Vainilla

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Sí, la vainilla es de México.

Muchos piensan que la vaina de vainilla viene de Madagascar; sin embargo, aunque sí se produce ahí, la vainilla se originó y fue cultivada por primera vez en el exuberante Estado de Veracruz, que bordea al Golfo de México. De hecho, la vainilla producida fuera de México necesita ser polinizada a mano, ya que el único insecto que la puede polinizar es la abeja Melipona (una abeja peculiar que no pica), la cual solo vive, y puede vivir, en México.

La vainilla, la fruta de la única orquídea en el mundo con una vaina comestible, se ha usado desde tiempos prehispánicos, primero por los Totonacas y luego por otras tribus autóctonas del país. Los Totonacas eran un pueblo muy ingenioso. Se las arreglaron para desarrollar los métodos necesarios para sembrar, cultivar y secar la vainilla, y hacerla comestible. Era reverenciada y usada tanto como moneda, como en rituales sagrados. Hasta el día de hoy, es en tierras totonacas, sobre todo en Papantla, donde se cultiva la vainilla más fina.

Vainilla: perdura la leyenda.

La vainilla no sólo tiene un sabor inigualable y una de las fragancias más sensuales que hay. También tiene una connotación muy romántica, igual que la leyenda sobre ella, que dice así:

De acuerdo con la mitología totonaca, la flor nació cuando la Princesa Xanath, quien cuidaba el Templo de la Diosa de la Fertilidad junto con once doncellas más, se enamoró de Zkatan-Oxga. El suyo fue un romance sin futuro, ya que el padre de Xanath nunca lo aceptaría como esposo de su hija. Los amantes se escaparon, pero fueron capturados y matados antes de haberse siquiera besado. Su sangre se derramó en el lugar donde murieron, cerca de un tronco, y fue a ahí que la orquídea trepadora de la vainilla creció en un abrazo eterno, justo como lo harían dos amantes de verdad.

Cosechar la vainilla es un arte.

Leyenda o no, la planta de la vainilla es muy delicada. Es una especie de orquídea muy temperamental que tiene que ser tratada con guante blanco para que florezca, se polinice, se coseche, se cure y seque de tal forma que las vainas o extracto de vainilla puedan existir.

Las flores se abren durante un día solamente. Después de que las flores se abren, sólo hay 12 horas en las que se tienen que polinizar a mano, si no son polinizadas por la abeja Melipona. Luego, las vainas necesitan seis meses para ser cosechadas a mano mientras están verdes para que no se sequen, se abran o se caigan al suelo y pierdan los aceites esenciales que le dan su sabor y aroma únicos. Durante todos esos meses, sus cuidadores tienen que asegurarse que hay suficiente sombra y aire, entre muchas otras cosas.

Una vez que se cosechan a mano, las vainas se ponen en agua caliente o en un horno caliente para que no maduren más. Después de eso, se ponen al sol durante el día y en cajones durante la noche para que suden. El proceso se repite cada día de 20 a 28 días. En México, este proceso se llama “beneficio”, algo por lo que el mundo debe dar gracias: por el intoxicante aroma de la vainilla que me pone a soñar y el sabor que hace que cualquier platillo brille.

La vainilla que emociona.

Dicen que es por la vainilla que los Voladores de Papantla vuelan. De acuerdo con ese mito, hace más de 400 años los dioses pararon las lluvias porque las personas no les hacían caso. La ceremonia de un baile acrobático se creó para calmar a los dioses y para que devolvieran las lluvias, así la vainilla podría crecer nuevamente. Los Voladores de Papantla siguen bailando, y la vainilla en México se sigue produciendo. Lo mejor de todo es que no importa en dónde vivas, seguramente puedes encontrar la mejor vainilla del mundo: la de Papantla. Una vez que la huelas y la uses, caerás igual que yo, presa de su hechizo.

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