Caldo de Camarón

Cuando estaba en la prepa en la Ciudad de México, Tecamacharlie´s era uno de los lugares de moda para reunirnos. El nombre viene de Tecamachalco, la zona donde está situado, y de la cadena de restaurantes a la que pertenece, Anderson´s Carlos & Charlies. Ahí me reunía con mis amigos los viernes en la tarde para comer largo y tendido y darle la bienvenida al fin de semana.

Antes de que la escuela empezara esos viernes, yo ya sólo podía pensar en una cosa: el excelente caldo de camarón de Tecamacharlie´s: un caldo espeso de camarones deshidratados y sazonado con una salsa de chile guajillo.

Se servía como cortesía cuando por fin te daban mesa en ese lugar tan lleno y ruidoso. Los meseros lo traían a la mesa todavía hirviendo, servido en caballitos de tequila y limones partidos listos para exprimirlos en el caldo. Si tenías suerte, te podía tocar un camarón o unos pedazos de papas y zanahorias en el fondo. Los sacabas con el dedo y eran como pequeños tesoros que sabían a mar, muy lejos de la ciudad.

Caldo de Camaron 1

Eso fue hace 20 años y no he vuelto al restaurante desde entonces. No sé qué tan bueno sea estos días, además la nostalgia a veces empaña nuestros recuerdos.

Sin embargo, uno puede encontrar caldo de camarón, con sus variantes, en muchos restaurantes de la Ciudad de México y es aún más popular en las costas del país.

El último que probé, y creo que aún mejor a pesar del poder de la nostalgia, es uno de los Restaurantes Guadiana a los que siempre voy cuando visito la ciudad.

Caldo de Camaron 2

Por más que he buscado, no hay caldo de camarón en D.C., pero sí encuentro los pocos ingredientes necesarios para hacerlo. Lo que carecen en cantidad, lo compensan con personalidad, como el camarón seco, que está en la foto de arriba. Hay que remojarlos de 5 a 10 minutos, ya que han sido salados para concentrar su sabor y para preservarlos, por lo que realmente son muy salados. Luego se enjuagan y se cuecen en agua, lo que crea un caldo que le da el sabor inconfundible al caldo.
Luego están los chiles guajillo, que añaden su tan gustado sabor y picor ligero. Después de quitarles el tallo, las semillas y tostarlos,

Vean el hermoso color que adquieren al tostarlos.

Caldo de Camaron 3

Luego se hierven junto los ingredientes de batalla mexicanos: cebolla, ajo y jitomate. Algunos añaden perejil y otros le ponen hojas de laurel, como yo.

Caldo de Camaron 4
Luego se licúa, se cuela y se vierte a una olla con aceite caliente para sazonar la salsa.

Caldo de Camaron 5

Una vez sazonada, se añade el caldo de camarón con su color ámbar.

Caldo de Camaron 6

Hora de agregar las tradicionales papas y zanahorias picadas.

Me gusta añadir más de lo que dice la receta, para que nadie, yo incluida, tenga que andar pescando esos pedazos deliciosos.

Caldo de Camaron 7

Cuando los camarones se enfríen, quítales la cabeza, la cola y las patas. Muchos chefs les dejan los cascarones, ya que son salados, crujientes y quedan muy bien en el caldo, pero se los puedes quitar si así lo decides para que los camarones queden más suaves. Cocina todo por 10 minutos más para integrar los sabores.

Caldo de Camaron 8

Sirve el caldo muy caliente. Y siempre pon limones partidos para exprimirlos.

Caldo de Camaron 9

El jugo de limón hará que el resto de sabores realmente sobresalgan.

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Caldo de Camarón

Keyword: Mariscos, receta, Sopa
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 500 g de camarón seco mexicano
  • 90 g de chiles guajillo (8 a 10 chiles)
  • 125 g de jitomates maduros
  • 1 diente de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharadas rebana grande de cebolla o 3picada
  • 500 g de papas lavadas peladas y cortadas en cuadros
  • 250 g de zanahorias lavadas peladas y cortadas en cuadros
  • 3 a 4 limones,
  • 2 cucharadas de aceite

Instructions

  • Cubre los camarones con agua fría y déjalos remojar durante 15 minutos. Luego, escúrrelos y ponlos en una olla mediana. Cúbrelos con 10 tazas de agua y deja que hierva a fuego medio-alto. Ya que hierva, baja a fuego medio y cocina durante 10 minutos. Cuélalo, y reserva tanto el caldo como los camarones. Deja que todo se enfríe.
  • Cuando los camarones estén fríos, quítales la cabeza, la cola y las patas. Déjale los caparazones a los camarones si quieres algo crujiente en el caldo.
  • Retira los tallos y las semillas de los chiles y ponlos en un comal caliente. Tuesta los chiles de 10 a 15 segundos, hasta que tengan un color opaco y luego voltéalos del otro lado.
  • Pon los chiles, los jitomates, el ajo, las hojas de laurel y la cebolla en una olla y cúbrelos con agua. Hierve durante 10 minutos a fuego medio y luego licua todo hasta obtener un puré suave.
  • En una olla grande, calienta 2 cucharadas de aceite a fuego medio. Cuela el puré y agrégalo a la olla con el aceite caliente. Hierve de 8 a 10 minutos a fuego medio-alto, para dejar que se espese y se sazone.
  • Añade el caldo, las papas, las zanahorias y los camarones al puré y hierve durante 10 minutos más a fuego medio alto.
  • Sirve la sopa con limones para exprimirlos encima.

Chile Guajillo

El chile guajillo es uno de los chiles secos más usados en México, y ahora ya lo encuentran fácilmente en los Estados Unidos. Es largo y puntiagudo con un hermoso color café. Su piel es lisa y brillante por fuera, pero es más dura y menos maleable que la de otros chiles, como el ancho.

Tiene un sabor agradable y profundo, con picante moderado. Usualmente es del agrado de la mayoría de las personas.

En el Norte de México, se le conoce como chile cascabel porque parece la cola de la víbora de cascabel, y también suena como uno; sin embargo, no hay que confundirlo con el chile cascabel (o bola), que es otra variedad. Se usa de muchas formas, como en salsa de mesa, en guisados, en moles y sopas y para hacer adobos y condimentos.

Hay que quitarle el tallo, las semillas y las venas. Luego, se tuesta en un sartén o comal de 10 a 15 segundos por lado, hasta que se ponga café oscuro y opaco. Hay que tener cuidado de no quemarlo porque se pone amargo. Por último, se muele o se hierve y se licúa con otros ingredientes.

Camarón Seco

Los camarones no solo se usan para el caldo de camarón. También se usan para hacer tortitas que luego se bañan en una salsa de mole. También para preparar tamales, arroz, frijoles y platillos con papa. Hay hasta salsas donde se muelen para espesarlas y sazonarlas.

Vienen en diferentes tamaños, desde los camarones miniatura que miden menos de medio cm hasta los más grandes que miden más de 8 cm. Se cocinan ligeramente, luego se salan y se dejan secar al sol, así se concentra su sabor y quedan salados.

En México los puedes encontrar tanto en mercados como en los supermercados. Aquí en Estados Unidos los he encontrado en tiendas latinoamericanas y asiáticas. También se pueden comprar en línea, solo hay que fijarse que tengan un color claro. No compres los que tengan color rosado o rojo o se vean demasiado gordos. Los de buena calidad deben estar planos y casi sin color, ya que es quiere decir que están deshidratados, que es lo que queremos.

Duran meses en la alacena y se pueden considerar como un condimento. Para usarlos, se remojan en agua de 5 a 10 minutos, se enjuagan, escurren, se les quita la cabeza y las patas y luego se cocinan. Tienen un sabor característico y fuerte.

Polvorones

Nunca había oído hablar de las galletas mexicanas de boda. No hubo en mi boda y nunca las he visto en ninguna boda a la que ido.

La primera vez que oí ese nombre fue cuando nos mudamos a D.C. Desde entonces, me preguntan mucho por ellas. Una vez que empecé con mi blog, recibí varios emails muy lindos, pidiéndome la receta.

Me tomó tiempo darme cuenta que son ni más ni menos mis amados polvorones, una de las galletas más populares en México donde se comen a diario y se encuentran en cualquier panadería y tienda.

Polvorones 1

Creo que se llaman polvorones porque se deshacen en cuando los pruebas, parece que se derriten y desaparecen en la boca. Vienen en muchos sabores: nuez que son los que más me gustan, cacahuate, vainilla, canela y hasta chocolate, entre otros.

Polvorones 2

Es una galleta muy ligera y la nuez le añade sabor y la hace todavía más crujiente.

Muele las nueces en una procesadora o licuadora, o pícalas y luego mézclalas con azúcar glass.

Polvorones 3

Este tipo de azúcar las hace ligeras y dulces sin empalagar y las puedes mezclar con las manos, aparte de ser divertido y rápido, es práctico.

En un recipiente grande, agrega la sal y la harina. Corta la mantequilla en pedazos pequeños y agrega la manteca vegetal en cucharaditas.

Polvorones 4

Mezcla la mantequilla, la manteca vegetal y la harina con los dedos.

Polvorones 5
Es hasta terapéutico.

Pronto tendrás una masa hojaldrada.

Polvorones 6

Añade el azúcar y las nueces molidas y mézclalas.

Polvorones 7

Agrega un huevo y revuelve para unir la masa.

Polvorones 8

Amasa hasta que puedas formar una bola con la masa, no la amases de más. Para en cuanto puedas hacer la bola, así no la tienes que refrigerar si paraste a tiempo.

Sabrás que te pasaste si la masa se pone muy grasosa debido al calor de tus manos si la manipulas demasiado tiempo.

Polvorones 9

Haz bolas con la masa de 3 a 4 cm de diámetro. Si amasaste de más la masa, tus manos estarán muy grasosas y será difícil hacerlas. Si eso pasa, refrigera la masa tapada durante 15 minutos y con eso queda bien.

Polvorones 10

Pon las bolas en una charola engrasada y presiónalas ligeramente con los dedos, es muy fácil y los niños te pueden ayudar.

Polvorones 11

Hornea las galletas durante unos 15 minutos.

Polvorones 12

Saldrán doradas y deliciosas.

¿Ves la galleta que se ve un poco quemada? Amasé de más la masa con esa galleta para que puedas ver cómo queda. Por eso es bueno parar a tiempo.

Polvorones 13

Sácalas del horno y espolvoréalas con bastante más azúcar glass porque la masa no es muy dulce.

Polvorones 14

En México las encuentras como las galletas españolas originales, que son más planas, grandes y anchas. También las puedes encontrar en tiendas pequeñas y artesanales en forma de bola, más chicas y envueltas en papel de china de colores, como si fueran dulces o pequeños regalos.

Los polvorones son engañosos, se ven duros por fuera. Pero en cuanto los muerdas entenderás por qué se llaman galletas de boda en los Estados Unidos.
Así de especiales son.

Polvorones main
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Polvorones

Keyword: Postre, receta
Servings: 30 polvorones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 2 tazas de harina de trigo
  • 1/8 de cucharadita de sal
  • 1/2 taza de mantequilla sin sal en trozos
  • 1/2 taza de Manteca vegetal o el doble de mantequilla
  • 1/2 taza de nueces molidas o picadas
  • 3/4 de taza de azúcar glass más la necesaria para espolvorear
  • 1 huevo

Instructions

  • Precalienta el horno a 175 C. Engrasa una charola grande para hornear.
  • En una procesadora, mezcla las nueces, el azúcar glass, la harina y la sal, incorporando todo muy bien.
  • Añade la mantequilla o manteca y pulsa o licúa un poco más. Agrega el huevo y pulsa nuevamente, sólo hasta integrar todo. Haz bolitas de 2.5 a casi 4 cm de tamaño con tus manos.
  • Pon las bolitas en la charola para hornear, con una distancia de unos 2.5 cm entre ellas y presiónalas ligeramente con tu dedo. Hornea unos 15 minutos, hasta que estén doraditas. Puede ser que tengas que hornearlas por partes.
  • Cubre las galletas generosamente con el azúcar glass.

Sopa de Habas

Cuando pienso en mi mamá, pienso en su sopa de habas, así de fuerte ha sido el impacto que la sopa tuvo sobre mí. No todos son fans de ellas, en parte porque no son muy conocidas.

Como tienen varias presentaciones, confunden a muchos: frescas en la vaina, frescas sin vaina, secas con cáscara, secas y peladas. También se cocinan de diferentes formas y por último, las habas tienen un sabor fuerte que puede ser abrumador y que no a todos les gusta.

Ahora, si saben el tipo de haba que necesitan para un platillo, la receta correcta y que su sabor abrumador se puede contener, la confusión desaparece y se convierten en lo que son realmente: sustanciosas, ricas, saludables e intensas.

habas

Las habas se pueden encontrar todo el año y que duran casi infinitamente en la alacena. Las frescas se encuentran durante la primavera y el verano.

Pueden encontrarlas con cáscara, como las de la foto de arriba. Se ven lindas, pero hay que remojarlas, cocinarlas y pelarlas. Como dice mi mamá: “Ay no Pati, eso de pelar una por una es una monserga”. No está mal si quieres una terapia relajante que te lleve horas. Si no, busca las habas secas y peladas, como las de la foto abajo. No se ven tan lindas, pero tienen más personalidad.

habas

Para cocinarlas: remoja las habas en agua fría desde 2 hasta 12 horas. Si se te olvida remojarlas, no pasa nada, sólo se tardarán más en cocerse.

habas

Luego, escúrrelas y ponlas en una olla con caldo de pollo. Hierve las habas con la olla parcialmente tapada, de 50 a 55 minutos. Estarán suaves, cocidas y casi deshaciéndose, justo lo que queremos.

¿Ven el caldo? Es espeso y color paja. Ya se ve reconfortante.

habas

Mi mamá prepara una sopa de habas más bien rústica, por lo que pica los jitomates, la cebolla y el ajo, los cocina con un poco de aceite durante 5 minutos y los añade a las habas cocidas con su caldo.

Yo prefiero una versión más suave, ya que así:
a) Se les olvida a mis hijos que son habas.
b) Se ve más elegante cuando la sirvo a mis invitados.
c) Con este frío, se me antoja más así.
d) Me gustan las cosas cremosas, por lo que me doy vuelo.

Licúo las habas con el caldo cuando ya están listas.

Licúo las habas

Después, licúo los jitomates, la cebolla y el ajo.

los jitomates, la cebolla y el ajo

Cocino el puré a fuego medio-alto de 5 a 6 minutos, hasta que espese más y agarre un color más oscuro y así los ingredientes también se habrán sazonado y ya no tendrán un sabor crudo.

puré

Vierte las habas y el caldo de pollo encima del puré sazonado. Añade sal, pimienta, una pizca de comino y cocina todo durante unos 10 minutos más.

Mientras, rebana unos bolillos, teleras o baguettes.

pan

Úntales un poco de aceite de oliva por ambos lados si quieres y tuéstalos.

pan

Cuando la sopa se haya sazonado y espesado, ya la puedes servir.

sopa de habas

Pon una rebana de pan tostado encima.

sopa de habas con pan

También le puedes poner tiritas doradas de chile pasilla para darle un toque crujiente y lleno de sabor.

sopa de habas con pan y pasilla

Y listo.

sopa de habas

Comienza por mojar la rebanada de pan tostado en la sopa.

sopa de habas

Si este blog tuviera sonido, habrías oído cómo parto el pan en medio de esa sopa deliciosa de haba.

sopa de habas

Es espectacular. ¿Qué esperas?

sopa de habas
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Sopa de Habas con Pan Tostado y Chile Pasilla

Fava Bean Soup with Crunch Toasts and Pasilla Crisps
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 500 g de habas peladas y secas
  • 12 tazas de caldo de pollo
  • 500 g de jitomates maduros cortados en cuatro
  • 1/2 taza de cebolla blanca picada
  • 2 dientes de ajo pelados
  • 3 cucharadas de Aceite vegetal
  • 1 cucharadita de Sal
  • 1/4 de cucharadita de Pimienta negra recién molida
  • Pizca de comino
  • 2 chiles pasilla sin tallo ni semillas, cortados en tiritas que se fríen rápidamente
  • 6 rebanadas diagonales de bolillo telera o baguette, untadas con aceite de oliva y tostadas
  • Aceite de oliva para untar en el pan

Instructions

  • En un recipiente, cubre las habas con agua fría y remójalas desde 2 hasta 12 horas y escúrrelas. En una olla grande, calienta las habas y el caldo de pollo a fuego medio. Deja que hiervan y con la olla medio tapada, cocina las habas de 50 a 55 minutos, hasta que estén cocidas y suaves. Retira del fuego y deja que se enfríen un poco. Licúa la mezcla por partes y ponla en un recipiente grande.
  • Mientras licúa los jitomates, la cebolla y el ajo hasta obtener un puré suave. En una olla grande, calienta 3 cucharadas de aceite a fuego medio-alto. Una vez caliente, sin que llegue a humear, añade el puré de tomate. Cocina de 5 a 6 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que espese y tenga un color más oscuro. Vierte el puré de habas. Salpimienta y cocina de 8 a 10 minutos más, hasta que se hayan integrado todos los sabores.
  • Sirve la sopa en tazones individuales. Pon encima de cada tazón una rebanada de pan tostado con aceite de oliva y espolvorea tiritas doradas de chile encima del pan.
  • Nota: para hacer las tiritas de chile, fríelas rápidamente en un sartén con 1/2 cm de aceite a fuego medio. Una vez que el aceite esté caliente, sin que llegue a humear, fríe rápidamente las tiritas, unos 2 segundos literalmente. Retira del aceite y ponlas en un plato cubierto con servilletas de papel.

¿Tienes una calabaza? Hazla en tacha

Las calabazas y el otoño van de la mano. En Estados Unidos las veo en Halloween y en Thanksgiving, pero la mejor forma de comerlas es en Calabaza en Talla, cocida en jarabe de piloncillo.

Como tenía antojo, usé dos cosas: la calabaza que guardé de Halloween y mi nuevo horno francés, que ya necesitaba hornear algo dulce y mexicano para su estreno.

Calabaza en Tacha 1

El método original, del s. XVII, era cocinar la calabaza completa en un Tompiate (una canasta de hojas de palma tejidas) durante horas, hervirla en agua con cal para que no se le cayera la cáscara, y luego hervirla durante horas en el jarabe y ponerla al sol muchas horas más.

Era demasiado laborioso y caótico. Hay que tomar en cuenta que no existía la refrigeración, pero los tiempos han cambiado, ya no se necesita ni el tompiate ni el agua con cal. Puedes hacer la tacha en menos tiempo y de forma más sencilla.

Primero, pon el piloncillo o el azúcar moreno o mascabado en una olla grande y gruesa.

Calabaza en Tacha 2

Vierte agua encima del piloncillo. Si encuentras piloncillo o panela, le darás ese sabor rústico y de pueblo chico tan rico. El azúcar moreno o mascabado funciona muy bien también.

Calabaza en Tacha 3

Añade la canela. No todas las tachas llevan canela, pero a mí me gusta ponerle, le dará un sabor aromático y mexicano que te encantará.

Calabaza en Tacha 4

También le pongo la ralladura de una naranja, que balancea lo dulce de la tacha.

Calabaza en Tacha 5

Y el jugo también.

Calabaza en Tacha 6

No todas las tachas llevan estos ingredientes, pero la mía sí.

Deja que el piloncillo o azúcar morena o mascabada se disuelva en el agua antes de añadir la calabaza.

Calabaza en Tacha 7

Para prepararla, enjuágala y córtala en pedazos grandes.

Calabaza en Tacha 8

Córtala nuevamente en pedazos de 8×8 cm.

Tú decides si le dejas las semillas y las fibras. Algunos se las quitan, pero yo se las dejo. Transforman el platillo, además de que las semillas endulzadas son deliciosas, en serio.

Si se las quitas, guarda las semillas para enjuagarlas, secarlas y tostarlas para hacer pepitas.

Calabaza en Tacha 9

¿Ves?

Calabaza en Tacha 10

Haz algunos cortes en la cáscara de la calabaza con un cuchillo, sin cortarla totalmente. Esto ayudará a que la pulpa absorba todo el jarabe.

Calabaza en Tacha 11

Pon una capa de pedazos de calabaza en el jarabe de piloncillo.

Primero con la cáscara hacia abajo.

Calabaza en Tacha 12

Luego otra capa con la pulpa hacia arriba. No pasa nada si parece que no todos los pedazos están cubiertos de jarabe.

Calabaza en Tacha 13

Una vez que tapes la olla y cocines la calabaza a fuego medio, se cubrirá por completo de jarabe. Ahora solo tienes que esperar a que se cueza. Así se ve una hora después.

Calabaza en Tacha 14

¿Ves? Toda se remojó en el jarabe.

Calabaza en Tacha 15

Así se ve media hora después.

Calabaza en Tacha 16

Déjala hervir media hora más sin tapar y luego apaga el fuego. La calabaza se verá muy mojada, pero conforme se enfríe, la calabaza absorberá todo el jarabe y lo que quede se espesará mucho.

Puedes comerte la tacha tibia o déjala enfriar, refrigérala y sírvela fría. Se mantendrá en el refrigerador, tapada, durante meses.

Calabaza en Tacha 17

Mi forma favorita de comerla es con crema mexicana o fresca. El contraste entre la calabaza suave y dulce y la crema fría y ácida es delicioso.

La tacha es una comida tradicional del Día de Muertos y de Navidad. Hace siglos, los hacendados la regalaban a sus amigos para Navidad. Aunque ha cambiado la forma de hacerla, sigue siendo un regalo atemporal.

Calabaza en Tacha main
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Calabaza en Tacha

Keyword: Postre, receta
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 calabaza mediana (4 a 5 kg)
  • 2 tazas de agua
  • 1.5 kg (6 tazas) de piloncillo picado o rallado o azúcar morena o mascabada
  • 2 ramitas de canela
  • La cáscara de 1 naranja
  • El jugo de esa naranja (1/3 taza)

Instructions

  • Pon el piloncillo o el azúcar moreno o mascabado en una olla grande y gruesa. Vierte el agua encima. Agrega la canela, la cáscara y el jugo de naranja. Calienta a fuego medio hasta que suelte el hervor, revolviendo ocasionalmente hasta que se disuelva el piloncillo y se haga un jarabe muy ligero. De 10 a 15 minutos.
  • Mientras, lava y enjuaga la calabaza. Córtala en pedazos grandes, de 8x8 cm. Yo le dejo las fibras y las semillas. Con un cuchillo, haz cortes en la cáscara para que la pulpa absorba el jarabe.
  • Una vez que se derrita el piloncillo, retira la olla del fuego para poner la calabaza. Acomoda los pedazos de calabaza, con una primera capa con la cáscara hacia abajo y encima otra capa con la cáscara hacia arriba.
  • Tapa la olla y calienta a fuego medio-bajo durante 1 hora y media. Destapa y cocina durante media hora, hasta que la calabaza tenga color café oscuro y haya absorbido el jarabe. Apaga el fuego y deja que se enfríe y acabe de absorber el resto del jarabe, lo que quede se espesará. La puedes servir tibia y dejar que se enfríe y refrigerarla. Se mantendrá en el refrigerador, tapada, durante meses.

Hablando de sopa y libros

Quiero escribir un libro de recetas gracias en parte a una sopa como esta, que me hace sentir calientita por dentro en cuanto la pruebo. Es una sopa terrenal y sencilla que me centra.

Me habla de tradiciones centenarias que se pasan a través de generaciones de recetas. Es un placer pensar en ella, escribir y hablar sobre y prepararla y saborearla.

Así que les comparto excelentes noticias: voy a trabajar con el increíble Rux Martin, editor en Houghton Mifflin Harcourt para hacer este libro realidad. En él, voy a escribir y contarles cómo hacer todas las comidas que me llenan de felicidad, así como las historias de cada una de ellas.

Sopa-Tarasca-1

Les comparto la Sopa Tarasca para este otoño, que se preparara con una base de jitomates, cebolla y un poco de ajo.

Sopa Tarasca 2

También tiene chile ancho, parecido a una ciruela pasa y con un sabor exuberante. Después de que esos ingredientes se cocinan, licúan y sazonan, se mezclan con un puré de frijoles.

Sopa Tarasca 3

Y caldo de pollo.

Sopa Tarasca 4

Además, le pones el queso fresco que quieras a la sopa.

Sopa Tarasca 5

Tiritas fritas de tortilla.

Sopa Tarasca 6

Aguacate mexicano maduro.

Sopa Tarasca 7

Y crema mexicana con sus notas ácidas y saldadas y tiritas de chile.

Sopa Tarasca 8

La sopa lleva el nombre de los Purépechas – o Tarascos- quienes viven en las regiones montañosas del Estado de Michoacán. La he comido varias veces en la capital colonial del Estado, Morelia, y ahora la preparo frecuentemente en D.C. Con suerte encontrará un lugar en tu mesa también.

Disfrútala.

Nota: si alguno de ustedes tiene antojo de algo mexicano, escríbanme y trataré de incluirlo en el libro.

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Sopa Tarasca

Keyword: chile, frijoles, queso, receta, Sopa, tortilla, verduras
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • Para la sopa:
  • 6 tazas de puré de frijol
  • 500 g de jitomates maduros
  • 1 diente de ajo
  • 1 chile anchos secos sin tallo ni semillas
  • 1/2 taza de cebolla blanca picada
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 3 tazas de caldo de pollo de verduras o agua
  • 1 cucharadita de sal, o más al gusto
  • Para las guarniciones:
  • 4 tortillas de maíz cortadas a la mitad y luego en tiritas fritas o tostadas
  • 1/2 taza de queso Cotija fresco o ranchero desmoronado
  • 1/2 taza de crema fresca mexicana espesa o fresca
  • 1 chile ancho sin tallo ni semillas cortado en tiritas y frito rápidamente, opcional
  • 1 aguacate mexicano partido a la mitad pelado, sin semilla y la pulpa picada

Instructions

  • En una olla, pon los jitomates, el ajo y el chile ancho sin tallo ni semillas. Cúbrelos con agua y hierve a fuego medio-alto de 10 a 12 minutos o hasta que los jitomates estén cocidos. Una vez que se enfríen un poco, ponlos en una licuadora o procesadora con 1 taza del agua donde se cocieron, la cebolla y una cucharadita de sal. Procesa hasta obtener un puré suave.
  • En una olla grande, calienta el aceite a fuego medio-alto. Añade el puré jitomate y cocina de 5 a 8 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que se espese y tenga un color más oscuro. Reduce el fuego a medio y agrega el puré de frijol y el caldo o agua, hierve de 10 a 15 minutos hasta que la sopa se haya sazonado y tenga una consistencia cremosa. Rectifica la sazón. Apaga el fuego ya que se espesa rápidamente.
  • Una vez que se enfríe, la sopa sola se puede guardar en un recipiente tapado y refrigerar hasta por 4 días. Ya que se espesa mientras se enfría, puede ser que necesite agua o caldo para diluirla cuando la calientes otra vez.
  • Sirve la sopa en tazones y ponle encima una cucharada de crema y una de queso, un puñado de tiritas de tortilla, unas cuantas tiritas de chile y aguacate picado. También puedes poner las guarniciones en platos pequeños en la mesa para que cada uno le ponga a la sopa lo que quiera.

Carne enchilada

Esta es la mejor falda de res que he probado.

Los pedazos de carne adquieren una costra deliciosa mientras se cocinan, pero se deshacen en la boca. La salsa es espesa, un poco ácida, picosa y sustanciosa; realza el sabor de la carne. Es un platillo difícil de olvidar, ya que tiene mucha personalidad. Es mi arma secreta cuando mis invitados que quieren probar sabores exóticos y auténticos de México.

La probé por primera vez en Santa Fé de la Laguna, Michoacán. La carne enchilada es muy popular en esa región. Una chef Purépecha joven y muy conocedora, Berenice Flores, me enseñó a prepararla en su casa. Cuando mi familia se sentó a probarla, le pedíamos más y más tortillas para limpiar la salsa de los platos.

Carne Enchilada 1

En Michoacán suele prepararse con puerco, pero cuando llegué a Washington, D.C., tenía muchas ganas de probarla con carne de res. Y de añadirle cebolla sazonada a la salsa.

Cuando Cecilia Ramos, Directora Ejecutiva del BID (Banco Inter-Americano de Desarrollo) para México y la República Dominicana, me invitó a preparar un menú mexicano auténtico para la junta mensual de la Mesa Directiva, la carne enchilada fue lo primero que me vino a la mente.

Carne Enchilada 2

La base de la salsa tiene a dos ingredientes clave de la cocina mexicana que ahora se encuentran fácilmente en los Estados Unidos.

Primero, los chiles pasilla o negros, que son chiles chilaca secos. Son los más sembrados y usados en Michoacán. Su sabor es un poco amargo y ligeramente picantes.

Si no encuentras pasillas, puedes usar chiles Nuevo México.

Carne Enchilada 3

Segundo, los tomates verdes, con sabor acidito. La combinación de los pasilla y los tomates verdes es tan buena, que no es fácil describirla.

Carne Enchilada 4

Fue toda una experiencia, divertida y única, no solo planear el menú, sino también cocinar en IADB guiados por el chef experto Craig Psulgi.

Aparte de las instalaciones increíbles, Es el sueño de cualquier chef trabajar con él. Su equipo está formado por expertos internacionales, que trabajan muy duro y que tienen la mejor disposición.

Carne Enchilada 5

Están acostumbrados a preparar todo tipo de comidas latinoamericanas, enfocándose en diferentes países para satisfacer los paladares internacionales del staff del BID. Por lo anterior, es todo un reto preparar un menú mexicano auténtico en el BID. Lo que yo realmente quería, es hacer que mis compatriotas se sintieran como en casa.

Carne Enchilada 6

Aunque ya tenía planeado el menú completo, no pensé en el aperitivo previo a la comida. Tenían ahí unos camarones hermosos, por lo que decidimos sellarlos, ponerlos encima de pan brioche tostado, bañarlos en una crema de aguacate mexicano muy sencilla y encima una salsa roja.

Carne Enchilada 7

Para la ensalada, teníamos berros y espinacas con aderezo de Jamaica.

Carne Enchilada 8

Se podía elegir entre carne enchilada y pescado estilo Acapulco. Los dos platillos acompañados de arroz a la mexicana y chayote en escabeche.

Carne Enchilada 9

Siempre hay algún tipo de drama en la cocina. Casi se nos cae al suelo toda la charola con la carne enchilada.

Enchilada Carne 10

Chef Psulgi la agarró justo a tiempo. Con la adrenalina al tope, comenzamos a emplatar.

Carne Enchilada 11

Aquí pusimos el toque final.

Carne Enchilada 12

Quiero mencionar que los meseros fueron muy pacientes y serviciales.

Carne Enchilada 13

Justo antes de que empezara la comida, me invitaron a pasar al frente y explicar cada uno de los platillos.

Carne Enchilada 14

Me da gusto decir que a todos les encantó el brisket. Aun los que pidieron pescado, porque les insistí que probaran la carne.

Carne Enchilada 15

De postre ofrecimos pastel de tres leches marmoleado. Fue un final dulce y suave, después del festín de sabores de los platillos anteriores.

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Carne Enchilada

Keyword: carne, chile, receta
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1.5 kg de falda de res enjuagada y cortada en pedazos de 5 cm (deja un poco de grasa)
  • 5 dientes de ajo pelados
  • 5 pimientas negras enteras
  • 2 cucharaditas de sal divididas o más al gusto
  • 500 g de tomates verdes sin cáscara lavados y enjuagados
  • 90 g de chiles pasilla o negros sin tallos ni semillas, puedes usar chiles Nuevo México
  • 3 cucharadas de aceite vegetal
  • 1/2 taza dede cebolla blanca picada
  • 1 taza de agua hirviendo
  • 2 tazas del agua de cocción de la carne
  • 2 a 3 cucharadas de piloncillo rallado o azúcar morena o mascabada
  • Cebolla blanca y cilantro picados opcionales

Instructions

  • En una olla grande, pon los pedazos de carne con 5 dientes de ajo, las pimientas negras y la sal. Cubre todo con agua, tapa parcialmente la olla y hierve a fuego medio durante 3 horas, o hasta que la carne esté muy suave. Escurre y reserva 2 tazas de caldo.
  • Mientras, asa o tatema los tomates verdes en una charola para hornear en el horno, o directamente en el comal, sartén o parrilla a fuego medio, durante unos 10 minutos, volteándolos 2 ó 3 veces. Los tomates verdes estarán listos cuando la piel esté quemada por fuera, y estén cocidos, suaves y jugosos por dentro.
  • Tuesta los chiles en un comal o sartén precalentado a fuego medio, de 5 a 10 segundos por lado. Los chiles soltarán su aroma y se pondrán maleables. La piel interna se pondrá opaca. No dejes que se quemen.
  • Pon los chiles tostados y los tomates verdes asados en un tazón y cúbrelos con 1 taza de agua hirviendo y 2 tazas del caldo de la carne (si no completas 2 tazas de caldo, añade suficiente agua). Remoja la mezcla por al menos media hora hasta 4 horas. Vierta la mezcla en la licuadora o procesadora y licúa hasta obtener un puré suave. Reserva.
  • Añade 3 cucharadas de aceite a la misma olla donde cocinaste la carne, y calienta a fuego alto hasta que esté caliente, sin que salga humo. Agrega los pedazos de carne y dóralos durante 2 o 3 minutos. Reduce el fuego a medio, añade la cebolla picada y revuelve mientras sigues dorando la carne durante 2 o 3 minutos más.
  • Agrega el puré de chile, 1 cucharadita de sal y el azúcar morena o mascabada o el piloncillo. Revuelve y hierve a fuego medio durante unos 10 minutos. La carne debe estar tierna, pero sin deshacerse. La salsa debe estar los suficientemente espesa como para cubrir la parte de atrás de una cuchara de madera, pero no pastosa. Rectifica la sazón. Para servir, puedes poner encima cebolla y cilantro picados.
  • Si sobra carne, la puedes dejar enfriar y luego guardar en un recipiente con tapa y refrigerarla. La puedes recalentar en una olla tapada a fuego bajo.

Helado de Elote

El sabor del elote fresco me recuerda al helado de elote que comía en la heladería Chiandoni en la Ciudad de México, cuando era niña.

A finales del verano, compré una canasta entera de elotes para preparar un último helado, justo cuando empezaban a vender decoraciones de Halloween, demasiado pronto.

Así que llamé a Chiandoni para ver si me compartían la receta y platicar de esos sabores extravagantes que tanto extraño.

Helado de Elote 1

No solo en Chiandoni existe tanta variedad de sabores. En México hay muchas heladerías y pastelerías con una inmensa variedad también.

Helado de Elote 2

Como la cadena de helados de Valle de Bravo, llamada la Flor de Valle. Aparte de sabores como el zapote, mamey, cajeta, mantecado, nata y chongos zamoranos, tienen helado de arroz con leche, o La Michoacana, una cadena más grande famosa por su creatividad.

Helado de Elote 3

El helado que más recuerdo es el de Chiandoni, que no tiene comparación. Fue abierta en 1939 Pietro Chiandoni, un joven migrante italiano de Udine, quien combinó la forma artesanal de preparar helados de Italia con los pintorescos ingredientes mexicanos.

Carmen Montaño, quien dirige la segunda heladería de Chiandoni en la Ciudad de México y que ha trabajado ahí durante 40 años, me dijo que el helado de elote es el más popular de los 30 sabores disponibles. No tiene nada más que elote, leche entera, crema y azúcar, pero siempre han sido muy cuidadosos con la calidad de los ingredientes y del proceso.

¿Ves? Con solo ver el elote, te dan ganas de darle una mordida.

Helado de Elote 4

Mientras probaba la receta de Chiandoni, Fany Gerson, una chef pastelera que nació y creció en la Ciudad de México, sacó un libro hermosísimo de postres mexicanos My Sweet Mexico, y me dijo que ahí tenía una receta para el helado de elote.

Como dice ella, “La diversidad culinaria del elote se manifiesta en la increíble variedad de preparaciones. Usualmente se asocia con comida salda, pero también funciona para postres, y el helado de elote es uno de los mejores.”

Helado de Elote 5

Fany, igual que Chiandoni, agrega leche, crema,

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azúcar,

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y elote,

Helado de Elote 8

y yemas de huevo, casi como una natilla que realza la cremosidad del elote.

Helado de Elote 9

Es un paso extra, pero vale la pena.

Solo tienes que cuidar que las yemas no se corten, agregándoles un poco de leche caliente mientras las bates, para temperarlas.

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Antes de incorporar el resto de la mezcla de leche y dejar que hierva.

Helado de Elote 11

Fany también le agrega vainilla, haciendo más completo el sabor.

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No licúa todos los granos para darle al helado textura y un toque crujiente.

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El helado tiene una textura rica. Me recuerda al helado de masa de galleta que venden aquí, pero diferente. Imagínate algo como masa de pan de elote, y luego ponérsela al helado. Así sabe.

Helado de Elote 14

Fany abrió una tienda de paletas en Nueva York, llamada La Newyorkina. Esperemos que pronto ofrezca helados y abra una sucursal en D.C. también.

Mientras, compra elotes frescos para hacer este helado en casa. El cambio de verano a otoño será mucho más dulce.

Nota: para el helado de la foto, adapté la receta de Fany, usé menos yemas, no colé la mezcla y no herví las mazorcas, a mis hijos les encanta hacer esculturas con ellas.

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Helado de Elote

Receta adaptada de Fany Gerson
Keyword: elote, Postre, receta
Servings: 4 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 3 mazorcas de maíz frescas
  • 2 1/2 tazas de leche
  • 1 1/2 tazas de crema espesa
  • 3/4 de taza de azúcar
  • 6 yemas de huevo
  • Pizca de sal
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla

Instructions

  • Con un cuchillo afilado, corta los granos de elote de la mazorca sosteniéndola con una mano envuelta en una toalla de cocina. Pon los granos de elote en una olla con la leche, la crema, 1/2 cucharada de azúcar y calienta a fuego medio hasta que empiecen a hervir. Apaga el fuego y deja que los ingredientes se remojen durante una hora, con la olla tapada.
  • Separa una taza de granos de elote y aparta. Muele el resto de la mezcla en la olla con una licuadora de inmersión. Calienta la mezcla nuevamente y deja que suelte el hervor. Mientras, bate las yemas con 1/4 de taza de azúcar restante. Cuando la mezcla empiece a hervir, agrega batiendo la mitad a las yemas para temperarlas. Regresa todo a la olla y cocina a fuego bajo hasta que la mezcla cubra la parte de atrás de una cuchara. Añade la vainilla. Regresa la taza de granos de elote que reservaste a la mezcla y vierte todo en un recipiente. Deja que se enfríe y tapa con una capa de plástico que haga contacto con la mezcla. Congela y procesa de acuerdo con las instrucciones de tu máquina de helados.

Tamarindo

El tamarindo, también llamado dátil indio, es la vaina de un árbol tropical que probablemente es originario de Asia y el Norte de África. Llegó a México en el s. XVI en los galeones que venían de Asia, administrados por los españoles y que llegaban a las hermosas playas de Acapulco ahora mucho más turísticas.

El tamarindo tiene un sabor ácido y al mismo tiempo dulce. Su sabor es complejo y rústico también. Se ha arraigado en México, donde sus grandes árboles son muy apreciados por su sombra y las vainas por los usos que tienen en la comida. Se usa para dulces, botanas, bebidas, postres, moles y salsas de todos tipos.