Gelatina de tres leches con fresas

Rojo, verde, naranja, azul… todos los colores que se te ocurran. Vainilla, cajeta, Jamaica, chocolate, café, frutas, nueces… cualquier sabor que se te antoje. Tersa o espesa, cremosa o espumosa, ligera… la textura que quieras, y ni siquiera hemos llegado a las formas. ¿A tu hijo le gusta Spiderman, a tu mamá las flores y a ti un diseño más sencillo?

Si no te gusta la gelatina, tienes que probar las que hacen en México. Olvídate de las ensaladas de gelatina de los ´50s y de las que sirven en los hospitales.

La gelatina mexicana es para celebrar y presumir.

Muchas veces vienen en porciones individuales con diferentes sabores en capas coloridas. Las ofrecen vendedores ambulantes, quienes las llevan en casetas de vidrio de 2 ó 3 pisos, y son muy comunes en las gasolineras, mientras uno espera su turno. Ahora saben por qué iba siempre con mi papá a llenar el tanque de gasolina.

Casi siempre están presentes en las fiestas infantiles y en las de adultos, en versiones más sofisticadas con ron, tequila o rompope. También las puedes encontrar en pastelerías y supermercados. Hay incluso chefs que hacen gelatinas con complicados diseños florales y abstractos.

En las casas, la gelatina es de rigor. Es sencilla, fácil de hacer, saludable y se pueden usar los ingredientes de temporada.

El secreto está en usar grenetina, que se puede encontrar en cualquier supermercado aquí y en China. Escoge el ingrediente y el sabor que quieras, y ya puedes hacer una gelatina deliciosa.

Gelatina de Tres Leches con Fresas

Ya que pronto será el cumpleaños de Juju, decidí hacer uno de nuestros pasteles favoritos en gelatina. Así es.

La primera capa de esta gelatina primaveral es de tres leches: leche entera, evaporada y condensada. Se calientan y el resultado es cremoso, casi como una natilla.

La siguiente capa es de fresas. Es una gelatina de tres leches con fresas y es deliciosa.

Gelatina de Tres Leches con Fresas

Aquí están las fresas en una mezcla de gelatina con jugo de arándanos. El jugo queda muy bien con las fresas y es una buena contraparte a la capa cremosa de tres leches.

No es necesario ponerles azúcar a las fresas, con las tres leches es suficiente, y como se comen juntas, se mezclan e integran y el azúcar ya no es necesaria.

Como la gelatina es muy versátil, puedes alterar el orden de las capas. Algunas gelatinas que hice comenzaban con la capa de tres leches y otras con la de fresas.

Usé vasos de plástico, prácticos y transparentes, para ver las capas y hacer más divertida a la gelatina. Además, así ya la tienes en porciones individuales, pero puedes escoger el tipo de molde que quieras, individual o no.

Gelatina de Tres Leches con Fresas

Si vas a usar vasos, es buena idea ponerlos todos en una charola para que no se muevan mucho cuando los metas y saques del refrigerador y no tengas que dar tantas vueltas.
Prepara cada capa de gelatina. Vierte la primera capa y refrigera hasta que cuaje, luego vierte la segunda capa y deja que cuaje también. Puedes hacer capas gruesas o delgadas, 2 capas o 10, como tú quieras.

Gelatina de Tres Leches con Fresas

A veces los experimentos en la cocina son un fracaso total. A veces tienes que intentar algunas veces (3, en este caso) y cuando le atinas, se convierten en una tradición. No te rindas al primer intento. Trata hasta que salga bien y tengas tu propia tradición.

Esta fue la que busqué y encontré, y ahora es para ti.

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Gelatina de tres leches con fresas

Keyword: Postre, receta
Servings: 8 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • Para la gelatina de tres leches:
  • 1 taza de leche entera o semi descremada
  • 1 lata de leche condensada
  • 1 lata de leche evaporada
  • 2 cucharadas de extracto de vainilla
  • 2 sobres de grenetina en polvo (aprox. 2 cucharadas)
  • 1/2 taza de agua tibia
  • Para la gelatina de fresa:
  • 2 tazas de jugo de arándanos o de granada
  • 2 sobres de grenetina en polvo (aprox. 2 cucharadas)
  • 1/2 taza de agua tibia
  • 500 g de fresas sin tallo lavadas y cortadas en cuadros

Instructions

  • Para preparar la gelatina de tres leches: pon a hervir 1 taza de leche en una olla mediana. Una vez que suelte el hervor, baja el fuego a medio-bajo y deja hervir la leche por 5 minutos. Añade la leche condensada, la leche evaporada y el extracto de vainilla y revuelve. Sube el fuego a medio-alto para que vuelva a hervir, luego reduce a medio-bajo y deja que hierva por 5 minutos más. Retira del fuego y vierte la mezcla de tres leches en un recipiente grande.
  • Vierte 1/2 taza de agua tibia en un recipiente mediano y añade los 2 sobres de grenetina. Revuelve hasta incorporar, y deja reposar la mezcla hasta que se esponje (aumentará un poco de volumen y parecerá que se está endureciendo), de 4 a 5 minutos. Mientras, en una olla pequeña pon de 5 a 8 cm de agua a fuego medio-bajo. Pon el recipiente con la mezcla de grenetina encima de la olla con el agua hirviendo, es decir, un baño María. Déjala ahí, revolviendo ocasionalmente, hasta que la grenetina se haya disuelto por completo y la mezcla tenga un ligero color ámbar, de 3 a 4 minutos. Retírala del fuego.
  • Vierte la grenetina disuelta al recipiente con la mezcla de tres leches y revuelve.
  • Para preparar la gelatina de fresa: vierte el jugo a un recipiente grande. Repite el mismo proceso para mezclar y disolver la gelatina descrito en el párrafo de arriba. Vierte la grenetina disuelta en el jugo y revuelve para mezclar bien.
  • Para preparar las capas de gelatina de tres leches y la de fresa: en tazas de plástico o moldes individuales para gelatina, usa una taza medidora o jarra pequeña para llenar 1/3 de cada taza con la gelatina de tres leches. Refrigera las tazas hasta que la gelatina cuaje (se vea sólida y no se tire cuando muevas la taza), de 20 a 30 minutos. No refrigeres los recipientes con el resto de la mezcla de gelatinas de tres leches y de jugo.
  • Saca las tazas del refrigerador y vierte la mezcla de jugo encima de la de tres leches, rellenando otro tercio de la taza, y añade algunos trozos de fresas. Tapa con plástico y refrigera al menos por 2 horas antes de servir.
  • (Puedes jugar con las capas de gelatina y agregar las que quieras, ya sea una o diez, y qué tan gruesas las quieres. Decide también con qué sabor quieres empezar, y repite el proceso hasta que te acabes las dos mezclas.)
  • Si quieres usar un solo molde de 20-25 cm, llénalo hasta la mitad con la mezcla de tres leches y refrigéralo hasta que cuaje, de 20 a 30 minutos. Vierte luego la mezcla de jugo encima y pon los trozos de fresa con cuidado. Refrigera la gelatina por al menos 2 horas antes de servir. La gelatina debe separarse fácilmente del molde después de sacudirlo suavemente un par de veces.
  • Tip: si las mezclas de gelatina se empiezan a endurecer mientras refrigeras las capas de gelatina, sólo tienes que añadir agua, un poco a la vez, a la mezcla hasta que se haga líquida nuevamente.

Grenetina: cómo usarla

¿Ya te hartaron los grumos cuando preparas tu propia gelatina? ¿Sí? ¿No? ¿Qué? ¿No haces tu propia gelatina? Pues deberías. Es más saludable que las gelatinas saborizadas que venden en la tienda y tú decides qué ingredientes ponerle. Sabe más rico por esa misma razón, ya que escoges los sabores y puedes escoger tus favoritos.

Muchos chefs se quejan de los grumos que se forman al mezclar la grenetina con cualquier líquido para poder usarla. Pero hay una técnica fácil y rápida para crear una base suave y lisa de gelatina que añadirá volumen y ayudará a cuajar cualquier líquido que quieras convertir en gelatina.

Nota: Es muy fácil encontrar grenetina. Está en la sección para hornear del supermercado, y se vende comúnmente como polvo en paquetes o en láminas. Yo uso el polvo, que es más común. La grenetina no tiene sabor.

Grenetina como usarla 1

La grenetina viene en forma de pequeños gránulos que parecen de cristal, como en la foto de arriba. Lo primero que hay que hacer es hidratarla mezclándola con agua tibia en un recipiente – usa las cantidades especificadas en la receta- éstas son para la de Gelatina de Tres Leches y Fresas. Revuelve y verás cómo los gránulos se hidratan y se inflan.

Grenetina como usarla 2

Revuelve un par de veces más y después de 3 a 5 minutos, verás cómo los gránulos absorben el agua casi por completo.

Grenetina como usarla 3

Ahora necesitas diluir los gránulos inflados, para que no los sientas cuando te comes la gelatina y para que puedan ser la base gelatinosa del postre que vas a preparar.

Para hacer eso, el segundo paso es poner agua hasta la mitad de una olla pequeña y ponerla a hervir a fuego medio. Pon el recipiente con la grenetina hidratada encima (asegúrate de que el recipiente sea más grande que la olla), para hacer un baño María, y caliéntala durante unos 5 minutos, revolviendo ocasionalmente.

Grenetina como usarla 4

Retira del fuego cuando la grenetina esté totalmente disuelta y sea un líquido casi transparente, con un ligerísimo color ámbar.

Grenetina como usarla 5

Ya está lista para usarse con la mezcla de sabores o fruta que desees y preparar una deliciosa gelatina.

Moldes para gelatina

Los moldes para gelatina son tan versátiles como los postres que se preparan en ellos. Pueden ser de plástico, metal, cerámica, porcelana, vidrio o silicón y cualquiera sirve para hacer gelatina. Moldes redondos, moldes individuales para flan o gelatina (hasta vasos de vidrio) o moldes de silicón con infinidad de formas. Es importante asegurarte que los moldes que usen sean resistentes al calor, ya que vas a verter líquidos calientes en ellos.

A mí me gusta preparar gelatina en vasos de plástico transparente como las que venden en la calle en México. Es fácil, rápido y puedes ver todos los colores y capas de la gelatina que preparaste sin tener que desenmoldarla. Los vasos de plástico también funcionan muy bien con los niños ya que se pueden comer la gelatina directo de ahí. Y así las porciones son medidas.

Pero si quieres hacer algo más artístico, aparte de los sabores, los moldes más nuevos están hecho de silicón de alta calidad y vienen en formas muy elaboradas.

Abajo están todas las opciones que pude juntar para las porciones individuales de gelatina…

También se pueden usar moldes grandes. Aplica lo mismo que arriba. Tengo un molde que viene de la cocina de mi suegra, que se fabricó en la década de los 60´s especialmente para la empresa Jello. Así es ¿Ven el molde verde con look retro? Es de plástico, con forma de una gelatina mexicana tradicional grande. Tiene una tapa para cubrir la gelatina mientras se asienta en el refrigerador, y tiene una tapa hermética arriba que hace que sea muy fácil desenmoldar la gelatina mientras la volteas. Ambas tapas evitan que otros olores en el refrigerador impregnen la gelatina. Si te gustan los artículos vintage, qué mejor que estos moldes de plástico. Vienen en una gama amplia de formas y es divertido buscarlos en sitios como Etsy, o en ventas de garaje o tiendas de antigüedades.

También puedes usar moldes para pastel redondos o en forma de anillo (bundt). Funcionan muy bien para hacer gelatinas que tienen varias capas.

moldes para gelatina

Puedes encontrar moldes en forma de anillo y moldes individuales en cualquier tienda de cocina local. Internet también es muy buen lugar para encontrar más variedad, más aún si estás buscando moldes de silicón con formas más artísticas o moldes retro de plástico.

Cuando sea hora de desenmoldar la gelatina, lo más importante es haberla refrigerado lo suficiente (al menos 2 horas) y que esté completamente cuajada. Debe estar firme y no sentirse pegajosa o aguada. Ya cuajada, debe salir fácilmente del molde invertido agitándolo lateralmente unas cuantas veces. Si no puedes sacar la gelatina y parece que está pegada al molde, trata de pasar con cuidado un cuchillo sin filo alrededor de la parte de arriba del molde (mojado con agua tibia), para aflojar la gelatina, o llena una olla no muy alta o el fregadero con agua tibia (no caliente) y mete el molde sin cubrir la gelatina, de 10 a 20 segundos para aflojarla.

Cazo de cobre: uso y mantenimiento

Cuando visité México en diciembre pasado, le compré un hermoso cazo de cobre a una linda joven en la ciudad de Celaya. Aunque el lugar más famoso para comprar cazos de cobre en México es Santa Clara del Cobre, Michoacán, visité Celaya para aprender a hacer cajeta de la forma tradicional. Para los productores tradicionales de cajeta, los cazos de cobre son indispensables, así que en Celaya aprendieron a hacerlos. Vaya que están bonitos.

Cazo de cobre 1

Muchos chefs mexicanos usan estos casos de cobre martillados a mano para preparar platillos especiales, como carnitas, pero sobre todo lo usan para preparar cosas dulces.

Esto puede ser en parte a que el cobre es uno de los materiales más efectivos para transferir calor en toda su superficie, distribuido uniformemente y con intensidad estable. Pero el cobre es un metal reactivo, y la mayoría de los cazos de cobre son hechos a mano y no están revestidos con estaño, por lo que no son aptos para la cocina diaria. Es mejor usarlo como un utensilio especializado, para preparar cosas especiales en ocasiones especiales. Y claro, como decoración se ve increíble. También puedes buscar cazos de cobre que estén revestidos con estaño o acero inoxidable, pero también necesitan cuidados especiales.

De acuerdo con el experto en ciencia alimenticia Harold McGee, en su libro On Food and Cooking, el cobre tiene una “alta afinidad con el oxígeno y el azufre, por lo que forma una cubierta verdosa cuando se expone al aire”. Para asegurar que el cazo esté lo más limpio posible, no se corrompa y mantenga su brillo, tienes que seguir un buen régimen de mantenimiento y limpieza. Pero es más fácil de lo que suena. La joven que me vendió el caso me explicó su método.

Cada vez que lo uses, antes y después, límpialo con una esponja y agua con un poco de jabón, y enjuaga posteriormente. Después, corta un limón a la mitad y espolvorea encima una cantidad generosa de sal de grano.

Cazo de cobre 2

Usa el limón con sal para pulir el cazo, exprimiendo el limón para soltar el jugo mientras lo restregas. Luego, enjuaga y seca.

Cazo de cobre 3

¿Ves? Muy sencillo.

Otro método para mantenerlo y limpiarlo es usar otro ácido, como el vinagre. El libro del Culinary Institute of America, The Professional Chef, sugiere añadir harina a la mezcla de sal y ácido para hacer una pasta para limpiar el cobre. La harina se agrega para darle más textura a la pasta.

Cualquiera funciona mientras tenga un ácido y sal. El ácido reacciona con el cobre y borra las manchas o decoloración y limpia el cobre. La sal añade la textura grumosa que se necesita para poder restregarlo.

Cajeta: hecha en casa

Cada viaje de vacaciones que he hecho a México durante los últimos años, lo he convertido también en un viaje de trabajo. En cuanto llego al país, agendo entrevistas, planeo tours de investigación, hago búsquedas en bibliotecas, organizo aventuras de cocina…todo esto mientras lo publico en Twitter e Instagram. También en Facebook, en Pinterest y en mi blog. Mi apetito se expande para tratar de asimilar todo lo que mis ojos ven y mi mente acumula y compartirlo. El propósito de relajarme y desconectarme no dura mucho tiempo.

Mi familia lo había tomado con entusiasmo hasta hace poco: mi marido anunció el verano pasado que estaba harto. Ya no quiere viajar a México conmigo cuando quiere que vacacionemos juntos.

Cuando sugerí que fuéramos a México en diciembre, me dijo “No, Pati. No te puedes controlar allá”. Insistí en ir a México porque lo extraño tanto, y busqué un lugar donde no estuviera tentada a trabajar: San Miguel de Allende parecía el lugar perfecto.

Es una hermosa ciudad colonial en el Estado de Guanajuato, en el centro del país. Es muy artístico, tiene mucha historia, hermosos paisajes de montañas y hoteles y tiendas muy lindos. Hay muchas cosas que hacer con los niños. Sobre todo, hasta donde yo sabía, no tenía ninguna especialidad regional culinaria que me tentara a ponerme a trabajar. Así que pude convencer a mi marido de que era el lugar perfecto para relajarnos y sólo disfrutar la comida para variar.

San Miguel está a unas cuantas horas en coche de la Ciudad de México, donde recogeríamos a mi mamá para que nos acompañara durante unos días. Fue cuando vi el mapa para planear la ruta que me di cuenta de que Celaya está muy cerca de San Miguel.

¡Caray! Celaya es la cuna de la cajeta: uno de los dulces mexicanos más ricos. He querido ir a Celaya desde que tenía como 5 años.

¡Caray otra vez!

Tuve que controlar mis ganas de ir a Celaya desde el primer día que estuvimos en San Miguel. Cuando me desperté el segundo día, la escapada a Celaya ya se estaba organizando.

cajeta 1

La cajeta es un dulce parecido al caramelo, pero más lechoso y suave. Tiene un sabor intenso, rústico y casi a nuez. Es la versión mexicana del dulce de leche, pero es un orgullo que la cajeta nació mucho antes que el dulce de leche y que la hacemos con leche de cabra (o una mezcla de leche de cabra y de vaca), en lugar de usar sólo leche de vaca. Tiene un sabor mucho más complejo.

Afortunadamente, la maravillosa mujer a cargo de la oficina de turismo de San Miguel tiene amigos y familia en Celaya. Sabía perfectamente a quién pedirle que nos ayudara a organizar la visita al lugar exacto: La Tradicional de Salgado.

Cajeta 2

El escaparte muestra los dulces hechos con o mezclados con cajeta, junto con otros dulces tradicionales. El lado de la tienda está reservado para la cajeta.

En la Tradicional, la cajeta se sigue haciendo como en 1860, que es la forma tradicional. Hacen poca cantidad, que se vende inmediatamente después, y a veces hasta antes, de embotellarla.

cajeta 3

Tienen cajeta de vainilla (sabor vainilla y con el color más claro), cajeta quemada (es la que tiene el color más oscuro y el sabor más profundo), y la cajeta envinada (que en realidad tiene ron). El administrador Andrés López nos explicó que todas las cajetas en la Tradicional empiezan igual, pero no acaban igual.

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Siempre empiezan con 40 litros de leche de cabra fresca vertidos en un cazo gigante de cobre y mezclados con azúcar morena o mascabada. Se hierven a 120 C la mayor parte del tiempo. Si la cajeta va a ser sabor vainilla, se le añade el extracto a vainilla. Si va a ser envinada, se le añade una porción generosa de ron. Si va a ser cajeta quemada, se prepara como la de vainilla, pero se cocina el doble de tiempo (unas 9 horas, en lugar de 4 o 5), para obtener un sabor mucho más concentrado y una consistencia más espesa, hasta el punto de que si la dejaran hervir un minuto más, se quemaría.

Cajeta 5

Siempre usan cazos de cobre que se limpian después de cada uso y usan espátulas gigantes de madera. No usan cucharones o utensilios de metal para revolver la leche, ya que el cobre es un metal muy reactivo y la cajeta un producto muy sensible.

Las espátulas de madera se usan para revolver la leche mientras se cocina. El fuego se mantiene a una temperatura estable para tener un hervor medio, y la temperatura se ajusta según la cajeta se va reduciendo.

Saben que la cajeta está lista, primero al ver el diseño que deja en la espátula ¿ven las ondas arriba? Tienen que verse después de revolverla y de levantar la espátula. Segundo, la mezcla tiene que estar espesa también, como caramelo. Por último, mientras revuelves la cajeta en la olla, se tiene que ver el fondo de la misma, es decir, la cuchara tiene que dejar un caminito a su paso donde se vea el fondo de la olla aunque sea por un instante.

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Luego, hay que dejar que la cajeta se enfríe. Los frascos se llenan, se cierran inmediatamente y se voltean. Esto crea un vacío.

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El diseño de los frascos fue cambiado hace 30 años. Antes era sencillo y redondo. Pero llegó el momento de hacerlo más elegante. Yo diría que lo lograron y que los frascos quedaron muy elegantes.

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Probamos todas las cajetas y muchos dulces. Revolvimos la cajeta en los cazos con gorros protectores y platicamos con todos en la tienda. Todos salimos con nuestra cajeta favorita y Juju se comió un frasco chico de cajeta de vainilla, a cucharadas.

Cuando salimos, encontramos una ciudad llena de delicias culinarias. Comimos unas de las mejores empanadas que hemos probado, el lugar tenía una fila larguísima como de 100 personas, y había 30 diferentes tipos de empanadas. Media cuadra adelante comimos unas gorditas deliciosas, grandes y delgadas.

Estaban rellenas de queso fresco picante o de almidón (nunca la había probado: la parte interna del chicharrón). Nuestros anfitriones en Celaya nos trajeron duraznos prensados para probarlos, igual que pastes (cuadrados suaves y gelatinosos), de sabores como guayaba y rompope.

De las mejores cosas: ¿ven el puesto con todo rojo en la foto de arriba? La mujer vendía cazos de cobre hechos en Celaya, hermosos todos. Después de platicar y de medir todos los cazos, me compré uno y me lo llevé hasta Washington, para hacer cajeta y para que tú la puedas hacer también.

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Aquí vamos.

Este es mi cazo de cobre, pero puedes usar cualquier cazo alto de fondo amplio. La leche de cabra (puedes combinarla con leche de vaca, o usar solo de vaca, pero la de cabra le da un sabor muy especial), azúcar morena o mascabada (o piloncillo rallado) y vainilla mexicana.

Hay que añadir también bicarbonato de sodio, ya que evita que la cajeta tenga grumos y mejora el color café de ésta. El efecto del color se llama reacción de Maillard; según describe el diccionario Merriam Webster, es “una reacción no enzimática entre los azúcares y proteínas que ocurre con el calentamiento y que produce el color café de algunos alimentos.”

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Hierve la leche a fuego medio. Usa una cuchara de madera para revolver de vez en cuando.

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Después de unas horas puedes ver como se ha reducido la mezcla. Entre más se reduzca, el hervor aumentará aún si lo mantienes en el mismo nivel de calor, por lo que hay que moderar y reducir el fuego.

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Sabrás que hay que parar cuando la cajeta se haya espesado como caramelo, las gotas se toman su tiempo al caer desde la cuchara de madera cuando la levantas y cuando veas un camino que se abre en el fondo de la olla cuando mueves la cuchara en el cazo, y puedes ver el fondo aunque sea por un segundo. La cajeta dejará marcas onduladas en la cuchara.

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Tu casa olerá divina también.

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Deja enfriar y nota que se espesará más según se enfríe.

Vierte la cajeta en un frasco grande donde quepan al menos tres tazas.

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Me gustaron estas fotos, así que seguí tomando más ¿Ves el sol reflejado en el cazo y en la cajeta? La luz fue muy generosa esa tarde.

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Aquí está.

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La cajeta no es solo decadente, un lujo, con una dulzura balanceada y una textura suave. Es ideal para usarla con todo. En crepas, choco flan, en pasteles, para untar en fruta como fresas y plátanos. Pero hay más. Puedes hacer sándwiches con galletas María o de vainilla. Puedes hacer licuados y malteadas, helados y glaseados. La mejor forma de comerla, es a cucharadas.
Ahora recuerdo que nuestros amigos de Celaya nos platicaron de unas galletas, dulce anhelo. Y como no las pude probar, sí se han convertido en un dulce anhelo. Espérame Celaya. Regresaré por más.

Si no quieres hacer cajeta, cómprala en la tienda. Pronto les platicaré sobre otra forma de hacerla, con una lata de leche condensada. Pondré fotos pronto.

cajeta main
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Cajeta casera

Keyword: Cajeta, Postre, receta
Servings: 3 tazas
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 8 tazas (2 l) de leche de cabra(puedes sustituirla por o combinarla con leche de vaca)
  • 2 1/2 tazas de azúcar morena o mascabada o piloncillo rallado
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio

Instructions

  • Pon un cazo grande (yo usé mi cazo de cobre nuevo) a fuego medio. Vierte la leche, la vainilla y el bicarbonato de sodio. Revuelve bien y deja que hierva. Mantén la mezcla en un hervor medio continuo durante 1.5 horas, revolviendo ocasionalmente -cada 15 ó 20 minutos- con una cuchara o espátula de madera. La mezcla se espesará y oscurecerá gradualmente.
  • Después de hora y media, el líquido se habrá espesado y reducido y el hervor será más fuerte. Reduce el fuego a medio-bajo, para mantener el hervor medio. Quieres un burbujeo activo, pero no agresivo. Revuelve con más frecuencia, no quieres que lo de abajo tenga una capa espesa.
  • Sabrás que la cajeta está lista cuando: tenga un color café caramelo; esté espesa como caramelo líquido o jarabe, con consistencia de jarabe de chocolate. Cubre la parte de atrás de una cuchara, cuando la revuelves con una cuchara de madera, queda un rastro donde se ve por un momento el fondo de la olla, cuando levantas despacio la cuchara o la espátula, la cajeta tarde y caer. Por último, los lados del cazo mostrarán cómo la cajeta se ha reducido. Si los raspas con la cuchara, tendrás un residuo chicloso y delicioso.
  • Apaga el fuego y deja enfriar (se espesará considerablemente).
  • Ponla en un frasco de vidrio y cierra bien la tapa. Se puede refrigerar hasta por 6 meses.

Empanadas de Minilla de Atún

Estas empanadas son muy prácticas. Se pueden preparar con anticipación para reuniones, ya que se pueden comer calientes o frías. Son muy reconfortantes y aguantan horas de viaje y siguen deliciosas cuando por fin te las comes.

Con todo eso en mente, hice varias el sábado pasado para llevarlas a casa de una amiga. Estábamos tan contentos los niños y yo con las empanadas que salían del horno (doradas encima, luego la masa suave ligeramente dulce y un relleno delicioso), que para cuando nos pusimos las chamarras y fui a la cocina para poner las empanadas en un plato, vi que sólo quedaban dos…

Empanadas de Minilla de Atun 1

Aprendí la lección:

1. Preparar el doble.

2. Si no, no le digas a tus amigos de las deliciosas empanadas que preparaste pero que no pudiste traer porque se acabaron antes de llegar, porque no les va a gustar nada.

Las empanadas pueden tener gran variedad de rellenos. Dice la historia que han existido desde las Cruzadas Españolas ya que son perfectas para viajes largos. Llegaron aquí con los os españoles.

La palabra “empanar”, se puede traducir como “el acto de cubrir algo con pan o masa para pan”. Pueden ser pequeñas o grandes, saladas o dulces. Se sirven como aperitivo, plato principal o postre, dependiendo del relleno.

Empanadas de Minilla de Atun 2

Hay tres cosas que diferencian las empanadas de las quesadillas. Primero, las quesadillas se pueden hacer con tortillas de harina o de maíz, y las empanadas sólo se hacen con masa de harina de trigo. No lo digo como limitante al contrario, ya que hay muchos rellenos y tipos de harina. Unas de las empanadas más esponjosas se preparan con hojaldre.

Mientras se hornean, la masa delgada se transforma en algo espectacular:
varias capas de masa delgada infladas con aire y mantequilla.

Puedes preparar el hojaldre o comprarlo en la tienda. Si está congelado, hay que descongelarlo antes de extenderlo. Luego haz los círculos, tan grandes o pequeños como quieras. Aquí hago círculos de 13 cm. Unta con huevo y agua alrededor de la orilla y añade el relleno.

Empanadas de Minilla de Atun 3

La segunda diferencia es que es muy difícil encontrar una quesadilla dulce, y con buena razón. Hay muchas empanadas dulces, pero aun cuando son saladas, tienen un ligero toque dulce como estas de minilla de atún.

Empanadas de Minilla de Atun 4

La minilla es una forma muy popular de cocinar el pescado fresco o enlatado en la región del Golfo, especialmente en Veracruz.

Es muy rica y su sabor muestra el impacto que recibió Veracruz al ser un puerto de entrada para los españoles. Tiene una base de cebolla, ajo, jitomates, jalapeños en escabeche, alcaparras, aceitunas, pasas y hierbas cocidas que trajeron los españoles. Muy parecida al Pescado a la Veracruzana. La salsa se cocina hasta que esté húmeda y los sabores se absorben y mezclan por completo.

También puedes comer Minilla como plato principal encima de arroz, o usarlo para hacer sándwiches o tortas. Mi forma favorita de comerla es en estas empanadas. Y me gusta usar bastante.

Empanadas de Minilla de Atun 5

Sella las empanadas doblando el círculo de masa sobre el relleno. Usa un tenedor para decorar las orillas y para sellar la empanada un poco más. En México, muchos chefs conocen una técnica laboriosa para decorar y sellar las orillas de las empanadas para que parezcan de encaje. Yo uso un sencillo tenedor.

Empanadas de Minilla de Atun 6

La tercera diferencia, es que las empanadas se hornean. No se fríen ni se cocinan en un comal o sartén.
Una vez en el horno, las capas del hojaldre se inflan, la superficie se dora, lo de en medio queda húmedo y el relleno se funde con el hojaldre.

Empanadas de Minilla de Atun 7

Listo.

Empanadas de Minilla de Atun main
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Empanadas de Minilla de Atún

Keyword: antojo, receta
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • Para el relleno:
  • 1/4 de taza de aceite vegetal
  • 3/4 de taza de cebolla blanca picada
  • 1 diente de ajo picado
  • 750 g de jitomates maduros (6) picados
  • 2 latas de atún escurrido y deshebrado
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharadita de azúcar morena o mascabada
  • 1/2 cucharadita de orégano seco
  • 1/2 cucharadita de tomillo seco
  • 1/2 cucharadita dede sal o al gusto
  • 1/4 de taza de pasas picadas
  • 1/4 de taza de aceitunas verdes rellenas de pimiento picadas
  • 1/4 de taza de jalapeños en escabeche sin semillas y picados o al gusto
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 3 cucharadas de perejil picado
  • Para hacer las empanadas:
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de agua
  • 750 g de pasta de hojaldre hecha en casa o comprada, descongelada

Instructions

  • En un sartén grande, calienta el aceite a fuego medio. Una vez caliente, sin que llegue a humear, añade la cebolla y acitrónala unos 5 minutos. Agrega el ajo y cocina durante 1 minuto y revuelve hasta que suelte su aroma. Agrega los jitomates picados y cocina todo unos 15 minutos revolviendo frecuentemente, hasta que los jitomates se vean cocidos, suaves y pastosos.
  • Agrega el atún y con una espátula o cuchara de madera, revuelve bien con los jitomates para que no queden trozos grandes. Añade las hojas de laurel, el azúcar, el orégano, el tomillo y la sal y revuelve bien. Añade las pasas, las aceitunas, los jalapeños, las alcaparras y el perejil e incorpora bien lo anterior a la mezcla de jitomate y atún. Tapa el sartén y reduce el fuego a medio-bajo. Cocina unos 10 minutos, hasta que la mezcla esté húmeda y no tenga mucho líquido. Rectifica la sazón. Retira las hojas de laurel y aparta.
  • Forra dos charolas para hornear con papel encerado. Precalienta el horno a 175 C. En un recipiente pequeño, bate el huevo con el agua.
  • Enharina una superficie plana y con un rodillo extiende una lámina de pasta de hojaldre hasta que tenga como 1/2 cm de espesor. Corta círculos de 13 a 16 cm con un molde para galletas redondo o lo que te sirva como molde. Con una brocha pastelera, unta las orillas de los círculos con el huevo con agua. Pon unas 2 cucharadas de atún en el centro de cada círculo, dobla como si fuera una quesadilla para formar una media luna, empujando el relleno adentro de la empandada mientras presionas las orillas para sellarlas. Presiona la punta de un tenedor con cuidado en las orillas, para decorar y para sellar más la empanada. Pon la empanada en la charola para hornear y haz lo mismo con el resto de los círculos de hojaldre. Cuando hayas hecho todas las empanadas, unta la superficie con el resto del huevo con agua.
  • Ponlas en el horno, hornea unos 30 minutos hasta que estén doradas, esponjadas y de color café dorado.

Pasta de hojaldre: receta básica

Es cierto que puedes comprar pasta de hojaldre en cualquier supermercado, pero también puedes hacer la tuya en lo que se descongela la que compraste. Tengo una receta sencilla que aprendí en L´Academie de Cuisine en Maryland, que uso siempre. Sólo la adapté para hacer más cantidad y para darte una descripción más detallada.

La clave para hacer una buena masa para hojaldre, es mantener todo muy frío (excepto por la harina y la sal). Hay que cortar la mantequilla en cubos mientras esté muy fría.

Pon la harina y la sal en la procesadora. Añade los cubos de mantequilla y pulsa unas 10 veces, hasta que los cubos se reduzcan a pedazos del tamaño de chícharos. Puedes usar las manos para sentir la mezcla y el tamaño de los pedazos de mantequilla.

Luego, vierte lentamente el agua, asegurándote que esté muy fría (yo la pongo en el congelador por unos minutos), mientras pulsa la mezcla hasta que se forme una masa muy grumosa. Aquí hay una foto de la masa cuando está lista.

Pasta de hojaldre 1

Pon la masa en una superficie enharinada y tómala con las manos. No la amases, ya que no queremos crear tiras de gluten.

La pasta de hojaldre se esponja debido a extender, voltear y doblar la masa. Ya que tengas la masa en una sola pieza, enharina un rodillo y extiéndela en una forma triangular.

Ahora dobla las dos puntas de abajo hacia adentro para juntarlas, y luego dobla la parte de arriba hacia abajo para que la masa parezca un sobre…

Pasta de hojaldre 2

Una vez que formes el sobre, dobla la masa un cuarto en dirección de las manecillas del reloj. Extiéndela otra vez, ahora de forma rectangular. Dobla las orillas de arriba y abajo a lo largo para juntarlas.

Pasta de hojaldre 3

Luego, dobla toda la masa a la mitad…

Pasta de hojaldre 4

Ya solo tienes que voltear la masa nuevamente un cuarto en el sentido de las manecillas del reloj, y repetir todo el proceso de extender y doblar la masa una vez más. Triángulo, dobla, rectángulo, dobla, dobla otra vez, y ya tienes la pasta de hojaldre. Envuélvela y refrigera por al menos 45 minutos y estará lista para usarse.

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Pasta de hojaldre

Keyword: pasta, receta
Servings: 750 g de hojaldre
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 2/3 tazas de harina más la necesaria para espolvorear en el molde
  • 350 g de mantequilla (3 barras) muy fría cortada en pedazos
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 3/4 de taza de agua muy fría

Instructions

  • Pon la harina y la sal en la procesadora. Añade los cubos de mantequilla y pulsa varias veces, hasta que la mantequilla se incorpore en pedazos del tamaño de chícharos.
  • Vierte lentamente el agua fría mientras pulsas hasta obtener una masa muy grumosa. Ponla en una superficie limpia y enharinada, y júntala con las manos - no la amases.
  • Para extender y doblar la masa:
  • 1. Con un rodillo enharinado, extiende la masa en forma triangular. Usa las manos para doblar las dos puntas inferiores hacia adentro y la de arriba hacia abajo, como un sobre.
  • 2. Voltea la masa un cuarto en dirección de las manecillas del reloj y extiende ahora en forma rectangular. Dobla las dos orillas a lo largo para juntarlas. Luego dobla la masa a la mitad.
  • Voltea una vez más la masa un cuarto en dirección de las manecillas del reloj y repite los pasos 1 y 2 otra vez, volteando la masa un cuarto en dirección de las manecillas del reloj en cada paso.
  • Envuelve la masa de hojaldre en plástico y refrigera hasta que la vayas a usar. Refrigera durante al menos 45 minutos antes de usarla.

Tortitas de Santa Clara

¿Sabes qué pasa cuando te comes una galleta de Santa Clara?

Primero muerdes una capa suave, con textura granulosa que se parece al mazapán. Luego viene la capa de galleta crujiente. Es un contraste muy rico y tienes que seguir comiendo galletas para entenderlo bien.

¿Ves? Otra dulce creación de las monjas del Convento de Santa Clara en Puebla, cuya receta ha pasado de generación en generación. Junto con las monjas del Convento de Santa Rosa (donde se cree que se inventó el Mole Poblano) y el Convento de Santa Mónica (donde crearon los Chiles en Nogada), crearon muchos de los platillos barrocos que mezclan ingredientes europeos y mexicanos con mucha pasión y devoción, y que le dieron forma a la comida de esa ciudad y a la del resto del país.

Las monjas de Santa Clara son las más famosas por sus dulces. Aquí pueden leer lo que dice en la placa afuera del convento que nos dejó su dulce legado.

Tortitas de Santa Clara 1

Casi todos estos dulces están en las dos cuadras de La Calle de los Dulces, donde está el convento. Hay muchísimas dulcerías a lo largo de esas dos cuadras.

Estuvimos ahí hace poco para filmar el Episodio de Puebla de la Temporada 2. Estaba parada en la calle maravillada y confundida (y apurada por el equipo de producción) sin saber qué dulcería escoger y queriendo probar todos los dulces que veía.

Tortitas de Santa Clara 2

Las galletas se empaquetan individualmente para que no se rompan, y así se venden. Hay tres tamaños: chicas, medianas y grandes. Me comí las tres galletas que faltan del platón de Talavera, mientras estaba parada en la calle y le decía al productor que tenía que comerme algunas para poder hablar sobre ellas en el programa.

En el episodio de Puebla pueden ver cómo me las como.

Tortitas de Santa Clara 3

Hay moldes especiales para hacer estas galletas.

En cuanto al glaseado, es muy laborioso. Yo probé muchas versiones en mi cocina, y dí con una receta en la que puedes usar cualquier molde redondo para galletas, y tiene una forma más fácil de hacer el glaseado.

Vamos a empezar por ahí.

El glaseado se hace con semillas de calabaza, y aunque algunas empresas lo han tratado de hacer con azúcar glass, los conocedores sabemos la diferencia. Desde épocas coloniales, las monjas españolas trataron de replicar los dulces que conocían, solo que con los ingredientes que tenían a la mano. Así que usaron las semillas de calabaza para hacer mazapán en lugar de las almendras, y así nació el dulce de pepita que fue todo un éxito. El siguiente paso es usar este dulce para cubrir la galleta.

La parte laboriosa de hacer el glaseado es porque las pepitas peladas son verdes. No sabemos si fue por sus creencias sobre la pureza, o si porque usaron el método de blanquear y pelar las almendras para el mazapán, pero las monjas encontraron la forma de quitarle la delgadísima piel a las pepitas hasta que quedaran blancas.

Pelar las pepitas y quitarles la cáscara es muy tardado, lo bueno es que ya las venden peladas, pero quitarle luego la piel verde solo lo complica más.

Tortitas de Santa Clara 4

Para hacer el glaseado como las monjas, tienes que remojar las pepitas con cal, cenizas o polvo para hornear toda la noche. Luego las tienes que frotar con las manos para quitarles la piel, pero como no se les quita por completo así, hay que enjuagarlas y frotarlas con toallas de cocina muchas veces, hasta que estén completamente blancas.

Yo tengo mucha paciencia en la cocina, pero no tanta como las monjas de Santa Clara.

Tortitas de Santa Clara 5

No sé si sabían lo saludable y nutritiva que es la piel de las pepitas. Si la dejas, el glaseado es igual de bueno que el blanco, pero de color verde claro. Puedes tratar de usar el método de las monjas de Santa Clara para tener pepitas blancas, pero si no quieres pasar horas intentándolo, lo que puedes hacer es usar almendras blancas rebanadas.

Sin importar la nuez que uses, si está pelada o no, primero hay que molerlas en la procesadora o licuadora. Si no hay que pelarlas, el resto de la receta es bastante fácil.

Haz un jarabe con agua y azúcar en una olla mediana.

Tortitas de Santa Clara 6

Caliéntalo unos 10 minutos, hasta que se disuelva el azúcar y como se ve en la foto de abajo, hasta que el jarabe se tarde en caer de la cuchara.

Tortitas de Santa Clara 7

Añade las nueces molidas y mezcla todo, cocina de 3 a 4 minutos más. Luego, un poco de leche Para que el glaseado sea brilloso, casi como un espejo.

Tortitas de Santa Clara 8

Luego haces las galletas.

Si vas a Puebla y encuentras un molde Santa Clara, úsalo. Si no, no te preocupes. Extiende la masa y usa un molde redondo. Yo usé uno de 8 cm de diámetro.

Corta los círculos.

Tortitas de Santa Clara 9

Luego, usa un molde redondo un poco más chico y presiona sobre la masa, sin cortarla. Así creas una orilla para decorar y contener el glaseado.

Tortitas de Santa Clara 10

Decora alrededor de la orilla con un tenedor.

Tortitas de Santa Clara 11
Hornea las galletas, deja que se enfríen y añade el glaseado encima. Espera hasta que se hayan enfriado completamente, o el glaseado se correrá. Puedes hacer todo desde antes.

Tortitas de Santa Clara 12

No importa si usas pepitas peladas o no, ambas saben delicioso y las que hice con almendras, también.

¿Cuál se ve más bonita?

Depende de ti, tu escoges. No te esperes hasta ir a Puebla para poder probar estas galletas.

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Tortitas de Santa Clara

Keyword: Postre, receta
Servings: 24 tortias
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • Para la masa:
  • 1 barra (115 g) de mantequilla sin sal
  • 1 taza de azúcar glass
  • 1/4 de cucharadita de polvo para hornear
  • 3 tazas de harina más la necesaria para extender la masa
  • 3 yemas de huevo
  • 1/2 taza de agua tibia
  • Para el glaseado:
  • 2 tazas de azúcar
  • 1/2 taza de agua
  • 3 tazas de pepitas peladas o almendras fileteadas crudas
  • 1/2 taza de leche
  • Para blanquear las pepitas:
  • 1/2 cucharadita de polvo para hornear o de bicarbonato de sodio

Instructions

  • Para preparar las galletas: con la batidora, bate la mantequilla a velocidad media hasta que esté cremosa. Reduce la velocidad a la más baja y añade con cuidado el azúcar glass y el polvo para hornear. Sigue batiendo hasta que todos los ingredientes queden bien mezclados.
  • Añade la harina, una taza a la vez, y luego las yemas una por una. Continúa batiendo por 1 minuto. Añade el agua y sigue batiendo hasta que la masa esté suave y puedas hacer una bola con ella. Envuelve la masa en plástico y refrigérala. Deja que se enfríe hasta que quede firme y se pueda manejar, por lo menos 1/2 hora (puedes refrigerar la masa hasta un par de días).
  • Cuando estés lista para hornear las tortitas, precalienta el horno a 190 C y cubre una charola para hornear con papel encerado.
  • Pon la mitad de la masa en un pedazo de papel encerado espolvoreado ligeramente con harina. Añade un poco más de harina encima de la masa y luego ponle otro pedazo de papel encerado. Usando un rodillo, extiende la masa con cuidado, hasta que tenga un grosor de unos .60 cm. Retira el papel encerado de encima y corta círculos con un molde para galletas redondo de 8 cm. Con un molde para galletas más pequeño, has una depresión circular en la mitad de cada galleta, sin cortar por completo la masa (debe quedar un espacio de .60 cm entre la depresión y la orilla de cada galleta). Presiona las orillas de cada galleta con un tenedor, como si hicieras las orillas de un pay. Repite todo el proceso con el resto de la masa, extendiéndola hasta obtener el mayor número de galletas posible.
  • Acomoda las galletas en una charola para que tengan al menos .60 cm entre cada una y hornéalas durante unos 10 minutes, hasta que estén totalmente cocidas y ligeramente cafés abajo. Retira las tortitas del horno y déjalas enfriar. Hornea de igual forma el resto de las galletas.
  • Para preparar la base del glaseado: para hacer el glaseado blanco de pepitas como tradicionalmente lo hacían las monjas del Convento de Santa Clara, hay que preparar las pepitas de la siguiente manera:
  • Pon a hervir agua en una olla pequeña y añade las pepitas, deja hervir a fuego bajo unos 5 minutos y apaga el fuego. Deja enfriar, añade el bicarbonato o el polvo para hornear y deja reposar las pepitas toda la noche. Con tus dedos, frota las pepitas para quitarles la piel, la cual quedará flotando en el agua. Con cuidado, escurre el agua, cubre las pepitas con agua limpia y enjuaga otra vez. Con una toalla limpia, vuelve a frotar las pepitas para retirar la piel que les haya quedado. Luego, pon las pepitas en un recipiente, cúbrelas con agua, enjuaga y ponlas en una toalla o servilletas de papel para que se sequen.
  • Para hacer el glaseado verde de pepitas, que es mucho menos laborioso, prepara las pepitas de la siguiente manera:
  • Pon las pepitas en la licuadora o procesador y muélelas completamente.
  • Para hacer el glaseado blanco con las almendras, que es todavía más fácil, sólo pon las almendras ya blanqueadas y fileteadas en la licuadora o procesador y muélelas completamente.
  • Para preparar el glaseado: calienta el azúcar y 1/4 de taza de agua en una olla mediana a fuego bajo. Cocina hasta que el azúcar se haya derretido completamente en el agua y parezca un jarabe ligero, de unos 8 a 10 minutos.
  • Añade las pepitas o las almendras molidas y revuelve bien, para crear una pasta espesa. Deja cocinar la mezcla unos 3 ó 4 minutos más — se espesará y se hará aún más pastosa. Apaga la lumbre, añade la leche y revuelve bien. La mezcla estará espesa pero más brillosa y un poco más líquida.
  • Retira la mezcla de la lumbre y deja enfriar completamente hasta que se espese un poco y se pueda poner en una galleta sin que se derrame. Se spread mientras se asienta, pero si se ha enfriado lo suficiente no se correrá, pero antes de que se haya enfriado completamente y se endurezca. Si eso pasa, solo calienta la mezcla nuevamente con una cucharada de agua hasta que se haga un poco líquida.
  • Para armar las galletas: a las galletas ya frías, añádeles una cucharada del glaseado.

Granada

La granada es una fruta tan intensa, vivaz y atractiva, que la considero un ingrediente muy sensual. Tiene una cáscara gruesa entre rosa y roja que parece impenetrable, pero una vez que la partes, encontrarás un tesoro adentro: abundantes semillas de color rojo rubí que parecen piedras preciosas, jugosas y crujientes a la vez.

Su sabor es dulce, fresco y ligeramente ácido. Su jugo parece estar listo para convertirlo en vino. Hay que tener cuidado al pelarlas, ya que pueden manchar la ropa y algunas superficies. Yo parto la fruta a la mitad y abro con los dedos los enjambres de semillas cubiertos con una membrana blanca. Mientras quito la membrana, aflojo las semillas. Algunos hacen eso dentro de un tazón con agua para evitar las manchas. Yo no uso ese método, pero siempre uso delantal.

En México, la temporada de granadas empieza a principios de agosto y dura hasta octubre. No es ninguna coincidencia, ya que uno de los platillos más famosos de México, los chiles en nogada tienen los tres colores de la bandera y lleva granada que representa el rojo. Se preparan durante el mes de septiembre para celebrar la Independencia de México. En los Estados Unidos, la temporada es un poco más tarde, desde octubre (a veces a finales de septiembre), hasta enero o febrero, lo que es un reto para los que queremos chiles en nogada en septiembre.

Aunque las granadas se usan en un platillo tan tradicional, no son autóctonas de México. Sin embargo, llegaron al país durante la Colonia y se arraigaron en el país para siempre, donde se cultivan y se comen con mucho entusiasmo. Durante la temporada de granadas, las verás en los puestos ordenadas en pirámides, la más bonita la cortan y la ponen hasta arriba para mostrarle a los clientes lo jugosas y rojas que están las semillas.

Granada 1

La granada es una de las frutas más antiguas del mundo, y tiene tanta historia que ahora se piensa que fue una granada, y no una manzana, la que tentó a Eva en el Jardín del Edén. Es originaria de Persia y los Himalayas y los restos más antiguos son de 3000 AC. Actualmente, las granadas son consideradas un super alimento. Algunos piensan que es solo mercadotecnia, pero está comprobado que son muy nutritivas, ya que tienen Vitamina C, antioxidantes, potasio, ácido fólico y hierro.

En tiempos antiguos, el jugo de la granada se usaba como bebida para los guerreros durante las batallas. Todavía puedes encontrar jugo de granada fresco junto al de naranja en el Medio Oriente. El jugo, aparte de tomarlo como bebida, se vende ya listo para usarse en salsas, jarabes, postres e incluso para hacer vino. Las semillas se usan crudas para adornar platillos, en ensaladas y postres. También son deliciosas solas.

Muchos chefs mexicanos comienzan a experimentar con ella para usarla en platillos salados. A mí, como muchos otros chefs, me gusta usarla encima del guacamole, aunque también quedaría muy bien en una salsa pico de gallo.

La granada puede ser un poco intimidante para quien trata de pelarla por primera vez, pero es fácil hacerlo una vez que practicas un par de veces. En mi opinión, no vale la pena pagar más por comprarla ya pelada en la tienda. Ponte un mantel y manos a la obra.

Si ya compraste las granadas, pero no las vas a usar de inmediato, solo tienes que ponerlas en un lugar ventilado y con sombra en la cocina. Duran meses.

Rueditas de Camote

No había escuchado hablar de Thanksgiving hasta que me mudé a Texas. Aún así, preparé mi primera cena de Acción de Gracias en el frío otoño de 1997, en Dallas. Me inspiraron las revistas brillantes de comida, los libros de cocina y los programas de TV. Quería también introducirme de lleno en la experiencia norteamericana, por lo que me puse a hornear y cocinar y mientras añoraba la comida que prepara mi familia. Me tomó años de vivir en los Estados Unidos para comprender la profundidad y la calidez tanto de la celebración como del menú.

15 años después, la cena de Thanksgiving es una parte tan importante de nuestras vidas, que si regresamos a México, la tradición se va con nosotros, aunque la conexión no se dio de inmediato. Poco a poco, surgieron elementos que resonaron conmigo, como el pavo, un ingrediente originario de la cocina mexicana y el plato principal tanto en Navidad como en Año Nuevo. Ambas celebraciones de final del año, en la temporada más fría, reúnen a familiares y amigos alrededor de una mesa basta y generosa para ser agradecidos y tener esperanza.

Pobré muchas versiones del pavo, y no fue sino hasta que dí con mi propia versión mexicana (está en mi nuevo libro, vayan por el suyo), que Thanksgiving fue parte de nuestro hogar y nuestras raíces se arraigaron en los Estados Unidos.

Ahora mi pavo mexicano es parte indispensable del menú, y lo comemos cada año con nuestros queridos amigos, junto con la sopa de calabaza de Debra, la ensalada de hinojo, pera y parmesano, los acompañamientos cambiantes de Sean (ya que mi pavo sustituyó el suyo, ahora prueba con otros platillos, pero Sean, tú elegiste el mío), la salsa de arándanos de Viviana y Mario y el pay de chocolate y nueces y los helados caseros de David.

Este año también voy a compartir las rueditas de camote.

Rueditas de Camote 1

El menú de Thanksgiving tiene un aspecto permanente: hay platillos que se repiten durante años y muy pocos se añaden o se reemplazan. Espero que el destino de las rueditas de camote sea el mismo que el de mi pavo y que se queden en el menú.

Estoy muy familiarizada con los camotes, igual que con el pavo. En español, camote viene del Náhuatl Camotli, y han sido parte de la cocina mexicana desde tiempos prehispánicos. Usualmente se comen con azúcar o en algún tipo de postre.
Culturalmente se vinculan con el camotero, un vendedor callejero que vende en su carrito camotes y plátanos macho horneados y camina en las calles durante las tardes frías, antojando a más de uno con su su silbido fuerte.

Rueditas de Camote 2

Aquí en los Estados Unidos, he creado una versión salada e irresistible que va muy bien con lo que quieras servir para Thanksgiving y que alegrará toda la comida. Lo mejor es que es un platillo fácil de preparar y que no contribuirá al estrés del día. Sólo se necesitan cuatro ingredientes y se puede comer caliente, tibio o frío.

Rebana los camotes; lo puedes hacer desde antes. Úntalos con una combinación de mantequilla sin sal derretida y aceite de oliva.

Rueditas de Camote 3

Espolvorea generosamente el chile molido que te guste en ambos lados.

Las rueditas de camote se acabarán pronto, así que hornea bastantes, ya que son delgadas y suaves, con un interior dulce, y ligeramente doradas por fuera, con el chile apenas picante y agridulce.

Rueditas de Camote 4

Durante esta época recuerdo qué tan mexicana puedo ser en los Estados Unidos, y qué tanto me he adaptado a este país, lo que agradezco inmensamente.

Vengo de abuelos mexicanos que alguna vez fueron inmigrantes también, e hicieron su hogar en México. Extraño a mis padres y familia mexicana, y ahora tengo una familia mexicano-americana en los Estados Unidos. Ahora lo entiendo, no me pueden encasillar y me encanta la diversidad en la que vivo.

Les deseo un Thanksgiving pleno y feliz, con un toque extravagante.

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Rueditas de Camote

Keyword: receta, verduras
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 kilo de camotes
  • 2 cucharadas de mantequilla sin sal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de chile ancho o chipotle molido
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar morena o mascabada

Instructions

  • Enjuaga y pela los camotes. Rebánalos en rodajas de 1/2 cm de espesor.
  • Pon las rejillas del horno en la parte más alta y en la más baja. Precalienta el horno a 200 C.
  • En una olla pequeña, calienta la mantequilla a fuego bajo hasta que se derrita. Una vez que se derrita, vierte el aceite de oliva, revuelve y retira del fuego.
  • Unta la mezcla dos charolas para hornear grandes. Acomoda las rueditas de camote en las charolas en una sola capa. Unta la parte de arriba con la mezcla de mantequilla y aceite. En un recipiente pequeño, mezcla el chile molido, la sal y el azúcar. Espolvorea los camotes generosamente con la mezcla. Voltea las rueditas y espolvorea el otro lado también. Hornea durante 20 minutos, o hasta que se empiecen a dorar. Saca las charolas del horno. Con unas pinzas o un tenedor, voltea las rueditas de camote. Hornea de 12 a 15 minutos más, hasta que se hayan dorado por ambos lados. No dejes que se quemen.
  • Sácalas del horno. Conforme se enfríen, las orillas se van a secar un poco. Sírvelas calientes o frías, de cualquier forma son deliciosas.