Las Flores de Jamaica Hechizan la Cocina

Cuando era niña en la Ciudad de México, mis hermanas y yo solíamos preparar comidas exóticas, perfumes y pociones para los habitantes de nuestro bosque encantado: nuestro perro, el azulejo, los caracoles, las mariposas y las catarinas que visitaban nuestro jardín y eran testigos de nuestra magia. Usualmente invitábamos a algún familiar o visita incautos, a veces hasta ofrecíamos clases de cocina.

Mi mamá nos extendía una cobija grande en el patio con algunas ollas y sartenes, mientras ella preparaba la comida para el fin de semana. Teníamos un árbol de higo, uno de duraznos, un par de lo que llamamos naranjas chinas y muchas azaleas y hierbas que nos daban ingredientes a manos llenas para nuestras pociones, pero nuestro ingrediente estrella eran sin duda las flores de Jamaica secas, que guardaban en un frasco grande en la cocina.

No son nativas de México, y se debate si vienen de África o India. Llegaron durante la Colonia y hot en día se usan principalmente para preparar agua de Jamaica, una de las aguas frescas que se disfrutan a diario en la Ciudad de México. El agua de Jamaica es muy popular debido a su sabor ácido, ligero y refrescante que complementa muy bien a la comida mexicana.

Para que la espera no se nos hiciera tan larga, mi mapa nos ponía también una jarra grande de agua de Jamaica. Nos tomábamos el agua claro, pero también la vertíamos en charolas para hielo con palitos de madera para hacer mini paletas, o la mezclábamos con grenetina para hacer una gelatina. Ambas formas de usar el agua de Jamaica son muy populares en México hasta nuestros días.

Sin embargo, era más divertido ir a la cocina por las flores secas y experimentar con ella nosotras mismas. Era fascinante ver cómo iban pintando el agua con su color rojo profundo y vívido. Su olor floral y fragante también ayudaba a nuestros hechizos.

Después de que mi esposo y yo nos mudamos a los Estados Unidos en la década de los noventa, guardaba bolsas de flores de Jamaica en mis maletas cuando visitaba México. Mi antojo se intensificó mientras estaba embarazada, tanto por su sabor ácido (bienvenido al cargar peso extra), como por sus propiedades diuréticas y digestivas y alto contenido de vitamina C y minerales, propiedades conocidas allá.

Afortunadamente, ya no tengo que traerlas en mis maletas. Ya las puedo encontrar en tiendas en Estados Unidos o en línea, lo que es muy bueno porque las uso bastante. El agua de Jamaica tradicional es básica en mi casa, pero sigo jugando con las flores en mi propio bosque encantado o en mi cocina.

Como otros chefs mexicanos aventureros, he estado experimentando para expandir sus usos culinarios. Por ejemplo, el concentrado de Jamaica tan fácil de hacer se puede usar para preparar un jarabe para rociar en carnes como pato, venado o cordero.

Algo más audaz, y que me encanta, es comer las flores. Sin embargo, son duras y con poco sabor si no se preparan bien. Hay que macerarlas por al menos un par de horas para que se pongan chiclosas y liberen su sabor ácido y parecido a los arándanos. Son perfectas para hacer vinagretas exóticas.

El concentrado también se ha usado para hacer margaritas desde hace un tiempo ya, y me sorprendió encontrar tequila con infusión de Jamaica en un restaurante en el Centro de D.C. Aunque no soy una conocedora del tequila, me supo delicioso.

Estos días, cuando nos visita mi mamá, trata de ponerles una cobija a mis hijos en el patio con sartenes y ollas. No pasan 10 minutos y mis hijos ya están jugando luchitas. Sin embargo, una de sus cosas favoritas es comer brownies afuera, por lo que es posible que la próxima vez les pueda poner jarabe de Jamaica encima con crema batida. Esa es una receta que no he probado.

Artículo escrito y fotos tomadas para y publicados por Kitchen Window de NPR el 22 de julio del 2009.

 

 

 

Horchata Para Todos

Por más que intentábamos, no podíamos mantenernos secos.

Un paso fuera del avión y parecía que habíamos entrado directo al realismo mágico de Gabriel García Márquez. En el pueblo húmedo, caliente y tropical, cada paso se alentaba en una bruma permanente, que humedecía mi ropa. Bajo el cielo abierto y soleado esa bruma brillaba, llena de luz, y transformaba los colores exóticos de las plantas exuberantes, las casas coloridas y las pequeñas calles. Había insectos, abejas y colibríes por todos lados. Algunos árboles anchos ofrecían algo de sombra, mientras la gente pasaba sin prisa, con sombreros color paja.

Y todo, todo, tenía el dulce aroma a vainilla.

Esta es una descripción veraz de un pequeño pueblo en la región de Totonacapan en el Estado de Veracruz, donde se originó y todavía se cultiva la vainilla, y a donde nos invitaron a mi marido y a mi a una boda, hace más de diez años. En ese pequeño pruebo, probé la mejor horchata.

Es cierto que la memoria nos juega trucos, y era mucho más joven y recién casada, por lo que seguramente era mucho más melodramática, peroo estoy segura de que si estuviera ahí hoy otra vez, mi descripción sería la misma.

Tuve suerte hace poco en una clase y cena para el Smithsonian, en parte gracias a mucha planeación y en parte por suerte, todos ahí se sintieron en Veracruz.

Son de Madera acababa de tocar música de Son Jarocho, todo el Instituto Cultural Mexicano olía a vainilla, gracias a las vainas y al extracto con el que habíamos cocinado todo el día y que nos había mandado una empresa de la región para preparar el menú inspirado en la vainilla. Una lluvia inesperada había dejado un ambiente húmedo y para rematar, parte del aire acondicionado no funcionaba esa tarde caliente de verano.

The Smithsonian Associates present: The Vanilla Route in Veracruz: A Culinary Journey. With Patricia Jinich. The Mexican Cultural Institute, Washington, DC. 26JUN2009.<br /> This image:<br /> Photographer/Copyright: Monika Pamp.<br /> Usage rights grated to Mexican Cultural Institute and Patricia Jinich.<br /> When publishing images (any medium) credit must be given to photographer.(Miembros de Son de Madera, alistándose para una gran función.)

Mientras todos oían mi descripción del pueblo, me secaba el sudor de la frente. Parecía mentira, pero el ambiente era tropical, caliente y húmedo, solo nos faltaban los insectos, las abejas y los colibríes.

Lo bueno es que aparte del vino y los toritos de cacahuate, teníamos grandes garrafas de vidrio llenas de horchata fría para que los invitados bebieran toda la que quisieran.

Conforme avanza el verano aumenta el calor, por lo que les comparto esta receta muy fácil de preparar.

Hay muchas versiones de horchata en México. Unas usan harina de arroz, mientras otras usan semillas de melón. Yo prefiero la primera. Hay muchas versiones de la de arroz también, algunas usan leche condensada y/o evaporada. Yo le pongo leche, que es más tradicional, así como extracto de vainilla y canela. En lugar de moler el arroz primero, lo remojo durante un par de horas antes de licuarlo y colarlo. Así es más fácil y tiene más sabor.

Horchata 2(Arroz y canela remojándose en agua tibia)

El toque especial de esta horchata, que no es común y la hace mucho más especial, es el agua de coco. La hace refrescante y energizante, te acerca a esos pueblos tropicales y le añade una capa suave de espesor sin hacerla muy pesada.

Si no quieren preparar la horchata desde el arroz, pueden encontrar el concentrado en muchas tiendas o en línea. Añade el agua de coco mientras le agregan el agua y/o la leche, pero si tienen un poco de tiempo en sus manos, traten de hacerla completa, estoy segura de que lo disfrutarán.

Horchata Main
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Horchata: agua de arroz y canela

Keyword: Arroz, bebida, receta
Servings: 6 vasos
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 tazas de arroz de grano largo o extra largo
  • 3 tazas de agua caliente
  • 1 ramita de canela mexicana
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 4 tazas de leche
  • 1 1/4 tazas de azúcar
  • Canela molida para espolvorear opcional

Instructions

  • Pon el arroz en un recipiente y cubre con el agua caliente. Parte en trozos la ramita de canela, agrégala al arroz y déjalo reposar en el refrigerador de 2 a 8 horas.
  • Licúa la mitad del arroz con la mitad de la leche y la vainilla, luego cuela la mezcla en una jarra. Licúa la otra mitad del arroz con la leche y cuela la mezcla en la misma jarra.
  • Revuelve bien y sirve la horchata con hielo, o refrigérala hasta que esté bien fría. Sirve la horchata con más hielo si te gusta, y espolvorea un poco de canela molida encima.

Canela

La canela más usada en la comida Mexicana es la llamada Ceylon, o canela verdadera. Esta canela es muy diferente de la Cassia, que es la que venden en las tiendas norteamericanas. Sin embargo, cada vez son más las tiendas que ofrecen la canela Ceylon.

Las diferencias no solo se notan en la apariencia, sino también en el aroma y sabor. La canela verdadera (a la derecha de la foto), tiene un sabor más suave y dulce. Se desmorona con más facilidad, tiene un color más caro y cada ramita es diferente. La canela Ceylon es más aromática que la Cassia. Cassia (del lado izquierdo de la foto) tiene ramitas más uniformes, se parecen mucho entre sí. Su color es más oscuro, su consistencia es más dura y es muy difícil romperla o desmoronarla. Aunque es menos dulce que la Ceylon, su sabor es más fuerte e incluso hasta áspero.

Tres formas de comer plátanos machos

“¡Ay, ay, ay! Patita, ¡espérate mamacita!” repetía mi nana, mientras me quitaba de las manos el plátano macho caliente forrado en papel aluminio. Sus manos resistían más, decía, ya que era más vieja y había cocinado tanto. Ella sostenía el plato con la mano abierta, para que el camotero (el señor que vendía camotes y plátanos) pudiera cortar el aluminio. Mientras el vapor subía al cielo, vertía bastante leche condensada (más de la que cualquier niño podría pedir), y caía poco a poco encima del plátano, sustancioso y delicioso.

Eso era felicidad pura.

Me lo comía en lo que parecían un par de bocados, para no dejar ni rastro en el aluminio. Ahí estábamos, en la esquina de la calle donde vivíamos, riéndonos de nuestra travesura: ya se estaba haciendo de noche, era casi hora de la cena, y no, yo debería de estar comiendo eso. Cómo extraño a mi nana. Ahora, cuando como un plátano maduro, me llega un poco de esa felicidad.

Así que entiendo cuando mis hijos salen a la calle, sus corazones latiendo de anticipación, mientras grito ¡espérense, espérense! Escuchamos esa cancioncita molesta del carrito de los helados. Si, antes de cenar. Alguna vez sentí esa misma anticipación, cuando oía el silbido chillante del carrito de los camotes.

Comíamos plátanos machos maduros durante todo el año, aunque parece que sabían mejor durante los meses lluviosos y húmedos del verano. Como dicen algunos, a veces lo caliente quita el calor.

Arroz blanco con platanos fritos 1(Plátanos machos en mi mesa del comedor, el que está cubierto de puntos negros está maduro y listo para cocinarse.)

El plátano macho es muy versátil. Si lo comes como describo arriba, es un postre original o un antojo dulce a cualquier hora del día. Cubierto en aluminio y asado junto con carne o pollo con alguna salsa picante, queda muy bien. Ya sólo prepara una ensalada sencilla y tienes una comida saludable. Si se te olvidó comerlos, y ya es hora del postre, sólo tienes que rociarlos con leche condensada, azúcar, rompope o helado. Creo que hay muy pocos ingredientes tan adaptables, excepto por los camotes cocidos o la piña asada.

Otra opción, muy popular, es preparar plátanos fritos. Hay que pelar los plátanos y luego cortarlos en rebanadas gruesas y diagonales (para que se vean bonitos). Al freírlos en el aceite caliente, el azúcar que tienen se carameliza. Cuando los muerdes, están crocantes y dulces y cuando los empiezas a masticar, terminas con un bocado suave.

En la cocina mexicana, se comen con arroz blanco, así como se ven en la foto de este post. Le agregan un contraste agradable entro lo dulce y suave y lo salado y más duro. Para que queden espectaculares, puedes rociar crema mexicana o agria encima de los plátanos. Pruébalos…para que tú también tengas un poco de felicidad pura.

Nota: da clic aquí para leer sobre los plátanos machos, cómo escogerlos y cuándo saber que ya están maduros. Sobra decir que hay otras formas de comerlos aunque no estén tan maduros, como lo hacen en la zona del Golfo, pero eso es el tema de otro post…mientras disfruta prepararlos cuando están maduros.

 

 

Plátano Macho

Ya es fácil encontrar plátanos machos en los Estados Unidos. Parecen plátanos normales, aunque son más gruesos, largos y grandes. Yo creo que se llaman así en México precisamente porque se ven más robustos. Pero, aunque son de la misma familia, los plátanos machos son totalmente diferentes. Tienen más almidón, son más carnosos, firmes y con un sabor más suave que los plátanos normales. Su cáscara es más gruesa y más bien se usan como verduras en el mundo culinario ya que solo se comen cocidos.

A diferencia de los plátanos, no se pueden comer cuando su cáscara está verde. Empiezan a madurar cuando se pone amarilla y ya están maduros cuando casi es negra por completo. Otra forma de ver si ya están maduros es cuando se sienten suaves y ceden un poco cuando los aprietas ligeramente, pero que no estén agudos.

Platano Macho 1

Cuando compras plátanos machos, si están verdes, amarillos o tienen unos cuantos puntos negros, debes dejarlos madurar en una lugar cálido de la cocina. Tardan unos 3 días en pasar de cáscara amarilla a que estén maduros con una cáscara casi negra.

Crecí en la Ciudad de México, donde comí diferentes versiones de plátano macho, pero siempre maduro. En otras regiones de México, como en la costa del Golfo, se comen sin madurar, pero cocidos.

Se pueden cocinar al vapor, a la parrilla, horneados o fritos. Pueden ser parte de una entrada, bebida o sopa, plato fuerte o postre, dependiendo de la forma en que se preparan y los demás ingredientes. También se usan para espesar, dar textura y saborizar algunas salsas, moles y guisados.

Chile Serrano

Diane Kennedy, toda una conocedora de la cocina mexicana, ha dicho que el serrano tiene forma de bala y se puede decir que saben a bala también. Son muy picosos. Sin embargo, como con la mayoría de los chiles, puedes subir o bajar la intensidad del picante quitándole las semillas y las venas.

Como los jalapeños, tienen un color verde oscuro, piel brillosa y un tallo pequeño y delgado, pero son más chicos, delgados y se ven más largos.

Para mí, los serranos tienen un sabor más completo y sabroso que el de los jalapeños. No los compres si la piel está arrugada o tienen puntos cafés o negros.

Serrano 1

Jalapeños en escabeche: receta básica

Los jalapeños en escabeche son muy populares para acompañar varios platillos mexicanos como tacos, quesadillas, carnes asadas, arroz, frijoles y tostadas, entre muchos otros. Tanto, que en muchos restaurantes están presentes en las mesas junto con la sal, la pimienta y la canasta de pan. Muchas personas se los comen solos, y también son populares en las pizzerías mexicanas.

Puedes prepararlos en casa o comprarlos enlatados o en frascos en las tiendas. Se usan tantos, que hay muchas marcas que los venden regularmente. El sabor varía de marca en marca, así que prueba un par y ve cuáles te gustan más.
Hay varias versiones de los jalapeños hechos en casa. Muchos los maceran primero en sal, lo que yo hago también. Esto retira el picante de los chiles y libera algunos de sus líquidos para empezar el encurtido.

Los que yo preparo en casa son los tradicionales: primero frío los chiles, las zanahorias, la cebolla y el ajo en aceite. Después les agrego una variedad de especias, un vinagre suave estilo casero (o una mezcla de vinagre de arroz con vinagre blanco), sal y azúcar.

Otras versiones añaden más verduras, como papas cambray precocidas, nopales, ejotes y coliflor. Puedes añadir el ingrediente que te llame la atención. Algunas versiones añaden hasta pedazos de elote (una delicia).

Una de las cosas maravillosas de encurtir, es que aparte de que es fácil, resalta algunas características de los ingredientes que uses de una forma inusual, y también prolonga su duración en esa etapa.
Esta receta es para una porción grande, ya que se acabarán pronto y porque toma un poco de tiempo prepararlos, por lo que me gusta hacer bastantes. Duran mucho tiempo refrigerados, si es que no se acaban de volada como creo que lo harán.

NOTA: No acostumbro sugerir que se usen guantes para cocinar, pero para esta receta hay que limpiar bastantes chiles por lo que los puedes usar. Si no los usas y las manos te arden, lávalas con agua tibia y jabón, frótalas con una cucharada de aceite, o remójalas en un poco de leche, crema agría, espesa o helado. Todos estos métodos te van a ayudar, ya que diluyen la capsaína, la sustancia aceitosa que le da el picante a los chiles.

Jalapenos en Escabeche
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Jalapeños en escabeche

Keyword: receta, verduras
Servings: 15 tazas
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 1/2 kg de chiles jalapeños enjuagados sin semillas y cortados en rajas
  • 1 1/2 kg de zanahorias peladas y cortadas en rebanadas diagonales
  • 500 g de cebollas perla o cambray, sólo las partes blancas y verde claro
  • 4 cucharaditas de sal
  • 15 a 20 dientes de ajo
  • 1 taza de aceite vegetal
  • 2 tazas de vinagre blanco
  • 1 taza de agua
  • 1 cucharadita de pimientas negras enteras
  • 2 hojas de laurel
  • 2 cucharaditas de tomillo seco
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 6 clavos enteros
  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 1 cucharadita de azúcar morena o mascabada
  • 2 tazas de vinagre de arroz

Instructions

  • Enjuaga los jalapeños, quita los tallos y parte a la mitad para sacar las semillas (dado que son muchos chiles, puedes usar guantes). Pon los chiles en un recipiente grande. Enjuaga las zanahorias, quítales las partes de arriba, pélalas y corta en rebanadas diagonales de 1/2 cm. Ponlas en el recipiente junto con los jalapeños. Pela las cebollas perla y quítales la capa externa. Añade al mismo recipiente. Espolvorea las verduras con la sal, revuelve y deja reposar durante 1 hora.
  • Pon el vinagre blanco en la licuadora con el agua, las pimientas, las semillas de comino, los clavos enteros, las hojas de laurel, el tomillo, el orégano y el azúcar moreno. Licua hasta obtener una mezcla suave.
  • En un sartén grande, grueso y hondo, calienta el aceite a fuego medio-alto durante unos 2 minutos, hasta que esté caliente, sin que llegue a humear. Añade con cuidado las verduras con sal, reserva sus jugos y fríelas de 6 a 8 minutos, revolviendo de vez en cuando hasta que se empiecen a suavizar. Añade los dientes de ajo y cocina durante 2 minutos más.
  • Añade con cuidado los jugos de las verduras, junto con el vinagre blanco y el vinagre de arroz. Cocina todo por 5 minutos más. Retira del fuego y enfría.
  • Pon las verduras en un frasco con tapa y refrigera. A mí me gusta usar frascos de vidrio, ya que por alguna razón saben aún mejor ahí. Deja que las verduras se escabechen por al menos un día antes de servirlas. Duran meses, si es que no te los acabas antes.

Amo los jalapeños en escabeche

No soy de las personas que lleva una botella de salsa en mi bolsa a donde quiera que vaya. Tengo un tío que sí lo hace y se siente orgulloso de ello. Cada que viaja, saca su salsa Tabasco y se la echa a toda la comida que se encuentra, hasta en restaurantes más elegantes.

Ahora lo sé, los mexicanos tienen la reputación de amar todo lo que tiene chile y es cierto. Como dijo Fray Bartolomé de las Casas, cura español defensor de los indígenas y cronista del inicio de la Colonia, en el Siglo XVI: los mexicanos, sin chiles, creen que no han comido. Mmm… lo mismo se puede decir hoy, pero aclaro que no es sólo el picante lo que buscamos.

La mayoría de los mexicanos somos consumidores de chiles muy exigentes. Ya que hay tantas variedades de chiles, y aún más formas de prepararlos y usarlos, podemos darnos el lujo de discriminar cómo y con qué los preparamos. Amamos sus diferentes sabores, texturas, aromas y personalidades, por eso creo que mi tío es la excepción a la regla.

Todo esto lo digo, sin afán de disculparme, para explicar que aunque no llevo mi botella de salsa a todos lados, definitivamente sí soy una amante de los jalapeños en escabeche, aunque tengo mis límites…igual que la mayoría de los amantes de los escabeches. Pueden comer un pepinillo con diferentes tipos de sándwiches, o con una milanesa con puré de papas, o con una rica salchicha de ternera con sauerkraut, o un baguel fresco con lox… pero sería sorprendente verlos comer un escabeche con un plato de spaguetti marinara.

Jalapenos en Escabeche 1

No juzgo, las personas pueden comer lo que quieran con su escabeche o salsa preferidos. Pero sí es sensato tener algunos lineamientos para ayudarnos a definir y disfrutar el mundo en el que vivimos. Así que no como pepinillos con helado y mis embarazos tampoco fueron el pretexto para hacerlo.

Sin embargo, fue muy chistoso ver la sorpresa en la cara de mis amigos cuando fuimos a comer pizzas en Cape May hace como un mes y pregunté si tenían jalapeños en escabeche para ponerlos encima de la pizza. La cara del encargado estaba igual de sorprendida que la de mis amigos y me dio una respuesta rápida y definitiva: NO (algo así como ¿está Ud. loca?)

Ahí tienen, si me tuviera que mudar a alguna parte del mundo donde no haya jalapeños en escabeche, o jalapeños frescos para encurtirlos, definitivamente llevaría a los míos, junto con una lata de chipotles adobados y un frasco de salsa verde hecha en casa.

Cuando Mimi y David, un par de nuestros sorprendidos amigos, nos invitaron a una cena de pizzas en su casa, les pregunté ¿qué les llevo? Claro que después les dije: “en lugar de la ensalada… ¿puedo llevar unos jalapeños en escabeche, por favor?” Ya sé, no fue muy amable de mi parte.

Jalapenos en Escabeche

Déjenme explicarles: aunque los jalapeños en escabeche no van con todo, si van con un extraordinario número de cosas: sándwiches, tortas, quesadillas, para acompañar huevos revueltos, enfrijoladas, carne asada, arroz… Podría seguir y seguir, la lista en infinita. Mi amiga colombiana Tamara, igual que muchos mexicanos, se los come directo del frasco.

Lo que quiero recalcar, es que son simplemente espectaculares con las pizzas. Tanto, que las pizzerías en México usualmente los tienen en todas las mesas.
Como les prometí, aquí está mi receta favorita para preparar jalapeños en escabeche. Usualmente se escabechan junto con otras verduras como cebollas, ajos y zanahorias, que es lo yo hago. Existen otras versiones que añaden ingredientes ya cocidos como papas cambray, ejotes, coliflor y nopales. Funcionan igual de bien, así que anímense y añadan los ingredientes que más se les antojen.

Una de las cosas maravillosas de encurtir, aparte de que es fácil, es que resalta algunas características de los ingredientes de una forma inusual, y que también prolongan su duración.

Esta receta es para una porción grande, ya que se acabarán pronto y porque toma un poco de tiempo prepararlos, por lo que me gusta preparar bastantes. Duran mucho tiempo refrigerados, si es que no se acaban de volada como creo que lo harán. La próxima vez que comas o prepares pizzas, pruébalas con jalapeños. Si no los quieres preparar, hay muchas marcas de jalapeños en escabeche enlatados disponibles en los supermercados, y son deliciosos.

NOTA: no acostumbro sugerir que usen guantes para cocinar, pero para esta receta hay que limpiar bastantes chiles, por lo que es mejor usarlos. Si no los usan y las manos les arden, hay que lavarlas con agua tibia y jabón, frotarlas con una cucharada de aceite, o remojarlas en un poco de leche, crema agría, espesa o helado. Todos estos métodos ayudan, ya que diluyen la capsaína, la sustancia aceitosa que le da el picante a los chiles.

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Jalapeños en escabeche

Keyword: antojo, receta, verduras
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 1/2 kg de chiles jalapeños enjuagados sin semillas y cortados en rajas
  • 1 1/2 kg de zanahorias peladas y cortadas en rebanadas diagonales
  • 500 g de cebollas perla o cambray, sólo las partes blancas y verde claro
  • 4 cucharaditas de sal
  • 15 a 20 dientes de ajo
  • 1 taza de aceite vegetal
  • 2 tazas de vinagre blanco
  • 1 taza de agua
  • 1 cucharadita de pimientas negras enteras
  • 2 hojas de laurel
  • 2 cucharaditas de tomillo seco
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 6 clavos enteros
  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 1 cucharadita de azúcar morena o mascabada
  • 2 tazas de vinagre de arroz

Instructions

  • Enjuaga los jalapeños, quita los tallos y parte a la mitad para sacar las semillas (dado que son muchos chiles, puedes usar guantes). Pon los chiles en un recipiente grande. Enjuaga las zanahorias, quítales las partes de arriba, pélalas y corta en rebanadas diagonales de 1/2 cm. Ponlas en el recipiente junto con los jalapeños. Pela las cebollas perla y quítales la capa externa. Añade al mismo recipiente. Espolvorea las verduras con la sal, revuelve y deja reposar durante 1 hora.
  • Pon el vinagre blanco en la licuadora con el agua, las pimientas, las semillas de comino, los clavos enteros, las hojas de laurel, el tomillo, el orégano y el azúcar moreno. Licua hasta obtener una mezcla suave.
  • En un sartén grande, grueso y hondo, calienta el aceite a fuego medio-alto durante unos 2 minutos, hasta que esté caliente, sin que llegue a humear. Añade con cuidado las verduras con sal, reserva sus jugos y fríelas de 6 a 8 minutos, revolviendo de vez en cuando hasta que se empiecen a suavizar. Añade los dientes de ajo y cocina durante 2 minutos más.
  • Añade con cuidado los jugos de las verduras, junto con el vinagre blanco y el vinagre de arroz. Cocina todo por 5 minutos más. Retira del fuego y enfría.
  • Pon las verduras en un frasco con tapa y refrigera. A mí me gusta usar frascos de vidrio, ya que por alguna razón saben aún mejor ahí. Deja que las verduras se escabechen por al menos un día antes de servirlas. Duran meses, si es que no te los acabas antes.

Chile Jalapeño

Este es probablemente el chile fresco más conocido fuera de México, aunque también es muy popular en el país. Se parece un poco al chile serrano y se pueden intercambiar, aunque a veces se confunden entre sí. Los dos son de color verde oscuro con brillo y tienen un tallo pequeño, delgado y oscuro.

Sin embargo, el jalapeño es más grande, gordo y redondo que el serrano. Irónicamente, pica menos y tiene un sabor más ligero. Como con la mayoría de los chiles, puedes subir o bajar la intensidad del picante quitándole las semillas y las venas. No los compres si la piel está arrugada o tienen puntos cafés o negros.

Como los otros chiles, hay muchísimas formas de prepararlos, pero la forma preferida por los mexicanos es comerlos en escabeche, con una mezcla de vinagre y especias.

Los jalapeños en escabeche son deliciosos y le dan vida a tortas, sándwiches y quesadillas, entre muchos otros. Se ponen en tazones en el centro de las mesas en restaurantes y en las casas para “picar” con pan o tortillas. Pueden acompañar cualquier platillo, excepto los postres.

Se pueden hacer en casa o comprar. Hay muchas marcas disponibles en las tiendas. No importa si los compran enlatados o los hacen en la casa, de todas formas, son muy ricos.

Yo llevo mi torta

Algunas personas se marean cuando viajan, a otras les da hambre, como a mí.

Desde el momento en el que subo al transporte, comienzo a repasar todos mis recuerdos de comida… y tengo que comer y sé que se me va a antojar cualquier cosa menos la baguette nunca fresca y aguada que venden en el Amtrak, así que después de la rica comida que probé en El Chepe, yo llevo mi propia torta.

La torta (según yo): es un paquete comestible, sustancioso y delicioso que es fácil de transportar, relleno de ingredientes sabrosos que nacieron para estar juntos.

Supongo que le debemos gran parte de la torta a los franceses, ya que el bolillo o telera que se usa para prepararla, es una adaptación mexicana del baguette francés. Fue traído a la Ciudad de México en el s. SXI por la tropa de cocineros del Emperador Maximiliano, y su uso se propagó rápidamente al resto del país. Él fue el gobernante de la única monarquía europea, muy corta, que hubo en México. Aunque fue una desgracia política, a Maximiliano lo ejecutaron, también fue una experiencia culinaria maravillosa.

He probado muchas tortas en mi vida. Donde crecí hay varios establecimientos dedicados a ellas, cada una con su sello particular. Más aún, mi papá es famoso en nuestra familia, obsesionada por la comida, por preparar unas tortas espectaculares. Su favorita lleva sardinas, aguacate mexicano, cebolla blanca y jalapeños en escabeche.

Creo que la mejor torta que he probado (perdón, papi) fue en el Estado de Michoacán, en casa de Diana Kennedy. Aparte de preparar unas tortas excelentes, Diana es una de las autoridades más respetadas en cuanto a comida mexicana. He leído sus libros completos.

Me comí la torta de Diana hace casi diez años, cuando era asistente de producción para un programa culinario de PBS en Texas. Viajé con el equipo de producción a diferentes partes de México, ya que cada episodio se enfocaba en la comida de una región específica, y hubo un show sobre Diana y la comida de Michoacán, su hogar por elección. Ella preparó muchos platillos para el programa, y para cuando llegó la hora de la comida, preparó una torta para cada uno de los miembros del equipo de producción, ya muy hambrientos.

Sabían a pedacitos de paraíso michoacano.

Si el pan es fresco, del día, no se tiene que tostar. Muchos de los ingredientes que usó Diana se compraron esa mañana en el pueblo, incluyendo el queso fresco de rancho y el jamón también de rancho. Tenía frijoles refritos hechos ahí, y jalapeños en escabeche, que creo fueron lo más rico de todo.

Yo llevo mi torta 1

Así es como armé mi torta hoy, recordando la de Diana:
Partí los bolillos a la mitad, pero como los compré ayer, los tosté ligeramente. Unté frijoles refritos en una tapa (me sobraron algunos de sopes que hice anoche). En la otra tapa, puse algunas rebanadas de aguacate machacadas con un tenedor. Luego puse una capa de queso fresco y una capa de pavo ahumado (o lo que encontrara en el refrigerador), rebanadas de jitomate, cebolla, crema mexicana y una capa de jalapeños en escabeche preparados en casa.

Antes de tapar la torta con la otra mitad, le puse un poco de sal, un hábito que aprendí de mi papá. Ayuda de alguna manera a que todos los sabores resalten.

NOTA: para el pan, puedes usar bolillo, telera, bollos portugueses o baguettes pequeños. Puedes hacer los frijoles refritos y los jalapeños en casa, aunque hay excelentes marcas disponibles en la tienda.

yo llevo mi torta main
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Torta

Keyword: antojo, frijoles, queso, receta
Servings: 2 tortas
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 bolillos, teleras, bollos portugueses o baguettes pequeños
  • 2 cucharadas de frijoles refritos
  • 1/2 aguacate mexicano maduro sin semilla y la pulpa cortada en rebanadas
  • 4 rebanadas de queso fresco, de rancho, Oaxaca o Mozzarella
  • 4 a 6 rebanadas de jamón de pavo o 1/2 pollo cocido deshebrado
  • 1 jitomate rebanado y sin semillas
  • 2 a 4 rebanadas delgadas de cebolla blanca
  • 2 cucharadas generosas de crema mexicana
  • Jalapeños en escabeche hechos en casa o comprados
  • Sal al gusto opcional

Instructions

  • Parte los bolillos a la mitad a lo largo. Si no son recién hechos, tuéstalos ligeramente. En una mitad, unta una cucharada de frijoles refritos y en la otra 1/4 de aguacate machacado con un tenedor. Agrega un par de rebanadas de queso, 2 o 3 rebanadas de pavo y un par de rebanadas de jitomate y de cebolla.
  • Pon una cucharada de crema mexicana y ponle tantos jalapeños como quieras. Espolvorea un poco de sal si lo deseas. Tapa la torta con la otra mitad de pan y luego corta la torta horizontalmente.
  • Cómetela o envuélvela para llevártela de viaje.