pero firme, picado, 1 1/4 tazas
  • Pizca de comino
  • Pizca de clavos molidos o 4-5 enteros, semillas machacadas y sin tallos
  • 1 ramita de canela
  • 1/4 de taza de pasas güeras
  • 1/4 de taza de almendras fileteadas ligeramente tostadas
  • 1/4 taza de piñones ligeramente tostados
  • 1/4 taza de aceitunas verdes
  • Para la nogada:
  • 1 1/2 tazas de nueces de Castilla recién peladas. Si no hay frescas, no uses empaquetadas, sustituye por nueces pecanas
  • 2 1/2 tazas de crema espesa
  • 1/2 taza de leche o al gusto
  • 1/4 de taza de azúcar glass o más al gusto
  • Pizca de sal o al gusto
  • Pizca de pimienta blanca molida
  • 1 cucharada de jerez seco o al gusto
  • Para adornar:
  • 1 taza de semillas de granada
  • 1/4 de taza de perejil picado opcional

Instructions

  • Para preparar los chiles: Enjuaga y tatema o rostiza los chiles. Para tatemarlos, ponlos en una charola para hornear abajo de la hornilla, directamente en el asador, comal caliente o directamente en la hornilla. En cualquier caso, voltéalos cada 2 o 3 minutos, hasta que estén tatemados por fuera, pero no quemados. Ponlos, todavía muy calientes, en una bolsa de plástico. Cierra bien la bolsa y cúbrela con un trapo de cocina. Deja que suden de 10 a 20 minutos.
  • Saca los chiles uno por uno, y pélalos en el fregadero. Al mismo tiempo, enjuaga los chiles con agua. Con un cuchillo, haz un corte en un lado y hacia abajo en cada chile para quitarles la membrana y las semillas. Hazlo con cuidado para no lastimar el chile. Déjales el tallo. Ponlos en un recipiente y cúbrelos con agua hervida previamente con piloncillo o azúcar, de 2 a 24 horas. Si los vas a remojar más de 2 horas, refrigéralos tapados, cuando se hayan enfriado. Escurre los chiles y úsalos o refrigéralos nuevamente. Los puedes preparar 4 o 5 días antes hasta este punto.
  • Para preparar el relleno: En una olla, pon la carne, ya cortada en pedazos de 8 a 10 cm con el ajo, 1/4 de cebolla, los clavos, la zanahoria, las hojas de laurel, el tomillo, las pimientas y 1 cucharadita de sal. Cubre con el agua y calienta a fuego medio-alto. Hierve de 20 a 25 minutos, hasta que la carne esté cocida. Apaga el fuego y deja que la carne y el caldo se enfríen. Saca la carne con una cuchara con ranuras y pícala. Reserva. Cuela el caldo, ponlo en un recipiente y reserva.
  • En un sartén grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio-alto. Añade el diente de ajo y dóralo durante un minuto, o hasta que suelte el aroma, pero no dejes que se dore demasiado o se queme. Añade la cebolla y acitrona durante un par de minutos y se empiece a dorar. Vierte el puré de tomate y deja que se sazone, revolviendo frecuentemente, de 5 a 7 minutos, hasta que tome un color más oscuro, se espese y pierda el sabor a crudo.
  • Agrega la carne picada, 2 tazas del caldo de carne y 1 cucharadita de sal. Revuelve bien todo y cocina de 3 a 4 minutos. Añade el acitrón picado, revuelve con la carne y cocina de 4 a 5 minutos. Añade el plátano macho, la pera, la manzana y el durazno picados y revuelve todo con cuidado. Cocina durante un par de minutos más. Espolvorea el comino y los clavos molidos, revolviendo para mezclar bien las especias con el resto de los ingredientes. Pon la ramita de canela en medio del sartén, tapa y baja el fuego a medio. Cocina de 8 a 10 minutos.
  • Destapa el sartén y añade las pasas, las almendras, los piñones, las aceitunas verdes y revuelve bien. Rectifica la sazón. Añade más sal si es necesario. Apaga el fuego. Puedes hacer el relleno hasta dos días antes. Deja que se enfríe, tápalo y refrigera.
  • Para preparar la nogada: Licúa todos los ingredientes, excepto el jerez, hasta obtener una salsa suave. Puedes hacer la salsa hasta un par de días antes y refrigerarla, pero deja que esté a temperatura ambiente antes de usarla. Incorpora el jerez a la salsa hasta 2 horas antes de servir. Puedes añadir jerez al gusto, sin que la salsa llegue a tener un sabor a alcohol fuerte. Si se espesó en el refrigerador, dilúyela un poco con leche.
  • Y por fin... Para armar los chiles en nogada: Pon los chiles en un platón. Rellena cada uno con 1/2 de taza de relleno aprox. Cierra los chiles todo lo que puedas. Vierte una porción generosa de nogada encima para cubrir los chiles completamente, y espolvorea con semillas de granada y perejil picado encima.
  • NOTA: Algunos chefs empanizan y fríen los chiles antes de añadir la nogada. Esa versión es más pesada y ya casi no se usa.

Micheladas y pepitas picantes: están invitados

Nuestros amigos Jeannie y Bill nos invitaron a su granja en la Costa Este para el Día del Trabajo. Jeannie nos dijo que eran bienvenidas las botanas y las bebidas para adultos. Ya que vamos a ser varios, las comidas son sin prisa y les gusta probar cosas nuevas, quiero llevar una botana interesante y accesible. Como he estado experimentando con pepitas de calabaza, se me ocurrió llevar unas pepitas picantes. Las micheladas van muy bien con ellas, especialmente porque este puede ser de los últimos fines de semana lo suficientemente calurosos para tomarlas.

Yo solía llenar mis maletas de bolsas de pepitas cada vez que iba a México. Me encantan porque tienen un sabor suave, como a nuez, dulce, son muy nutritivas, y se usan mucho en la cocina mexicana. Se usan con y sin cáscara, tostadas o fritas para preparar salsas, moles, sopas y bebidas, no solo se espolvorean en ensaladas. Por lo que se pueden imaginar mi felicidad al ver que cada vez es más fácil encontrarlas en las tiendas aquí en Estados Unidos.

pepitas 1Las pepitas se doran lentamente en el sartén, van a cambiar de color, de verde oliva a un color café claro.

Son una botana muy popular entre los mexicanos a la hora de ir al cine. Con cáscara, remojadas en agua salada, secadas y tostadas, se venden en bolsa pequeñas en los puestos de la calle y te entretienen bastante. Te toma un par de horas acabarte la bolsita, ya que te las tienes que poner entre los dientes para abrir la cáscara salada y sacar la pepita que está adentro. Repites eso una y otra vez mientras disfrutas de la película.

Aun así, a mi como más gustan las pepitas son peladas, tostadas o fritas ligeramente y espolvoreadas con chile piquín seco y molido, sal y azúcar. Tardas cinco minutos en tener lista esta botana crocante y rica. Si haces bastante y te sobra, quedarán espectaculares encima de una ensalada o pescado. La mezcla de chile, sal y azúcar llevan a esta botana a otro nivel.

En cuanto a la michelada, es la forma más mexicana de tomar cerveza. Puristas cerveceros: no teman, les va a gustar. A los que no toman cerveza: de esta forma les va a encantar.
La michelada clásica se prepara con cerveza en un tarro helado con los bordes cubiertos de sal (primero los mojas con limón) y jugo de limón fresco en el fondo. Algunos le añaden hielo, otros no. Para una michelada más extrema, se añade una combinación de ingredientes salados (como Maggi y Worcestershire), y picantes (Tabasco, Valentina, Cholula o cualquier salsa picante) antes de vertir la cerveza.

No hay un acuerdo sobre cómo servir la cerveza. Yo hago la mía con Maggi, Worcestershire y Valentina, y la sirvo hasta los bordes con sal. De esa forma puedo probar un poco de la sal cada vez que tomo un trago. Algunas personas sirven la cerveza tan rápido que sube velozmente por el tarro debido a la sal, así que es como una explosión encima de sus manos, y luego dan un trago a esta mezcla deliciosa.

Aquí están las recetas para las Pepitas y las Micheladas, ¿por qué trabajar duro el Día del Trabajo?

 

Huevos a la mexicana al estilo Papi

“Todo lo que quiero comer es una hamburguesa, un hot dog, una pizza, un buen filete, BBQ estilo Texas y un gran plato de hot cakes. Nada de tacos ni de comida mexicana, ¿ok?” me dijo mi papá después de devorarse la comida de bienvenida que le preparé, que fueron tacos de guisado.

Los guisados funcionan muy bien para hacer tacos. En México, existen muchos restaurantes pequeños, llamados fondas, que se especializan en guisados. Dado que le encantan a mi papá, lo recibí con tres de sus favoritos: tinga de pollo con bastante chipotle, res en salsa verde con papas y nopalitos con cebolla, guajillo y elote. Para acompañar los tacos había frijoles refritos y arroz.

Después de que dijo que no quería nada mexicano durante los siguientes tres días, lo que me dio mucha risa, comenzamos a satisfacer sus antojos.

La mañana siguiente estábamos ya desayunando una doble porción de hot cakes de buttermilk con mantequilla, miel de maple extra, tocino y grits (sémola de maíz.) Me costó trabajo hacerlo esperar hasta el lunch para seguir comiendo. Cuando se le acabó la paciencia, me llevó hasta las pizzas y luego a comer un sundae de chocolate enfrente. La cena consistió en filetes, papas horneadas y una ensalada de chayote estilo mexicano.

La siguiente mañana, después de desayunar bagels y lox en casa, fuimos a comer BBQ estilo Texas. La cena fue un sándwich Reuben con muchos pepinillos y una ensalada de papa, pero ya no aguantó la última mañana de su visita.

Huevos a la mexicana 1(Cebolla, jalapeños y jitomates, listos para revolverse con los huevos)

Mientras se amarraba uno de mis delantales alrededor de la cintura, nos anunció que iba a preparar los mejores huevos a la mexicana de nuestra vida. Así que picamos suficiente cebolla, jitomates (menos de los que me hubiera gustado) y muchos jalapeños. Mientras cocinaba, usó palabras extrañas (y probablemente inexistentes) para explicar por qué sus huevos a la mexicana son tan ricos, ¿ven cómo acitronó la cebolla y suavizó los jitomates?

Hay incontables platillos con huevos en la cocina mexicana, pero éstos son los que siempre preparo en casa. Son muy fáciles de hacer, deliciosos y tienes resuelto el desayuno rapidísimo. Además, siempre tengo aceite, huevos, jitomates, cebolla y ya sea chiles jalapeños o serranos a la mano.

Aunque los ingredientes siempre son los mismos, hay muchas versiones, hay gente como mi papá que cocina muy poco los jitomates, mientras otros como yo los cocina hasta que parecen una pasta. La cantidad de ingredientes también varía. Yo uso más jitomates que mi papá, pero a los dos nos gusta el picante. Mientras que a mí me gustan los huevos a la mexicana con tortillas de maíz, mi papá se los come con pan tostado (a algunos les encantan estos huevos con pan tostado con queso crema, que también es muy rico).

Esto me hace pensar en lo flexible que es la comida mexicana. Puedes aprender la forma básica de preparar algo y luego modificarlo a tu gusto.

Aunque yo quería agregarles más jitomates mientras los preparábamos y me hubiera gustado cocinarlos más tiempo, tengo que admitir que su versión superó a cualquiera que yo había preparado. Tal vez fue por la forma en que explicó por qué sus huevos eran los más ricos del mundo, o por lo mucho que disfrutó comérselos y prepararme unos tacos (había dicho que no más tacos, pero uno no puede pasar muchos días sin comer tacos, ¿saben?), o a lo mejor solo estaba triste porque mi papá ya se iba.

Ya no llegamos ni a los hot dogs ni a las hamburguesas. Había pensado en todos los lugares a los que podía llevarlo para comerlos, pero se nos acabó el tiempo. Eso si como dicen, tienes que dejar algo para la próxima vez. Tengo hasta entonces para recuperarme de todo lo que comimos.

Mientras, les dejo una receta para Huevos a la Mexicana al estilo de mi papá con algunas de mis variaciones, para que puedas crear la tuya.

Huevos a la mexicana 2(mi papá viendo por la ventana, a punto de salir al aeropuerto)

Huevos a la mexicana main
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Huevos a la Mexicana

Keyword: antojo, huevos, receta
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 4 cucharadas de aceite vegetal
  • 1/2 taza de cebolla blanca picada
  • 1 chile jalapeño o serrano semillas opcionales y picado, o más al gusto (usamos 3)
  • 750 g de jitomates maduros (2 tazas picadas, yo añado una taza extra)
  • 8 huevos batidos ligeramente
  • 1/2 cucharadita de sal o al gusto
  • Tortillas de maíz o pan tostado

Instructions

  • Calienta aceite a fuego medio. Añade las cebollas, acitrónalas durante 4 minutos, sin dejar de dorarse. Añade los chiles y cocina durante 1 minuto más. Agrega los jitomates picados y deja que la mezcla se cocine y sazone, revolviendo frecuentemente, durante 5 minutos (yo los dejo cocinar de 4 a 5 minutos más, hasta que los jitomates estén totalmente cocidos, aguados y tengan un color más profundo).
  • Mientras, bate ligeramente los huevos en un recipiente (ponles un poco de sal antes) con un tenedor o globo para batir. Baja el fuego a medio-bajo y vierte los huevos a la mezcla de jitomate. Revuelve los huevos y cocina hasta el término que desees, pero no dejes que se sequen. Sirve con frijoles refritos, tortillas calientes o pan tostado.

Pico de gallo de mango

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Pico de gallo de mango

Servings: 4 tazas
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1/2 cebolla morada (1/3 de taza) cortada en plumas muy delgadas
  • 4 cucharadas (de 2 limones) de jugo de limón fresco
  • 1.250 kg de mangos maduros (4) pelados y picados
  • 1 jalapeño grande (2 cucharadas) sin tallo, semillas y picado, o más al gusto
  • cucharadas Las hojas de 4 tallos de cilantro picadas, (3 cucharadas aprox.)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal, o más al gusto

Instructions

  • En un recipiente, mezcla la cebolla y el jugo de limón. Revuelve para cubrir bien la cebolla y deja reposar por 10 minutos.
  • En otro recipiente, mezcla el mango, el jalapeño, el cilantro, el aceite y la sal. Añade la cebolla y la mezcla de cebolla y jugo de limón cuando esté lista y revuelve bien. Rectifica la sazón.

Para coleccionar: salsas versátiles para el verano

Cuando me preguntaron recientemente si colecciono algo, pensé en la vitrina de mi abuela donde guarda cientos de figuritas de elefantes, unas de hace más de 60 años, de todos los lugares posibles, y sigue aumentando la colección. Así que respondí que no.

Unos días después me di cuenta de que si soy una coleccionista: de comida que he probado en mi vida, o al menos de los recuerdos que me trae, especialmente de las salsas. Tengo muchísimos papeles en mi escritorio con los nombres de salsas, el lugar donde las comí, sus ingredientes, los chefs que las prepararon y las recetas para prepararlas que fueron generosamente compartidas.

Cuando me apetece, busco el papel exacto que puede estar en un abrigo, bolsa o cajón; o me siento con los ojos cerrados y trato de recordar la sensación que me produjo esa salsa. Si nada de eso funciona, invento una.

Si ahorita les abriera mi refrigerador, verían que siempre tengo alguna salsa ya que mi esposo siempre me pide una, pero, pero también porque las salsas pueden transformar cualquier comida. Para mí, son uno de los elementos excepcionales de la cocina mexicana: deliciosas, flexibles y versátiles.

Entre muchas otras posibilidades, se las ponemos salsa al arroz, a los frijoles, a las papas, a la carne, al pollo, a los mariscos, a las verduras, dentro y fuera de muchos platillos como tacos, quesadillas, enchiladas y otros antojitos, en pan tostado o directamente a la boca.

Ni siquiera puedo adivinar la cantidad de salsas que hay en México; seguro me equivocaría, ya que la cocina mexicana continúa evolucionando. Si puedo decir que si tuviera que darles a ustedes una salsa diferente cada mes por el resto de mi vida, no acabaría.

Las salsas se pueden comer todo el día, y se siguen saboreando después de la media noche en los puestos callejeros en México, y algunos en Los Angeles donde sirven las salsas de receta secreta en los antojitos y platillos rápidos. A los trasnochados les encantan.

Algunas salsas llevan decenas de ingredientes, y su preparación es laboriosa. Otras sólo llevan algunos ingredientes y se hacen en minutos. Estas últimas son perfectas para el verano.

Dentro de mi colección, tengo tres favoritas que no necesitan cocinarse: la salsa de tomate verde crudo con chipotle, la salsa con aguacate y queso fresco, una deliciosa salsa de mango con plumas de cebolla morada, jalapeño y cilantro picado y la versátil salsa de chile ancho, que dura meses en el refrigerador.

Por favor compartan conmigo sus comentarios sobre estas recetas, o compartan conmigo cualquier cosa relacionada con comida que encuentren por ahí. Colecciono todo.

Artículo publicado en el Washington Post el 5 de agosto del 2009.

 

 

Salsa verde cruda con chipotle

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Salsa verde cruda con chipotle

Servings: 2 tazas aprox.
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 500 g de tomates verdes sin cáscara enjuagados y cortados en cuatro
  • 1 diente de ajo picado
  • 2 cucharadas de cebolla blanca picada
  • 4 o 5 ramas (1/3 de taza aprox.) de cilantro picado
  • 2 cucharadas del adobo de chiles chipotle en adobo enlatados, más 1 chile chipotle opcional
  • 3/4 de cucharadita de sal, o más al gusto
  • La pulpa picada de 1 aguacate mexicano grande, opcional
  • 240 g de queso fresco, Cotija o de rancho picado, opcional

Instructions

  • Mezcla los tomates verdes, el ajo, la cebolla, el cilantro, el adobo de los chipotles, el chile chipotle si lo vas a usar, y la sal en una procesadora. Procesa hasta obtener una salsa suave. Pásala a un recipiente donde quepan 2 tazas y con tapa hermética.
  • La puedes tapar y refrigerar durante 1 día.
  • Cuando la vayas a servir, la puedes pasar a un tazón, y añadir el aguacate y el queso si lo deseas. Mezcla todo con cuidado. Rectifica la sazón.

Comal

El comal es un utensilio indispensable en las cocinas mexicanas. Es una parrilla plana en forma de plato, usualmente de hierro fundido con una orilla levantada alrededor. Usualmente son redondos, y se encuentran de muchos tamaños, aunque existen algunos de forma rectangular también. Hay comales hechos con aluminio, y en los últimos años se han popularizado los comales con teflón, que son más fáciles de usar.

Durante siglos, los comales se hacían tradicionalmente de barro. En los estados todavía hay muchos hogares y fondas que usan comales de barro, y usualmente tienen uno para hacer tortillas y otros alimentos de masa de maíz, y otro para tatemar o tostar verduras y especias.

Aquí pueden ver tres tipos de comales. Atrás está la versión rectangular con teflón, luego el comal de aluminio, que ya muestra algunos signos de uso y hasta adelante un viejo comal de hierro fundido. Sin importar el tipo de comal que tengas, límpialo con cuidado, con agua tibia, jabón y una esponja suave, para que los comales de hierro o aluminio se curen lentamente y los de teflón, no se rayen.

Aquí hay una foto más cerca.

comal 1

Los comales suelen heredarse y son muy apreciados. El comal que más atesoro es el que está hasta adelante en las fotos de arriba, y viene de la cocina de mi mamá. Tiene unos 40 años de uso, un hermoso color negro con partes cafés y no es totalmente plano. Tiene pequeñas abolladuras, despostilladas y textura desarrolladas a través del tiempo y de los viajes, lo que me recuerda su historia cada vez que lo uso.

Cuando fui a Yucatán en diciembre del 2008, me compré un comal muy grande de aluminio, color plata. Ya comienza a tener algunas partes negras, pero le va a tomar tiempo todavía curarse y darle sabor a la comida tan intensamente como mi viejo comal.

Los comales se usan para muchas cosas como cocinar tortillas, sopes, quesadillas y otros alimentos de masa, tatemar jitomates, tomates verdes, chiles frescos, cebolla y ajo, tostar semillas, nueces, chiles secos y otras especias. También para cocinar verduras como nopales, elotes, cebollas grandes y cebollas de cambray, entre muchas otras cosas.

Puedes encontrarlos en tiendas internacionales, asiáticas y latinoamericanas, así como en Internet. O puedes sustituirlos por cualquier otro tipo de parrilla de hierro fundido o sartén seco y pesado, de preferencia antiadherente si estás haciendo tortillas.

Sin embargo, hay beneficios de tener tu propio comal. Por un lado, como otros utensilios mexicanos como los molcajetes, los comales de aluminio y hierro fundido “envejecen” contigo, y retienen recuerdos de los sabores de lo que se va cocinando ahí, y que permean lo que se cocinará en un futuro. Otro beneficio es que el comal le da a la comida un sabor rústico, como a la plancha, que es más ligero que una parrilla o asador, pero peculiar y profundo.

Los comales son una parte tan importante de la comida y cultura mexicanas, que hasta el nombre del pueblo en una de las novelas mexicanas más famosas viene de los comales. Si les gusta leer, se los recomiendo. La novela se llama Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Cuenta la historia de un hombre que viaja al pueblo de su madre, quien agoniza. En el camino llega a un pueblo fantasma llamado Comala, que se traduce como el lugar donde se hacen comales. El pueblo ficticio de Comala (aunque hay al menos un pueblo real, sino es que muchos, que así se llaman), se ha vuelto más popular que la novela, e incluso que el autor, en la cultura y folclore mexicanos. Se dice que el autor le puso ese nombre al pueblo porque hacía un calor tremendo, igual que en un comal, que usualmente se usa por largos ratos muchas veces durante el día, y tarda bastante en enfriarse.