Sopas & Guisados

Crema poblana

Cuando era niña en la Ciudad de México no conocía a nadie que celebrara el Cinco de Mayo, excepto por las personas que vivían en Puebla. Ni siquiera era día de asueto. Eso sí, lo estudiábamos en la escuela: la victoria inesperada de un grupo pequeño de militares mexicanos en contra del gran ejército francés en 1862, la cual no duró mucho tiempo ya que los franceses ganaron poco tiempo después.

150 años más tarde, en 2012, los franceses y españoles ya no están y los mexicanos celebran con orgullo el Día de la Independencia cada 16 de septiembre, pero por razones que pocos podemos explicar, el Cinco de Mayo es la celebración más grande, colorida y grande para los mexicanos que viven fuera del país. Es una nostalgia muy extraña, pero entre más tiempo paso fuera de México, el impacto del Cinco de Mayo es cada vez mayor en mí. Esas palabras se esponjan como conchas recién horneadas, cada vez más suaves, más dulces y más reconfortantes conforme pasa el tiempo.

Como muchos mexicanos (y cada vez más no mexicanos), celebro cualquier cosa que pueda ser del país: nuestra herencia, resiliencia, trabajo, flexibilidad, calidez, hospitalidad, generosidad y la riqueza de nuestra música, danza y comida. Más aún, celebro la tendencia que tenemos a tirar la casa por la ventana cuando festejamos.

Ahora, en el 150 aniversario del Cinco de Mayo (o la Batalla de Puebla), finalmente la atención se está enfocando en Puebla, donde ocurrió la batalla. La celebración que se ha puesto de moda fuera de México regresa a su lugar de origen. Ya era hora.
Puebla es una joya colonial hasta ahora escondida. Derrocha historia, arquitectura, arte y cultura de la mano con la modernidad. Es también uno de los puntos culinarios más importantes de México.

Crema Poblana 1

Algunos de nuestros platillos más representativos, y más laboriosos, son de Puebla y nacieron en los conventos donde se fusionaron como piezas de rompecabezas las cocinas mexicanas y españolas. De ahí son el clásico Mole Poblano, con capas y capas de sabor complejo que explotan en la boca o los Chiles en Nogada cuyos colores rojo, blanco y verde representan a la bandera mexicana.

Puebla también tiene muchísimos platillos caseros y accesibles como la tinga de pollo y la torta de elote. También es hogar de uno de mis ingredientes favoritos: el chile poblano y como pueden ver en la foto, consumimos bastantes chiles en mi casa cada semana.

Crema Poblana 2

Este ingrediente clave siempre me ha encantado, desde que lo compro en la tienda hasta que pruebo su exuberante y afrutado sabor. Es sublime. Cada vez que hago un platillo con él, siento que estoy de fiesta allá en Puebla, aunque esté aquí en mi casa.

Si no puedes ir a Puebla pronto, prueba esta sopa para tener tu propio Cinco de Mayo, sea día festivo o no.

Artículo escrito para y publicado por NBC Latino; foto de sopa poblana por Jack Foley.

Crema Poblana main
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Crema poblana

Keyword: receta, Sopa
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 cucharadas de mantequilla sin sal
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 2 cucharadas de cebolla blanca picada
  • 5 a 6 chiles poblanos rostizados sudados, pelados y sin semilla, cortados en cuadros o tiritas
  • 2 tazas de granos de elote frescos o descongelados
  • 1/2 cucharadita de sal o al gusto
  • Pimienta negra recién molida
  • 3 tazas de caldo de pollo
  • 1 taza de leche
  • Queso fresco o Cotija rallado opcional

Instructions

  • En una olla a fuego medio, pon el aceite y la mantequilla. Una vez que la mantequilla se empiece a derretir, añade la cebolla y acitrónala hasta que se empiece a dorar, revolviendo ocasionalmente, unos 10 a 12 minutos.
  • Añade los chiles poblanos, revuelve y cocínales de 3 a 4 minutos. Haz lugar en el medio del sartén y añade el elote y salpimienta. Cocina unos 3 ó 4 minutos más.
  • Vierte el caldo de pollo y deja hervir unos 5 minutos más, hasta que suelten los sabores y comiencen a mezclarse.
  • Baje el fuego, espera 1 minuto y añade la leche con cuidado. Si hace la crema con anticipación, caliéntala a fuego medio bajo.

Sopa de Bolas de Matzo con Hongos y Jalapeño

A mi abuelo paterno, Francisco o “Yeye”, le encantaban los chiles, aunque no eran conocidos en Bratislava, donde nació.

Solía decir que lo que más le gustaba de su nuevo país era el clima predecible (sobre todo los inviernos soleados), los mercados y más que nada, los chile.

Le gustaban tanto, que mi abuela de plano los escondía. Ella decía que él no tenía límites y que no se podía medir cuando los comía.

Pero mi abuelo conocía bien a mi abuela, y sabía dónde los escondía. Cuando los encontraba, se los guardaba en los bolsillos. No sólo se guardaba jalapeños o serranos frescos, sino jalapeños encurtidos también. Ya me imagino lo que era lavar esos bolsillos.

En realidad, a mi “Lali” le encantaba darle gusto. Había aprendido a cocinar en Austria y preparaba platillos elegantes y deliciosos. Cuando llegó a México, se enamoró de su cocina y aprendió a combinar las tradiciones de los dos países y se volvió muy buena en eso.

La sopa de bolas de matzo con hongos y jalapeño fue uno de sus platillos clásicos.

Sopa de Bolas de Matzo 1

Añadirle chile a algo no lo convierte en mexicano. Debes saber cómo, cuánto y lo más importante, cuándo añadirlo, ya que no todos los platillos mexicanos usan chiles.

Lali preparaba una base de hongos de manera tradicional mexicana. Cebolla, ajo y jalapeños (con semillas) picados y acitronados hasta que se doren las orillas. Luego añadía los hongos y los tapaba, para que se cocieran al vapor. Una vez que soltaban el agua, destapaba la olla, dejaba que se secaran y los doraba.

Sopa de Bolas de Matzo 2

De todas las formas posibles de usar chiles, cocinarlos al vapor con otros ingredientes les daba un sabor muy sutil. Luego vertía el caldo de pollo que hacía en casa.

Sus bolas de Matzo eran esponjosas, redondas y sazonadas con perejil (que ha crecido tan bien en mi jardín).

Sopa de Bolas de Matzo 3

Le ponía nuez moscada rallada a la masa de Matzo y ya no era necesario añadir pimienta negra.

Sopa de Bolas de Matzo 4

Los huevos le daban forma a las bolas, junto con un poco de aceite.

Sopa de Bolas de Matzo 5

Tenía un truco para esponjar las bolas de matzo. Lo comparto por si te gustan así, como a la mayoría de mi familia.

Están a los que les gustan las bolas de matzo duras y los que las prefieren esponjosas. Los chefs discuten todo el tiempo sobre cómo prepararlas ya sea duras o suaves: más o menos huevo, más o menos aceite o hacerlas con harina o mezcla para matzo.

El truco de mi abuela era añadirles agua mineral: una sola cucharada para toda la receta. Siempre separo un poco de la mezcla sin agua mineral, ya que soy la única a la que le gustan las bolas de matzo duras por aquí.

Sopa de Bolas de Matzo 6

Aunque mi abuelo se lo suplicara, ella sólo le ponía unos cuantos jalapeños a la sopa. Decía que uno tiene que poder saborear todos los sabores de una receta, lo que en principio está bien, pero si mi abuelo estuviera aquí, le haría la sopa con todos los jalapeños que pudiera encontrar en mi jardín, hay tantos…

Sopa de Bolas de Matzo 7

Sopa de Bolas de Matzo main
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Sopa de Bolas de Matzo con Hongos y Jalapeño

Keyword: receta, Sopa, verduras
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 taza de mezcla para bolas de matzo
  • 2 cucharadas de perejil picado
  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada molida
  • 3/4 de cucharadita de sal o al gusto
  • 4 huevos grandes
  • 1/3 de taza de aceite vegetal
  • 1 cucharada de agua mineral para esponjar las bolas de matzo
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 1/2 taza dede cebolla blanca picada
  • 1 diente de ajo picado
  • 2 chiles jalapeños picados o al gusto y semillas opcionales
  • 250 g de champiñones blancos limpios y rebanados
  • 3/4 de cucharadita de sal o al gusto
  • 8-10 tazas de caldo de pollo

Instructions

  • En un recipiente grande, combina la mezcla para las bolas de matzo, el perejil, la nuez moscada y 1 cucharadita de sal. En otro recipiente pequeño, bate ligeramente los huevos con 1/3 de taza de aceite vegetal. Añade los huevos batidos a la mezcla de bolas de matzo con una espátula. Añade el agua mineral si quieres las bolas de matzo suaves, y mezcla bien todo. Tapa la mezcla y refrigera durante al menos media hora.
  • En una olla grande, pon a hervir 12 tazas de agua con sal. Una vez que suelte el hervor, baja el fuego a medio y mantén un hervor constante. Con las manos mojadas, haz bolas de 2.5 cm de diámetro con la mezcla y ponlas con cuidado en el agua. Tapa y hierve de 25 a 30 minutos.
  • En una olla grande, calienta un par de cucharadas de aceite a fuego medio. Agrega la cebolla, el ajo y los chiles y acitrona de 4 a 5 minutos. Añade los champiñones, espolvorea la sal, revuelve y tapa la olla. Hierve los champiñones de 6 a 8 minutos.
  • Destapa la olla vierte el caldo de pollo. Una vez que empiece a hervir, agrega las bolas de matzo ya cocidas sin el agua y sirve.

Pozole Verde

El pozole rojo, o estilo Jalisco, siempre ha sido mi favorito. Me gusta tanto, que hasta lo servimos en mi boda.

Hace muchos años que me he negado a reemplazarlo por otro, hasta que probé la versión verde, estilo Guerrero. No le gana al rojo, pero están a punto de empatar, y ya es mucho decir.

El pozole es muy apreciado en México, y aunque existen muchas variedades, las principales son el verde, el rojo y el blanco. Cada uno es único y lo que son las cosas, cada uno representa un color de la bandera mexicana. Septiembre, mes de la Independencia y el Grito están cerca, así que no hay excusa para no celebrar. En mi mente, el pozole es igual a celebración.

El pozole existe desde hace siglos. De acuerdo con el misionario español Fray Bernardino de Sahagún, el Emperador Moctezuma honraba al Dios del Sol al comerlo y servirlo. Aunque no sé de qué color era el pozole.
Lo que le da el color rojo o verde es la salsa que se le añade al caldo para sazonarlo. Si no se le pone salsa, es pozole blanco. Aunque hay muchos tipos de pozole verde, todos usan ingredientes verdes: tomatillos, epazote (o cilantro), pepitas y jalapeños.

pozole verde 1

Es fácil preparar la salsa. Se hierven los tomates verdes, el ajo y el chile en agua hasta que los tomates cambian de color. Su textura cambia y se ponen muy aguados sin deshacerse.

Las pepitas tostadas se muelen y se hace un puré con los de tomates verdes y la cebolla. Las pepitas le dan sabor a nuez y hacen la salsa suave. Luego hay que hervir y sazonar la salsa hasta que se espese y los sabores se hayan concentrado. Es una salsa contundente, y se diluirá en el pozole. ¿Lo ven? La cuchara a la izquierda tiene la salsa verde antes de sazonarla.

pozole verde 2

Lo que tienen en común todos los tipos de pozole es que llevan maíz cacahuacintle, también conocido como maíz mote o maíz gigante. Este maíz lo hace muy sustanciosos.

Es fácil cocinar el maíz cacahuacintle, pero toma tiempo, por lo que lo puedes comprar enlatado o refrigerado sin tienes tiempo de prepararlo en casa. Así se ve cuando lo compras en la tienda antes de cocinarlo.

Pozole Verde 3

Pero a mí me encanta cocinarlo en casa. Lo pones a hervir en una olla con agua y dejas que reviente como flor. Cuando se abre de arriba, sabes que está listo.

Pozole Verde 4

Igual que con los frijoles, añade la sal después de cocerlos o se pondrán duros. Luego, en una olla grande, mezcla el cacahuazintle, el polo deshebrado cocido (ver receta abajo), toda la salsa de pozole verde que quieras y una rama de epazote que tenga de 5 a 10 hojas. Si no encuentras epazote, agrega 5 ramitas de cilantro. Yo le pongo toda la salsa. Luego calientas los ingredientes durante unos 20 minutos.

Una vez que esté listo, ponle los aderezos que quieras. Pon en la mesa rábanos, lechuga, cebolla blanca, chile molido, orégano y jugo de limón para que cada invitado le ponga lo que quiera. Tostadas también. Al pozole verde se le pone aguacate y chicharrones, lo que le da un toque crujiente. Si lo encuentras, ponle al pozole.

No importa lo que le pongas, luego agrégale jugo de limón.

El pozole es tan popular en México, que hay restaurantes que solo sirven pozoles que se llaman pozolerías. Sería como tener un restaurante en Estados Unidos que solo sirviera sopa de pollo. ¿Cómo es posible? Prueba esta comida en un plato. Verás lo que te digo.

Pozole Verde 5

Nota: el pozole sabe aún mejor recalentado. La receta es para 12 personas hambrientas.

Pozole Verde main
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Pozole Verde

Keyword: chile, elote, receta, Sopa
Servings: 12 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • Pozole Blanco:
  • 500 g de maíz cacahuazintle
  • 1 cabeza de ajo
  • 2 pollos enteros (3 kg) cortados en piezas y enjuagados (puedes combinarlos con cadera o paleta de puerco)
  • 1 cebolla
  • Un par de ramitas de cilantro fresco
  • 1 cucharada de sal o al gusto
  • Salsa de pozole verde:
  • 1/2 taza de pepitas de calabaza ligeramente tostadas
  • 500 g de tomates verdes sin cáscara lavados y enjuagados
  • 1 o 2 jalapeños sin tallo
  • 1 rama grande de epazote o 5 ramitas de cilantro
  • 3 dientes de ajo
  • 1/3 de taza de cebolla blanca picada
  • 1 cucharadita de sal o al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • Para acompañar:
  • 5 a 6 limones cortados a la mitad
  • 10 rábanos lavados partidos a la mitad y cortados en rebanadas delgadas
  • 1 lechuga romana Lavada escurrida y cortada en rebanadas delgadas
  • 4 cucharadas de cebolla blanca picada
  • 1 aguacate mexicano partido a la mitad sin semilla y la pulpa fuera
  • Chile piquín o una mezcla de chiles secos molidos
  • Orégano seco triturado
  • Tostadas o totopos

Instructions

  • Pon el maíz en una olla grande y suficiente agua para cubrirlos 8 cm. Quita la piel a la cabeza de ajo y ponla en la olla. No les pongas sal porque el maíz se pondrá duro. Hierve a fuego medio-bajo sin tapar la olla durante 3 horas o hasta que el maíz esté suave y “reviente” o se abra. O puedes comprar el maíz precocido y continuar desde aquí.
  • Mientras, pon el pollo en una olla grande y agrega agua para cubrirlo por al menos 2.5 cm arriba. Agrega la cebolla blanca, el cilantro y una cucharada de sal y deja que hierva. Hierve unos 30 minutos sin tapar la olla hasta que el pollo esté cocido y suave. Escurre y reserva el caldo. Cuando el pollo se haya enfriado un poco, quítale la piel y los huesos y deshébralo.
  • Mientras, prepara la salsa verde. En una olla de 3 litros, pon los tomates verdes, el ajo y el chile. Cubre con el agua y calienta a fuego medio-alto. Hierve durante unos 10 minutos, hasta que los tomates verdes cambien de color y estén suaves pero no se deshagan. Retira del fuego y aparta 1/3 taza del líquido de cocción. Escurre las verduras y aparta.
  • Licúa las pepitas hasta que estén molidas. Añade los tomates cocidos, los jalapeños y el ajo, la cebolla, la sal y el líquido que reservaste. Licua hasta obtener un puré suave. En una olla, calienta el aceite a fuego medio-alto hasta que esté caliente. Añade la salsa de tomate verde que licuaste. Hierve de 15 a 18 minutos, revolviendo ocasionalmente, para que se espese, sazone y tenga un color más profundo.
  • Cuando el maíz cacahuazintle esté listo, agrega el pollo deshebrado y su caldo. Luego añade la salsa de pozole verde y el epazote o el cilantro. Cocina durante 30 minutos más. Rectifica la sazón, yo casi siempre le pongo más sal y sirve.
  • Puedes poner el pozole en un tazón grande para sopa y las guarniciones en platos pequeños. Luego sirve el pozole en platos para sopa individuales y que cada invitado le ponga lo que quiera. Recomiendo que todos le expriman jugo de limón fresco. Y lo acompañen con tostadas o totopos.

Caldo de Camarón

Cuando estaba en la prepa en la Ciudad de México, Tecamacharlie´s era uno de los lugares de moda para reunirnos. El nombre viene de Tecamachalco, la zona donde está situado, y de la cadena de restaurantes a la que pertenece, Anderson´s Carlos & Charlies. Ahí me reunía con mis amigos los viernes en la tarde para comer largo y tendido y darle la bienvenida al fin de semana.

Antes de que la escuela empezara esos viernes, yo ya sólo podía pensar en una cosa: el excelente caldo de camarón de Tecamacharlie´s: un caldo espeso de camarones deshidratados y sazonado con una salsa de chile guajillo.

Se servía como cortesía cuando por fin te daban mesa en ese lugar tan lleno y ruidoso. Los meseros lo traían a la mesa todavía hirviendo, servido en caballitos de tequila y limones partidos listos para exprimirlos en el caldo. Si tenías suerte, te podía tocar un camarón o unos pedazos de papas y zanahorias en el fondo. Los sacabas con el dedo y eran como pequeños tesoros que sabían a mar, muy lejos de la ciudad.

Caldo de Camaron 1

Eso fue hace 20 años y no he vuelto al restaurante desde entonces. No sé qué tan bueno sea estos días, además la nostalgia a veces empaña nuestros recuerdos.

Sin embargo, uno puede encontrar caldo de camarón, con sus variantes, en muchos restaurantes de la Ciudad de México y es aún más popular en las costas del país.

El último que probé, y creo que aún mejor a pesar del poder de la nostalgia, es uno de los Restaurantes Guadiana a los que siempre voy cuando visito la ciudad.

Caldo de Camaron 2

Por más que he buscado, no hay caldo de camarón en D.C., pero sí encuentro los pocos ingredientes necesarios para hacerlo. Lo que carecen en cantidad, lo compensan con personalidad, como el camarón seco, que está en la foto de arriba. Hay que remojarlos de 5 a 10 minutos, ya que han sido salados para concentrar su sabor y para preservarlos, por lo que realmente son muy salados. Luego se enjuagan y se cuecen en agua, lo que crea un caldo que le da el sabor inconfundible al caldo.
Luego están los chiles guajillo, que añaden su tan gustado sabor y picor ligero. Después de quitarles el tallo, las semillas y tostarlos,

Vean el hermoso color que adquieren al tostarlos.

Caldo de Camaron 3

Luego se hierven junto los ingredientes de batalla mexicanos: cebolla, ajo y jitomate. Algunos añaden perejil y otros le ponen hojas de laurel, como yo.

Caldo de Camaron 4
Luego se licúa, se cuela y se vierte a una olla con aceite caliente para sazonar la salsa.

Caldo de Camaron 5

Una vez sazonada, se añade el caldo de camarón con su color ámbar.

Caldo de Camaron 6

Hora de agregar las tradicionales papas y zanahorias picadas.

Me gusta añadir más de lo que dice la receta, para que nadie, yo incluida, tenga que andar pescando esos pedazos deliciosos.

Caldo de Camaron 7

Cuando los camarones se enfríen, quítales la cabeza, la cola y las patas. Muchos chefs les dejan los cascarones, ya que son salados, crujientes y quedan muy bien en el caldo, pero se los puedes quitar si así lo decides para que los camarones queden más suaves. Cocina todo por 10 minutos más para integrar los sabores.

Caldo de Camaron 8

Sirve el caldo muy caliente. Y siempre pon limones partidos para exprimirlos.

Caldo de Camaron 9

El jugo de limón hará que el resto de sabores realmente sobresalgan.

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Caldo de Camarón

Keyword: Mariscos, receta, Sopa
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 500 g de camarón seco mexicano
  • 90 g de chiles guajillo (8 a 10 chiles)
  • 125 g de jitomates maduros
  • 1 diente de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharadas rebana grande de cebolla o 3picada
  • 500 g de papas lavadas peladas y cortadas en cuadros
  • 250 g de zanahorias lavadas peladas y cortadas en cuadros
  • 3 a 4 limones,
  • 2 cucharadas de aceite

Instructions

  • Cubre los camarones con agua fría y déjalos remojar durante 15 minutos. Luego, escúrrelos y ponlos en una olla mediana. Cúbrelos con 10 tazas de agua y deja que hierva a fuego medio-alto. Ya que hierva, baja a fuego medio y cocina durante 10 minutos. Cuélalo, y reserva tanto el caldo como los camarones. Deja que todo se enfríe.
  • Cuando los camarones estén fríos, quítales la cabeza, la cola y las patas. Déjale los caparazones a los camarones si quieres algo crujiente en el caldo.
  • Retira los tallos y las semillas de los chiles y ponlos en un comal caliente. Tuesta los chiles de 10 a 15 segundos, hasta que tengan un color opaco y luego voltéalos del otro lado.
  • Pon los chiles, los jitomates, el ajo, las hojas de laurel y la cebolla en una olla y cúbrelos con agua. Hierve durante 10 minutos a fuego medio y luego licua todo hasta obtener un puré suave.
  • En una olla grande, calienta 2 cucharadas de aceite a fuego medio. Cuela el puré y agrégalo a la olla con el aceite caliente. Hierve de 8 a 10 minutos a fuego medio-alto, para dejar que se espese y se sazone.
  • Añade el caldo, las papas, las zanahorias y los camarones al puré y hierve durante 10 minutos más a fuego medio alto.
  • Sirve la sopa con limones para exprimirlos encima.

Sopa de Habas

Cuando pienso en mi mamá, pienso en su sopa de habas, así de fuerte ha sido el impacto que la sopa tuvo sobre mí. No todos son fans de ellas, en parte porque no son muy conocidas.

Como tienen varias presentaciones, confunden a muchos: frescas en la vaina, frescas sin vaina, secas con cáscara, secas y peladas. También se cocinan de diferentes formas y por último, las habas tienen un sabor fuerte que puede ser abrumador y que no a todos les gusta.

Ahora, si saben el tipo de haba que necesitan para un platillo, la receta correcta y que su sabor abrumador se puede contener, la confusión desaparece y se convierten en lo que son realmente: sustanciosas, ricas, saludables e intensas.

habas

Las habas se pueden encontrar todo el año y que duran casi infinitamente en la alacena. Las frescas se encuentran durante la primavera y el verano.

Pueden encontrarlas con cáscara, como las de la foto de arriba. Se ven lindas, pero hay que remojarlas, cocinarlas y pelarlas. Como dice mi mamá: “Ay no Pati, eso de pelar una por una es una monserga”. No está mal si quieres una terapia relajante que te lleve horas. Si no, busca las habas secas y peladas, como las de la foto abajo. No se ven tan lindas, pero tienen más personalidad.

habas

Para cocinarlas: remoja las habas en agua fría desde 2 hasta 12 horas. Si se te olvida remojarlas, no pasa nada, sólo se tardarán más en cocerse.

habas

Luego, escúrrelas y ponlas en una olla con caldo de pollo. Hierve las habas con la olla parcialmente tapada, de 50 a 55 minutos. Estarán suaves, cocidas y casi deshaciéndose, justo lo que queremos.

¿Ven el caldo? Es espeso y color paja. Ya se ve reconfortante.

habas

Mi mamá prepara una sopa de habas más bien rústica, por lo que pica los jitomates, la cebolla y el ajo, los cocina con un poco de aceite durante 5 minutos y los añade a las habas cocidas con su caldo.

Yo prefiero una versión más suave, ya que así:
a) Se les olvida a mis hijos que son habas.
b) Se ve más elegante cuando la sirvo a mis invitados.
c) Con este frío, se me antoja más así.
d) Me gustan las cosas cremosas, por lo que me doy vuelo.

Licúo las habas con el caldo cuando ya están listas.

Licúo las habas

Después, licúo los jitomates, la cebolla y el ajo.

los jitomates, la cebolla y el ajo

Cocino el puré a fuego medio-alto de 5 a 6 minutos, hasta que espese más y agarre un color más oscuro y así los ingredientes también se habrán sazonado y ya no tendrán un sabor crudo.

puré

Vierte las habas y el caldo de pollo encima del puré sazonado. Añade sal, pimienta, una pizca de comino y cocina todo durante unos 10 minutos más.

Mientras, rebana unos bolillos, teleras o baguettes.

pan

Úntales un poco de aceite de oliva por ambos lados si quieres y tuéstalos.

pan

Cuando la sopa se haya sazonado y espesado, ya la puedes servir.

sopa de habas

Pon una rebana de pan tostado encima.

sopa de habas con pan

También le puedes poner tiritas doradas de chile pasilla para darle un toque crujiente y lleno de sabor.

sopa de habas con pan y pasilla

Y listo.

sopa de habas

Comienza por mojar la rebanada de pan tostado en la sopa.

sopa de habas

Si este blog tuviera sonido, habrías oído cómo parto el pan en medio de esa sopa deliciosa de haba.

sopa de habas

Es espectacular. ¿Qué esperas?

sopa de habas
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Sopa de Habas con Pan Tostado y Chile Pasilla

Fava Bean Soup with Crunch Toasts and Pasilla Crisps
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 500 g de habas peladas y secas
  • 12 tazas de caldo de pollo
  • 500 g de jitomates maduros cortados en cuatro
  • 1/2 taza de cebolla blanca picada
  • 2 dientes de ajo pelados
  • 3 cucharadas de Aceite vegetal
  • 1 cucharadita de Sal
  • 1/4 de cucharadita de Pimienta negra recién molida
  • Pizca de comino
  • 2 chiles pasilla sin tallo ni semillas, cortados en tiritas que se fríen rápidamente
  • 6 rebanadas diagonales de bolillo telera o baguette, untadas con aceite de oliva y tostadas
  • Aceite de oliva para untar en el pan

Instructions

  • En un recipiente, cubre las habas con agua fría y remójalas desde 2 hasta 12 horas y escúrrelas. En una olla grande, calienta las habas y el caldo de pollo a fuego medio. Deja que hiervan y con la olla medio tapada, cocina las habas de 50 a 55 minutos, hasta que estén cocidas y suaves. Retira del fuego y deja que se enfríen un poco. Licúa la mezcla por partes y ponla en un recipiente grande.
  • Mientras licúa los jitomates, la cebolla y el ajo hasta obtener un puré suave. En una olla grande, calienta 3 cucharadas de aceite a fuego medio-alto. Una vez caliente, sin que llegue a humear, añade el puré de tomate. Cocina de 5 a 6 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que espese y tenga un color más oscuro. Vierte el puré de habas. Salpimienta y cocina de 8 a 10 minutos más, hasta que se hayan integrado todos los sabores.
  • Sirve la sopa en tazones individuales. Pon encima de cada tazón una rebanada de pan tostado con aceite de oliva y espolvorea tiritas doradas de chile encima del pan.
  • Nota: para hacer las tiritas de chile, fríelas rápidamente en un sartén con 1/2 cm de aceite a fuego medio. Una vez que el aceite esté caliente, sin que llegue a humear, fríe rápidamente las tiritas, unos 2 segundos literalmente. Retira del aceite y ponlas en un plato cubierto con servilletas de papel.

Sopa de Aguacate

Esta es mi sopa de aguacate favorita, la probé hace un par de meses en la residencia del Embajador de México. Cuando la cocinera, doña Rosita, me oyó decir mmm, mmm y mmm una y otra vez, salió de la cocina con papel y pluma para dictarme la receta.

Sorprendentemente, necesita solo unos cuantos ingredientes y confirmé nuevamente que lo importante es cómo usas esos ingredientes.

Doña Rosita me contó que ha ido adaptando la receta con los años. A veces le pone tiritas de tortilla encima y a veces crutones frescos, depende de cómo se sienta. Eso sí, siempre la sirve con queso fresco desmoronado. ¿Ven? Otro uso más para el queso fresco mexicano, aparte de usarlo en una ensalada verde o en enfrijoladas.

Esta sopa es fácil, deliciosa, elegante y claro, también es saludable. Lo único que le añadí a la receta de doña Rosita es jugo de limón fresco, no lo pude evitar. Así es como se hace:

Pica una taza de cebolla y ponla en aceite y mantequilla calientes. 

Acitrona la cebolla de 12 a 15 minutos.

Ahí está la cebolla, soltando su sabor para que se haga más profundo.

Añade cilantro fresco. Si no te gusta, puedes usar otra hierba verde de tu agrado: perejil, cebollines, estragón o una combinación que te guste.

Cocina el cilantro hasta que se marchite, poco menos de un minuto, revolviendo un par de veces, sin llegar a dorarlo.

Es hora de sacar la pulpa fresca de los aguacates mexicanos, siempre que estén maduros. Si el aguacate no cede un poco cuando lo aprietas, no está listo. Hay que dejarlo madurar más tiempo y la sopa tendrá que ser para otro día.

Si tienes aguacates maduros, córtalos a la mitad, retira la semilla y saca la pulpa. Ponla en la licuadora. Puedes añadir un poco de chile jalapeño o serrano, aunque Doña Rosita no lo hace.

 

Añade ahora la cebolla dorada y el cilantro y también el aceite y mantequilla que hayan quedado en el sartén. Vierte el caldo de pollo o de verduras.

Para preparar mi versión de la sopa, exprime jugo de limón fresco directo a la licuadora. Puedes hacer la sopa sin el jugo de limón también para probar la versión de doña Rosita.

Ponle sal y licúa todo.

Si quieres la sopa al tiempo, sírvela de inmediato en tazones. Si la quieres fría, tápala y refrigérala durante un par de horas. También la puedes servir caliente: licúa la sopa con caldo de pollo caliente en el paso anterior. Lo bueno es que esta sopa es flexible.

Ponle las tiritas de tortilla que quieras.

Yo le puse bastantes y espolvorea queso fresco encima. Puedes ponerle también una rebanada de aguacate. Sólo ponle un poco de sal encima, ya que parece que el aguacate fresco siempre necesita un poquito.

Listo. Una sopa suave, fresca, saludable y deliciosa, con tiritas de tortilla crujiente y un toque ácido del queso fresco en cada cucharada.

Yo ya me voy a servir un tazón de sopa.

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Sopa de Aguacate

Servings: 4 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • 1 1/2 tazas de cebolla blanca picada
  • 1 taza de hojas de cilantro lavadas y escurridas
  • 1 chile jalapeño partido a la mitad semillas opcionales si quieres menos picante
  • 3 tazas aguacates mexicanos partidos a la mitad, sin semilla y la pulpa fuera, 3de pulpa
  • 6 tazas de caldo de pollo o de verduras
  • 1 cucharada de jugo de limón fresco
  • 3/4 de cucharadita de sal o al gusto
  • 1 1/2 tazas de tiritas de tortilla fritas
  • 1 taza de queso fresco ranchero o Cotija rallado

Instructions

  • En un sartén mediano, calienta la mantequilla y el aceite a fuego medio-bajo. Una vez que se derrita la mantequilla, agrega la cebolla y el jalapeño. Cocina de 12 a 15 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que la cebolla se acitrone. Se pondrá translucida y las orillas comenzarán a dorarse. Agrega las hojas de cilantro y revuélvelas con la cebolla y el jalapeño. Una vez que el cilantro se marchite, de 30 segundos a 1 minuto después, apaga el fuego.
  • Pon la pulpa de aguacate en una licuadora o procesadora junto con la cebolla, el jalapeño, el cilantro, el caldo de pollo, el jugo de limón y la sal. Licúa hasta tener una sopa suave. Rectifica la sazón.
  • Puedes servir la sopa en planos adornados con las tiritas de tortilla y el queso, o deja que tus invitados la preparen a su gusto.

Comida de Michoacán

¿Han visto cuando alguien se “casa” con un platillo en especial? Lo prueban una vez y luego quieren regresar a comerlo una y otra vez, o lo preparan en casa repetidamente. Bueno, yo soy una de esas personas, y me he “casado” con varios platillos del Estado de Michoacán, por lo que sorprende que la comida de ahí siga sin ser descubierta. Tiene una personalidad bien definida y capas complejas de sabores deliciosos como sus primas más conocidas, la comida de Oaxaca y de Puebla, pero sus platillos son más reconfortantes y usan menos ingredientes.

Algunos ingredientes básicos de la comida de Michoacán, como los chiles pasilla, tomates verdes, queso Cotija y pastas de fruta, ya se encuentran en tiendas fuera de México.

Aunque mi amor por Michoacán es por la comida, va más allá de la cocina. Era niña cuando visité Michoacán por primera vez, pero tuvo tal impacto en mí, que cada vez que planeábamos un viaje les rogaba a mis papás que regresáramos ahí. No sólo eran las calles empedradas, las enormes puertas de madera con marcos de cantera, el olor a pan recién hecho y a café de la montaña. Tampoco eran nada más las plazas de los pueblos con sus carritos de helados y dulces, con globos y vendedores de alpiste. Había algo más.

Regresé unos veinte años después, como asistente de producción para un programa de cocina. Fue espectacular. Investigábamos y grabábamos comidas preparadas para el Día de Muertos – una festividad mexicana que se celebra esta semana – viajábamos de pueblo en pueblo, probando platillos delicados y sencillos en el mercado, hechos con ingredientes frescos y manjares que las mujeres traían en canastas que ponían sobre tapetes en el piso.

En las ciudades que rodean el Lago de Pátzcuro, vimos a los famosos pescadores extender sus inmensas redes en la madrugada; que parecían volar en el cielo. Probamos exquisitas sopas de pescado, guisados de carne, tamales y dulces preparados para esta celebración.

El Día de Muertos es una de las celebraciones más significativas de México, y Michoacán en un gran lugar para vivirlas (irónicamente), en parte por su cocina y lo bello que es, pero también por la riqueza y profundidad de sus tradiciones centenarias.

Los Purépechas, llamados también Tarascos, son el grupo indígena predominante en Michoacán. Ellos creen desde antes de la llegada de los españoles que los muertos regresan una vez al año para visitarnos. Después de siglos de sincretismo entre las tradiciones e ingredientes purépechas, españolas y católicas, han dado como resultado una mezcla ecléctica de rituales y de platillos deliciosos.

El año pasado, una década después de mi último viaje, regresé a Michoacán para seguir investigando para el programa culinario que enseño en el Instituto Cultural Mexicano en Washington, D.C. Llevamos a nuestros tres hijos, ya que estaba ansiosa por compartir con ellos las cosas y comida que me habían fascinado en años anteriores. En cuanto desempacamos, me di cuenta de que había todavía mucho por aprender y probar. Experimenté cosas nuevas junto con mis hijos.

Después de quedarnos en Morelia, la capital colonial donde probamos versiones tradicionales y modernas de la comida michoacana, visitamos el pueblo de Santa Fe de la Laguna, con una comunidad purépecha. Las mujeres nos dieron a probar comida tradicional y nos dieron clases en sus cocinas para preparar sus platillos. También les enseñaron a nuestros hijos, con mucha paciencia y tranquilidad, cómo trabajar la cerámica negra y verde, tradicional en esa región.

Ya que regresamos, me di cuenta finalmente de qué hace tan especial la comida de Michoacán: su gente. Los michoacanos son personas generosas, cálidas, hospitalarias y cariñosas. No por nada Michoacán es conocido como “el alma de México”, realmente hermosa. Entre más cocino, más me convenzo de que la comida de un lugar se parece a sus personas. Toma de alguna forma el alma de sus pobladores.

En la promesa hasta la muerte que tengo con la comida de Michoacán, seguiré compartiendo y cocinando lo que aprende de ella hasta que pueda regresar a explorar y comer más. Aún más, si me dan permiso de regresar del otro mundo a un Día de Muertos, compartiré con gusto este menú con mis seres queridos.

Artículo escrito para y publicado por la National Public Radio’s Kitchen Window.