Pay de Limón

El pay en Estados Unidos es comida reconfortante, en México, sabe a otra cosa.

Es un pedazo del sueño americano, de la vida ideal en los Estados Unidos igual que las malteadas, una película de Hollywood y un par de jeans Levi´s.

En la década de los 80´s, cuando tenía la misma edad que Sami ahorita, mis amigos y yo íbamos por una rebanada de pay luego de ver la más reciente película de Hollywood, que no era tan seguido. En aquel entonces, tenías que esperarte desde unos meses hasta un año para que llegaran las películas de moda en los Estados Unidos.

Pay de limón ya frío junto a un merengue en su punto, listo para ponerlo encima del pay
Pay de limón ya frío junto a un merengue en su punto, listo para ponerlo encima del pay

Cualquiera que hubiera ido a los Estados Unidos y hubiera visto Indiana Jones, James Bond, Star Wars, E.T. o Superman recién estrenadas era la envidia del salón. Una vez que la película llegaba a México, había que formarnos para tratar de comprar los boletos. Faltaban décadas enteras para Moviefone y los boletos por Internet estaban a años luz.

Había un cine hasta arriba de la Torre Comermex, un edificio alto y moderno en la esquina de Periférico y Av. Reforma. Si te habías formado a tiempo, con suerte entrabas y subías en elevador al cine para ver la película de la que todos hablaban desde hace meses.

Era todo un suceso.

Pay de limón con merengue
Pay de limón con merengue

Hasta abajo de la Torre Comermex, junto al estacionamiento había una cafetería muy popular llamada Shirley´s. Aunque no sabemos con exactitud, mi mamá y yo creemos que fue nombrada así por Shirley Temple. Tenía grandes ventanales, asientos de plástico, meseras vestidas como en las películas y bueno, hasta meseros con corbata de moño.

Independientemente de que pudiéramos ver la película, siempre acabábamos en Shirley´s para comer una rebanada de pay.

Si podíamos hacer ambas cosas, la tarde era todo un éxito.

Si tenías más de cinco pesos, te podías tomar una malteada también.

Eso era lo máximo.

Pay de limón con merengue horneado, saliendo del horno
Pay de limón con merengue horneado, saliendo del horno

Entrábamos a Shirley´s con jeans, nuestro mejor suéter y los zapatos de fin de semana (yo hasta me ponía un listón en la cola de caballo), y esperábamos a que nos dieran mesa. Ya sentados, revisaba con detenimiento el menú de postres. Me encantaba ver todas las opciones de pays, aunque eran como tres en realidad.

Todos se servían fríos. Había pay de chocolate, pay de plátano con crema batida y pay de limón. Después de pedir la rebanada, podías ver cómo la mesera sacaba el pay del refrigerador. Las rebanadas eran inmensas.

Me encanta cómo se ve el merengue horneado, así que tomé otra foto
Me encanta cómo se ve el merengue horneado, así que tomé otra foto

El más impresionante era el pay de limón, ya que tenía un merengue que se veía altísimo, como o al menos así lo recuerdo. También era impresionante como no se deshacía mientras te lo comías.

Estaba de moda la comida popular, y lo sigue estando hoy. Los mexicanos siguen buscando entretenimiento, moda y comida de los Estados Unidos.

La primera rebanada
La primera rebanada

El Shirley´s ya cerró, igual que el cine de la Torre Comermex. Vendieron el edifico y los nuevos dueños lo remodelaron, ahora es un banco. Ya no hay pays ahí.

Esta receta sabe al pay de limón de una época que ya no volverá.

Me recuerda al clásico pay Key Limes, pero éste usa limones mexicanos y aprovecha el limón completo, desde la ralladura hasta el jugo. La acidez de los limones se compensa con la crema condensada dulce y cremosa. El relleno es más cremoso y menos gelatinoso que el que recuerdo, pero me gusta más así.

No nos olvidemos del merengue encima, aunque ya no se ve tan alto, ni es necesario que lo sea.

Me comí la primera rebanada
Me comí la primera rebanada

Me emociono tanto ahora cuando se los hago a mis hijos, que cuando lo comía en Shirley´s hace años. No podías ni imaginarte entonces que llegaras a a descargar películas en el iPad.

pay de limon
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Pay de Limón

Mexican Lime Pie
Servings: 10 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • Para preparar la costra:
  • 3/4 de taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente, extra para engrasar el molde, 1 1/2 barras
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Pizca de sal
  • 2 yemas de huevo
  • 2 3/4 tazas de harina extra para espolvorear en el molde
  • 1/2 de taza de leche de vaca entera
  • Para el relleno:
  • 5 huevos grandes
  • 1 taza de leche condensada
  • La ralladura de dos limones
  • 2/3 de taza de jugo de limón fresco
  • 3 tazas de crema espesa
  • Para el merengue:
  • 3 claras de huevo
  • 1 taza de Azúcar glass

Instructions

  • Engrasa y enharina un molde para pay de 23 cm.
  • Para hacer la costra: en una batidora con el aditamento de pala, bate la mantequilla de 2 a 3 minutos a velocidad media hasta que se suavice. Añade el azúcar, la sal, las yemas y sigue batiendo hasta mezclar todo. Reduce la velocidad a baja, añade 1/2 taza de harina a la vez. Añade la leche y bate hasta que la masa está mezclada y unida, luego haz una bola con ella. Envuélvela en plástico y refrigera durante media hora o hasta que esté firme.
  • Precalienta el horno a 175 C.
  • Enharina la superficie y el rodillo. Extiende la masa en un círculo grande de 1/2 cm de espesor, que quepa en el molde para pay. Pon la masa encima del molde y presiona para acomodarla adentro y en las orillas del molde. Puedes cortar lo que sobre con un cuchillo. Pica el fondo de la mesa unas 10 veces con un tenedor. Cubre con papel aluminio y ponle encima ya sea pesas para pay o una taza de frijoles secos. Ponlo en una charola para hornear y hornea durante 20 minutos. Retira del horno, quita los frijoles y el papel aluminio y hornea nuevamente de 8 a 10 minutos más, o hasta que se dore ligeramente. Retira del horno y deja enfriar.
  • Para preparar el relleno: en una batidora con el aditamento de globo, bate los huevos a velocidad media durante un par de minutos, o hasta que se espumen. Agrega la leche condensada y bate por dos minutos más. Añade la crema espesa, la ralladura y el jugo de limón y bate durante un par de minutos más, hasta que se integre y se espese.
  • Vierte la mezcla de limón encima de la costra hasta la orilla, sin que se derrame. Pon en una charola para hornear y hornea Durante 50 minutos. Retira del horno.
  • Para hacer el merengue: en una batidora con el aditamento de globo, bate las claras a velocidad media hasta que se formen ondas suaves. Agrega el azúcar glass 1/4 de taza a la vez. Bate hasta que tenga consistencia de merengue, la mezcla esté brillosa, espesa y puedas ver formas marcadas mientras bates. Si apagas la batidora y levantas el globo, se formarán picos duros. Con una espátula de hule, pon el merengue encima del pay y extiéndelo con cuidado, haciendo ondas mientras lo cubres todo. Pon en una charola para hornear y hornea otros 10 minutos hasta que le merengue se haya dorado ligeramente en las puntas.
  • Retira del horno y deja enfriar. Refrigera. Sírvelo frío.

Enchiladas de huevo con salsa de frijol con chorizo y queso fresco

Las enchiladas, un platillo intrínsecamente mexicano, nos proporcionan una multitud de opciones para usar la tortilla de maíz.

Las enchiladas son uno de los antojitos más queridos. Las tortillas de maíz se calientan o se fríen ligeramente y luego se doblan o enrollan con un sin fin de rellenos, o solas, siempre bañadas en algún tipo de salsa y acompañadas desde el queso fresco desmoronado y un poco de crema, hasta cebolla cruda o encurtida, chiles u otras verduras, aguacate mexicano, chorizo, lechuga o col ralladas, entre muchos otros.

Tomando en cuenta la variedad de rellenos, salsas y acompañamientos, las enchiladas no solo representan la identidad gastronómica de cada región, sino también los caprichos y antojos de quienes las preparan. Aquí está mi más reciente receta: Enchiladas de Huevo con Salsa de Frijol con Chipotle, Chorizo y Queso Fresco.

enchiladas de huevo

Decidí freír rápidamente las tortillas de maíz antes de rellenarlas con huevos revueltos sazonados con cebollas cambray acitronadas. Como decimos en México, pasé las tortillas por aceite caliente; es decir, metí las tortillas en aceite muy caliente por unos segundos para hacerlas maleables y resistentes para que aguanten la salsa y los demás ingredientes. Si el aceite está muy caliente, la tortilla no lo absorbe, pero sí se transforma. No es obligatorio freírlas, también puedes calentar las tortas en un comal, sartén o parrilla caliente durante 1 minuto por lado, hasta que estén muy calientes y apenas se empiecen a tostar.

Lo único que les voy a pedir, de todo corazón, es que no usen tortillas de harina para preparar enchiladas. Por favor no lo hagan. Se los pido.

Las tortillas de harina son más dulces que las de maíz, y resisten menos a las salsas, rellenos y acompañantes. Se ponen muy aguadas y simplemente no funcionan para hacer enchiladas.

enchiladas de huevo

En cuanto a la salsa, las versiones más conocidas son las enchiladas verdes bañadas en salsa verde, las enchiladas rojas bañadas en salsa roja y las enchiladas de mole.

Para esta receta, baño las enchiladas con una salsa rica y espesa de frijoles negros, común en la región del Golfo de México. Siempre me cuesta decidir si le pongo jalapeños o chipotles en adobo a los frijoles negros, así que aquí le pongo de los dos chiles. Los frijoles negros preparados en casa, o comprados si no tienes tiempo de hacerlos, son sazonados con la salsa ahumada, dulce y picante de los chipotles en adobo, así como con el jugo avinagrado de los jalapeños en escabeche. Me encanta el resultado final.

Olvídate de acompañarlo con algo ligero. En lugar de eso, ponles bastante chorizo mexicano dorado a las enchiladas.

enchiladas de huevo

Luego, queso fresco ligeramente salado y ácido.

enchiladas de huevo

Cebollas de cambray frescas (me encantan) que contrastan con las que cocinamos con los huevos revueltos.

enchiladas de huevo

Para terminar, jalapeños en escabeche picados encima.

enchiladas de huevo

Estas enchiladas me gustaron tanto, que no podía decidir con cuál foto terminar este post, así que les muestro cómo se ven de arriba y de lado.

enchiladas de huevo

Finalmente no fueron un antojito, sino uno antojote, especialmente mío. Las preparé para comerlas durante un gran brunch, y pasaron la prueba con mis hijos, que se peleaban hasta el último pedazo.

Espero que la preparen para festejar el Cinco de Mayo, el Día de la Madre o del Padre, o cuando quieran consentirse. Aunque suena complicado prepararlas, es muy fácil y rápido prepararlas. Ahí les va la receta.

enchiladas de huevo
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Enchiladas de huevo con salsa de frijol con chorizo y queso fresco

Enchiladas with Chipotle Black Bean Sauce, Chorizo and Queso Fresco
Servings: 12 enchiladas
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 3 tazas de frijoles negros cocidos con caldo o 2 tazas de frijoles negros de lata escurridos, más 1 taza de agua
  • 2 cucharadas de salsa de chipotles en adobo
  • 1 chile chipotle en adobo sin semillas opcional
  • 2 cucharadas del vinagre de jalapeños en escabeche
  • 500 g de chorizo mexicano sin piel cortado en pedazos
  • 3 cucharadas de Aceite vegetal
  • 1/3 de taza de cebollas de cambray cortadas en rebanadas más un poco extra para adornar
  • 8 huevos grandes batidos hasta que estén espumosos
  • 1/2 cucharadita de Sal o al gusto
  • 12 tortillas de maíz
  • 1 taza de queso fresco, Cotija, o de cabra desmoronado
  • 4 a 6 Chiles jalapeños en escabeche sin semillas y picados, opcional como adorno
  • Rebanadas de aguacate opcional

Instructions

  • Licúa los frijoles cocidos con su caldo, o con el agua si usas enlatados, el adobo del chipotle y el vinagre de los jalapeños hasta obtener un puré suave. En una olla mediana, calienta el puré a fuego medio-bajo, revolviendo ocasionalmente, hasta que esté muy caliente. Reduce el fuego lo más posible para mantenerlo caliente. El puré tendrá la consistencia de una crema espesa.
  • Calienta un sartén grande a fuego medio. Una vez que esté caliente, añade el chorizo y desmenúzalo con una cuchara de madera o espátula mientras se dora, de 5 a 6 minutos.
  • Pásalo a un recipiente, tápalo y reserva.
  • Precalienta un comal o sartén a fuego medio para calentar las tortillas más adelante.
  • Mientras, calienta el aceite en un sartén mediano, a fuego medio alto, sin que llegue a humear. Añade las cebollas y acitrónalas hasta que se empiecen a dorar las orillas, durante unos 3 minutos. Reduce el fuego a medio-bajo y agrega los huevos batidos, espolvorea la sal y cocina, revolviendo frecuentemente y con cuidado, hasta el término que te guste. A mi gusta cocinar los huevos hasta que están suaves y tiernos, no secos, de 4 a 5 minutos. Retira del fuego.
  • Calienta las tortillas, un par a la vez, en el comal o sartén que precalentaste, de 30 segundos a 1 minuto por lado. Las tortillas deben estar calientes, hasta un poco tostadas. También puedes pasar las tortillas por aceite caliente, es decir, freírlas rápidamente en aceite ya caliente en un sartén mediano a fuego medio (10 segundos por lado). Pon las tortillas calientes en un plato una por una y agrega unas 3 cucharadas de huevos revueltos en cada una. Enrolla las tortillas y pásalas a un platón con la apertura hacia abajo. Haz lo mismo con el resto de las tortillas.
  • Cuando estén todas las tortillas enrolladas en el platón, vierte la salsa de frijoles encima. Espolvorea el chorizo, el queso y las cebollas adicionales. Añade todo el jalapeño picado y las rebanadas de aguacate.

Ensalada de Papitas con Rajas

Si vas a hacer una ensalada diferente de papa, prepara esta. Es muchas cosas a la vez, rica, sustantiva y ligera, ¿cómo puede ser?

Mezclas papas con chiles poblanos y cebolla morada ligeramente caramelizada. No es una ensalada cremosa, sino que tiene un toque a vinagre junto con los aceites de oliva y de ajonjolí.

En mi cocina, he documentado el hecho de que los chiles poblanos se llevan muy bien con la pimienta gorda, y es bien sabido que las papas se llevan bien con el estragón. Mezclo todo eso y como resultado, me quiero comer el molde completo (que alcanza para seis personas).

Aunque la ensalada de papa tiene mucha historia, seguro no has probado una como esta. Es del Centro de México, donde la combinación de papas con rajas es tradicional.

Esta ensalada se me ocurrió pensando cómo podía transmitirles esta combinación legendaria de papas y rajas. Tal vez me inspiró el clima titubeante de marzo, que sólo nos prometía la primavera, después del invierno más frío en años aquí en D.C.

Si sale como espero, pensé, esta ensalada quedará muy bien para Pascua, Passover, para una carne asada o para cualquier ocasión que tengas en mente este verano, además de que me encantó cómo salió.

No es sólo una ensalada de papa con chiles.

chiles poblanos

En este caso, usamos el grandioso chile poblano, que más que un chile, es una verdura espectacular.

El poblano es una belleza brillante y curvilínea de color verde oscuro; tiene un sabor rico, afrutado y espectacular.

Sin embargo, el chile poblano no alcanza todo su potencial cuando está crudo. Hay que prepararlo un poco para que saque todo su sabor, color y textura. No te preocupes, es muy fácil dominar el proceso de rostizarlo o tatemarlo, sudarlo y pelarlo.

chiles poblanos

De izquierda a derecha, un chile poblano fresco, uno tatemado o rostizado y uno en rajas.

Una vez que prepares los poblanos un par de veces, verás que no es más difícil que rostizar un pimiento morrón. El premio será el sabor más profundo, floral, ahumado y ligeramente de los poblanos ya transformados.

Esta ensalada es versátil también. A mí me gusta tibia, pero la puedes servir como más te guste: tibia, a temperatura ambiente o fría.

Es lo suficientemente sustanciosa para un plato fuerte, para un lunch rápido, para acompañar algo más elaborado, para una noche de sándwiches o para una carne asada.

En serio, pruébala.

ensalada de papitas con rajas

ensalada de papitos y rajas
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Ensalada de Papitas con Rajas

Potato and Poblano Rajas Salad
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 1 kilo de papitas cambray
  • 3 chiles poblanos tatemados, sudados, pelados y cortados en rajas
  • 1/2 taza de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de aceite de ajonjolí
  • 1 1/2 tazas de cebolla morada partida a la mitad y fileteada
  • 1 cucharadita de estragón seco
  • 1/4 de cucharadita de pimienta gorda molida
  • 1/4 de taza de semillas de ajonjolí
  • 3 cucharadas de vinagre de vino blanco
  • 1 cucharada de vinagre de arroz
  • 1/2 cucharadita de Sal

Instructions

  • En una olla grande, pon a hervir agua con sal a fuego medio-alto. Agrega las papas y hierve durante unos 20 minutos, hasta que estén cocidas y la punta de un cuchillo entre sin resistencia, pero sin que se deshagan. Escurre las papas. Una vez que se hayan enfriado, pártelas a la mitad.
  • En una olla o sartén grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Una vez caliente, añade el aceite de ajonjolí. Agrega la cebolla morada y acitrónala durante 12 minutos, revolviendo una vez, hasta que las orillas se empiecen a dorar. Añade las rajas, revuelve y cocina por uno o dos minutos más.
  • Agrega el estragón, la pimienta gorda y las semillas de ajonjolí y cocina por un par de minutos. Vierte los vinagres, revuelve, cocina por un minuto más y apaga el fuego.
  • Pon las papas en un recipiente grande y vierte encima la mezcla de rajas; revuelve con cuidado. Sirve la ensalada tibia, a temperatura ambiente o fría (como más me gusta a mí).

Pan Francés de Yucatán o Caballeros Pobres

Es chistoso que entre más lejos estoy de mi país, más cercano lo siento.

Hay 3,900 km entre mi casa en D.C. y la que crecí en la Ciudad de México, lo he visto muchas veces en Google Maps con mis hijos. Tendrías que manejar 44 horas seguidas para llegar y volar 5 horas sin escalas.

La distancia importa porque pesa en nostalgia, la cual se aminora en la cocina. Me ha hecho valorar a mi país cuando voy a México y a las comidas que he podido replicar en mi cocina.

Hace 15 años que nos mudamos de la Ciudad de México a Texas. He aprovechado cada oportunidad desde entonces para regresar, aunque sea de visita. Siempre aprendo o descubro algo nuevo, y siempre hay un platillo que me impacta de tal forma que no puedo esperar a prepararlo para mis hijos en casa. Si me lo piden una y otra vez, se convierte en un clásico que espero recuerden siempre.

Eso pasó con los Caballeros Pobres de Yucatán, hasta lo incluí en el episodio de Brunch en Casa de los Jinich de la Temporada 3 de mi programa de televisión. Se parece mucho a la capirotada, y muchos lo consideran como la capirotada yucateca.

temporada 3
Aquí está nuestro director Dan mostrándome la comida en la cámara.

Nos encanta comerlo durante el brunch de los domingos. Es un platillo para el fin de semana, cuando podemos hacer una sobremesa larga y cuando no me importa preparar comida más laboriosa o tardada en las que mis hijos participan con gusto.

Dany y yo lo probamos por primera vez en Yucatán hace 5 años. Fuimos a comer a Los Almendros, un restaurante clásico en Mérida y le hice al mesero las 3 preguntas que siempre hago y que le chocan a mi marido:

1. ¿Qué es lo que más le gustaba del menú? Dany siempre me dice, “¿qué importa lo que le gusta comer, Pati? ¿Y si tiene gustos diferentes a los tuyos? ¿O si trata de venderte algo que lleva mucho tiempo en la cocina?”

2. ¿Cuál es la comida típica del menú? Dany me dice, “puede ser que incluyan algunos platillos para demostrar que el restaurante es auténtico, sin importar si son ricos o no.”

3. ¿Qué es lo que más venden?” Dany ya sólo volteó los ojos.

Para la pregunta 1, el mesero respondió “caballeros pobres” un nombre enigmático en verdad. Para la 2, respondió “caballeros pobres ha estado en el menú desde que el restaurante abrió en 1962. Es un postre que ha existido en Mérida siempre.” Yo ya quería correr a la cocina por uno. Para la 3, dijo “todos piden caballeros pobres.” OK. Hecho.

De por si me encanta el pan francés, pero el de Yucatán es otra cosa.

pan frances

Un pan francés, que es como un baguette pero más grueso. Algunas versiones usan bolillos o teleras (más pequeñas). Puedes usar cualquier pan con corteza que te guste.
Luego, las rebanadas gruesas se remojan en una mezcla de leche, vainilla y leche condensada La Lechera. Delicioso.

caballeros pobres

Es un antojo irresistible.

Lo hice para una clase del Instituto sobre Yucatán. Los 120 invitados veían entusiasmados cómo remojaba el pan en la mezcla de leche. Casi todos quisieron repetir el plato y eso no lo habíamos contemplado.

caballeros pobres

Pero hay más. El pan no se remoja en huevos batidos, se separan primero. Las claras se baten hasta formar ondas duras igual que el merengue y luego se añaden las yemas para formar un capeado.

caballeros pobres

Tal vez por eso se llama caballero, un pan común se viste en varias capas de ropa.

caballeros pobres

Una vez capeado, se fríe hasta que esté dorado.

caballeros pobres

Ya lo podríamos dejar así y ponerle miel, jarabe de maple o azúcar glass.

caballeros pobres

Los caballeros pobres llevan un jarabe simple encima con canela, clavos y pasas.

caballeros pobres

Puedes preparar el jarabe desde antes y recalentarlo, o hacerlo mientras remojas el pan.

Se me olvidaba Que también llevan almendras picadas encima, y algunos le añaden jerez al jarabe, así se convierte en un postre ideal para adultos.

finished french toast with syrup and garnishes

De todas las versiones que hay de esta receta, esta es mi favorita. Me gusta comerlos calientes con el jarabe tibio y servirlo como plato principal para un desayuno o brunch de fin de semana. En Yucatán se sirve frío y como postre y como reconozco que así también sabe muy rico, siempre hago de más para refrigerar lo que sobre y comérmelo frío.

caballeros pobres
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Caballeros Pobres

Yucatán Style French Toast
Servings: 6 porciones
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 4 tazas de agua
  • 1 1/2 tazas de azúcar
  • 1/4 de taza de pasas o al gusto
  • 1 ramita de canela
  • 3 clavos enteros
  • 2 cucharadas de jerez seco opcional
  • 6 huevos separados
  • 1 taza de leche
  • 1 lata de leche condensada
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • Aceite vegetal para freír
  • 1 baguette francés grande o el de tu preferencia cortado en rebanadas de 2 cm de ancho
  • 1/2 taza de almendras fileteadas

Instructions

  • En una olla mediana, calienta el agua, el azúcar, las pasas, la canela y los clavos a fuego medio hasta que hierva, y deja cocinar hasta que la mezcla tome la consistencia de un jarabe ligero y se haya impregnado con los sabores de las especias, unos 35 minutos. Apaga el fuego. Si deseas añadir un poco de alcohol al postre, agrega el jerez y retira la rama de canela y los clavos. Tapa la olla para mantener el jarabe caliente.
  • Bate las claras con una batidora eléctrica a velocidad media, o a mano, hasta que se formen picos u olas firmes y duros. Baja la velocidad y añade las yemas una por una y continúa batiendo hasta que estén apenas incorporadas, para que el volumen de las claras no baje mucho.
  • En un recipiente grande mezcla la leche, la leche condensada y la vainilla, y revuelve para incorporar todo.
  • Pon el recipiente con la mezcla de leches junto al recipiente con las claras batidas y las yemas.
  • Vierte aceite en un sartén grande hasta tener aprox. 1/2 cm de espesor. Calienta a fuego medio, sin dejar que llegue a humear y hasta que veas pequeñas ondas en el aceite cuando inclines un poco el sartén.
  • Una a la vez, remoja cada rebanada de pan en la mezcla de leche hasta que la absorba bien e inmediatamente pásala a la mezcla de claras para cubrirla totalmente. Luego, pasa la rebanada de pan al sartén. Fríe durante 1 minuto de un lado, hasta que esté dorado y luego voltea y repite del otro lado. Puedes poner varias rebanadas de pan el sartén a la vez, sólo cuida que no se amontonen. Pon las rebanadas ya fritas en un refractario cubierto de servilletas de papel para escurrir el aceite y tápalo.
  • Tradicionalmente, los caballeros pobres se ponen en un platón, se cubren con la miel preparada y se refrigeran. Para mí, saben mucho más ricos si se sirven calientes. Cubre las rebanadas de pan con la miel preparada tibia, espolvorea con las almendras y sirve.
  • Si te sobran, vierte miel y almendras encima de las rebanadas, y guárdalas tapadas en el refrigerador, ya que también son deliciosas frías.

Leche Condensada

Cuando era niña en México, siembre había una lata de leche condensada La Lechera en la alacena. Es un ingrediente que fue parte de mi niñez y me recuerda a mi hogar de infancia.

La usábamos durante el desayuno, el postre, para malteadas, licuados, botanas y encima de fruta fresca o untado en galletas María. Lo poníamos encima de plátanos macho y camotes asados (era lo único que necesitaban para que supieran exquisitos, en mi opinión), y son de los recuerdos más dulces que tengo. Era parte de nuestra vida diaria.

Mi mamá trabajaba de tiempo completo durante la semana; sin embargo, siempre teníamos preparado un flan, pastel o gelatina. Todos los días.

Todos estos años después, me siento muy afortunada de tenerla aquí en los Estados Unidos. Me encanta hacerles esos postres tradicionales a mis hijos, los mismos que me hacían de niña. Además, nos divertimos mucho creando nuevas versiones o adaptaciones de esos postres.

Aunque la cocina queda más tirada cuando me ayudan los niños, lo pasamos tan bien juntos que realmente no me importa. Les gusta mucho ayudar y tengo que reconocer que tienen ideas excelentes. Juju y yo estamos experimentando ahorita con una versión de pay de limón con merengue encima. Los mantendré informados.

No debe sorprendernos que sea un ingrediente tan versátil, ya que se hace con leche entera de vaca. Se le quita el agua, se condensa, y se le añade azúcar. Originalmente era una forma de preservar la leche para poder llevarla a más gente sin que se echara a perder. Definitivamente es muy útil tenerla a la mano en la alacena.

Ahorita, estoy sentada en mi escritorio y escribo mi blog y edito recetas. Como todas las mañanas, tengo una taza de café fuerte endulzado con un chorrito de leche condensada, y puedo decir que es un dulce hábito.

Tamalera

Me encariño mucho con mis utensilios de cocina. Muchos de los utensilios mexicanos vienen directamente de mi país. Algunos los he heredado de mi familia, como el comal que me dio mi mamá con la esperanza de que me convirtiera en una buena cocinera. Algunos de plano los he agarrado yo, como el exprimidor de limones que también proviene de su cocina. Todas las cucharas de madera que tengo provienen de México y han llegado aquí en mi maleta. En cuanto al molcajete, le pedí a mi suegro que me trajera uno de algún mercado de la Ciudad de México, y me lo trajo en su equipaje de mano, algo de lo que se acuerda hasta la fecha. Encontré mi tamalera, una olla especial para preparar tamales, aquí en Washington.

Cuando mi papá me visita, desde que nos mudamos para acá, me trae tamales. Empecé a prepararlos en casa hasta que nacieron mis hijos. Usé primero una vaporera para verduras. Una vez que me mudé a D.C., encontré la que tengo en Panam, el súper mercado mexicano y latinoamericano en la esquina de la Calle 14 y Parkwood.

Así que sí puedes improvisar y preparar tamales en una vaporera para mariscos o langostas, una vaporera china o cualquier tipo de vaporera, hasta una olla para pasta si tiene un aditamento de canasta en el fondo. Sin embargo, las tamaleras son únicas. Y no es de extrañarnos, ya que los mexicanos han hecho tamales al vapor desde épocas prehispánicas, y la tamalera es la mejor para cocinar tamales.

tamalera

Como pueden ver en la foto de arriba, la tamalera tiene tres partes: la olla, la tapa y una base, y debe ser alta para poder poner los tamales parados. Tiene una plataforma perforada o base que se puede desmontar para que los tamales no entren en contacto con el agua. Es resistente, ya que si la llenas con tamales, queda muy pesada.

tamalera

La mayoría de los cocineros forran la plataforma con hojas de maíz remojadas en agua, o cualquier otro tipo de hoja que uses para los tamales, como la hoja de plátano. Esto evita que demasiada agua burbujee a través de las perforaciones. Las tamaleras más grandes tienen divisiones verticales para poder cocinar hasta tres tipos diferentes de tamales a la vez. La mía es más pequeña, no tiene tanto espacio.

Las tamaleras también tienen tapas para mantener el vapor adentro, que es básico para que los tamales se cocinen uniformemente. Yo tiendo a llenar la tamalera de tamales y luego los cubro con hojas de maíz, por lo que muchas veces la tapa no cierra bien. En esos casos, envuelvo la toalla por las agarraderas, para que no se salga el vapor.

tamalera

Pero si me decido y compro una tamalera más grande, ya no tendré que usar la toalla.

Hojas de maíz

El maíz ha sido una parte esencial de la dieta y cultura mexicanas desde tiempos antiguos. No sólo se comen frescos en todas sus variedades, sino que los granos secos tienen infinidad de usos, incluyendo la masa para hacer desde tortillas, hasta tamales. Sus hojas también son muy apreciadas: se usan para envolver y cocinar platillos. Los tamales son la comida envuelta y cocida en hojas de maíz por excelencia en México. Las formas de usarlas son variadas: al vapor, en comales, directo en el fuego, en hoyos u hornos de tierra.

Claro que el uso de hojas frescas o secas para envolver o cocinar comida no es exclusivo de México. Las hojas de la vid se han usado en Grecia desde la antigüedad, y las hojas de plátano en Filipinas, entre muchas otras. En México, son muchas las hojas que se usan en la cocina: hojas de plátano, de aguacate, de chaya, hoja santa, hojas grandes de espinaca y algunas hojas de flores comestibles. Pero las hojas de maíz, frescas o secas son las reinas indiscutibles.

No solo envuelven la comida, sino que la mantienen húmeda, sellan el sabor y le dan su propia esencia, olor y sabor, los cuales varías si las hojas son frescas y tiernas, frescas y maduras, o secas.

Para usarlas, las hojas frescas se separan con cuidado de los elotes, se lavan y se usan para envolver algunos tipos de tamales, como los famosos uchepos de Michoacán, hechos con masa de elote fresco. Sin embargo, la mayoría de los tamales usan las hojas secas, ya que se pueden guardar por mucho tiempo siempre y cuando se guarden en un lugar oscuro y seco. Se encuentran durante todo el año.

Para usar las hojas secas, deben remojarse unos 10 minutos en agua tibia para hacerlas maleables y evitar que se rompan y sean flexibles para envolverlas alrededor de la masa. Yo usualmente las empiezo a remojar al mismo tiempo que empiezo a preparar los tamales. Están listas para cuando es hora de armarlos. No pasa nada si las remojas durante horas. También se usan para forrar las tamaleras o vaporeras para que los tamales no se mojen ni se muevan.

Usualmente se venden en paquetes envueltos en plástico. En México las encuentras en cualquier mercado colgadas en los puestos. Ya es más fácil encontrarlas en los Estados Unidos. Búscalas en los pasillos de comida latina del súper mercado, en tiendas hispanas o internacionales, o en línea. Si compras más de las que necesitas, puedes darles algunas a tus hijos para que hagan manualidades, como muñecos o títeres…

Mi tamal favorito: de pollo en salsa verde

Los tamales son lo máximo y si ya los has probado, ya lo sabes.

Cada tamal es ancestral e icónico, y al mismo tiempo humilde. Su universo es inmenso: el tamal es cualquier cosa envuelta y cocinada en una hoja. Usualmente se preparan con masa de maíz, mezclada con o como envoltura para otros ingredientes, o ambas cosas. En diferentes lugares de México, y cada vez con más frecuencia fuera del país, se encuentran tamales de diferentes formas (redondos, cuadrados, planos, gorditos), con diferentes envolturas (hojas de maíz frescas o secas, hojas de plátano y hasta hojas verdes comestibles como la chaya en Chiapas), con una infinidad de rellenos. Los hay salados como pollo, carne, mariscos, verduras, frijoles y todo tipo de granos, salsas y quesos. Los rellenos dulces pueden ser frutas frescas o secas, nueces, chocolate, cajeta…

La consistencia y textura varían mucho también, desde los tamales delgados y densos de Oaxaca, hasta los pegajosos y gelatinosos de Yucatán, pasando por los esponjosos y pastosos como los del centro y norte del país, donde crecí.

Los tamales son tan importantes en nuestra cocina, que se organizan comidas únicamente para este platillo: las famosas tamaladas. Son reuniones festivas que nos encantan, durante las cuales comes todo tipo de tamales. Créanme, cuando hay infinidad de tamales, te los quieres comer todos.

Aparte de las tamaladas, los tamales se encuentran en todo tipo de celebraciones y días festivos como quinceañeras, posadas, Navidad y Año Nuevo. Han sido una comida de fiesta desde la época prehispánica, cuando se consideraban regalos de los dioses.

Sin embargo, los tamales son comida del diario también para todo un país y cultura. Hay tamales para todos los que puedan acercarse a cualquier puesto de la esquina y tengan unos 12 pesos (menos de un dólar) para un desayuno rápido, un lunch sustancioso o una merienda a la mano.

Vean la foto abajo… Estaba con mis amigas de la escuela comiendo tamales en el puesto justo afuera de nuestra secundaria. Esos tamales eran tan buenos que solía soñar con ellos y nos salíamos de la escuela para comerlos…

amigos

Los tamales son tan fascinantes y variados como las estrellas del cielo. Para terminar de forma práctica y rica este tratado filosófico sobre los tamales, les platicaré de mi tamal favorito: El Tamal de Pollo con Salsa Verde.

La forma más rápida de hacer tamales es preparar el relleno primero. Usualmente los puedes hacer uno o dos días antes. Para estos tamales, prepara la salsa verde cocida, que está en el molcajete en la foto de abajo. Mezcla la salsa con pollo cocido deshebrado para hacer una mezcla húmeda. No, no la quieres seca. Esto porque la masa de tamal absorberá parte de la salsa. Después de cocinar los tamales durante casi una hora, quieres probar un tamal con un relleno húmedo, con salsa.

salsa verde

Luego compra las hojas de maíz secas, como en la siguiente foto. Búscalas en los pasillos de comida latina del súper mercado, en tiendas hispanas o internacionales, o en línea. No hay pretextos. Remoja las hojas de maíz en agua tibia, para que se vuelvan suaves y maleables. No quieres que se rompan mientras las usas para envolver y enrollar los tamales. Las vas a necesitar para forrar la tamalera o vaporera.

Alista la tamalera. Vierte el agua y echa una moneda. Ese es un tip que se ha transmitido durante generaciones. Funciona como alarma para cuando los tamales se están quedando sin agua, y así no tienes que abrir la olla y dejar salir el vapor tan necesario para cocinar los tamales. Si el agua se está secando, la moneda comenzará a moverse y a hacer ruido.

Ahora hay que preparar la masa. O dejar que la batidora te ayude. La receta completa está abajo, pero déjame platicarte algunas cosas.

En México, puedes ir a la tortillería y comprar la masa fresca. ¿No sería fabuloso que existieran tortillerías en todos los pueblos y ciudades de Estados Unidos, para disfrutarlas aquí también? La verdad es que mucha gente en México, sino es que la mayoría, preparan su propia masa en casa con harina de maíz instantánea, lo que da excelentes resultados.

La forma tradicional de hacer masa es con manteca. Si es de excelente calidad y está fresca, la manteca le añade un sabor y textura deliciosos y no tiene tanto colesterol como se pensaba antes. En mi opinión, es cuestión de medirse. Muchos prefieren la manteca vegetal, y se puede usar en la receta. Aunque la manteca vegetal se ha cuestionado mucho últimamente, aún más que la manteca.

Si no quieres usar ninguna de las dos, tengo una solución excelente: usar aceite vegetal, en partes iguales. Sólo hay que sazonar el aceite calentándolo a fuego medio y dorando una rebanada gruesa de cebolla blanca y un par de ajos durante 15 minutos. Luego, retira la cebolla y los ajos antes de usarlo. Funciona muy bien para los vegetarianos también. De hecho, antes de que los españoles llegaran a México, no había puercos. Los aceites que se extraían de las frutas, verduras y semillas se usaban para humectar y sazonar los tamales, por lo que prueba con varios aceites.

Lo más importante de la masa, aparte de que debe estar bien sazonada, es que debe estar lo más esponjosa posible. Si echas una cucharada de masa en un vaso de agua fría, debe flotar. Esto sólo se puede lograr si bates la masa durante bastante tiempo a una buena velocidad. Por eso recomiendo usar una batidora en la siguiente receta, aunque claro que puedes batir la masa a mano o con una buena espátula.

Después, sigue mis instrucciones para rellenar y envolver los tamales, ponlos en la tamalera y espera unos 50 minutos hasta que estén listos.

Me vienen a la mente muy pocas comidas que tengan tanta calidez, sustento y significado como los tamales. Son una comida que se debe compartir, así que sugiero que organices una tamalada. No sólo se organizan durante el 2 de febrero (los anfitriones son los afortunados que se sacaron el muñequito de la Rosca de Reyes que partimos el 6 de enero), se pueden organizar en cualquier momento.

Prepara varios rellenos con anticipación, luego la masa e invita a tus amigos y preparen todos los tamales antes de la fiesta. Así, todos tendrán regalos para abrir y disfrutar, los tamales. Algún afortunado se llevará a casa los que sobren.

Nota: me han pedido una versión rápida de los tamales como guisado. Todo lo que hay que hacer es untar la mitad de la masa de la receta de abajo en un refractario grande, luego añadir una capa de pollo con salsa verde y untar encima el resto de la masa. Cubre el refractario con papel aluminio y hornea a 200 C durante 1 hora. Retira el refractario del horno, y rocía con crema mexicana y queso fresco desmoronado. Corta en cuadros y sirve.

Tortitas de papa, camote y manzana verde

Una migrante Mexicana cocinando la cena de Thanksgiving y Hanukkah en la misma noche en la fría región este de los Estados Unidos puede sonar raro. Para mí, resultó una oportunidad inesperada de juntar todos los pedazos de mi vida, y también todas las posibilidades inesperadas para el menú.

Verán, desde que me acuerdo, siento que habito varios mundos, como el mexicano y el judío; la migrante mexicana que no es de aquí ni de allá. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, las diferentes partes que forman mi identidad se sienten cada vez más sólidas en cada uno de mis mundos y sus intersecciones. Y resulta que esas intersecciones toman sentido en la cocina.

Admito que soy una romántica incurable, y por eso cada año cuando mi esposo me pregunta qué quiero de cumpleaños, le digo: la carta de amor más apasionada que jamás se haya escrito. No la he visto, ya que mi esposo me ha visto de una forma u otra, todos los días desde hace 17 años. Por eso, cuando mi cumpleaños se acerca, le digo que voy a empacar mis maletas e irme, de mentiritas, para que pueda escribirme esa apasionada carta de amor.

Tortitas de Papa 1

Yo creo que mi naturaleza romántica hace que aún las pequeñas cosas signifiquen tanto para mí ¿Recuerdan cuando pasó el 12/12/12? Me enloqueció la belleza del patrón 1,2,1,2,1,2 y que ya no pueda repetirse. Claro, las personas racionales no tardaron en recordarnos que cada día del calendario no va a volver a ocurrir nunca más. Aun así, darnos cuenta de lo único que es el patrón 1,2,1,2,1,2 nos dio la oportunidad de apreciar lo valiosos que son cada uno de los días que pasan.

Por todo esto, no es de sorprenderse que estoy encantada que Hanukkah y Thanksgiving pasen al mismo tiempo. Las oportunidades de que vuelva a ocurrir eso va a ser hasta el 2070 (es muy probable que ni Daniel ni yo estemos aquí ya, lo que justifica aún más recibir esa carta amorosa), y nos permite ver a esas festividades desde otra óptica: con una sensación de gratitud, un significado nuevo de sentarse a compartir en la mesa y una nueva oportunidad de construir puentes entre nosotros y lo mejor, que podemos disfrutar todo eso a través de la comida.

Para celebrar esta comida tan especial, que solo ocurre una vez en la vida, hice estas tortitas de papa, camote y manzana verde.

Tortitas de Papa 2

Es una receta sencilla, y deja que estos tres ingredientes resalten y se complementen al mismo tiempo, con la ayuda de un poco de chile ancho en polvo y canela. Pueden comérselas así solas, o las pueden servir con una crema espesa de hinojo y limón o con una salsa macha rústica.

Pueden hacer lo que yo: comérselas Mientras las van preparando, y luego comérselas en la mesa con la crema y la salsa macha.

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Tortitas de papa, camote y manzana verde

Keyword: antojo, chile, receta, Salsa, verduras
Servings: 16 tortitas
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 750 g de papas (2)
  • 750 g de camotes (1)
  • 250 g de manzana verde como Granny Smith, (1)
  • 1/2 taza de cebolla blanca rallada (1)
  • 1 1/2 cucharaditas de sal
  • 2 huevos grandes batidos
  • 1/2 cucharadita de chile ancho en polvo puedes sustituirlo por otro chile en polvo que tengas
  • Pizca de canela
  • 2 cucharaditas de polvo para hornear
  • 1/4 de taza de harina
  • Condimentos opcionales:
  • Crema de Hinojo y Limón
  • Salsa Macha

Instructions

  • Lava y pela las papas, los camotes, la manzana y la cebolla y luego rállalos, poniéndolos según estén listos, en un recipiente grande con agua con hielo hasta la mitad. Cuando acabes, deja reposar las verduras durante unos minutos y luego escúrrelas muy bien con un colador. Envuelve todos los ingredientes rallados en manta de cielo o una toalla de cocina limpia y escúrrelos y sécalos con fuerza, para sacarles todo el líquido que puedas.
  • Pasa las verduras ralladas a otro recipiente y mézclalos con los huevos, el chile en polvo, la sal, la canela, el polvo para hornear y la harina. Mezcla bien todo.
  • Pon 1.5 cm de aceite en un sartén grande y pesado y calienta a fuego medio-alto. Después de unos 3 o 4 minutos, prueba el aceite poniendo una cucharadita de la mezcla. Si el aceite burbujea alegremente alrededor de las orillas, ya está listo. Pon unas tres cucharadas de la mezcla para cada tortita en el sartén, sin llenarlo demasiado. Puedes usar un cucharón como yo o las manos para darles una forma ovalada y aplanada.
  • Cocina las tortitas de 4 a 5 minutos, hasta que estén doradas y crujientes de abajo. Voltéalas y deja que se vuelvan a dorar durante otros 3 o 4 minutos. Transfiere las tortitas a una rejilla con una charola para hornear abajo para que escurran el exceso de aceite. Cuando acabes, las puedes mantener calientes en el horno a 125 C, o taparlas y recalentarlas más tarde.

Salsa macha

La salsa macha es una salsa inusual y especiada que viene del Estado de Veracruz, localizado a lo largo de la costa del Golfo de México y que ha sido la puerta de entrada durante siglos a migrantes de todo el mundo (como mis abuelos paternos).

Siempre ha sido un canal de intercambio muy importante, por lo que ha sido testigo de algunas de las combinaciones más interesantes de ingredientes, técnicas culinarias y tradiciones. La Salsa Macha es un ejemplo de esto.

La salsa se prepara al freír chiles chipotle secos (especialmente chiles morita), en una cantidad generosa de aceite de oliva con ajos. Estos dos últimos ingredientes son cortesía de la Conquista Española. Luego se sazona con sal. En algunas versiones se le agregan serranos o jalapeños frescos. También se le agregan cacahuates o semillas de ajonjolí.

La salsa que aquí les comparto es mi versión favorita, y me tomé la libertad de agregarle una buena cantidad de vinagre y algo de azúcar morena o mascabado, o piloncillo para balancearla. Esta combinación me gusta tanto, que me encanta untarla en rebanadas de pan crujiente y comérmela así.

Ya que se usa bastante aceite de oliva, la pasta de chile se asienta en el fondo del frasco después de algunos minutos. Puedes revolverla nuevamente o dejarla ahí y usar el aceite de chile que se separa.

salsa macha

Nota: el nombre de la salsa es chistoso, ya que macha es el femenino de la palabra macho. Se puede traducir como una salsa femenina y masculina a la vez. Macha también se puede traducir como valiente, así que también puede ser una salsa muy entrona. Tú escoges.

salsa macha
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Salsa macha

La salsa macha es una salsa inusual y especiada que viene del Estado de Veracruz, localizado a lo largo de la costa del Golfo de México y que ha sido la puerta de entrada durante siglos a migrantes de todo el mundo (como mis abuelos paternos).
Prep Time5 mins
Cook Time5 mins
Total Time10 mins
Course: Salsa
Cuisine: Mexicana
Keyword: aceite de oliva, azucar mascabada, azucar morena, cacahuates, chipotles en adobo, nueces, pati´s mexican table, Salsa, salsa macha, vinagre blanco
Servings: 3 tazas de salsa
Author: Pati Jinich

Ingredients

  • 60 g (de 1 1/2 a 2 tazas) de chiles chipotle secos sin tallos ni semillas y picados
  • 2 1/2 tazas de aceite de oliva
  • 1/3 de taza de cacahuates sin sal u otra nuez como pecanas o piñones
  • 4 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de ajonjolí
  • 1 cucharadita de sal o al gusto
  • 2 cucharaditas de azúcar morena o mascabada
  • 3 cucharadas de vinagre blanco

Instructions

  • Calienta un sartén grande a fuego medio y añade el aceite. Una vez caliente, sin que llegue a humear, añade los dientes de ajo. Revuelve y fríe durante 1 minuto, hasta que empiecen a tomar color. Añade los chipotles y los cacahuates, revuelve y fríe durante unos 2 minutos. Añade el ajonjolí, revuelve y fríe durante 1 minuto. Retira del fuego. Pasa con cuidado todos los ingredientes a la jarra de la licuadora. Deja enfriar durante unos 10 minutos.
  • Añade a la jarra la sal, el azúcar y el vinagre. Procesa hasta que tengas una salsa suave; empieza a velocidad baja y gradualmente pasa a velocidad alta. Vierte a un recipiente, deja enfriar y refrigera si no la vas a usar ese día.